Música/ Music
Thiagosurfeiro: fresca mirada/ Thiagosurfeiro: A Fresh Look.
Arte/ Art, Lo que he visto/ What I've seen, Música/ MusicSweet Disposition. The Temper Trap.
Nadie como Thiagosurfeiro para mostrarnos la belleza escondida y reflejada de una ciudad. No hay detalle, claroscuro y lozanía que no sepa reflejar, con esa mirada plateada, y que no sea atractiva.
Thiagosurfeiro atrae a la superficie todo el potencial de belleza que guardan los rincones mil veces vistos de una ciudad. Nos hace contemplar, con esa fresca mirada suya, detalles que se pasan por alto, destellos que obviamos por comunes.
Nada en la mirada de Thiagosurfeiro es baladí. Un palacio, una construcción secular o una esquina abandonada; es capaz de teñir de novedad cada refracción de luz, cada azulejo, un rastro de pintura desconchada y el inmenso mar plateado que surca sobre su tabla de surf.
Y nada sabemos de él, nada que no deje traslucir cada uno de sus comentarios, siempre dispuesto, siempre educado, lleno de amabilidad y también, muchas veces, de picardía. Es un soplo de aire fresco en Instagram que no necesita más que sus fotos para envolvernos con el calor de su ánimo y la frescura de su mirada.
Si hay algo que es Thiagosurfeiro es refrescante.
Madrid es su ciudad. Pero La Coruña, su terruño y Galicia por ende, caen en su embrujo, y como podemos ver en su página, también todas las ciudades por donde pasa.
Con el talento pasa lo mismo que con la Belleza: se ve, se siente, se descubre. Iago nos va desvelando poco a poco ese duende que lo destaca y que lo hará llegar, si él quiere, adonde desee.
Diciendo adiós/ Saying Goodbye.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Los días idos/ The days gone, Música/ Music¿Cómo decir adiós?
Cuando el mundo era nuestro (porque lo era) parecía una bienvenida continua. Luz, viento, sonrisas y caricias con los ojos abiertos.
Cuando lo perdimos empezamos a cerrar los ojos a la melancolía y el abandono nos comió las entrañas. Apenas hablábamos y quizá hasta nos saludábamos sin vernos. Como el mar en la orilla, apenas nos besábamos y fluíamos uno en la piel del otro temerosos de decir las palabras amargas, tragando la hiel de un orgullo vacío, y dejando pasar tras nuestra los días uno y otro, uno tras otro…
Pero confieso que aún te amo por las mañanas, cuando todo parece nuevo. En ese instante mágico en el que el sol ni calienta ni hace daño, ese espacio que habitas a mi lado se llena de alegrías e intento rozar con el dedo (sí, sólo con un dedo) cada uno de los recuerdos de tu espalda. Te dibujo y me dibujo, haciendo autorretrato de un amor que nos ha abandonado o que no nos deja marchar.
Aún te amo cuando llegas con cansancio y algo de ajetreo. Tus ojos y esa boca de corazón. Y el pecho latiendo y cierto abandono que ya no es nuestro, si no tuyo, como el adiós.
Y sé que sabemos que ya nada nos une. Pero sé que sabemos que, en realidad, la vida sigue pegándonos por la cabeza y el corazón. Ese cortocircuito que a veces sentimos a veces echa chispas y me descubro viéndote y a ti sonriéndome y un ademán pasa a ser lo que antes era una pasión desbocada, y las amarras de ese puerto que llamamos nuestra casa sigue tejiendo para nosotros una red que nos protege.
Aún me buscas por la noche cuando no puedes dormir. Y puedo ver tus ojos enormes brillar como faros en la distancia; alcanzas tus brazos y quieres apretarte a mí; y mi tranquilidad parece descansar en tu pecho y lentamente tu boca se va plegando hasta quedarse dormida… Mientras el corazón late.
Diciendo adiós descubro que aún te quiero. A mi manera, a la tuya. Extraño ya el sonido de tus pisadas, el eco sereno de tu respiración jadeante cuando subes por las escaleras, taimando tu espíritu alborotado con esas imposiciones absurdas en otra persona que no seas tú, y el aroma que aún perdura en tu piel muy de tarde, cuando todo parece entrar en una quietud tan lejana…
Diciendo adiós descubro que todo es difícil: quererte, vivir contigo, enojarte, olvidarte. Y renuncio a ello hasta la mañana siguiente, como esperando que el nuevo día me llene de una fuerza más titánica o más tiránica o más plácida o más amorosa, para hacerme navegar hasta el pomo de la puerta sin volver la vista atrás y poder cerrar este capítulo que lleva tu nombre, lleno de sol y de verano, y que sí, lo sé (y tú también) ha llegado a su fin.
Diciendo adiós aún te amo más… Y el mundo sigue girando, y en él, tú y yo.
Amor despeñado/ Love in the rocks.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ MusicMejor: podría decir que te olvidé.
Amor despeñado, mi corazón sigue yaciente y herido, sangrando lento y desvergonzado por ti.
Te di mi alma, te di mis sueños. Pediste mi corazón y yo te di mi vida. Y deseé creerte hasta hacer de ti mi fe, y hasta mi eternidad te la regalé, en ese desengaño que es el amor.
Amor, ese cruel fantasma.
El que me tenías, sin duda. Y el que siento por ti.
Porque nada puede hacerme más daño que recordarte. Amor despeñado, no hiciste nada para cuidarme y mucho menos para sanarme.
Amor loco, lleno de tormenta. Amor que absorbe, que deshace, que desprende y deshilacha uno a uno los estambres de una vida normal.
Podría decir que me engañaste; podría decir que te soñé. Pesadilla y mentiras, con esos trazos puedo dibujarte.
Podría decir que me embrujaste; podría decir, sin temor a error, que me comiste las entrañas de deseo y entrega.
Pero faltaría a la verdad.
Yo te deseé, amor despeñado. Yo quise creer en ti. Yo quise tenerte y absorberte y olvidarme entre tus brazos y gozar en tu piel.
Yo anhelé ser más de uno contigo cerca; yo soñé que la perfección era posible.
Pero nada lo es.
Nada que tenga que ver contigo ni conmigo.
Ahora suena la canción del olvido. Y el dolor mece mi sueño despedido y la calma que una vez creí sentir a tu lado.
Todo sabemos cuál es…
Amor despeñado, no ha habido más sorpresa que mi propio dolor.
Y ya no quiero mentirme. Ya no.
Ahora quisiera olvidarte, o perderte o ignorarte. O morirme o alejarme. Todo lo que te borre para siempre de mi vida.
Amor despeñado, rodeado de los trozos de un corazón roto, ahora sólo quiero volver a reír.
Reír lejos de ti.
En el recuerdo/ Gentle On My Mind.
El día a día/ The days we're living, Música/ MusicGentle On My Mind. Madeleine Peyroux.
Paseando por mi mente te encontré. Un detalle, un olor. Eso fue lo que hizo falta para traerte de nuevo a mi vida.
Eras fácil, suave y sorprendente. Eras de sonrisas, lo recuerdo bien. Y de manos ávidas y aspavientos. Y tu voz de locomotora llenaba todo de palabras desbocadas, desbordadas, cargadas de intenciones.
Qué dulce me es recordarte.
Tus ojos de luna llena y esa nariz algo sobresaliente. Y la espesura de tus cejas y ese parpadeo rápido, ávido.
Nuestras conversaciones, nuestras tardes de amor. Contigo todo era más, hasta demasiado. Y eso estaba bien. No sé porqué llegué a pensar que no te quería más.
Porque te quise. Créeme. A mi manera mareada. Y ahora descubro que aún te quiero.
En el recuerdo me doy cuenta de cuánto.
Tu boca, tus manos. Y las rodillas donde reposaba mi cabeza a veces y donde dejaba escondidos besos para después.
Cuando me esperabas detrás del sofá y me sorprendías día sí y día también, entre la bruma de la tarde y el cansancio de las horas que parecían no tener fin. Yo te veía en el reflejo del espejo, pero nunca te dije nada para no desairarte.
Sonrío al recordarte.
No sé cuándo todo se rompió. Por mi parte, claro. Perdóname, era el temor. El miedo al riesgo, porque eso es lo que eras para mí: una aventura enorme, una apuesta insegura. Y te dejé ir. Y me equivoqué.
Y ahora te vuelvo a encontrar en los vericuetos de la mente, en el paraíso absurdo del recuerdo.
¿Me querrás volver a ver?
Te he buscado en Google. Todos salimos. Y he intentado saber si estás con alguien o si la soledad que te infligí sigue tan empeñada en tu vida como en la mía.
¿Desearás saber de mí otra vez?
En el recuerdo sigues sonriéndome y siendo suave y volátil, con la facilidad de lo que debe ser y la suavidad de lo esperado. Y una esperanza anida en mi corazón.
¿Aún podrás quererme como te quiero a ti?




