Arte/ Art, Música/ Music

Bajo los tilos/ Under the tilos.

   Bajo los tilos, buscando un poco de refresco, se miran.

   No hay palabras entre ellos. El silencio llega. El susurro de las hojas al rozarse, del viento entre las ramas y el de las manos al tocarse.

   Las pupilas brillantes. Pequeñas lágrimas al borde de los párpados. Se miran. Y se ríen.

   Sin palabras.

   Una mano atrapa los dedos temblorosos. Los dedos, protegidos, parecen relajarse un poco. Y se dejan llevar.

   La mano roza la muñeca y la alza al aire. Parece flotar en aquel espacio único bajo los tilos.

   Labios que se abren. Para besar. La palma abierta, los dedos libres, la muñeca fresca. Y la boca ansiosa.

   Tiemblan de deseo. Y de novedad. Aún a sabiendas que se quieren, que han nacido para conocerse.

   Se acercan. Se tocan con el cuerpo, se abren como flores. Y los labios se encuentran con la boca y el mundo parece detenerse bajo los tilos.

   El viento arrecia, las ramas se agitan, las hojas caen una y otra. Y el beso funde las intenciones, diluye los miedos, templa los sentimientos.

   Amor.

   Bajo los tilos se quieren y se desean. Y se dicen muchas cosas sin hablarse. Bocas ocupadas, lenguas entrelazadas; brazos enmarañados; torsos como cimitarras. Intenciones y certezas.

   Y el mundo gira de nuevo bajo el hechizo del amor. Del que se tienen ahora y del que transmutará con el tiempo que vendrá. Porque han nacido para conocerse y para quererse de muchas maneras.

   Pero nadie quiere saber lo que vendrá. Ninguno de los dos se ocupa ahora mismo del futuro.

   Bajo los tilos ondulantes dos personas se quieren y se callan. Y parecen amarse para siempre. Al menos mientras el viento susurre entre los árboles y las manos se acaricien y haya ganas, muchas ganas, de un nuevo beso.

Estándar