Día de Navidad.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Para todos, todos. Los que están, los que se han ido. Los que trabajan, los que no pueden hacerlo; los que no tienen dónde, los que no tienen con qué. Los mayores que han vivido, los pequeños por vivir, y a todos los que viven. A los enfermos que sufren; a quienes los cuidan, capacitados o no; en casa o en el hospital. A los que creen en algo, a los que dicen no creer en nada (que ya creen en algo); a los que polemizan por gusto, a los que pasan por hartazgo o por comodidad; a los que serenan, a los que excitan; a los que yerran y penalizan; a los que luchan y se equivocan; a los que aciertan y se regodean. A todos los que sienten, los que tiene un corazón que late; los que han fallado, los que están por errar. Y a los que aman. A todos los que aman, una muy, pero muy Feliz Navidad.

Seré feliz mañana: Xacobe Pato, de vez en cuando la vida.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature, Los días idos/ The days gone

Quizá parezca que no, pero Seré feliz mañana (Editorial Espasa) defiende férreamente ser feliz Hoy.

Xacobe Pato, manejando el género diarista como pocos, lo pone al día, lo llena de energía, de mucho sentido común y, como la vida, de ironía, demostrando que una prosa actual puede ser profunda sin ser maniquea, y sensible sin ser cursi.

Seré feliz mañana está llena de detalles. Regalados como perlas en la arena, se van acumulando conforme pasan las hojas, bailando el baile de las horas y los días idos, con una chispa de melancolía (la justa) y grandes cargas de humor. Es un diario de alguien que se viste con sus palabras, y que se esconde en sus reflexiones. Podríamos creer que Xacobe Pato se retrata, cuando en realidad nos pinta a todos con trazo justo; podríamos pensar que el autor, como la felicidad, espera a mañana para ser él mismo; incluso creer que, de tanta intimidad regalada, deberíamos tomarnos un café con él en La Flor o dar buena cuenta de un queso con anchoas en La Maceta. Pero juega al escondite. El autor de Seré feliz mañana es todo eso y es más: lo que no cuenta es lo que lo define; lo que cuenta lo hace único, universal. Y entre ellos hay un precipicio de fútbol, playas, abuelas, colegios, estudios, colegas, familia, amigos y amor. Xacobe Pato nos regala a nosotros mismos a través de su mirada. Y por eso sonreímos y lloramos un poquito y ponemos su banda sonora y hasta buscamos en TripAdvisor sus recomendaciones culinarias.

La vida es un juego de reflejos. Cada parcela de este diario anual es un pedacito del rompecabezas que somos nosotros mismos. Sólo que Xacobe Pato tiene el hálito vital de transformarlo en palabras, en lecciones aprendidas, en reflexiones aparentemente ligeras, pero con profunda carga de verdad. La hipérbole de sus historias no sólo esconde la intimidad de quienes habla (de A., de su familia, de sus amigos y sí, incluso de él mismo): revela la vida misma en cada palabra, en cada página. Y eso, es magia.

Y he ahí lo que nos gusta de Seré feliz mañana. Xacobe Pato escribe con prosa mágica, con melancolía alegre, con excelente sentido musical y gastronómico y, sobre todo, con tanta humanidad, que la sonrisa aparece desde la primera página, y la lágrima y la risa, haciendo que ralenticemos su disfrute, que paladeemos cada párrafo, cada coma, cada punto y aparte. Como ocurre, de vez en cuando, con la vida: un viaje de ida y vuelta a las estrellas.