Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Lo que he visto/ What I've seen

La BCN sorprendente de Carlos Puig Padilla.

 

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   Si hay algo en Carlos Puig Padilla es que es inesperado. Con su sonrisa al viento, con su sabia mirada y su lengua acerada, despliega encanto y allure allí por donde pasa. Es encantador y tierno, irónico y directo. Su arte sigue su estilo, delicado pero impactante, llamativo pero discreto, lleno de sorpresas escondidas; es elegante y suave, como el terciopelo. Su querencia por los tonos dorados, por los hermosos azules y verdes hacen de su trabajo fotográfico una oda a la sensualidad y al despertar y al sosiego.

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   Hasta que su inventiva ha llenado Barcelona de una psicodelia adictiva, lujosa y tremendamente atractiva que ha nacido desde el universo de Instagram.

   Barcelona Psicodelic es el nuevo trabajo de Carlos Puig Padilla como fotógrafo, y su exposición en el Gran Hotel Central de Barcelona, es todo un éxito. Pocas veces, es cierto, podemos ver un maridaje tan atractivo entre ciudad, sentimiento y calculada espontaneidad, dándole la vuelta a la vida, a los edificios y a los colores mediterráneos de una ciudad única.

   Barcelona Psicodelic de la mano de Carlos Puig Padilla: no imagino mejor forma de crear un nuevo mundo y de disfrutar en él lleno de alegría.

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El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Me perdí entre sus brazos/ I Got Lost in His Arms.

   842e6e36bcb111e3a245124b25c24b3c_8Recuerdo que cerré los ojos.

   Me lancé sin pensar, sintiéndolo mucho, sabiéndolo mucho.

   Estaba todo oscuro. Sólo podía sentir el latido de su corazón y oler el aroma de su pecho.

   Mi rostro se hundía con cada respiración suya y me mecía en un arrullo parecido al mar.

   Era el océano.

   Su piel suave, su pensar discreto.

   Entre sus brazos el mundo era otro en el que ni siquiera yo tenía nombre. Porque poseía el suyo.

   Entre sus brazos el tiempo transcurría lento, como un atardecer cansado. Y lleno de color, cielo atravesado por el sonido de su risa de cristal.

   Recuerdo que me dejé llevar. Así. Sin pensar. Sintiéndolo todo. La fuerza de su abrazo, el cosquilleo de su pelo, el sabor de sus labios.

   Me perdí entre sus brazos para saber quién era yo. Para saber que era yo. Para sentirme, para conocerme, para olvidarme y ser un sólo ser, escindidos por un juego del destino.

   Y su perfume en la piel clara, y su arrullo en la voz suave, y el constante rumor de su corazón, que era todo amor…

   Me perdí entre sus brazos para encontrarme con él. Para ser él. Y ser yo.

   Qué felicidad.

   

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El mar interior/ The sea inside

Soñador/ Dreamer.

   be5ee1dc368b11e39ddd22000aeb0e17_8Cierro los ojos. Siento cosquillas en los párpados y sé que mis pupilas, moviéndose, intentan acostumbrarse a la oscuridad de la mirada.

   El mar entra suave, con esa facilidad divina de lo natural. Como llegaste tú a mi vida: sin esperarte pero deseándote; sin saberlo pero conociéndote.

   Qué hermoso todo: los problemas y las rencillas tontas. Oigo tu voz dentro de mi cabeza, resonando como en una catedral. Y la mía propia, desgranando argumentos inútiles: quién quiere llevarse la razón mientras te tenga a mi lado.

   Así, en silencio, oigo el latido de mi corazón. Late pum, pum por ti. Y por mí. Porque le da la gana y desea amarte, anhela saberte a su lado, compartiendo el mismo aire, el mismo espacio que ya no está vacío y que se escapa más allá de mí.

   Llevo mi mano al pecho. Me hace cosquillas y me hace gracia. Es tu mano también y también es tu caricia, y a veces la indolencia de las horas perezosas y también la pasión que nos separa buscando un placer efímero: porque todo lo que no viene de ti se diluye y desaparece, hasta ese orgasmo fluido y perfecto que consigo a tu lado.

   Nada es más importante que estar juntos. Hasta la distancia desaparece, como la noche se diluye en la mañana. Y aunque tú eres tú y yo soy yo, somos una adición al cuadrado, un misterio que desvela sus encajes con el paso de las horas.

   Estás aquí. Estamos juntos. Sin tocarnos te sé cerca; sin hablarnos sé que me amas. Y como un soñador empedernido, me esfuerzo en vivir cada instante como si fuese el último, beber de tu sudor, gozar de tus caricias, enhebrar un anhelo junto a ti. Y como un soñador, con los ojos cerrados dibujo el mundo que lleva tu nombre, y con un eco, llenar la burbuja de la realidad con mi amor por ti.

   ¿Cuánto dura un sueño? No lo sé, ni me importaría saberlo. Porque la eternidad es demasiado enorme y rompe todas las cancelas, aún las de la distancia, el enojo y, lo sé, las de la muerte.

   Te amo despierto, cómo no adorarte soñando.

   Qué felicidad.

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Quédate/ Stay.

*    2ccde4601ae911e3b04822000ab5bd58_7Se miran sin verse. Al menos uno de los dos.

   Antes eran eso: dos. Ahora no lo saben bien. Hay días en que parece que la vieja camaradería persiste: se ríen juntos, juntos se callan; se acarician queriendo y sin querer se rozan; se miran y suspiran, como en un sueño.

   Pero ahora se cuentan esos momentos con los dedos de una mano. Por decirse, ya hasta ni discuten. Ls palabras se hallan secas entre los dos, y huecas a veces, rebotando y estrellándose contra el suelo desnudo. Porque no duermen desnudos. Antes el mero toque de piel contra piel desbordaba la pasión y hacían maravillas del mero silencio. Ahora el silencio cae pesado y ninguno de los dos lo recoge. Miran para otro lado y no se oyen. Cesaron las palabras como las caricias y como las ganas.

   Al menos para uno de los dos.

   Se quieren, o eso se dicen. Pero ya no pueden estar juntos. O eso es lo que uno de ellos piensa. No le gusta la imperfección ni los juguetes rotos: a eso se ha reducido su amor, o eso se dice.

   Uno navega entre el querer y el no poder. Late su corazón con ritmo de loca ansia. Quiere decir que todo puede arreglarse, que el amor congela lo olvidado y reanima lo vivido. Uno sabe que se muere de ganas por tocar, por abrazar, por seguir amando. Sabe que la vida no es fácil y que lo que llegaron a tener no lo volverán a encontrar nunca. Que el amor es más poderoso que el orgullo y quizá más que la pasión. Y que dura, seguro que dura, mucho más. La vida es larga, el querer se enraíza y a veces tropieza para volver a levantarse. Que el tiempo pasa y nada es ahora fácil, que el tiempo ha pasado para los dos aunque no se dieran cuenta.

   Intenta sujetar el brazo que se posa en el pomo de la puerta. No hablan. Uno cierra los ojos y suspira. Qué difícil es lo que tan sencillo parecía en su mente.

   No hablan. Pero uno quiere gritar: ¡Quédate!

   El otro lo que quiere oír. Pero sólo hay silencio y el tiempo se congela. Y nada más.

* © Carlos Puig-Padilla

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Carlos Puig Padilla: Mirada de terciopelo/ Carlos Puig Padilla: Velvet Eyes.

Madeleine Peyroux. Gentle On My Mind. 

 Captura-de-pantalla-2012-10-28-a-las-00.53.17El mundo Instagram regala muchas sorpresas. Saca de nosotros, artistas no desarrollados, el impulso creativo y el hedonismo de ser vistos que de otra manera mitigaríamos sin dudar.

   Pero dentro de esa miríada de amateurs, es decir amantes de la fotografía, esta aplicación de telefonía móvil nos permite descubrir el trabajo y el talento y la belleza de artistas que, de otro modo, pasaríamos por alto, al no reconocerlos.

   A partir de hoy iré citando y nombrando aquellos que han captado no sólo mi atención, si no que me han enamorado con su talento magnífico y, por encima de todo, su sencillez y saber estar.

   No es un secreto que adoro la Fotografía. Por este modesto blog he intentado mostrar el trabajo de personas que me tocan de cerca, que me hablan en imágenes y también en sensaciones y sentimientos. Enrique Toribio, Izak Amancio, Ralf Pascual o Valero Rioja me son muy queridos. Martín Gallego, Daniel Almeida o Arkaitz Morales no les van a la zaga. Creo con sinceridad que es la forma actual de Arte, nos acerca a la realidad de la que otras manifestaciones plásticas se alejan cada vez más, quizá en busca de una abstracción que se regodea de la comprensión (o de la supuesta aceptación) de unos pocos entendidos. Y nos regala verdaderos hallazgos técnicos y delicadezas a la mirada.

   Carlos Puig Padilla es un descubrimiento. Es un portento de talento. Puede con todo y con todos. Con estilo propio, con una personalidad acusada y un mucho de buen gusto, su obra tiene la inmensidad de lo delicado, el toque sedoso y acariciante del terciopelo. Sus imágenes pletóricas de vida están, sin embargo, llenas de ternura, y arranca de lo cotidiano una poesía que se nos esconde a los demás. Es un mago de la luz y de la sensualidad, como Enrique Toribio. Pero mientras en Toribio las imágenes son carne pura, un movimiento congelado que escapa de la bidemensionlidad, en Carlos Puig Padilla son pura caricia, piel que invita al bocado, sensualidad sedosa, alma de terciopelo.

   Admiro todo aquello que soy incapaz de ser. Me gusta saber cómo lo hacen no para imitarlos, si no para comprenderlos mejor. Así hice con la Medicina, y así me gusta acercarme a la Vida. Me gusta rendirla de homenajes porque ella me regala Belleza todos los días. Y en Carlos Puig Padilla encuentro una fuente divertida, irónica, menos despreocupada de lo que parece, más trabajada que ociosa, sensual y maravillosa, llena de luz y de poesía.

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