Eso no estaba en mi libro de historia de los dinosaurios

Ciencia, El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature, Lo que he visto/ What I've seen, Los días idos/ The days gone

El nuevo libro de Francesc Gascó Lluna publicado por Editorial Almuzara en la línea de divulgación científica de Ediciones Guadalmazán es una joya. Nada más ameno, divertido, riguroso y minucioso, pero a la vez vibrante y energético, lleno de luz, de escasos juicios, y de una amplitud de miras fascinante.

Francesc Gascó Lluna abre un ventanal a su vida. A sus ilusiones y sus deseos, a su trabajo y sus ilusiones dentro de este libro. No hay detalle histórico que pase por alto, visibilidad femenina y referentes LGTB, tan necesarios todos en tiempos de reivindicación quizá hueca. Y es su vida, porque los Dinosaurios forman parte de su existencia desde siempre, trayendo en sus ojos de adulto la mirada alegre del niño que fue jugando con sus pequeños animales de plástico, descubriendo los caminos necesarios para la creación de un sueño, sintiendo el vértigo de la tarea y las fuerzas para llevarla a cabo; y los vericuetos de toda vida vivida escritos como historia de Paleontología que es, al fin, la suya propia.

Todo es agradable en este libro que ilumina. Desde las ilustraciones hechas por el propio autor, hasta la puesta al día de los últimos descubrimientos; la razonada necesidad de unir todas las ramas del saber científico para avanzar cada vez con paso más rápido, en un mayor conocimiento y de mejor calidad, y la humildad que toda persona dedicada a la Ciencia tiene al comprender, como un monje sabio, que su conocimiento, aunque inmenso, no es más que el reflejo de la realidad de su tiempo.

Hay mucho del divulgador científico que ha construido. Pero Francesc Gascó Lluna es mucho más: científico, deportista, pero también artista (con sus dibujos de Paleoarte y sus esculturas en 3D); es escritor, modelo, seriófilo, cinéfilo, buscador... Y comunicador, de la cabeza a los pies: desde su canal de YouTube hasta sus charlas en universidades y congresos, y su propia charla TEDx… Todas las facetas que caracterizan a un ser humano que siente, piensa y que se analiza, bajo el microscopio de la adversidad, cada día.

Eso no estaba en mi libro de historia de los dinosaurios es un libro fascinante, escrito para todos: es Ciencia pretérita y actual explicada con el lenguaje más cercano posible, con sus tecnicismos sonoros y sus profundidades que bajo su mano parecen sencillos (y lo son); frenético pero pausado, lleno de ritmo y de serenidad al mismo tiempo, escrito con alegría, con soltura y entusiasmo, que transmite desde su inicio y que nunca decae (antes bien, se mantiene en un nivel muy alto) hasta el punto final. Punto final que es, en sí mismo, un nuevo comienzo. Como ocurre en tanto en la Ciencia como en la Vida.

Un libro único, distinto. Como su autor. Y los dinosaurios que han inspirado toda su vida desde pequeño.

It’s a sin: no es pecado, es un virus.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Los días idos/ The days gone

Y no es exclusivo de un grupo étnico, ni de un segmento poblacional; no afecta a pobres o a ricos; ni a mujeres ni a hombres; ni a niños o ancianos; no se asocia a un estilo de vida; todos estamos expuestos; todos merecemos saber.

Y sí, la pandemia de la mitad del siglo XX ha sido el VIH (aunque aquí habría que hacerle un hueco al virus de la Hepatitis C, mucho más infectante y también letal que el propio VIH, pero que se ha beneficiado de la investigación del mismo para brillar en su tratamiento) y sigue siéndolo. Ahora ya en la cómoda posición de enfermedad crónica, pero que continúa dando quebraderos de cabeza a los investigadores con su enrevesado sistema de supervivencia.

VIH es un virus. Así que los tiempos de los virus no son estos. Siguen siéndolo. Y a diferencia de esta nueva pandemia, el VIH apareció en un momento de brillantez cultural pero todavía germinal en cuanto a globalización humana. En los tiempos de desarrollo de la comunicación por satélite, de la aparición de diversos canales de televisión temáticos que se convirtieron en verdaderos iconos; la popularización de las primeras computadoras personales, en lenguaje binario, el floppy disk de memoria, la marca de la Ventana y de la Manzana, el Walk-man (¡qué libertad sonora!) y los video juegos caseros y portátiles, la interconexión humana aún era complicada, la comunicación a distancia (o mejor dicho, la ausencia de inmediatez actual) primaba; así, a pesar de los avances tecnológicos y de los primeros albores de encuentros y conexión mundial, la información veraz quedaba descolgada, y muchas veces oscurecida, bajo los mantos de tabúes y de intereses comerciales o culturales. ¿No os suena? Es cierto: no hemos cambiado un ápice en miles de años de Historia humana.

¿No vivimos tiempos paralelos? Sólo que hemos hecho del SARS-COV-2 un circo mediático que en la década de 1980 era impensable.

It’s a sin es la nueva miniserie de HBO firmada por Russel T. Davies, hombre al que se le deben joyas televisivas, supuestamente transgresoras, desenfadas e incisivas, y sobre todo apegadas a la realidad, a la que no mira con miedo pero tampoco con ira. Russell T. Davies es un hombre que comprende, y crea, bajo esa premisa.

La miniserie va sobre el amor en los tiempos de Sida. Sobre el manto de peligro e incertidumbre que se va extendiendo en la sociedad británica (mejor dicho, del Reino Unido) a lo largo de la década de 1980-1990. Es una mirada reflexiva, carente de revancha, explicativa, apegada a la realidad social; no hay en ningún fotograma ni un ápice de la superioridad moral de la que adolecen las obras norteamericanas creadas sobre el mismo período; carece de esa manía inculpatoria que tanto hemos visto, de ese ambiente oscuro y sin salida, y de esa reivindicación que enfervorece a las masas (en ese gesto tan puritano que sigue en boga en nuestros días) mezcla de razón y sinrazón. It’s a sin está en las antípodas de The Human Heart o de Angels in America, impostadas y grandilocuentes, y por tanto extremas en su apropiación a una causa y su rechazo al resto; y más cerca de la primera obra realmente abierta y clara sobre la década: Longtime Companion. Cae, como sus loables e inmensas antecesoras, en momentos cliché; pero está muy, pero muy por encima de todas ellas en su visión social, amplia y muy real, sin un ápice de propaganda ni de resentimiento (eso se lo deja al espectador, fin real de toda obra artística) del ambiente de 1980, de la evolución política y legislativa, de las conquistas y pérdidas, y de la amplísima gama de sentimientos y emociones de la que somos capaces los seres humanos en ese viaje que va desde la despreocupación del desconocimiento hasta la madurez del saber y la pérdida.

It’s a sin es un canto a la vida, un retrato de un tiempo del que somos directos herederos, y una mirada madura y hermosa, rebosante del encanto de lo real (¡y la mejor música pop!), que merece la pena ver y disfrutar.

Que le vaya bonito, Maestro.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Lo que he visto/ What I've seen, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

Quizá no haya músico, cantautor, de la talla del mexicano Armando Manzanero (México, qué gigante de Arte, qué país). No es Juan Gabriel (grandísimo), es algo más. Armando Manzanero llevó el amor, la seducción y el desamor a cotas elevadas, aquellas que el idioma español (riquísimo) sólo sabe hacer.

El mundo es ahora más pequeño por su ausencia, Maestro, pero nos ha dejado un legajo de canciones, de recuerdos vivos, de excelsa música que susurra al corazón, que habla directamente al alma.

Proponga usted, que siempre estaremos dispuestos a caminar por el sendero que nos muestre, lleno de amor.

Que le vaya bonito, Maestro.

Día de Navidad.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Para todos, todos. Los que están, los que se han ido. Los que trabajan, los que no pueden hacerlo; los que no tienen dónde, los que no tienen con qué. Los mayores que han vivido, los pequeños por vivir, y a todos los que viven. A los enfermos que sufren; a quienes los cuidan, capacitados o no; en casa o en el hospital. A los que creen en algo, a los que dicen no creer en nada (que ya creen en algo); a los que polemizan por gusto, a los que pasan por hartazgo o por comodidad; a los que serenan, a los que excitan; a los que yerran y penalizan; a los que luchan y se equivocan; a los que aciertan y se regodean. A todos los que sienten, los que tiene un corazón que late; los que han fallado, los que están por errar. Y a los que aman. A todos los que aman, una muy, pero muy Feliz Navidad.