Escondiéndonos/ Hideaway.

Los días idos/ The days gone

   dcc18cb89bbf11e2968922000a9f38c5_7Puedes encontrarme con los ojos cerrados. Oliéndome en la noche sabrás dónde hallarme.

   Yo puedo oír tu respiración. Y sentir el latido de tu corazón en ese cuello que quisiera besar una y otra vez.

   En mi vida no ha habido nadie como tú. Y sé que nuestro amor está prohibido. Que tienes quien te abrace durante el día, quien te ame a pleno sol. Y aún así las sombras son mías y en ellas tú te diluyes para yacer juntos, cansados y llenos de sudor mágico, olvidándonos del mundo que gira.

   Escondiéndonos de todos, vivimos nuestro amor. Una pasión que se deshace entre los dedos y que cuesta mantener a raya, al menos a mí, cada vez que te veo.

   Y te veo con la frecuencia de un suicida. Porque estás acompañado a todas horas, deseado y ansiado. Y yo, sin emitir ni una palabra, te veo ir y venir sin que me devuelvas una mirada.

   Hasta que, escondiéndonos en la noche, cambiamos la historia y tú me buscas y me deseas y yo me dejo atrapar y me dejo acariciar y dejo que me llenes de ti, magia y deseo, carne y sentidos abiertos.

   Escondiéndonos soy más yo. La noche y la luna, amigas de escondite, visitan nuestro escondrijo y bautizan nuestro amor callado llenándolo de voces. La tuya, la mía, gemidos y lascivia, sensaciones y esperas que quedan atrás.

   Tú tienes una vida y yo otra, a la luz del día. Pero las noches son nuestras. En ellas escapamos de lo que nos agobia y encontramos una paz que es todo corazón, como tus labios en los míos.

   Puedes conmigo, me derrotas cada vez que nos encontramos lejos de la mirada ajena. Sé que me amas. Me lo gritas una y otra vez y me lo demuestras. Y aunque pudiésemos huir para cambiar la historia, el relato de mi piel ya es otro, y sólo tiene tatuado tu nombre, que brilla en la lumbrera del anochecer.

   Te amo, te deseo, te sueño, te mendigo, te poseo. Siendo de alguien más y no sólo de mí. Y siendo sólo mío cada noche, escondiéndonos de todos, menos de lo que sentimos y de lo que somos, amantes fugitivos que sueñan, escondidos, un anhelo que apenas es posible.

   Y con el amanecer te vas dejándome atrás… Y sueño que todo es fácil y que podemos caminar bajo el sol, bajo la lluvia, juntos, delante de todos.

   Mientras ese día llegue, escondiéndonos vivo nuestro amor, y por ahora me es suficiente.

Abril/ April.

El día a día/ The days we're living, Lo que he visto/ What I've seen

IMG_4763

Buenas noches, amor/ Goodnight, My Someone.

El día a día/ The days we're living

Kristen Chenoweth. Goodnight My Someone.

   98311dfa995511e2852322000a9e288c_7El pelo sal y pimienta, con los rizos muy cortos, y unas gotas pequeñas de sudor en la frente.

   Los párpados cerrados y las pupilas dormidas. Esas pequeñas arruguitas en la piel morena.

   Esa nariz, esos labios, tan dulces como el primer día, de un rosa pálido, destacando en la piel del rostro como un corazón que late.

   Y los hombros redondeados, desnudos y dulces todavía. Y los brazos enormes, que engarzan garabatos apasionados que todavía arrebatan.

  Y tu pecho enorme, lleno de un vello suave salpicado por algunas hebras grises de tiempo ido.

   Y unas piernas sin fin que corren en pos de los días por venir.

   Duermes. Y yo a tu lado.

   Después de tanto tiempo juntos, aún te veo como el primer día, con la emoción de lo nuevo y el tacto de lo único.

   Fuiste un universo una vez; continúas siendo, para mí, un mar de planetas.

   Y no me cansa verte dormir pues descansamos ambos.

   Te mueves con lentitud, aprendidas las maniobras para no despertarme. Tanto que nos conocemos. Y sonrío.

   Después de tanto tiempo seguimos juntos y la pasión, que no es la misma, y la confianza expandida, están aquí, con nosotros, y pulsan con el ritmo de la vida que vivimos.

   Tú y yo.

   Dulces sueños, amor mío. Te veo con treinta años y te veo ahora, tras el tiempo pasado. Y todo es igual y nada es lo mismo. Ni tú ni yo.

   Si te viese con ojos ajenos vería el paso de la vida en tu rostro precioso, en ese cuerpo que del acero parece hecho ahora de plumas ligeras. Pero te sigo viendo con los ojos del amor que nace día a día, y para mí siempre serás hermoso.

   Descansa, amor mío. Que el mundo sigue girando mientras giramos en esta cama enorme que se nos queda pequeña.

   Busco tu mano y acaricio esos brazos que me abrazan en la inconsciencia, buscando un refugio conocido, un paréntesis de paz.

   Eso soy para ti.

   Y tú para mí.

   La noche pasa. Nosotros también. Otros vivirán una vida similar. Otros nos dejarán de lado y nos olvidarán. Pero tú y yo seguiremos siempre juntos, en este mar de la tranquilidad, hasta que los días se apaguen y la noche se prenda de sol.

   Buenas noches, amor. Una y otra vez. Buenas noches, amor.

   Me escondo entre tu pecho cálido y suspiro.

   Qué felicidad.

Ningún corazón me pertenece/ Nobody’s Heart Belongs To Me.

El mar interior/ The sea inside

   f104f60a89a511e299a722000a9d0ee0_7Nadie me escribe poemas. Ni en la noche estrellada me muestra el camino de sus caricias.

   Nadie me susurra al oído pequeñeces sin importancia. Y nadie se ríe conmigo ni de mí.

   Ningún amor parece contenerme esta noche. Ni una nota escapada, ni un gemido oído ni un dedo curioso por mi espalda.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni una mano que me llene de suspiros ni una boca preciosa que musite mi nombre.

   Nadie me ama esta noche. Ni ayer ni mañana. Nadie me quiere a su lado, nadie desea un amor callado que abrace, ni un pañuelo que, atado al cuello, simule millones de besos apasionados.

   Nadie me dedica una canción. Ni una nota secreta.

   Nadie me abraza esta noche. A nadie le pertenezco, a nadie le importo.

   La luna repleta no tiene otro nombre: ni el mío ni el de nadie más. Esta noche. Ni nunca.

   Ningún corazón me pertenece esta noche. Ni el mío, desde que te vi.

Salud.

El mar interior/ The sea inside, Lo que he visto/ What I've seen, Los días idos/ The days gone

  06c2257a90c311e2979d22000aaa0925_7Hace ya tanto tiempo. Me duelen los ojos al verlo. Los dedos pasan por las páginas amarillentas y los sueños parece que vuelven a tener sentido.

   Qué gracia. Los años han pasado, y este bar está casi igual. El pianista parece el mismo, sólo que ahora tiene nieve en el pelo y cierta rigidez que sólo un oído experto podría identificar, alguna nota disonante, el eco de la voz grave cascada por los años.

   Salud.

   Jugueteo con el hielo de mi bebida. Antes, la última vez que estuve sentado aquí, pensaba en la suerte que tenía, en lo maravilloso que era todo, en las posibilidades del futuro…

   Ahora ya no.

   Salud.

   Y otro trago esperando por ti. El tiempo ya no va ni viene. Aquí estamos casi por casualidad. Nos tropezamos por la calle tras el último adiós, en las puertas de este bar ya muy cerrada la noche. Y otro trago mientras espero por ti.

   La vida es un círculo amargo, como esta bebida y mis recuerdos.

   Los lugares se superponen, como las sensaciones y los recuerdos. Todo parece lo mismo pero no lo ha sido. Ni vivimos juntos ni tuvimos recuerdos en común, no más allá de aquella noche en la que me citaste para decirme adiós.

   Así que no hay síes que recordar, ni siquiera noes, qué más da. Ni risas, ni vida, ni adioses.

   Y sin embargo aquí estoy… ¡Salud! Por la vida que no fue y por el amor que pudo ser y por los recuerdos que pudo haber habido y que no hay.

   Va por ti, que llegas tarde. Y por mí, que ya no me interesa casi nada de tu vida. Lo bueno se hace mejor y lo peor se olvida. Para otros. Pero no para mí. Que olvidé lo que era amar cuando me dejaste aquí, noche cerrada y el bar cerrado, sin apenas respiro.

   Salud por ti. Y por mí. Y por la vida que no tuvimos.

   Llegas tarde. Como siempre.

   Pido otra. Y sigo brindando por las sombras de lo que nunca fue.

Tres Líneas: búsqueda de un tiempo ido/ Three Lines: a Quest for a Lost Time.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

   860353_612420458774777_28528364_oLa red nos permite literalmente vivenciar el nacimiento y el desarrollo de intentos artísticos que quizá, sin esa inmediatez, no sería posible llevarlos a cabo.

   El escritor de novela histórica, Carlos Hugo Asperilla, muy dado a recobrar el tiempo perdido navegando en las raíces de la personalidad humana y de sus consecuencias, ha comenzado junto a sus compañeros Elena Montesinos y Óscar Moreno, la redacción a tres manos de un relato epistolar que desea retratar, más que la desgastada realidad española de la posguerra inmediata, el universo interior de tres hombres marcados por ella, sus miedos y sus deseos, frustrados o no, y cómo el miedo, el fracaso y las heridas abiertas afectan a su día a día y a su destino como seres perdidos en un universo desecho que intenta, mal que bien, volver a levantarse, volver a ser lo que era, o lo que debe ser a partir de ese momento.la foto

   De esta forma, en Tres Líneas las vidas de Dalmacio, Luis Miguel y Emilio desfilan ante nosotros haciéndonos partícipes de sus pensamientos más profundos, de sus miedos y de los errores y éxitos que los definen y los impulsan a seguir con vida. Más que un alegato político, como ha sido la gran mayoría de las manifestaciones artísticas ambientadas en esos tiempos convulsos, la tarea de estos tres escritores es más íntima, y por tanto más interesante: no es una defensa ideológica, más bien es un retrato de aquello que se ha perdido y de cómo las consecuencias de nuestros actos llegan a afectarnos hasta los cimientos.

   860612_616956108321212_1516865386_oA través de este viaje epistolar, muchas veces clandestino, vamos descubriendo, entrega a entrega, el universo profundo que afecta a estos tres hombres, y cómo cambian y se adaptan a la realidad que les rodea y que acaba afectándoles, de una manera u otra, como nos ocurre a todos, incluso en nuestros días, llenos de vacío cultural y de identificación con nuestra única humanidad.

   A través de Facebook podemos vivir, literalmente, el nacimiento y el desarrollo de este experimento, de esta historia a tres líneas, como una nueva forma de hacer Literatura (epístolas y fotos son todos procedentes de sus autores), y de disfrutar en el proceso y de interiorizarlo y compartirlo.

Grace: Memorias/ Grace: A Memoir.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read

   S.Yarhi-Grace-Coddington-460x308Grace Coddington es el alma creativa de Vogue América. Su trabajo único, su elegancia, ese maravilloso gusto por hacer no sólo la mejor fotografía, si no, lo que es su fin, mostrarnos de la forma más atrevida posible y más poética, lo bello que tiene la Moda y lo que nos aporta de bastión, de proa.

   Grace: A Memoir son sus memorias, su forma de ver la vida, los pequeños secretos que hacen de ella una mujer completa, y al mismo tiempo, un retrato de lo que ha sido la última mitad del S. XX y la primera casi cuarta parte de este siglo.

   Se define como anticuada y no entiende los impulsos electrónicos de los nuevos tiempos. Pero es una cortina de humo: ella posee en su interior la verdadera base de lo que sabemos es la vida, y nos demuestra cada mes, cada vez, que las tendencias van y vienen, pero sólo lo básico, lo real, lo duradero es lo que al final perdura. Está más allá de toda tecnología, porque el Arte que posee es lo que la define y la hace eterna.memorias-de-coddington-400x290

   No es un libro de grandes definiciones; no necesita si quiera de un orden aparente. No busca retratarse culta, no necesita si quiera etiquetas que la definan de una manera u otra: nunca la han podido restringir en una categoría, ni como modelo ni como editora de moda. Siempre ha sido ella, Grace Coddington, y siempre será ella misma. Algo que no sólo el mundo de la Moda, si no del Arte, le agradecerá una y otra vez.

   La Moda no es Arte, pero su trabajo sí lo es. Tiene un propósito: toda obra artística nace, en un principio, para algo determinado. Pero cuando es verdadero Arte, esos motivos se trascienden, pasan a un segundo plano, y se revela la universalidad, la belleza y, a fin de cuentas, llega a tocar el corazón de quien lo observa, haciéndose uno con el alma de quien lo disfruta. Un vestido no es Arte, tampoco un zapato, ni un complemento. Pero su conjunto, expuesto a través de su imaginación, hace que florezca y que perdure, como una fragancia única, a través del tiempo.

   Y sus memorias lo son. Como ella.