Música/ Music
Si tú fueras… /If You Were…
El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ MusicSi tú fueras el único hombre en el mundo
no te diría cosas bonitas.
Si fueras el último sobre la faz de la tierra,
no me acercaría para tocarte y abrazarte y sentirte cerca.
No te hablaría al oído para susurrarte besos perdidos,
ni escalaría los mares oceánicos por alcanzarte.
Distraería a la luna para que no nos espiase,
y le diría al sol que no mojase sus dedos de luz sobre tu piel.
Si fueras el único hombre en el mundo,
no malgastaría el tiempo diciendo tu nombre,
ni haría fundir tu corazón cerca del mío en una coraza sólida.
Si fueras el único que quedase,
no rescataría los años para que se fugasen con nosotros,
ni heredaría la alegría de las flores ni el arrullo del viento.
Si fueras el único hombre sobre la faz de la tierra,
no estaría nunca lejos de ti,
ni te sentiría, ni me importarías.
Si sólo fueras tú, la tierra seguiría girando
y nosotros con ella.
No crearía un Edén sólo para nosotros dos,
ni en una cama de hierba buscaría tus labios para besarte.
Si fueras el único hombre en el mundo,
no dilapidaría las horas restantes viéndote cambiar, y madurar y envejecer.
Si fueras el único en el mundo, y yo estuviese junto a ti,
no perdería más el tiempo en cosas sin sentido,
y sólo me quedaría para amarte, mimarte y desearte.
Y llenarte de felicidad.
La espera/ Waiting.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ MusicEsperando la llegada del día. El lento amanecer. El reflejo de tu piel.
El tiempo pasa, a veces demasiado lento, en esta espera infinita.
Cierro los ojos y el aroma de tu cuerpo llega hasta mí y es como recrearte en la nada y llegar a tocarte y desearte sin fin.
La espera es de goma y me envuelve en su arrullo. De bronce, de hierro. Sus dedos me aferran y me inmovilizan.
Y pienso en ti.
Tu sonrisa. Tus ojos de arena tostada. El ocaso de tu voz y la caricia firme, que se atenúa dibujando el camino de mi espalda hasta el cuello.
Y tus besos de sal y de almendra.
En la espera te dibujo. El deshielo de tu recuerdo apacigua mi sed. Y me vuelve loco.
Esperando la llegada de la noche el viento se agita. La soledad sonora grita hasta dejarme sordo.
Y pienso en ti.
En tus dedos de alambre, en tu torso desnudo, en el reflejo de la luna en el balcón de tu piel.
El tiempo pasa y me sobrepasa, se hace eternidad en un día y miles de segundos en las pestañas. Y estoy solo. Y me vuelve loco. Y no llegas.
Intento oír tu voz oscura en el trasiego de la espera eterna. Y me hago de piedra y de salitre y de pan mientras espero.
Mientras espero que vuelvas a mí.
La espera es mi esperanza y también mi prisión, mi anhelo y mi castigo. Y me siento inútil y muchas veces también vacío. Mi imaginación se seca, mis latidos se enlentecen. A veces incluso parece que estoy muerto.
Pero el dolor de tu ausencia me recuerda que sigo aquí, lleno de piel y sangre y ganas y soledades.
En la espera el amanecer no llega. Y continúo extrañándote.
Me perdí entre sus brazos/ I Got Lost in His Arms.
El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ MusicMe lancé sin pensar, sintiéndolo mucho, sabiéndolo mucho.
Estaba todo oscuro. Sólo podía sentir el latido de su corazón y oler el aroma de su pecho.
Mi rostro se hundía con cada respiración suya y me mecía en un arrullo parecido al mar.
Era el océano.
Su piel suave, su pensar discreto.
Entre sus brazos el mundo era otro en el que ni siquiera yo tenía nombre. Porque poseía el suyo.
Entre sus brazos el tiempo transcurría lento, como un atardecer cansado. Y lleno de color, cielo atravesado por el sonido de su risa de cristal.
Recuerdo que me dejé llevar. Así. Sin pensar. Sintiéndolo todo. La fuerza de su abrazo, el cosquilleo de su pelo, el sabor de sus labios.
Me perdí entre sus brazos para saber quién era yo. Para saber que era yo. Para sentirme, para conocerme, para olvidarme y ser un sólo ser, escindidos por un juego del destino.
Y su perfume en la piel clara, y su arrullo en la voz suave, y el constante rumor de su corazón, que era todo amor…
Me perdí entre sus brazos para encontrarme con él. Para ser él. Y ser yo.
Qué felicidad.
Podría ser… Pero yo no/ (He) Could be… But I am not.
Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music
Callado. Los ojos risueños. Pupilas verdes.
Labios plegados. Aliento suave. Ademanes discretos.
Él es uno más. Pero es alguien más.
No es una vida cualquiera. Es él.
De repente una sonrisa. Y el cuello que nace en el pecho al descubierto.
Y mi mirada se turba.
Podría ser él. Podría ser un sueño de piel y sentidos. Podría ser todo lo que yo hube esperado.
Pero yo no.
Soy invisible. Soy imposible. Balbuceo y callo. Y se me caen las cosas de la mano. Y un manojo de nervios en el estómago. Y sonrisa tonta cuando me llama.
Yo soy una cara más en su mundo singular. Un momento pasajero en su tiempo sin igual.
De repente se acerca. Y hasta me sonríe. Y extiende su brazo fuerte y, en ademán, aprieta mi mano.
Siento que me deshago con su contacto cálido, con su firmeza de madera y y rosas.
Él huele a rosas. Y mi corazón late desbocado sin que nadie lo detenga. Ni siquiera yo.
No me importa soñar mientras esté así de cerca. E imaginarlo a pocos centímetros de mí, con el calor de los cuerpos que se encuentran y el rumor de unos labios en la piel y el baile de los dedos por la espalda.
Y cierro los ojos…
Me habla. O no. O lo imagino. O me deja a un lado.
Y abro los ojos.
Y allí está él, con una sonrisa única en su rostro perfecto. La camisa entreabierta, y el cuello partiendo de la nívea clavícula, y el brazo alado que nace del cuerpo de paloma…
Y se va. A saludar a alguien más. A esa persona que sí le ama, o que él cree que ama.
Que no soy yo.
Fragilidad/ Fragile.
Arte/ Art, Música/ MusicAquí/ Here.
El día a día/ The days we're living, Música/ MusicSiempre supe cuándo llegaría el amor. Cuando llegarías, el lugar y la hora exacta, y cómo serías.
Tengo el corazón revuelto. Y las ideas fundidas.
No como, no duermo, y sin embargo me lleno de ti y te sueño.
Siempre supe que rondabas cerca. Porque los dedos latían con las ganas de tocarte y la risa se me escapaba tonta de la boca, los dientes al aire y la voz entrecortada llena de suspiros.
Lo supe cuando te vi. Cuando te acercaste. Cuando me saludaste y me inundó tu olor, a mar y a arena. Y al ver tu piel de bronce y el guiño gracioso del sol en tu pelo.
Si, lo supe aquí mismo: el amor me llegó como la marea y lo impregnó todo: mi cabeza que ahora no piensa y mis pies, que llegan volando hasta ti.
Aquí, a mi lado, un corazón late lento, y unos brazos me rodean. Aquí, cerca de mí, alguien desea ser amado como yo, desea ser deseado como yo, sueña con ser idolatrado y comprendido y aprendido como yo siempre lo he querido ser. Y ese alguien eres tú.
Tú: quien siempre supe que llegaría. Y a quien he amado toda la vida en secreto. Un secreto que brota de mi pecho y llega hasta tus labios dejándonos sedientos.
Te quiero, te dije. Te quiero, dijiste. Te necesito, dijiste. Te necesito, te dije. Aquí. Sí. Y ahora.
En esta noche, mientras nos enredábamos en un lío de pieles y brazos y piernas. En esta noche, cuando recibía el oxígeno de tu aliento y la calma que yace tras la pasión y quizá la locura serena y también las esperanzas, supe que eras tú aquél por el que valía la pena esperar, y ensayar y desear. En esta noche, aquí, junto a mí, lo supe. Y no puedo más con el corazón, que hace que llore una y otra vez, enjuagando tu sudor y tragándome las palabras.
Aquí, contigo a mi lado tan dormido que pareces una estatua cansada, mi amor se funde con tu cuerpo y somos uno, y soy más feliz de lo que nunca hube sido. Porque estás junto a mí.
Alguien que desea que le ame, que le cuide, que le proteja, y que le deje libre, de esa manera única que nos regala el verdadero amor.
Aquí yaces, conmigo. Y todo es felicidad.





