Feliz Navidad/ Merry Christmas.

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   A todos aquellos que sufren por las contingencias de la vida. Todas: paro, pérdidas de alguien amado; celos, intrigas, rabia, despecho, desolación. Aquellos que ven el mundo hecho trizas y a los que no les queda más remedio que echarse a dormir en él; enfermos crónicos y agudos, ingresados o no; que luchan por la Vida y por la Salud; los que son visitados por la infelicidad y también por la desventura; aquellos que son callados cuando quieren hacerse oír, y aquellos que sufren vejación por ser simplemente quienes son.

   A todos aquellos que nadan en la Felicidad, sea en la pobreza o en la abundancia. A todos aquellos que son amados y saben amar, algo tan difícil; que disfrutan de la sonrisa de un niño y de la cándida mirada de un anciano; aquellos cuya soledad es una losa y a aquellos que conviven mejor con el silencio que con el ruido cotidiano del día a día.

   Feliz Navidad.

   Y a todos aquellos que no pueden leer, que no pueden escribir, que no pueden oír ni ver ni sentir. Y a todos aquellos que sienten por todos los demás y siguen hacia adelante, en este camino sin fin que es estar vivo.

   Feliz Navidad.

   Una vez más, cinco años ya, y por siempre, con el único anhelo de aprender, de a poco, cómo es llegar a vivir el Tiempo de Curar.

   Feliz Navidad.

Ángeles que oímos en el cielo/ Angels We Have Heard on High

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Navidad HURTS/ Christmas HURTS.

El día a día/ The days we're living

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En cada Navidad/ Every Christmas.

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

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Las cuerdas de mi corazón/ The Strings Of My Heart.

El día a día/ The days we're living, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

   1459184_10152021550392836_617473699_nCon sólo oírte, saltaron las cuerdas de mi corazón con gozo.

   No te había conocido antes, pero te he querido por siempre. ¿Cómo lo sé? Porque las cuerdas de mi corazón resuenan cada vez que pienso en ti.

   Recuerdo incluso cuando posaste tu mirada sobre la mía, el temblor que me entró que hasta los dedos se me enredaban unos con los otros y no podía separarlos, y la sonrisa se me salía de la boca enrollada con las cuerdas de mi corazón, que resonaba y resonaba sin que te dieras cuenta.

   Pero me sonreíste y menudo lío en mi pecho. Respiraba, transpiraba, pensaba. Y del barullo de la cabeza al ronroneo de mi voz, que parecía decir palabras inconexas pero con todo sentido para mí.

   Y recuerdo que reías, y lo hacías de mí, y me parecía lo mejor del mundo. Así de loco vibraba mi corazón.

   Tocaste las cuerdas adecuadas y una melodía parecida al amor de improviso emergió de mí.

   El cielo se hizo azul y sin nubes, y el viento fresco y lleno de caricias.Y cuando dijiste mi nombre el mundo se detuvo y supe, supe que te amaba así, pum, pum, pum, con todas las cuerdas de mi corazón.

   Soy tuyo, quise decirte. Aunque sé que casi me desmayé del gusto.

   Y te reíste. Y desde ese día hasta hoy, estás junto a mí. Enredado en las cuerdas de mi corazón.

   Qué felicidad.

Navidades con Rod/ Christmas With Rod.

Arte/ Art, Música/ Music

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Las letras de Màxim/ Màxim’s Writtings.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

   2012_5_19_enHgoT6E4ryd30puIhb1b5Quizá la forma más exacta de aprehender la personalidad de un escritor sea a través de su obra. No tiene que ser el completo de la misma; sólo con estar pendiente, con absorber las fuentes de las que bebe y la forma de expresar lo que siente, podemos desentrañar parte de ese misterio divino que es la creación artística.

   Màxim Huerta escribe con trazo ágil. Pertenece a esa raza de escritores que son periodistas, o que son periodistas y por eso escriben. Apegados a la realidad, conocedores del gusto público y, a la vez, expertos en la magia de crear ambientes, de ser concisos y de aspirar a sentimientos que mueven conciencias y corazones.

   Pero Màxim Huerta es algo más. La evolución de su escritura lo ha llevado a un desarrollo más profundo, a una búsqueda que el mero entretenimiento no le ofrece, o que le queda pequeño.

   Si evaluamos su obra hasta la fecha podemos observar ese cambio, sutil pero constante, que lo ha llevado a escribir desde Que sea la última vez… a Una tienda en París. Dos novelas tan distintas entre sí, aunque con nexos en común, cuyo puente y quizá pista de salida ha sido El sueño de la caracola.

   Que-sea-la-ultima-vez-3Del mero desenfado con transfundo más crítico de lo que se puede pensar en un primer momento, con personajes que son más profundos que el reflejo de su día a día nos puede hacer creer, Que sea la última vez… tiene mucho del Màxim Huerta divertido, alocado, lleno del misterio televisivo en el que se mueve como pez en el agua, las fiestas mundanas, la frágil felicidad de lo fugaz. Pero también esconde un poso de amargura y de denuncia feroz sobre el paso de la vida, nuestra resistencia a dejar ir al Tiempo, la asombrosa experiencia de ser amado y, finalmente, la imposibilidad de tener siempre una vida perfecta.

   El-susurro-de-la-caracola-2Con El susurro de la caracola, Màxim Huerta dio un paso adelante. Más sutil de lo que pudiera creerse, su lectura suave y agradable  esconde una historia para nada amable, pero servida con tanta ternura, con personajes que crecen hasta hacerse queridos, y que juegan a ser arquetipos y títeres del destino. El transfundo de El susurro de la caracola es una desgracia; la razón de ser del relato no es otro que la búsqueda de un corazón perdido en las vueltas de la vida y que, el raro tesón por un lado y las casualidades de la vida por otro, nos terminan definiendo. El susurro de la caracola es una denuncia envuelta en guante de seda, y es, a su vez, un sueño maravilloso que podría hacerse realidad si no fuera por el Destino, que siempre nos da un último giro, una última sorpresa, para dejarnos crecer y ser por fin, tal vez de una forma que nunca imaginamos, felices.

   Mi admiración por Una tienda en París no se basa, como podría pensarse, en la artesanía de su autor, que ha demostrado de sobra su capacidad para crear ambientes aparentemente sencillos, de lectura fácil y que llegan directo al corazón. una_tienda_en_paris_22En Una tienda en París los arquetipos de la novela actual (algo banales, ligeros, centrados en la autosatisfacción) están presentes, pero pronto dejan paso a un relato más profundo, más adulto, más armado, más real, más literario. Una tienda en París nos muestra a un autor que desea ser algo más que un periodista que escribe (bien) relatos leves que dejan un recuerdo agradable. Aquí se aventura con dos historias paralelas, con dos mujeres que nada tienen en común salvo una pasión prisionera que tarda en liberarse a un alto precio, consiguiendo la elusiva felicidad después de no pocos sacrificios. No es sólo la recreación de una época determinada, si no algo mucho más profundo. Una tienda en París esconde una gran joya, una reflexión profunda sobre lo que anhelamos, lo que podemos coger de la vida sin permiso, y el precio que siempre, siempre, pagamos por querer ser nosotros mismos. La magia de Una tienda en París no está en París, como pudiera parecer en un primer momento, si no en esos personajes recobrados por el autor, recreados por su imaginación y cuya vida impregna con un brío, una ternura, una falta de juicio y una profundidad admirables.

   5129fda455959-__p_0195Me gusta Màxim Huerta como autor. Y me gusta por esa evolución sutil pero tan revolucionaria que lleva a cabo con sorda habilidad. Y hace que espere su próximo relato con ansia, para seguir admirando la evolución que se destapa en Una tienda en París, cuyo centro son dos mujeres tan distintas y sin embargo tan iguales, y cuya brillantez, en la segunda mitad del relato, hace que destaque por encima de muchas, si no de la mayoría, de las novelas publicadas este año.

   En esta novela veo la semilla de Màxim Huerta como buen escritor, al menos ese escritor que busco: feroz pero sutil, directo pero delicado; lleno de audacia, de socarronería y de un corazón mucho más puro y delicado que esconde en el día a día, protegiéndolo de las inclemencias del tiempo, pero no del Arte. Historias que no necesitan de grandes artificios para llegar al alma y desentrañar vidas que se hacen cercanas y, a la vez, posibles.

   Las letras de Màxim siguen evolucionando, y las seguiremos esperando con ansia para poder ver cómo se transforma en el gran escritor que ya se adivina en las líneas que nos regala cada año.