¿Habrá amor después de ti?/ Is There Love After You?

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Is There Love After You? . Michael Feinstein. 

   1545077_10202308584212751_183467500_nTu sonrisa. El sonido de tu voz. El brillo de tus ojos de miel.

   Tu manos grandes y fuertes, llenas de callos, y sin embargo hábiles y suaves, discretas y tan experimentadas.

   Tus caricias que eran notas de música en mi piel, y tus labios, agua para mi sed.

    ¿Habrá amor después de ti?

   Tu boca dulce, llena de carne y sensualidad. Y tu risa cálida y el arrullo de tu compañía dormida a mi lado. El peso de tu cuerpo sobre el mío, a mi lado, debajo de mí. Y el extraño magnetismo que nos unió.

   Ojalá pudiera romper mi corazón en pedacitos pequeños para comérmelos uno a uno y borrarte de mí. Ojalá pudiera limpiar cada uno de los poros de mi piel que huelen a ti y que te saben de memoria. Ojalá pudiera decir a alguien aquello que te he dicho sólo a ti, con un susurro de noche oscura: Te amo.

   ¿Habrá amor después de ti?

   No lo sé.

   Porque me he quedado seco. Ni siquiera tengo el sentido morboso de espiar, por el rabillo del ojo, aquello que pudiera haberme atraído alguna vez. Mi mente lo compara contigo, mi corazón que rebosa lo rebasa contigo, y dejo escapar esa pulsión  quedándome frío.

   Porque no hay amor como el tuyo. No hay amor como el que tuvimos. Pasión, deseo, sensatez, abandono, entrega, fusión, locura y abandono.

   Porque no hay nadie como tú, o parecido a ti, o similar al menos a ti: tus ojos oblicuos, el rosa granate de tus labios, ese mentón irreverente y cabezota… Ni esa forma única de querer, entre el egoísmo y la generosidad, entre la posesión y la desfachatez.

   ¿Habrá alguna vez un cielo distinto al nuestro? ¿Existirá algún día alguien que no me recuerde a ti, que no reverbere todo lo que siento por ti? ¿Habrá vida después de la muerte de nuestra historia infinita?

   ¿Habrá amor después de ti?

   No lo sé…

   Qué tristeza, la verdad.

Dejarlo atrás/ Let It Go.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

FROZEN

2014

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

2014-Pic

El arte de fallar (y reconocerlo)/ The Art of Failure.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Literatura/Literature

jk-rowling-cuckoos-calling1

   No conocía a Jo Rowling.

   Yo sabía de J.K. Rowling. Sin embargo, por una serie de casualidades de YouTube, he acabado estos días por reconocer, en algunas entrevistas y documentales, la autora que hay detrás del fenómeno cultural llamado Harry Potter (en el que he reconocido, más de una vez, un clasicismo profundo y una denuncia íntegra de la malevolencia humana). Es fascinante. Su historia, es fascinante.

   No la pobreza, no la riqueza; ni el éxito, ni el miedo. Eso y más: la sencillez, la sabiduría, la verdadera sabiduría de una mujer que ha pasado por mucho, que ha logrado depurar lo inútil de su vida en un caminos nada fácil y que ahora disfruta de su verdadera llamada, de su verdadero camino, siendo quien es.

   Y no me interesa por la falsa imagen de hacerse rica con un relato; si no por lo que ella muestra ser más allá de ese cuento de hadas escrito supuestamente para niños (como todos los cuentos de hadas, por lo demás) y a través de esa manía actual de envolver a los triunfadores con un aura de energía inalcanzable y, por lo mismo, irreal.

   Jo Rowling es una mujer que se equivoca, que sabe que yerra, pero también es una mujer llena de energía, como dice, más centrada de lo que ella misma creía, y que consiguió sobrellevar el fracaso erigiéndose sobre sus propios pies al seguir la corazonada que la ha acompañado toda su vida: la de contar historias.

   En la entrevista con otra triunfadora (porque lo son) y mucho más mediática, le dice a Oprah Winfrey que no espera ni desea alcanzar de nuevo el techo de éxito de Harry Potter. A lo que la presentadora contesta, con una conexión extraordinaria, que ella tampoco lo hace con su propio futuro dentro de su progresión. Eso es sabiduría en estado puro. Y cierta modestia y mucha paz.

   El camino de Jo Rowling, como el nuestro, no ha sido fácil. Ahora lo es, pero no siempre lo fue. Y bien aclara que no es romántico ni es deseable, pero es útil, es necesario cuando llegamos a un estado, que conozco bien, de congelación, de inestabilidad, de silencio, par a poder ser realmente libres.

   Si queremos, claro. Y tenemos las suficientes ganas, y descubrimos, en nosotros, la fuerza requerida para llegar a nuestros sueños: ser lo mejor de nosotros mismos.

Un paseo por Broadway/ Broadway Review.

Música/ Music

AN5501417LONDON+ENGLAND+-+A

Esta tarde/ Today.

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

   Botellas bajasHay ruido. Platos que van y vienen, conversaciones innecesarias, silencios enormes como agujeros negros. Y el piano.

   La gente gesticula a veces con pasión. Y en la terraza con calefacción, alguien se lleva a la boca un cigarrillo casi terminado. Como si fuese una noche de amor.

   El tintineo del cristal al ser llevado a la boca; los que sorben el café caliente; aquellos que, delicadamente, posan la cucharita sobre la taza, como si ésta fuera a romperse.

   Un té, por favor.

   Un menta-poleo.

   Un roibós con caña de azúcar, cola de caballo y anís estrellado.

   (Siempre hay un excéntrico en el local.)

   Y el piano desgranando canciones de amor que nadie escucha.

   O quizá no.

   Él se ríe. Y de sus ojos se desprende escarcha. Hace frío y coge las manos de su amante, que parece algo distraído ante el brillo de esa mirada.

   ¡Qué ilusión de amor!

   Un camarero espera algo impaciente, como que tiene más que hacer. Pero los amantes pasan de él y de todos en realidad, salvo del piano, que parece mecer con sus notas el inicio de su relación.

   ¡Oh! Los descubrimientos magníficos, los primeros roces que se resuelven entre sonrisas; los remordimientos que se diluyen en un beso y se almacenan luego, cuando la magia termina.

   Y también los recuerdos que comienzan a acumularse al enamorarse y olisquearse y saborearse y mecerse entre arrullos. Como el suave arpegio del piano, que simula un corazón al galope.

   Cómo se sonríen esa tarde mientras afuera parece que quiere llover. Los amantes no se dan cuenta, ni pretenden hacerlo, que el camarero se ha ido con aire de desespero: en la felicidad no entran problemas ajenos, ni los propios, que se diluyen en esas miradas calladas, en esos labios que se mueven sin decirse nada y se pliegan para darse un beso.

   Que hay gente, parece decirse uno, algo azorado. Pero a su amante poco le preocupa el ruido de fondo, el crepitar de la chimenea, el lento planeo de esa tarde. Porque está enamorado. Y eso es lo único que le interesa.

   Esta tarde es lo único que importa.

   Y el local atestado, como ruido de fondo que nadie escucha. Y las gotas de lluvia que comienzan a caer. Y el piano que sigue, con sus notas pegajosas, envolviendo una historia que comenzó una noche atrás y que continuará, quién sabe, quizá por siempre.

Celebrando con Sondheim/ Sondheim Celebration.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

homepage_Sixbysondheim09