
Viva la vida.
Música/ Music

Estaba como dormido. Mi corazón de piedra.
Creo que hacía que vivía.
Dormía (mal) sin sueños. Comía (mal) sin ganas. Lloraba a veces y a veces me quedaba callado. Y hablaba para llenar el espacio vacío con ruido.
No tenía pulso. Y respiraba sin consciencia.
Día a día. Semana a semana. Mes a mes. Corazón de piedra.
Hasta que te encontré.
Y empecé a estar vivo.
Alguien que me despertó del sueño gris de sobrevivir. Alguien que me enseñó la luz de la mirada, la untuosidad de la caricia y ese sabor tranquilo del beso y del placer.
Mi corazón despertó de su letargo de acero. El cincel de un cariño inmenso lo liberó de ese hielo que lo protegía y lo hizo latir pum, pum, pum, otra vez.
Gracias a ti sé lo que es estar vivo. Reír, llorar, cantar, soñar, extrañar y besar.
Alguien que me ha hecho correr por el parque en su busca; que hace que hiperventile por puro nervios al verle; que me despierta por la noche, que me abraza por el día, que me quiere una hora y otra, haciendo mis días un conjunto de sensaciones y de sabores vibrantes.
Alguien que me agobia y me hace enojar. Alguien que me dice qué hacer y qué no ponerme. Y que discute conmigo y se deja querer y se deja abrazar y se deja acariciar y que me dice y me desdecir y sigue allí.
Estoy vivo: siento el latido de mis arterias, siento el aire llegar a mi corazón. El futuro vive en mí, y el pasado se deshace en el olvido.
Porque te encontré. Y el mundo es inmenso y gira, gira en derredor nuestro lleno de vida, ahíto de alegría.
Poco y mucho: extremos de estar vivo.
Estoy vivo.
Desde que te encontré.
Y esto es felicidad.
En el cielo. Estoy en el cielo cuando bailamos así, juntos y apretados, tú y yo.
Todo parece desvanecerse salvo el brillo de tus ojos y el calor de tu piel.
Y teniéndote entre mis brazos el mundo se detiene. Y sentirte es lo único que deseo y volar contigo, entre la música y el amor, hasta llegar al cielo.
Porque soy feliz bailando, haciendo que nuestros pies dibujen pasos ligeros y tiernas caricias. Soy feliz sintiendo tu mejilla con la mía, y como en sorpresa, tus labios en los míos y sonreír a la vida que nos ha unido y a la música que nos permite, bailando, estar en el cielo.
Qué felicidad.
Do They Know It’s Christmas?. Band Aid.

Cama 6. Veintiséis años. Sin antecedentes. Shock distributivo probablemente secundario a una sepsis de origen desconocido. Fue a quirófano con laparotomía en blanco (normal, sin nada que retirar que sea la causa de la infección). Necesita mediación para mantener tensión a altas dosis, conectada al respirador, y el riñón con muchos problemas…
Hace un mes estaba en Miami, practicando pesca submarina con su novio y varios amigos disfrutando de sus vacaciones. Hoy está en la UCI ingresada en estado grave.
Salud.
Ayer, mientras estaba de guardia, fui a visitar a una de nuestras mejores enfermeras, dedicada y muy consciente de su labor llena de calidad y amor por lo que hace, que está ingresada por los efectos secundarios de la quimioterapia contra un cáncer de mama particularmente agresivo.
Allí estaba, sin su melena, con los ojos cansados pero con una expresión de lucha y de certeza. Sabe lo que tiene y a lo que se enfrenta, conoce los peligros y las normas, y ahora sufre sus consecuencias. Y aunque vive momentos de indefensión y de decaimiento, mantiene el ánimo y el espíritu alegre. Con su carita afectada por las medicaciones y el espíritu fuerte y animado: un marido y dos niños pequeños la esperan cada día.
Hace tres meses planeaba un viaje en caravana hasta los Pirineos. Hoy está ingresada por una neutropenia febril, con tratamiento antibiótico.
Salud.
Antes de acabar la guardia, me comentaron el caso de una amiga de la infancia, llena de vida, motera, desafiante, empresaria, vitalista y alocada: todo lo que siempre soñó ser. Está sufriendo los últimos estadios de un cáncer de mama ya con metástasis. Y apenas ha pasado de los cuarenta años. Y no sobrevivirá mucho mas, me temo, si lo que me han comentado es cierto.
Sus negocios, sus niños pequeños, su marido, su vida. Y esos ojos chispeantes y esa sonrisa desafiante. Aún lucha, aún quiere vivir. Aún.
Salud.
No sabemos lo que tenemos. Y no es una frase hecha. El amor, el sufrimiento, la depresión, la falta de trabajo, el desamor, el egoísmo, la obligación, las decenas de taras humanas, todo se diluye si no tenemos Salud. Cuando naufragamos en el pasillo de la Salud el mundo deja de tener importancia, o más bien cambia nuestra perspectiva, y todo parece que encaja finalmente y quizá hasta tenga una razón de ser.
No importa: celebro en consciencia este regalo maravilloso de la vida: tengo Salud. Y todo o demás, las mil piruetas del destino, no son nada, no son nada ante la Enfermedad, ante la pérdida de la S.A.L.U.D.
Gracias a todas ellas por su espíritu de lucha, por su entrega a lo que deben vivir. Son, como siempre, las mejores maestras de la Vida.
Y mi cariño hacia ellas por siempre.
Podría volar. Podría correr cientos de kilómetros.
Sin ti no sería nada.
Podría surcar los mares más encrespados, podría arañar el universo.
Sin ti no sería nada.
Podría borrar lo que dije, podría olvidar lo que hice, podría decirte una y otra vez que te amo.
Sin ti no valdría nada.
Y sin embargo aquí estoy. Paralizado, sediento, seco. Sin ti. Siendo nada.
Tú eres lo más importante de mi vida y por eso te he perdido. No estás y ahora estoy vacío. Yo que me reí de todos y de todo, mírame ahora sin ti. Siendo nada.
¿Y ahora qué? No lo sé. Aún no me he acostumbrado a tu ausencia. A la falta de peso en la cama, a la falta de tu olor, a mi vanidad.
No soy nada. Sin ti.
Contigo fui. Contigo sentí. Contigo llegué a amar.
Sin ti no soy más que una cáscara vacía que llora por ti, por sí mismo y por todo lo que ya no tiene: aquello que no es para siempre.
Podría borrar todos los insultos que te hice. Podría volverme ciego y no verte. Podría dejar de sonreírte. Podría irme de aquí.
Todo sería válido si estuvieses cerca, si me hablases, si me abrazases un instante más.
Pero sin ti, todo vale nada.
Nada.
Proud Of Your Boy. John Barrowman.

Gracias.