Que leída, llena de magia, transmite todo lo que significa encontrar una pareja, ser dos, y los roces y las alegrías de serlo.
Fernando J. López consigue retratar el ciclón de sentimientos y de miedos y de roces y de sorpresas que una relación sentimental posee más allá de los géneros y de las posiciones que adoptamos hacia ellos.
Es una obra de teatro que retrata lo dura que la cultura gay es a la hora de encontrar pareja y de mantenerla; es una obra que retrata en su eco lo duro que la vida en pareja es no importa que sean dos hombres, dos mujeres o simplemente un hombre y una mujer.
En Cuando fuimos dos no hacen falta casi acotaciones. La acción se desliza con bastante facilidad y la historia fluye en los labios de Eloy y en los de César, y sentimos sus temores y confraternizamos con sus ternuras y sufrimos con sus dudas y empatizamos con sus destinos.
No hacen falta grandes artificios ni cientos de páginas para retratar la vida. Y Fernando J. López lo consigue en esa historia quizá dura pero muy real, que tiene lugar en un escenario casi vacío, lleno de los desnudos de esos dos hombres que nos narran, sin vergüenza, el tiempo de cuando fueron dos.
José Luis Sampedro, autor de uno de los relatos más tiernos y lúcidos del S. XX en español, además de intelectual de alto vuelo y multifacético ser humano, nos ha dejado en estos días.
Pocos libros he leído, escrito por españoles, que estén tan llenos de poesía y de veracidad, de ternura sin pedantería ni dulzura sin mampostería como La sonrisa etrusca. Quizá Mujer de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes se le acerque en belleza, sencillez, enorme profundidad, amor y ternura sin renunciar jamás a la veracidad, al peso de las cosas humanas.
La red nos permite literalmente vivenciar el nacimiento y el desarrollo de intentos artísticos que quizá, sin esa inmediatez, no sería posible llevarlos a cabo.
El escritor de novela histórica, Carlos Hugo Asperilla, muy dado a recobrar el tiempo perdido navegando en las raíces de la personalidad humana y de sus consecuencias, ha comenzado junto a sus compañeros Elena Montesinos y Óscar Moreno, la redacción a tres manos de un relato epistolar que desea retratar, más que la desgastada realidad española de la posguerra inmediata, el universo interior de tres hombres marcados por ella, sus miedos y sus deseos, frustrados o no, y cómo el miedo, el fracaso y las heridas abiertas afectan a su día a día y a su destino como seres perdidos en un universo desecho que intenta, mal que bien, volver a levantarse, volver a ser lo que era, o lo que debe ser a partir de ese momento.
De esta forma, en Tres Líneaslas vidas de Dalmacio, Luis Miguel y Emilio desfilan ante nosotros haciéndonos partícipes de sus pensamientos más profundos, de sus miedos y de los errores y éxitos que los definen y los impulsan a seguir con vida. Más que un alegato político, como ha sido la gran mayoría de las manifestaciones artísticas ambientadas en esos tiempos convulsos, la tarea de estos tres escritores es más íntima, y por tanto más interesante: no es una defensa ideológica, más bien es un retrato de aquello que se ha perdido y de cómo las consecuencias de nuestros actos llegan a afectarnos hasta los cimientos.
A través de este viaje epistolar, muchas veces clandestino, vamos descubriendo, entrega a entrega, el universo profundo que afecta a estos tres hombres, y cómo cambian y se adaptan a la realidad que les rodea y que acaba afectándoles, de una manera u otra, como nos ocurre a todos, incluso en nuestros días, llenos de vacío cultural y de identificación con nuestra única humanidad.
A través de Facebookpodemos vivir, literalmente, el nacimiento y el desarrollo de este experimento, de esta historia a tres líneas, como una nueva forma de hacer Literatura (epístolas y fotos son todos procedentes de sus autores), y de disfrutar en el proceso y de interiorizarlo y compartirlo.
Grace Coddington es el alma creativa de Vogue América. Su trabajo único, su elegancia, ese maravilloso gusto por hacer no sólo la mejor fotografía, si no, lo que es su fin, mostrarnos de la forma más atrevida posible y más poética, lo bello que tiene la Moda y lo que nos aporta de bastión, de proa.
Grace: A Memoir son sus memorias, su forma de ver la vida, los pequeños secretos que hacen de ella una mujer completa, y al mismo tiempo, un retrato de lo que ha sido la última mitad del S. XX y la primera casi cuarta parte de este siglo.
Se define como anticuada y no entiende los impulsos electrónicos de los nuevos tiempos. Pero es una cortina de humo: ella posee en su interior la verdadera base de lo que sabemos es la vida, y nos demuestra cada mes, cada vez, que las tendencias van y vienen, pero sólo lo básico, lo real, lo duradero es lo que al final perdura. Está más allá de toda tecnología, porque el Arte que posee es lo que la define y la hace eterna.
No es un libro de grandes definiciones; no necesita si quiera de un orden aparente. No busca retratarse culta, no necesita si quiera etiquetas que la definan de una manera u otra: nunca la han podido restringir en una categoría, ni como modelo ni como editora de moda. Siempre ha sido ella, Grace Coddington, y siempre será ella misma. Algo que no sólo el mundo de la Moda, si no del Arte, le agradecerá una y otra vez.
La Moda no es Arte, pero su trabajo sí lo es. Tiene un propósito: toda obra artística nace, en un principio, para algo determinado. Pero cuando es verdadero Arte, esos motivos se trascienden, pasan a un segundo plano, y se revela la universalidad, la belleza y, a fin de cuentas, llega a tocar el corazón de quien lo observa, haciéndose uno con el alma de quien lo disfruta. Un vestido no es Arte, tampoco un zapato, ni un complemento. Pero su conjunto, expuesto a través de su imaginación, hace que florezca y que perdure, como una fragancia única, a través del tiempo.
Descubrí a Nate Berkus, el interiorista gurú de The Oprah Winfrey Show, en el otoño del 2004, mientras estaba haciendo mi rotación extranjera en Boston (EEUU). Desde el primer momento me llamó al atención. Me pareció agradable, cercano pero distante a la vez, y que destilaba un aroma a cariño por su profesión que lo hacía muy atractivo para el televidente.
Compré su primer libro de decoración, Home Rules, con la esperanza de encontrar el momento necesario para remodelar el interior de mi propio hogar, con las ideas que siempre he tenido dentro. Y eso que mi casa es preciosa, pero a qué negarnos, siempre hay algo que mejorar.
Ahora ha publicado su segundo libro de decoración, The Things That Matter y me ha parecido maravilloso. No por el lujo de esos ambientes, ni por las personalidades atractivas que desfilan por sus páginas, si no por la historia de su vida, que cuenta con un candor y una sinceridad admirables, y que roza la cercanía más absoluta a la confesión.
The Things That Matter no es un libro sobre decoración: es un libro sobre cómo la vida, al ir desplegándose en nosotros mismos, se ve reflejada en las cosas que tenemos, que recolectamos o que dejamos atrás; y en sí mismo, es un reflejo de lo que Nate Berkus ha aprendido y ha vivido, desde su infancia hasta la actualidad, y un boceto de su filosofía de vida.
Es un retrato, capa a capa, año a año, objeto a objeto, de lo que fue, lo que es y lo que siente un hombre profundamente realizado, con sus idas y venidas, con sus meteduras de pata y sus aciertos, y sobre todo, con sus ganas enormes de aprender. The Things That Matter es un libro escrito y creado para mostrar la Belleza: de las cosas que nos rodean y del amor hacia sí mismo y hacia los demás; de las lecciones aprendidas y de lo que nos queda por vivir.
Nada hay más valioso que las cosas que importan: recuerdos, sensaciones, vivencias, reflexiones, tactos, olores, sonidos e imágenes que quedan congelados para siempre en nuestro recuerdo y en lo que nos rodea.
I just discovered Nate Berkus, top Interior Designer of The Oprah Winfrey Show (and I must add, I found out who Oprah Winfrey was back then) in 2004 fall, during my internship at Mass. General Hospital in Boston (USA). Since the very first moment I saw him on the TV screen I felt his nearness and distance, his glow and that unique love about his profession, his Art, that makes him so special and unique.
I was so under his spell that I brought his book Home Rules just to feel I was still in my little ugly room in Boston, watching the TV show and the snow fall down, dreaming about to do a makeover of my place and transforming it as what he liked to say : a place in where I like to live at.
Now he just published his second book, a new kind of Interior Design book title The Things That Matter. What a remarkable and beautiful book. And it is so not only about the beauty of the pictures and the people who is portrait on it, but it’s just a gem because of Nate Berkus’ true essence, his painted soul, his human journey, he’s searching, his flawless and his spirit that truly take fly and rise beyond words and goes into our hearts and souls.
The Things That Matter is a soul journey, a man searching, a man finding and truly a treasure to be kept. Nate Berkus show to us how our places can speak about us, how our stories make our own spirit and are reflected in the things we collect, in the vows we make and in the steps we take in the search of our soul, of our own kindness and perfection.
The Things That Matter is full of beautiful people, chic places, luxury and beauty statement. But its real treasure is hiding in the words he write, in the story of a soul’s journey he describes and shares with us. It’s through his work that he transmits the lessons he learnt about present and past, about love himself and forgive himself and others; about facing the future with hope and a little freak control. But his words are the ones that make magic. His own story, his very own portrait, his soul searching and his acceptance make this beautiful book take fly.
Beauty is the end of a thoughtful soul. So, it’s the reason we love to be surrounded by things that remind us so. Let’s make room to Beauty in our lives to be reflected by it and, then, to be one with it, from the outer to the inner, from the inner to the outer. And finally be free.
Those are the things that matter: those who made us who we were: the best version of ourselves forever.
Las vidas que inventamos es la última novela publicada por Fernando J. López y mi primer acercamiento a su mundo narrativo, que es variado, sin duda de vocación precoz, y activo, en pleno desarrollo.
Es la historia de una pareja, de un matrimonio con sus ires y venires, sus pequeñas desavenencias, sus puntos de encuentro y sus aspiraciones; es la historia entrecruzada de Gaby y de Leo: las decisiones que toman; las historias que arrastran desde pequeños, y las circunstancias del siempre elusivo presente, forman el tejido de esta novela nada amable, que fotografía con afilada pluma ciertas facetas del ser humano que a veces se mantienen ocultas o que no notamos de tan visibles, de tan manidas.
Las vidas que inventamos es la fotografía de la Mentira. Sus protagonistas, queriéndolo uno, no sabiendo qué hacer la otra, entrelazan su presente, y por ende el riesgo del huidizo futuro, con los hilos de la fantasía, de la falta a la verdad, hasta que logran hacerla pasar como real.
No es una historia de amor. Es más bien la historia de un desencuentro. Nacido de una pretensión, mantenido quizá por pereza o por costumbre, el matrimonio formado por ambos protagonistas navega sin querer entre las aguas de lo cotidiano hasta tropezar con la pared del fastidio y de lo fatídico. Cómo consiguen circunnavegar esas aguas turbulentas que ellos mismos remueven es la columna vertebral de esta novela cuyos protagonistas poseen el mérito, en Leo de forma consciente y en Gaby circunstancial hasta alcanzar la liberación, de jamás engañarse a sí mismos a pesar de que viven inmersos en una gran mentira, que es la vida que ambos comparten.
Fernando J. López no ceja en demostrarnos el fondo mismo de sus protagonistas, el tedio que les lleva a situaciones límite y el ingenio que necesitan para mantenerse a flote y aún para reinventarse una y otra vez. Gaby es quien despierta a la libertad, Leo es quien perpetúa un sistema de supervivencia que le permite salir siempre airoso, o al menos tener siempre a mano las cartas ganadoras.
Podría tratarse de una novela de perdedores, porque es la historia de un fracaso. Pero no lo es, porque, juego de espejos, tanto Gaby como Leo terminan consiguiendo lo que secretamente anhelan: una rompe con todo lo que parece falso; el otro se transforma una vez y otra más, dejando tras de sí cicatrices invisibles y heridas que nunca cierran. Ambos reflejan el egoísmo de nuestros días; ambos pueden ser juguetes rotos, como aquellos que les rodean, pero consiguen salir a flote, y el cómo es el corazón del relato.
La vida que inventamos refleja una parte de nosotros mismos y de nuestra sociedad muy actual, teñida de cierta ironía y al mismo tiempo de clara tristeza y a veces de cierta impotencia o más bien de desamparo. A Fernando J. López no le molesta mostrarnos personajes que pueden llegar a ser antipáticos, porque sabe que, en un estrato o en otro, más profundo o más superficial, en todos nosotros hay algo de Gaby, y sobre todo, algo de Leo, que lucha por perpetuarse y que a veces emerge aún aunque no lo deseemos.