Atado a ti/ Tied on to you.

Arte/ Art

Etta James: At Last.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Etta James (1938-2012).

 

La primera vez…/The first time…

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   La primera vez que te vi no he podido olvidarla. Tropezamos, creo, y te sonreí todo torpe y tú ni me miraste, pensando que era otro más.

   La primera vez que vi tus ojos quedé prendado de su brillo. Entre azul y castaños por la sombra o la lluvia, y tus pupilas fijas. Llovía, y las gotas caían por tu pelo y por tu frente y se quedaban prendadas en tus pestañas como cristales maduros. Y cuando pestañeaste, rodaron hasta el suelo tintineando. Apartaste tu mirada de mí y seguiste tu camino.

   La primera vez que te vi la tierra tembló bajo mis pies y un escalofrío me recorrió por entero. Llovía, y bajo la capa de agua que caía, me atreví a tocarte como quien acaricia a una estatua. Y al pasar a mi lado detuviste tu marcha y volviste tu rostro intrigado. Tus ojos descendieron hacia los míos y yo quedé petrificado, sonriendo todo torpe y mudo.

   – Hola.

   Dijiste. Y la voz más profunda salió de esa boca perfecta de un color rosa pálido, por el frío quizá, y quisquillosa por la lluvia.

   La primera vez que oí tu voz quedé paralizado. Porque era oscura como un secreto, envolvente como una ola, fresca como la lluvia que caía sobre nosotros y hacía ríos de mis mejillas y de mis pies.

   Y sonreíste. Y la sonrisa maravillosa salió de tu cara como el sol tras de las nubes. Y dejó de llover, o yo dejé de sentir la lluvia que caía, prendado como estaba del brillo de tu sonrisa, del fulgor de tu rostro, de la mirada acuática que salía de tus ojos. Y sonreí.

   La primera vez que nos besamos fue en aquella esquina, bajo la lluvia. Yo estaba mudo y calado hasta el corazón. Pero fue sentir la carnosidad de esa boca de rosa y convertirme en un ser líquido, moldeable, maleable, acuático. Un cosquilleo divertido sembró desde mi boca hasta el corazón un recorrido de lirios en flor, y la caricia de tus labios en los míos y de los míos en tu cuello de alabastro me llevó lejos de allí, más allá de las estrellas, hasta donde nace el sol.

   Y fue interminable aquel beso de tu boca y la mía. Y de mucho más.

   La primera vez que yacimos juntos, el mundo sufrió una revolución. Los planetas no fueron los mismos, la gravedad perdió su  significado mientras nos abrazábamos, y la lluvia se detenía en nuestra piel, evaporándose y condensándose en nuestro interior. Los nervios y las cosquillas, las expectativas y los desmanes, el amor recién nacido y la pasión que todo lo devora, la piel que gime y el ansia que busca y descubre. La primera vez que yacimos juntos, tú encima de mí y yo a tu lado, el tiempo se detuvo y se hizo una bolita de estambre que escondimos bajo las almohadas. Y las sonrisas eran nuestra música y el repiqueteo del cabecero, como las gotas de lluvia en la ventana, arrullaron nuestro sueño agotado y las ganas de más, mucho más.

   La primera vez que besé tu piel saldada, y que tus piernas me abrazaron; la primera vez que me tocaste y conseguiste arrancar un gemido de placer; la primera vez que escuchamos juntos una canción de moda; la primera vez que, tumbados y agotados respiramos juntos y acompasados, unidos por algo más que los cuerpos, en una comunión casi divina, supe que había llegado a mi playa, a mi puerto. Y que era feliz.

   La primera vez que vi tu rostro supe que había llegado a mi hogar. Y que tu cuerpo era mi costumbre, y tus labios mi copa, tu corazón mi fuente y tus ojos, mi canción. La primera vez que te vi, supe quién eras y supe a quién pertenecía. Y ese sentido se ha hecho eterno, y ese sentimiento, como un huracán, me ha llenado hasta rebosarme y ha sembrado de amor mi vida, hasta ahora vacía sin ti.

   La primera vez que te vi me enamoré. Y de eso hace ya casi veinte años. Como el primer día.

Nada como la danza/ Just Ballet.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

La Compañía Nacional de Danza, de la mano de su nuevo director, José Carlos Martínez, está de estreno.

Galeradas/ Galley Proof.

Arte/ Art, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

   Galley Proof es la nueva novela de Eric Arvin. Y como siempre en él, el núcleo central del relato va más allá de la mera historia de amor. O la historia de amor no es más que una excusa para desarrollar personajes floridos, llenos de matices, heridos y voluntariosos; prendados en la mitología del autor y, debido a esto, sometidos a fuerzas telúricas que arrancan siempre del exterior pero que todo lo arrasan, para dar paso a una libertad pura, libre de cualquier sentimiento de ansia y lleno de alegría.

   Con todo, este nuevo relato más en la línea de Simple Men, pero a la vez mucho más maduro, nos muestra a un Eric Arvin que crece, dejando atrás el ambiente del College norteamericano. Sus protagonistas son hombres que viven el mundo adulto, que trabajan y que desean y que, secretamente, esperan el momento adecuado para florecer. La historia que se teje entre el escritor Logan, cuyas rutinas se alteran lentamente luchando contra el bloqueo del escritor, y de Brock, su editor y objeto de secreto deseo, nos lleva por los meandros tranquilos y simpáticos de una escritura ligera, que se lee con avidez; florida, como todos sus relatos, llena de un inglés preciosista y brillante, certero y siempre redentor. Si algo hay en Eric Arvin es su amor por todo lo que escribe: no hay ningún personaje, por desviado y cruel que sea, que no termine redimido (como ocurre en Woke Up In A Strange Place, por citar el ejemplo más reciente); nada hay en el mundo de Eric Arvin vacío de contenido y, por lo mismo, inútil; y todo tiene cabida: personajes de otras historias, como los de Subsurdity o la ya citada Simple Men; algo de ese realismo mágico tan de The Rest Is Illusion, para mí su mejor obra; y la recurrencia continua a ecos de su propia vida, escondidos pero entrañables, que el lector avezado en sus libros puede encontrar y disfrutar como nuevos encuentros inolvidables.

   Y he ahí lo que me ha gustado de Galley Proof: todo es distinto, todo evoluciona. Logan, un escritor atascado en sí mismo; Brock, un editor que huye de un pasado; ambos, dos hombres jóvenes que desean liberarse de sus cadenas desconocidas y que se aventuran con miedo a veces y con mucho humor, en el descubrimiento de un amor que los hará diferentes y los llevará al vértigo del cambio y, por lo tanto, a la libertad.

   Galley Proof es un dulce caramelo, un divertimento mucho más serio de lo que parece, lleno de esperanza y de fantasía, la fantasía que hace de Eric Arvin un escritor fresco, creativo, productivo y siempre, siempre, digno de leer.

   Galley Proof is Eric Arvin’s new novel. And, as always, the central core of the story goes far beyond the story itself. Or, if you like, the core of the story is more than an excuse to develop such great and strong characters, each one of them baptized in his author’s own mythology and, by this, make them to develop and to change, always, in search of freedom.

   Though more in the line of Simple Men, Galley Proof is a more mature story, maybe it is the most mature book of Eric Arvin till now. The characters are not frat boys anymore: they are grown up men looking for something. And that something is what Logan’s and Brock’s story is about. Logan, a writer with a fierce and an unknown force inside him pushing to flourish; Brock, the handsome editor, in the verge of a desired change that he’s afraid of, intertwined in a very poetic, humouristic, and brilliant prose in a very Arvin’s style, are the main center of the story. But they’re not alone in this new adventure. They will be face off to other characters that are known by us, and doing so, Eric Arvin just draw his very own creative world in an eternal loop of constant change. One of his wonderful and main characteristics as a writer.

   Doing so, he intertwined Subsurdity and Simple Men and, even so, The Rest Is Illusion (he cannot be himself without a glimpse of the magic realism he’s so in love with.) And doing so, we find some glimpses of his very own life, wisely hidden in the branches of a love story that is far from a love story but just a perfect one indeed.

   And that’s what I liked about Galley Proof: everything changes, everything develops. Logan needs to change to activate his writing but his life; Brock needs to leave his past behind; both of them need to open to each other to find a nestle to build this wonderful love full of passionate sex and tenderness and comprehension and, once again, redemption and freedom.

   Lovely, fresh, funny, full of Eric Arvin’s places and wonders, Galley Proof is just a delight, a candy stick, a sweet gellato to enjoy and to re-read over and over again.

Nils Frahm: Dicho y hecho/ Nils Frahm: Said and Done.

Arte/ Art, Música/ Music

Callados/ In Silence.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone

   Después de la lluvia, los cuerpos se apoyan uno en el otro.

   Suaves y firmes, parecen besarse por las nucas, por los hombros; los omóplatos unidos, las espaldas pegadas dejando poco espacio para el aire que los envuelve.

   Pequeñas gotas de agua, que simulan sudor, caen una a una por sus cabezas y el pelo.

   Los párpados entrecerrados; la respiración queda; las bocas abiertas en forma de corazón o de beso.

   No se ven pero se sienten. Se tocan y se saben acompañados en el silencio.

   Después de la lluvia, las nubes se han ido con el peplo henchido, dejando tras de sí una noche transparente llena de luna y estrellas que brillan a través del techo de cristal como ciruelas maduras y parece bautizarles con una luz pálida y plateada.

   Las pieles que brillan calmadas, deseosas de un contacto más que de una pasión, y llenas de una calma exultante y vibrante como el aire que los envuelve, como el aliento que se escapa vaporoso de esos labios abiertos como corazones y besos.

   Las manos sobre el suelo, las piernas estiradas, el cielo abierto, las ganas calmadas, el deseo postergado por la compañía muda que todo lo envuelve, esperanzas y sueños, y una noche de cristal y compañía.

   Son dos pero se sienten multitud; son dos y se sienten a sí mismos, apoyados espalda contra espalda, deseos contra deseos, unidos en un vals de compañía libre de palabras.

   Todo son tactos, todo son sensaciones que les recorren de la cabeza a los pies y se detienen rebasadas en el corazón.

   Y el silencio. Sólo se oye la respiración entrecortada del cansancio y de la espera terminada, y la discreta caída de gotas de lluvia y sudor en el suelo desnudo.

   Después de la lluvia, callados, sólo se acarician. Y esas caricias hablan un millón de palabras, y esas palabras son un millón de besos, y en esos besos se esconden un millón de quimeras y de peonías, que llegan a los labios entreabiertos y a los párpados cerrados, llenos de corazón.

   Callados, son un solo corazón.