Callados/ In Silence.

   Después de la lluvia, los cuerpos se apoyan uno en el otro.

   Suaves y firmes, parecen besarse por las nucas, por los hombros; los omóplatos unidos, las espaldas pegadas dejando poco espacio para el aire que los envuelve.

   Pequeñas gotas de agua, que simulan sudor, caen una a una por sus cabezas y el pelo.

   Los párpados entrecerrados; la respiración queda; las bocas abiertas en forma de corazón o de beso.

   No se ven pero se sienten. Se tocan y se saben acompañados en el silencio.

   Después de la lluvia, las nubes se han ido con el peplo henchido, dejando tras de sí una noche transparente llena de luna y estrellas que brillan a través del techo de cristal como ciruelas maduras y parece bautizarles con una luz pálida y plateada.

   Las pieles que brillan calmadas, deseosas de un contacto más que de una pasión, y llenas de una calma exultante y vibrante como el aire que los envuelve, como el aliento que se escapa vaporoso de esos labios abiertos como corazones y besos.

   Las manos sobre el suelo, las piernas estiradas, el cielo abierto, las ganas calmadas, el deseo postergado por la compañía muda que todo lo envuelve, esperanzas y sueños, y una noche de cristal y compañía.

   Son dos pero se sienten multitud; son dos y se sienten a sí mismos, apoyados espalda contra espalda, deseos contra deseos, unidos en un vals de compañía libre de palabras.

   Todo son tactos, todo son sensaciones que les recorren de la cabeza a los pies y se detienen rebasadas en el corazón.

   Y el silencio. Sólo se oye la respiración entrecortada del cansancio y de la espera terminada, y la discreta caída de gotas de lluvia y sudor en el suelo desnudo.

   Después de la lluvia, callados, sólo se acarician. Y esas caricias hablan un millón de palabras, y esas palabras son un millón de besos, y en esos besos se esconden un millón de quimeras y de peonías, que llegan a los labios entreabiertos y a los párpados cerrados, llenos de corazón.

   Callados, son un solo corazón.

Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

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