Esta noche/ Tonight.

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

   Nada es más bello. Nada hay más que tú para mí.

   Cada cosa que miro, cada respiro, cada pestañeo te dibuja cerca de mi corazón, en ese hueco caliente que dejas cada vez que nos separamos, que enciendes cada vez que nos vemos.

   Y ahora estamos tú y yo juntos, encendiendo la noche cuajada de nubes, tocándonos y queriéndonos sin palabras, divina mudez.

   Esta noche la luna se esconde tímida de nuestro amor, y las estrellas brillan tras el velo de las nubes con un fulgor semejante al fin del mundo. Estando juntos el mundo no tiene fin y me apetece quedarme echado a tus pies, besando uno a uno tus dedos hasta los tobillos  y ascender, como la noche que llega, hasta tus labios.

   Estando separados el día se alarga eterno hasta que nos vemos, y todo lo que soy se resume en tu sonrisa y se apiada entre tus brazos hasta hacerme sentir el más puro e irreal de los hombres. Porque tú eres todo lo que yo he deseado nunca, todo lo que he encontrado, y me dignificas y me defines, desde mi pelo a mis dedos, desde mi boca hasta mi corazón.

   Sé que eres lo correcto, lo mejor de mi vida, porque el mundo se detiene  y el cielo brilla y los árboles tejen melodías con sus ramas de estambre; sé que eres mi vida, porque no la concibo contigo en la distancia, separado de mí.

   Esta noche, mientras dormimos entrelazados, sueño contigo y con el amor, el amor extraño que visita nuestros cuerpos y que nos hace amantes y marea líquida y deseos floridos. Esta noche, entre tus brazos, rozo las estrellas y las guardo entre las telas de tu corazón, en el que descubro mi propio latido como un tesoro sin igual.

   En esta noche te amo, en estos días un milagro parece sucederse de continuo, y aquello que nació como una tontería se ha hecho mundo, planeta y universo. Un universo con el sabor de tu nombre.

Júrame/ Promise me.

Música/ Music

   Pupila con pupila los dos yacemos juntos.

   Nuestra respiración acompasada como una coreografía. Nuestras voces susurradas y calladas. El vaho que nace de las bocas abiertas y que termina en beso.

   Caricias que dibujan relieves de piel abandonada y recuperada, que estallan en jadeos y nuevas palabras inventadas en ese lenguaje propio de los amantes.

   Esos que somos tú y yo.

   Labios con labios. Lenguas y dientes. Y manos y pies. Todos encontrados en un remolino de sensaciones, confundiendo los dedos y los tactos, revoltijo tuyo y mío de orillas disueltas, carentes de tiempo, fluyendo dentro de un espacio finito y maravilloso.

   Júrame que, aunque pase mucho tiempo, éste será nuestro hogar. Tu piel y la mía, tus besos y los míos, tu pecho y el mío en un encuentro desesperado y luminoso, lleno de ansia y de reposo. Júrame que, aunque el tiempo se diluya una y otra vez, la calma y la pasión unidas vivirán en nuestros corazones, ardiendo de fiebre por la cercanía y tiritando de frío en las lejanía de las horas que pasamos separados. Júrame que, aún sin sabernos del todo, sabremos de nosotros con los ojos cerrados, sentiremos la presencia uno del otro, buscaremos el encuentro como el sediento una fuente fresca.

   Sed. Hambre. Reposo e involuntario abandono. Tú y yo yaciendo juntos y separados. Jadeantes y dichosos. Y nerviosos por lo nuevo, por el porvenir.

   Júrame que, aún queriéndome, me dejarás marchar. Júrame que, aún no deseándolo, me abrazarás con pasión y me amarás con el pensamiento, de lejos y de cerca, porque nadie más que yo estará junto a ti. Júrame que, aunque pase mucho tiempo, no olvidaremos este día y esta noche, en el que las estrellas se diluyen en tu pupila y la mía, y en la que sellamos con un beso enamorado la búsqueda de la luna, el hartazgo del placer.

   Quiéreme. Quiéreme hasta el resuello. Exactamente como yo te quiero a ti. Y nada será amargo: ni el paso del tiempo, ni las separaciones necesarias, ni las decepciones que están por venir, ni las sorpresas del destino.

   Los dos yacemos juntos. Tu respiración agitada. Tu mirada serena, que mira más allá y que me dibuja en esta locura de amor. Mis manos de barro, tus brazos de bronce, nuestras almas se funden en una aleación nueva.

   Nos vemos. Nos besamos. Nos juramos. Y el tiempo pasa y el día llega y todo es casi lo mismo.

   Todo menos tú y yo.

   Júrame que estaremos siempre así, bailando el bolero de la intimidad, recordando en cada paso, en cada caricia, el momento en el que nos conocimos, el instante en que nos encontramos con un beso enamorado, con un hambre de mundo y medio y mucho miedo y muchas esperanzas. Y júrame, como yo te juro, que me amarás tal como hoy mañana, con los cambios del tiempo sobre nuestras pieles, tal como yo te amo a ti.

   Pupila con pupila los dos yacemos juntos. Y el mundo a nuestros pies.

Teresa Bolaño: todo corazón/ Teresa Bolaño: all by heart.

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Teresa Bolaño es una mujer guapa. De corazón. De tópico y de realidad. Es una mujer sensual, apasionada, dulce, muy dulce, con los pies bien firmes en el suelo y la cabeza en las nubes y una sonrisa de sol y unos ojos cuajados de estrellas.

Es una mujer hecha a sí misma. Madre desde muy joven, ha construido (y continúa haciéndolo) su vida sobre los cimientos sólidos del corazón. Su pecho late y su sonrisa se esconde y sus ojos se llenan de lágrimas, y ella continúa impertérrita, intentando entender la vida, aceptándola y mejorándola con sus sentimientos, con su voz de ala y su constante entrega.

Teresa Bolaño es una mujer de entrega. A todo: al trabajo, a sus hijos, al amor, al desamor. Todo dentro del equilibrio inconstante de la pasión y el exceso. Porque todo en ella es desbordante, todo en ella es magnánimo y comprensivo. Con los años, aprende cada vez más los secretos de la vida, y su sabiduría intuitiva se despliega lenta pero constantemente cada día que pasa.

Es una Enfermera. Y es maravillosa. Sus hijos, como hijos, no ven aún el tesoro de madre que tienen; ella misma no se da cuenta aún de lo bella que es, de lo perfecta que es y lo merecida que tiene su búsqueda de la felicidad.

Teresa Bolaño es una de esas personas de las que podemos decir que vive, y que vive con todo corazón. Y que, por lo tanto, es buena y es bella y es eterna, como el otoño que la ha visto nacer. Y en esta semana ha estado de cumpleaños, y desde aquí saludo a una amiga, a una mujer excepcional, a la que quiero y agradezco todo lo bueno que brinda a mi vida; toda la risa y las confidencias, los paseos y las noches en vela. Ella lo merece todo, la paz, el descanso y la felicidad. La felicidad que, desconoce, tiene ya entre sus manos.

Teresa Bolaño: una mujer todo corazón.

Gracias, guapa.

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TUYO ES TODO MI CORAZÓN.

Tuyo es todo mi corazón y no puedo vivir sin ti…

¡Soy como la flor que se ensombrece sin el beso del sol!

Tuya es mi canción más dulce,

Porque florece sólo por tu amor.

Dímelo una y otra vez, mi único y solo amor.

Dímelo otra vez: Te amo…

Adonde vaya, te siento cerca de mí,

Debería beber tu aliento y yacer a tus pies,

¡Sólo a tus pies!

¡Qué maravilloso brilla tu pelo!

Tu radiante y encantadora mirada

Está llena de sueños y ansiedad por la larga espera…

Cuando escucho tu voz, es como música.

¡Todo mi corazón tuyo es!

El País de las Sonrisas, Franz Léhar (1870-1948)