Entre almohadas y caricias/ Pillows and caresses.

El día a día/ The days we're living

   Me gusta el olor de la mañana entre las almohadas. Me gusta sentir el tacto aún tibio y descubrir alguna arruga del sueño y  del cariño derramado.

   Me gusta el sonido del agua al correr, agregando una promesa de después mientras me desperezo a gusto en la cama algo revuelta, llena de deseo embotellado y de sudor perdido y consciencia recobrada.

   Me gusta hundir mi cara en las almohadas y percibir el olor del amor y el del descanso, el de la locura con sabor apasionado, y el de la calma con olor a noche fresca. Y sentir en la yema de los dedos el roce de tu pelo, la caricia de tu piel pegada a mí, llena de esa vitalidad que eres tú y que tanto me gusta.

   Me gustas tú. Cuántas mañanas encerradas en los suspiros arrancados al despertar y descubrir tus párpados cerrados, el ruidito simpático de tu respiración y la línea tan bien hecha de tu boca. Cuántas caricias hechas para aprenderse las formas de tu rostro y dibujarte en el vacío; cuántas para aprender tu tacto y así reconocerte en la distancia nocturna, y cuántas me hacen falta para nunca, nunca olvidarte.

   Me gusta tu peso en la cama. El lento balanceo de tu cuerpo al acercarte o al alejarte, en esa marea del durmiente. Me gusta encontrarte entre las almohadas, y llenarte de besos con sabor a despertar. Me gusta el fresco que se escapa de la mañana y cómo tu piel desnuda se eriza al sentirlo. Y cómo buscas mis caricias entre el sueño y te hallas en mis brazos con abandono y alegría. Me gusta gustarte y hacerte feliz.

   ¡Ah…! Qué felicidad.

¿Cómo entender * a una mujer?/ How to Handle a Woman?

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

   En el Día de la Mujer, que no necesita ni ella como símbolo ni nadie como persona algo semejante, un pequeño recordatorio de lo grande que son, lo trabajadoras que son, la fuerza que tienen, la valentía que poseen, la resistencia innata que las caracteriza y también lo muy difíciles que son a veces. Admirándolas, quizá la única forma que exista de entender a una mujer es la de manejar a todo lo que nos rodea: con verdadero cariño.

*a Chus, que cree en la infalibilidad de las palabras.

Perdiendo el control/ Losing My Mind.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   En esta rueda loca del amor sólo pienso en ti.

   Es una necesidad casi física, que me lleva a despertarme de madrugada pronunciando tu nombre, y dormirme con el arrullo de tu voz, que tengo grabada en un mensaje del móvil.

   Nada parece estar bien hasta que te veo en la distancia. El cielo se abre y la tierra me acoge, ente perfume de rosas y de hiedras. Y cuando sonríes, el sol sale de su escondites de nubes y todo parece brillar.

   Debo estar perdiendo el control, pues mi respiración se agita cuando te siento cerca. Intento que no se me note, pero se me escurren las ganas y aunque lo esconda, la sonrisa habla más que mis palabras y las ganas se me escapan de los ojos. Te deseo tanto que temo que los demás se den cuenta, esperando como estoy por tu respuesta.

   Y no lo sé. Porque me sonríes y me abrazas. Y me dices lindezas y se llenan de risas tus ojos. Y para mí es día de fiesta. Y otras veces haces que no te das cuenta y hasta simulas rudeza y pareces ignorarme y el mundo se hunde de tristeza a mis pies.

   Espero por ti y tú no te decides. El día se acaba y no oigo tu llamada. Me preparo y no apareces. Y cuando me canso y lo doy por perdido, ahí estás en la puerta, con jacintos en el pelo y la sonrisa de bebé y no puedo resistirme al olor de tu perfume y a la sombra fugitiva de tu cuerpo junto al mío. Y abro los brazos y el mundo se vuelve orden y mi corazón ya no reclama y te tengo junto a mí.

   Tanto te amo, que pierdo el control de mi propia existencia. Hablo con los vecinos que no entienden lo que ocurre, y tú estás entre ellos; llamo al súper y es tu nombre lo único que sale de mi lista; y en la pastelería me lleno de dulces que me recuerdan a ti por el color de tu pelo y el sabor de tus labios, que llevo grabado en la memoria junto al perfume de tu piel, en ese cuello enorme que se refugia en mis hombros cuando me abrazas como quien no quiere la cosa y me pellizcas las mejillas sin rubor.

   Y no lo sé. Porque parece que sí pero parece que no. Y esta indecisión me está matando hasta hacerme perder el control. No sé si ir hacia adelante o hacia atrás; no controlo lo que voy a decir, y si quiero soñar me desvelo y en pleno día caigo en las ensoñaciones más hermosas, porque te tengo cerca. Y tú sigues impasible, coqueteando u olvidándome, haciéndome desear y dejándome…

   Y dudo. Dudo de todo pero sobre todo de mí. Me dices que me quieres y después te callas. Y me dices que me quieres y después te vas. Y yo te amo hasta los poros y te quiero de rodillas y te deseo por completo y parece que pasas de mí…

   ¿Me amarás realmente o sólo sonríes por ser maravilloso, por coquetear conmigo, por ser un encanto?

   No lo sé… Sólo sé que estoy perdiendo el control por tu indecisión y que ya no sé qué sentir. Nada más allá del deseo, de esta locura de amarte, de amarte hasta la mudez, la ceguera y la soledad.

En soledad/ Alone.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   Todo lo que tengo, que es mucho. Esta casa que crece con las horas; los coches aparcados en el garaje; la ropa en los vestidores; la fama que va y viene; el trabajo que parece agotarse y florecer más adelante; esta ciudad enorme que a todos acoge y a todos vomita al mismo tiempo, tan lejos de lo que fui y tan cerca de lo que soy. Y tu silencio que llena el espacio, y tu ausencia que todo lo marca.

   Todo lo que tengo, que es mucho, no es nada. Nada porque no te tengo a mi lado.

   No sé de dónde soy ni adónde voy. Mis sueños se han disuelto no sé dónde, pero lejos de ti. Y de mí.

   Un gran jardín que esconde en su umbría el reflejo de una persona que no soy yo. O que fui. Contigo.

   Todo lo que quise, que fue mucho, y que he sido yo, no une al corazón y a la mente, ni siquiera al corazón y al sentimiento.

   Y me he quedado mudo en esta soledad que me rodea.

   Toda la belleza que parece rodearme; toda la algarabía de esas comparsas de aduladores, que se disuelven tan pronto notan el más íntimo cambio; todo el sinsentido que usé para ensordecer mi propia voz… Nada hace que vuelvas a mí. Nada hace que hayas huido de mí y que ahora me encuentre así: solo.

   Yo soy yo y nadie más. Un sólo solo, lleno de vacío. Jugando a los ecos del silencio pues ni los muebles me hablan. Sólo me recuerdan lo que fue una vez y ya no es. Y yo, siendo yo, viviendo en soledad.

   Sin ti.

   Solo.

   Rodeado de gente, de cosas, de vacío.

   Sin ti.

   En soledad.

   Todavía.