Una casa en el fin del mundo…
A house at the end of the world…
Hay historias, por más breves que sean, cuya sobria intensidad queda grabada en la memoria como la nota recién emitida vibra en la inmaterialidad del aire.
Hay novelas-océano, novelas-río, cuyo esfuerzo, tanto para escribirlas como leerlas, es casi titánico; y existe ese otro grupo de novelas, denominadas relato corto, cuyo esfuerzo no desmerece, ni por un momento, con las otras, pero cuya lectura garantiza al lector un placer inmediato, de suerte que parece conocer cada recoveco de la historia que lee y puede vivir cada sentimiento que retrata.
Alexis o el tratado del inútil combate es una joya. Una joya escrita por una joven de 24 años a comienzos del siglo XX; el verdadero principio de una de esas carreras dilatadas que nos lega una gran escritora. Este librito que desgrana, una por una, las razones razonadas o pensadas o sentidas del joven Alexis para abandonar a su no menos joven esposa, y a un niño en común, nos muestra la imagen de un mundo aniquilado ya, pero cuyas pasiones, cuyos sentimientos y pulsiones siguen tan vigentes hoy en día como cuando el libro fue concebido, escrito y editado.
La historia no es nueva, porque es el relato de una liberación. Es un proceso doloroso, lento, que se fragua en el seno del pensamiento, en el centro del cuerpo y en el corazón; y es, por lo mismo, irreversible: estamos ante el relato de una transformación, de la transmutación de un hombre encadenado a una vida que sabe desde siempre que no es suya, y que encuentra por fin las fuerzas necesarias, o las motivaciones justas, para dejarlo todo atrás. Sea por razones sensuales, intelectuales, políticas o físicas: todos podemos identificarnos con el proceso de metamorfosis de Alexis, con ese lento adiós a una mujer que nunca ha querido, o no como debiera, y a la que sin embargo deja, en esa carta donde se desnuda por fin, la mayor prueba de amor que jamás podrá darle. Todos somos Alexis: la vida humana atañe en sí misma la evolución del ser, y todos dejamos abandonados, queriéndolo o no, trozos de vida que sólo son piezas de lastre que ya no tienen sentido.
La lectura del Alexis me turbó como pocas veces un libro lo ha hecho. Y ésa es una de las finalidades de cualquier obra de Arte: despertar en nosotros múltiples imágenes, sentimientos contrapuestos, y hacernos pensar. Recuerdo que lo leí muy joven; aquellos paisajes velados, llenos de niebla cansina entre bosques rumorosos, oscuros y fríos, poco se parecían a los de mi propia vida; los modales anticuados, pero tan elegantes, de una época ya por entonces muerta, y la relación íntima entre un hombre y una mujer, cuyo fruto es un desdentado infante que aún no sabe qué hace en el mundo, nada tenían que ver conmigo. Sin embargo la pasión subterránea de Alexis, su lucha íntima, ese inútil combate entre su educación, su formación y sus deberes y su pasión, sus deseos, y su propia vida, resonaron en mi interior con las notas más puras. Entre aquellas pocas páginas, pura poesía, latía el corazón fervoroso de la libertad; excitaba las llamas de mi propio fuego. Los lamentos de Alexis, y sus razones vanas, se calcaban en los míos; y su respuesta final a esa lucha insomne, me servía de propia guía.
Mucho tiempo ha pasado desde la primera vez que leí Alexis o el tratado del inútil combate; sin duda, mucho más ha transcurrido desde su primera edición. Pero su magia sigue nítida, brillando límpida en el cielo oscurecido del siglo XXI, con la misma fuerza y el mismo ahínco que en los años pasados: mientras exista en el mundo un solo ser humano que luche denonadamente entre sus deberes y sus razones; que sufra el choque brutal entre lo que debe ser y lo que realmente es; el valor que desgrana Alexis entre sus páginas seguirá siendo, en su profunda brevedad, uno de los mejores ejemplos de libertad.
Marguerite Yourcenar y la voz de las cosas. Antón Castro.
Alexis is a beautiful book. It is profound, tender, and its one of the best protrayed moments of a human life.
It’s a short tale; and also, it’s one of the best examples of how in very few lines we can find the treasure of humankind, the most powerful human force to change our lives, and how strong, painful and almost grateful, real freedom can be.
Because Alexis is freedon. In its pages we watch all the reasons Alexis has to change his life forever, so dramatically, that the explanation to her wife, Monique, is the center of the book. His voice, so lost in the modern time, brights in a very unique way: even though Alexis’ world doesn’t exist anymore, his feelings, his reasons, his fights againts his demons, are just the same as every one of us could faced on in this present moment of Humanity.
I read Alexis at a very young age. And it disturbed me so much. That’s the core of true Art: remove our inside, forcing to face the different dimensions of life, and makes us think. This beautiful little book, written by a young 24 years old woman, was the first of an extraordinary carrer in Literature, and still remains as one of the best in her body of work.
Maybe we are not living forever more in Alexis’ time; maybe the time of palaces, well-manered people; richness; soft summer afternoon’s music; poetry and roses are almost death already. But his passions, his troubles, his fights against life the way he’s living at because he really knows is not his true reality; his long transformation in what he really is, remains to us like a real XXI Century fight and achivement.
Alexis is a tale of Freedom. Of true Liberty. And anyone that struggles with the demons of life and is fighting to achieve what thinks it’s for real, is also Alexis. And that’s the gift of this marvelous little book.
La vida se escapa, líquido informe, por entre los dedos. Y no hay manera de contenerla, esfuerzos evaporados en su materia evanescente, cuyo esencia asciende al universo como una ofrenda eterna.
Y en medio de esta desazón, que no da más, nuestros afanes, inválidos, ingrávidos, inútiles, se transforman en una frustración continua; robándonos el sueño, la calma, la vitalidad.
En esta lucha sin cuartel, en donde todo está en contra, cada latido del corazón, como el sol por las mañanas, sólo nos vale para insuflar esperanzas vanas, muertas desde su nacimiento, fútiles, rotas.
Y en esa desazón sin medida, debemos detener la loca carrera, y penar, y sentir, y percibir el rumor oscuro del océano, el vals insomne del mar, y apercibir, en la sombra furtiva del horizonte, la boya de nuestro descanso, la playa de nuestra espera. Y llegar hasta ella, con el resuello cansado y la voz rota, para llorar, bregar, sudar y callar.
Visto así, de frente y desde atrás, la vida no es más que una esfera hueca que rebota sin sentido en el universo de nuestro ser. Lo que nos identifica en ese mundo de cristal no es más que un disfraz; y la sombra fugitiva del momento, mero decorado que se deshace, con el más leve de los roces, en un estruendo horroroso.
Y es en medio de ese desorden, ensordecidos por el rumor tenebroso de lo que se rompe, cuando el verdadero ser se erige en medio del desierto, y da sus primeros pasos. Y no hay cadenas, ni límites ni zarzas en llamas que lo detengan en esa venturosa ruta, más peregrino que caminante, desnudándose a cada paso.
La vida que vivimos sólo sirve para despellejarnos. Y la piel se cae en tiras de papel, que se pierden presurosas en medio del viento en marcha. Y ese viento que sopla en nuestro corazón, que hincha las velas de nuestros pies, es combustible y guía, como el brillo de las estrellas. Y en medio de ese desorden de mundo, el mundo se transforma y se desvela, deslumbrándonos con su verdadera faz y su brillo.
Soy un ciego torpe. Un débil de mente. Un pobre boceto de lo mejor de mí. Y me gustaría salir corriendo, desbocado, desbordado, aniquilando cada una de las parcelas de vida inútil que me rodea; deshacerme de cada una de las imperfecciones que me ayudan a ser lo que soy; y huir en pos de mí mismo; ser empequeñecido, perdido en la búsqueda de ese horizonte vertical que se traga al sol, que se bebe el mar y que perpetúa el dolor inútil, la lucha imperfecta; que embota el filo de las espadas y la sinfonía de las estrellas.
Quiero dar los pasos que aniquilen lo que soy y me dejen ser libre; dominador de mis impulsos, emperador de mis sentimientos, y amo de mi destino… Quiero correr libre por la arena de la Playa de la Espera, y saber que soy, que siento, que manifiesto lo mejor que hay en mí, despreocupado, muerto por fuera y eternamente inflamado por el amor, mientras el agua me baña, la luz me bautiza y el rumor siempre envolvente del océano, me embriaga.
I feel like I don’t belong. To anywhere: land, country, planet. To anybody.
And I am lonley. And I am alone.
Every act is innefective; its purpouse dilutes in the meaningless of everyday. And, even knowing that it is necessary, I can’t find this golden path to guide me to the right choice, the correct way, the real me.
And, in that indecision, world turns around me unstoppable, and Life goes through me without a single touch, speedful and unaware of my own very presence.
Because I feel I have no one…I do not have one.
And Life means nothing sometimes. And sometimes turns out to be almost everytime and everywhere. And everything loses its own worth, or changes it, becoming unreachable, unspeakable and unawere. Of me. For me. With me.
And I run. I run to no place in particular. Because I know for sure that, in that crazy race, during those moments of unconcious feelings and unseen goals, the true core of Life beats inside, and the absolute Freedom shines like gold. The gold path to absolute Liberty.
But maybe all this is much ado about nothing. And maybe I’m tired of being tired, or alone, or both. Maybe just tired. And maybe this world is not mine; and this path is not mine and I’m hopeless. And maybe,in this dispair, I may can find the correct answer for living. Living the life I’m living now. And seeing the things I’m seeing now; and touching these things that surrender me, in this almost incomplete space that I call body, home, land, sun, sky, and stars.
Ahora que todo ha terminado, que te has marchado y me has dejado aquí, olvidado en una esquina, solo y tiritando por tu repentina ausencia; ahora que todo te sonríe: la vida, el amor, la felicidad…¿Qué será de mí?
Lo malo es que aún te recuerdo; que aún no te olvido.
Y quizá ahora estés sonriendo caminando de su mano, como quien pasea por el cielo de mayo; y quizá ahora estés retozando en un rincón de Madrid; quizá ahora recorras los senderos de otra piel, de otras caricias y de otro amor…
¿Qué será de mí?
Nada, pues nada te atañe. Aunque hubo un tiempo en que eras todo mi tiempo; un momento en el que me diluía en tus ojos, en tu sonrisa, y en tu voz… En ese tiempo deseaba hacerte feliz, charlar con las estrellas, abrazarte cerca del crepitar de la leña… En ese tiempo yo no importaba, porque tú eras toda mi compañía…
Pero me equivocaba. Pues el mundo sólo es nuestro mientras brilla un segundo; el universo se complace en arrojarnos al olvido, una vez nos alejamos de la felicidad.
Y ahora que lo nuestro ha terminado, seguro encontrarás a esa persona especial que volverá a hacerte reír, que te hará recordar lo que olvidaste a mi lado, y construirás una vida segura, rodeada de niños y parques y risas y llantos, tan lejos de mí como la distancia enorme que nos separa.
Y ahora que me has dejado, que ya no sé quién soy… ¿Qué será de mí?
No lo sé… Y sigo vagando en las parcelas de tu nombre; continúo perdiéndome en los laberintos del recuerdo; intentando encontrar el brillo del amor; pero sólo hallo el hambre del vacío y el hastío de la soledad.
Y mientras tú rehaces tu vida con otra gente, tan diferente que ni siquiera podría reconocerte hoy… ¿Qué será de mí?
De nada vale decir que te amé. De nada me vale saber que aún te amo. Tú ya eres libre…
¿Y qué será de mí?
Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.
Now that all is over; that we are over; now, that you’ve gone and never looked back; now that your life has started with someone else…How about me?
I love you deeply, mostly, completely, stubbornly; I love you painless, effortless and meaningfulness…So, what about me once you went away from me?
Somebody told me today that saw you walking hand by hand with your new love…And didn’t want to tell me if you looked happly, dully, madly in love…, but I know for sure you did. Because, you easily forget what you don’t care; instead of me, that locked in my heart your memories like old treasures from a happy old life…
I’m feeling old now that you have started a new life. Because I’m stucked on you; dully, stubbornly, madly and sadly stucked on your heart. Your wild heart that beaten mine; your hungry heart that ate from mine; your wild heart, that just left mine like a broken toy…Like a broken heart.
But, how about me?
I still remember you, when you just left me. I still remember you, instead of hate you…
But I can’t hate you… How so? Just I can’t… I close my eyes and draw your lovely face, your dimples, your crazy hair flying in the wildly wind….And I can’t… All that I can is remember you even more so, and to give to myself too much pain, because you don’t want me in yor life anymore, and you’re growing in this new life miles away from me…
And even though I’m happy for you, now that our life together is over and you’re away from me… And even though I know how useless it is to love you, and to know that I’m still in love with you… I hope you’ll have a good life, a wonderful life, a dream of life away from me…
But how about me?
Berlín puede que no sea la ciudad más hermosa, pero tiene vida en sus calles, efervescencia, ese tono vital que la hace, como Nueva York, más un estado mental que una ciudad de acero, cristal y granito.


Maybe Berlin isn’t the most beautiful city of Europe, but has so much life in its streets, so much spirit, that makes itself go far beyond the city concept; like New York, Berlin is a state of mind.


Berlín tiene el espíritu de lo Indomable. Reconoce sus errores, los asume, muestra sus heridas sin el menor rastro de orgullo, y se hace futuro llena de nuevas energías, de maravillosa arquitectura y de renovación.


Berlín has the spirit of the Indomitable. Assumes its mistakes, evolve with them but it’s fearless about its future, embracing the New with this contagious force and power.


Y en Berlín encontramos la más moderna arquitectura, los avances técnicos más sorprendentes, sin que choquen con el pasado, sin resultar violentos, en un maridaje asombroso.


And in Berlin we can find this incredible marriage between the new architecture, always shine and fertile, with the historical avenues and buildings, in a perfect and eternal bond.


Esta pequeña producción independiente británica, sobre las preguntas e interacciones del amor naciente y que puja por evolucionar hacia algo más, llamó mi atención en YouTube. Como es habitual, la traducción y los subtítulos son artísticamente libres. The Projector Room.
This little indie british production, about the begining and devlopment of love, its questions and answers, caught my atention on YouTube. The Projector Room