La tinta de Todd Clary/ Todd Clary’s Ink.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

Todd Clary es un hombre claro, sagaz, cínico, divertido, centrado, inteligente, amoroso y dueño de una creatividad que traspasa cualquier barrera humana. Desde su estudio, en su hogar, en medio del estado de Colorado, en Estados Unidos, y desde su blog: Waltzing In Perdition, nos muestra su enorme talento, su sentido del humor y su trabajo creativo (que se extiende desde su propio cuerpo hasta sus obra literaria, siempre en proceso de expansión) con desparpajo, cierta dosis de egocentrismo burlón y mucho, mucho afecto.

Es un hombre cariñoso, un padre preocupado, un marido comprensivo y amable (a su manera) y un amigo competitivo y burlón. En suma, un hombre de talento increíble, desbordante y único, que despliega su atractivo físico, mental y emocional en todo lo que hace: su cuerpo, su trabajo como marido y padre; como diseñador de páginas web, dibujante de cómics, fotógrafo y escritor… Un hombre que se sabe tocado por Dios y, por eso mismo, agradecido por cada día que pasa.

Todd Clary is a wonderful man: funny, smart, cynical; centered, loving, and with such an incredible creativity that flows all over the human oceans.  From his study, at his home in Colorado, USA, and from his blog: Waltzing In Perdition, he shows us his immense talent, his unique sense of humor and his creative work that go from his own body to his literary affairs, now in a process of expansion with his second book coming along.

He’s a loving man, a dedicated father and husban (well, in his own Toddness way) and a competitive and joker friend. Summarizing: an incredible talented man that shows his multitasked talent in an attractive physical, mental and emotional way: his own body, his wife and kids, his friends, his work as a cartoonists, photographer, web designer and writer… Todd Clary is a showman, a clown, a man that knows being touched by God, and, because of it, grateful and full of life. And it’s time to show it. Enjoy it, like I do every time I get near him.

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Pensemos que estamos en Broadway/ Broadway…

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

PROMISES, PROMISES.

SODHEIM ON SODHEIM.

LA CAGE AUX FOLLES.

Ugly Betty.

Arte/ Art, Lo que he visto/ What I've seen

Ugly Betty fue un éxito en su primera temporada allá donde fue emitida. Una serie fresca, divertida pero tierna; amable pero no almibarada; abierta y muy libre; se atrevía a mostrarnos por primera vez el mundo desde el prisma de nuestro día a día: la venta de los valores hacia la imagen, la codicia y el orgullo; pero también el amor, la diversidad,la libertad y, cómo no, la Moda.

Todo cabía en Ugly Betty, y su historia, basada en la telenovela colombiana Betty la Fea, fue una vuelta de tuerca dulce, novedosa y mucho más profunda de lo que en principio pudimos notar.

Betty Suárez, latina y fea, dueña sin embargo de una inteligencia brillante y un corazón indomable, que acabará madurando y encontrando su lugar en el mundo; Daniel Meade, el niño rico, mimado, que lo ha tenido todo en la vida y que aprenderá a verse a sí mismo, a aceptarse y finalmente a quererse; Wilhemina Slater, la villana con el corazón duro, duro e irrompible, como el oro; Claire Meade, la madre que lucha contra sus demonios, de los cuales emergerá con una nueva alegría y una fuerza renovada; Alexis Meade, transformada en un nuevo ser al que se intenta adaptar y que busca ser aceptada por lo que ha conseguido ser; Marc Saint James, el eterno aspirante, brillante, dandy, que muestra su peor cara porque ha tenido que defenderse siempre en el mundo de fieras que nos rodea pero con una conciencia y un saber estar que brillará a lo largo de la serie; Amanda, que busca eternamente su lugar bajo el sol, locuela, ingeniosa, para nada bisoña, y estelar, que hallará su camino y su integridad; Ignacio Suárez, el padre que todos quisimos tener alguna vez, que demuestra la generosidad de dar y de comprender; Hilda Suárez, la mujer que lucha y que ama y que acepta, con sus virtudes y sus defectos, a los que ama, porque ella misma se sabe contradictoria y tenaz, como cualquier ser humano y, finalmente, Justin, el verdadero alma de Ugly Betty, un niño que crece y que se enfrenta a la vida que eclosiona en su interior, con sus problemas y sus aciertos, rodeado de amor.

Todos ellos conformaron el tejido de Ugly Betty. Una serie que rompió el molde del género del cual nació, como ocurre habitualmente con nuestros hijos, al cual, sin embargo homenajeó desde el primer minuto. Ugly Betty fue más allá en casi todo, a pesar que su historia en sí misma no daba para mucho más.

Bien es cierto que perdió algo de su fuerza después de la segunda temporada, pero era una serie que siguió regalando momentos delirantes, frases imprescindibles, glamour y mucha ternura, mucho orgullo y mucha aceptación por ser diferente.

En Ugly Betty la dulzura templada por el cinismo, la cordura alambicada en la aceptación y la diversidad brillaron por encima de sus tramas; y sus personajes, todos perfectos, tejían el manto de la ilusión en cada capítulo que nos entregaban.

Porque Ugly Betty era un cuento de hadas continuo, y nos arrancaba lágrimas entre las sonrisas sin siquiera darnos cuenta de ello.

Ninguna serie hasta el momento nos ha presentado a una familia latina típica como protagonista, con sus colores estridentes y su manera de ser; a una negra guapa, rica e inteligente, mala como la peste pero tan maravillosa, que todas sus maquinaciones eran perdonadas; a una alcohólica redimida; a un playboy cabeza hueca; a un asistente listo pero cobarde; a una recepcionista cotilla y cabeza loca; a una transexual portentosa y sexy; y a lo Diferente como normal.

Ugly Betty tuvo el mérito de presentarnos, dentro del espejo más cotidiano y elegante posible, la variedad de la vida y la capacidad del ser humano para adaptarse a ella, aceptarla y evolucionar. Algo que nunca hasta la fecha nadie más ha conseguido y que echaremos en falta siempre.

Simplemente Glee/ Simply Glee.

Lo que he visto/ What I've seen, Música/ Music

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Carlos Hugo Asperilla o la contención/ Carlos Hugo Asperilla or Containment.

Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Cuando tuve en mis manos Rosas Blancas para Wolf, dudé un poco. Estoy bastante cansado de la ficción instalada en la Segunda Guerra Mundial o en la Guerra Civil Española. Parece que no sepamos extraer de la Historia reciente de la Humanidad algo más en lo que basar historias llenas de pasión, dolor o realización. Cierto es que, en un mundo que se desmorona, la épica humana resplandece más y la ficción logra alcanzar ese grado de casi realidad que, en otro tiempo y lugar, quedaría relegada a comparsa o a ruido de fondo.

Pero Carlos Hugo Asperilla ha sido capaz de trascender el trasfondo histórico de su primera novela, novela particularmente bien escrita, intensa, tierna a veces dentro del marco del Horror, y muy contenida. La historia de Wolf se superpone, en esas capas eternas, al tejido político y a la locura colectiva que en su día envolvió a un pueblo hasta quedar anulado de consciencia y autocrítica. Por la novela desfilan todos los nombres oscuros de un período doloroso y lleno de tópicos; puesto que tan importante ha sido en la Historia Humana, está tan repleto de polvorientos ménados, de farragosos meandros, que extraer las intenciones más íntimas, y por lo tanto más escondidas, de todos aquellos seres que consiguieron doblegar durante un breve pero intenso período de locura y horror a todo un continente, a toda una generación, hace de este libro una pequeña maravilla. Puesto que la historia que se lee o que es contada siempre es factible de ser manipulada, tanto por vencedores como vencidos, encontrar un relato como Rosas Blancas para Wolf es un soplo de aire fresco en el pesado telón de ese teatro de maravillas y excentricidades que ha sido la Segunda Guerra Mundial.

Con todo, no es un libro fácil. Nadie es lo que parece ser, y el horror, la locura, la sed de sangre y de poder, de reconocimiento y de admiración, corren por sus páginas firmemente atadas por esa mano detrás de las teclas, por ese escritor sagaz y capaz que se deja ver muy poco, casi nada, y que procura no emitir juicios sumarios ni objetivar realidades ya establecidas por la Historia; la cualidad de Carlos Hugo Asperilla está en enseñarnos un fresco general en donde los protagonistas pivotan y evolucionan, dando tumbos en secreto, hasta alcanzar un grado de madurez casi divina, respetando todos los espectros del ser humano.

Sus protagonistas son alemanes, nacidos y nutridos en el nacionalsocialismo; con personalidades alienadas bien sea por la manipulación gubernamental o por sus propias miserias interiores; y aunque los despojos humanos lo son siempre, Carlos Hugo Asperilla recoge las hebras de la biografía personal de cada uno e intenta explicar, desde una óptica nada juzgadora (de ahí mi fascinación por cómo el autor ha sabido dibujar un tiempo, con sus sentimientos y contradicciones, sin caer él mismo en la manipulación o en la hipocresía), las razones por las que un ser humano puede convertirse en un monstruo, justificarse quizá y asumir su propia naturaleza sin perturbarse en lo más mínimo, pues lo ha perdido todo en ese proceso de metamorfosis en el que ha sacrificado su propia sensibilidad y su alma.

Es un libro de iniciación. Y no sólo porque Wolf sea un adolescente que crece en el Berlín dogmático y oscuro de esos años de oprobio. Cierto es que Rosas Blancas para Wolf nos muestra el retrato de un niño que se transforma, en ese tiempo convulso, en un hombre; pero esa transformación liberadora (sea hacia la la luz o hacia la oscuridad) la sufren todos y cada uno de los protagonistas; incluso, de soslayo, el Führer. Es un libro que sorprende, porque nada es lo que parece y todo es exactamente lo que la Historia ha retratado de ellos; y porque no ha buscado en sus líneas justificar ninguna postura ni ensalzar ninguna solución: se contenta con retratar con cierta aspereza un tiempo convulso y difícil y a unos personajes recios, tan duros consigo mismos como el tiempo que les ha tocado vivir, y una evolución que nunca es fácil, sea en tiempos de guerra o en tiempos de paz, puesto que problemas para la raza humana siempre los habrá mientras sigamos siendo lo que por ahora somos.

Es un retrato hábil, y como buen retratista español que es, nos muestra a sus personajes tal cual son, sin artificios, sin colores estridentes, con sus flaquezas y sus aciertos, con sus esperanzas y decepciones. Rosas Blancas para Wolf no es un libro fácil ni pretende serlo, sin embargo está lleno de una sobria esperanza y de un dolor y un horror sabiamente contenido: nada en sus líneas chirría, ni un disparo gratuito ni una sonrisa de más. Está lleno de claroscuros, porque así también es la vida. Y veo a Rosas Blancas para Wolf como una buena película, lejos de la blandura que Steven Spielberg imprimió como carminativo a la crudeza de La Lista de Schindler, ni de ese final feliz a pesar del horror, y no por merecido, de El Pianista de Roman Polanski; porque sus personajes luchan y sufren y caen y se mantienen, bien en su error, bien en su despertar, en el viaje a la Oscuridad que fue la Vida en ese período sombrío del siglo XX.

Verdes promesas/ Green Vows.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside

Broken Vow, Josh Groban.

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El Planeta Azul/The Blue Planet.

El día a día/ The days we're living

En el Día de la Tierra (22/IV/2010) la magnificencia de nuestro bello Planeta Azul/ On Earth Day (April, 22th), the magnificence of our beautiful Blue Planet.