Por ti. Y por mí/ For You and I.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   Por ti el mundo cambia. Por ti el corazón late al revés. Por ti no me miro al espejo para no sentirme perdido. Por ti dejé de pertenecerme un día.

   Por mí dejé de mentirme. Por ti dejé mis cadenas detrás. Y fui libre.

   Hasta que caí en tus brazos.

   Por ti despierto cada mañana. Tu peso cerca de mí, la huella de tu perfume y la señal de tu cuerpo a mi lado.

   Por mí la alegría de amarte y de dejarte entrar, hasta lo más íntimo. Y saberte único, lejos pero cerca, como una sombra que asombra y un rumor que acaricia.

   Por ti mis labios están en mis manos. Y cada dedo es un beso que te acaricia la espalda, que te masajea el cuello.

   Y por mí el mundo se expande hasta hacerse bello.

   Tú eres mi mundo. Y por mí el mundo es de plata y oro.

   Te quiero. Te deseo. Te sueño.

   Y por mí todo es infinito. Y rompe la ola del tiempo a tus pies.

   

Caricias/ Caresses.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   Penumbra. Y la sombra de tu espalda se recorta en la distancia.

   La luna en su cimitarra, estrellas a su espalda. Y la silueta de tu rostro se dibuja en la ventana.

   Piel plateada hambrienta de besos. Besos salados, entre sudor y deseos. Y las manos que te buscan y te atraen hacia mí.

   Besos. Lentos de saliva blanca. Rodean las bocas, rodean los mentones, saborean las mejillas. Y las manos que atan tu espalda de plata. Y la luna en su cimitarra arropada por estrellas.

   Los dedos se pierden en la selva de tu cuerpo. Corren sin sentido buscando placer. Y el pecho firme entre el mío y el aire.

   Caricias que son desgarros. Desgarros que son ansias. Ansias que culminan en grito, abrazo y abandono.

   Nombro tu nombre en la penumbra. Y tu risa estalla en el silencio. Y nos encontramos una y otra vez en un vaivén de marea.

   Remolinos, meandros, aguas inquietas. Y deseos enloquecidos. Y besos, millones de besos.

   Pechos y espaldas, brazos y piernas enredados en un todo hambriento. Y el corazón que late pum, pum, pum, al arrebato.

   Caricias que te recorren. Caricias que me encuentran y me retienen. Y yo me dejo hacer…

   Suspiros. Laxitud, sudor y descanso. Uno sobre el otro y nadie más. Penumbra de dos cuerpos varados uno dentro del otro y nada más.

   La luna en su cimitarra se oculta en un mar de estrellas. La piel brilla en la penumbra gris. Y en las sombras tus jadeos y los míos, tu nombre y el mío se mecen hasta quedarse dormidos.

   Ahítos. Pero en perpetua búsqueda. Ansiosos de más.

   Caricias que me das y que te doy. Y la noche que pasa sobre nosotros y nos deja, desnudos, dormir un poco más.

Cerrando los ojos/ Closing eyes.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

   El cansancio se retrata cerrando los ojos. Un baño de descanso parece llenarlos de repente. Como un telón de terciopelo bordado de estrellas. Y una alegría más parecida a una felicidad diminuta nos asalta con la magia de lo cotidiano y lo maravilloso.

   Cerrando los ojos vemos la vida pasar. La nuestra. Y pensamos en lo que debimos decir, en lo que debimos hacer; en nuestros errores y en el eco que tendrán en el futuro. Con los ojos cerrados el mundo pasa a ser nuestro planeta, y el interior se alza presuroso enfrente de nuestra vida y nos hace pensar e imaginar y sentir y volver a sentir aquello que más anhelamos olvidar a veces y a veces sólo recordar de puntillas.

   Cerrando los ojos pienso en ti. Y en lo que nos dijimos y en lo que callamos. Tras los párpados tu retrato se dibuja nítido: el brillo de tu mirada, la nariz ligeramente puntiaguda, esa sonrisa de estrella. Y el aroma de tu cuerpo desprendido y un latido en mi pecho y en el tuyo. Con los ojos cerrados puedo estar contigo de nuevo y todo parece ser lo que debió ser.

   El tiempo lo cura todo. El cansancio, la espera, el desamor. El orgullo quebrado, el aliento perdido y a veces también el amor. Cerrando los ojos te tengo cerca y todo parece quedar atrás; soy capaz de decirte lo que siento, de pedirte que te quedes, de hacerte sentir mejor.Puedo abrazarte y bailar cerca de ti, y susurrarte al oído lo que merecías escuchar y de darte cada uno de los besos que tatúan el amor que todavía te tengo.

   Con el cansancio extremo tu vida se acerca a la mía otra vez; nada parece haber sido lo que fue y es lo que debió haber sido. Y hay felicidad. En tu  sonrisa y la mía. Y hay paz. Aquella que se pierde con los ojos abiertos y el vacío en la cama, en la cocina y en el corazón.

   Todo pasa, todo. Pero hace ya más de un año y tú sigues aquí, en el centro de mi corazón, en el fondo de mis párpados, y te me revelas cada vez que, cerrando los ojos, quiero huir del cansancio de no tenerte más junto a mí.

   El tiempo todo lo cura, pero cada vez que cierro los ojos estás junto a mí. Y ya puede se primavera, ya puede llover por fin, ya puede haber una revolución de los astros, que cada vez que cierro los ojos aquí estás, sin haberte movido un ápice pero todo distinto, manteniendo las distancias, siendo lo más tú posible y yo tan diferente… El tiempo todo lo cura, menos el amor que siento por ti.

   Cerrando los ojos el cansancio de no tenerte se mitiga al recordarte. Y los errores que cometí se diluyen. Y el amor que nos teníamos reverdece de nuevo. Y el mundo parece ser lo que fue una vez y no debió cambiar.

   Cerrando los ojos una alegría parecida a la felicidad me inunda… Y estás junto a mí.

Flores en el jardín/ Blossoming Garden.

Arte/ Art, Música/ Music, Naturaleza/ Nature

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Nacer para perder(te)/ Born to lose.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   El que se va se aleja poco a poco.

   El que se va pierde el contacto de lo que queda detrás.

   La vida que conocía, en la que estaba inmerso; los amores cosechados, las amistades conseguidas, todo queda atrás, suspendido en el tiempo, en el tiempo que fluye para todos menos para la memoria del que se va.

   Nada es para siempre. La mañana, la tarde, el anochecer. Los sueños se diluyen en la realidad del día a día. Y las oportunidades también. Y el amor.

   Sobre todo el amor que te tengo.

   Nacer para perder, así ha sido mi vida. Nacer para ver cómo te alejas de mí. Nacer para perderte.

   Decir que te amo es casi una redundancia. Pero te amo. Y aunque te amo, no tiene importancia. No para ti.

   Nacer para amarte con los ojos cerrados y el cuerpo abierto. Para darte todo mi alma y el contenido de mi corazón.

   Te embadurnaste de mi vida; llenaste el hueco de tus manos de los besos que te daba y de la libertad que me pedías. Bebiste de mí hasta decirme basta.

   Nacer para perderte cada día. Al amanecer, en el aroma de la noche y entre las sábanas. Un minuto primero, después horas que se transformaron en meses y en años y en calendarios que quemábamos en la chimenea encendida. Como mi amor.

   Que no fue suficiente.

   Y lo supe cuando nos conocimos. Y cuando nos deseamos por primera vez. Había nacido para amarte. Pero también para perderte.

   Y no te culpo. Ya no busco responsables. Quizá fui yo; quizá fuiste tú. Quizá los dos. No lo sé.

   Los amigos preguntan; los conocidos me paran en la calle queriendo saber de ti. No lo sé. El que se va corta los lazos por más que jure mantener el contacto, por más que pretenda arrastrar esas cadenas. Y tú más que nadie.

   Y tú más que yo.

   Nacer para verte marchar. Nacer para saber que no dudará. A pesar de la entrega, a pesar del cariño; a pesar de la necesidad y del deseo.

   El que se va se aleja hasta que se pierde de vista. Así muere el amor también. Poco a poco hasta que dejamos de sentirlo en cada latido, en cada beso.

   El amor se acaba, el amor se pierde. Y todo lo demás.

   El que se va deja todo atrás. Todo. Y allí estoy yo. Que he nacido para amarte. Pero también para perderte.

   Y no has dado la vuelta ni una vez. No me has visto ni una vez.

   Nacer para perderte. A pesar de amarte todavía.

No puedo reír sin ti/ I can’t smile without you.

Música/ Music

Viajera/ Traveler.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   Mira la ventana. El paisaje cambia rápidamente a medida que el tren se desplaza. Como a veces queremos que la vida también pase.

   Ojos fijos, labios finos. Expresión meditabunda. No parece conocer a nadie excepto el paisaje, al que mira sin ver, perdida como está en sus pensamientos. O en sus ensoñaciones.

   ¿En qué pensará? ¿O en quién?

   ¿Qué puede haber de difícil en una vida joven que corre con el tren en marcha?

   Manos finas, un anillo de oro brilla en el dedo anular. A veces creemos que la vida es así, rubia y brillante como el oro, eterna como esa aleación que lo hace moldeable e imperecedero.

   Pero la vida no es así. Ni el amor que todo lo inspira.

   ¿Qué espera esa mujer? ¿Hacia quién va?

   Ensimismada, gesto de cansancio o de aceptación. Y la imaginamos llorando y la imaginamos rabiosa y la imaginamos sudorosa al lado del cuerpo deseado y la imaginamos risueña, cubierta de sol a la sombra de una encina.

   Y en silencio pasa los minutos como kilómetros. Y el tren corre veloz por la vía que nos lleva. Y ella callada, en esa lucha interior que se refleja en sus pupilas y en el cristal. Yendo y volviendo, un cuento de nunca acabar.

   Como el amor.

   Contigo ni sin ti.

   Y nada hay qué hacer si no esperar. Y a veces luchar y a veces aceptar que todo debe cambiar o que todo debe seguir igual para nunca, nunca, nunca quedar sin vida.

   Mirando por la ventana la viajera ve al paisaje cambiar. Y al corazón retratarse en sus ojos. Y a la espera continua en su corazón.

   ¿En quién pensará? ¿O en qué?