Errar/ To Be Wrong.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

High Sierra. Dolly Parton, Linda Ronstadt and  EmmyLou Harris

A pesar de lo que me decía mi cabeza, verte y enamorarme de ti fue todo uno. No podía dejar de mirarte, el aire me faltaba si no estabas cerca y contaba los días en los que coincidiríamos, juntando esperanzas como quien junta un porvenir.

Y todo parecía un sueño, un sueño que vivía en mi corazón, que loco, acabó por engañar a mi mente y mi mente se unió a mi alma y entraste hasta donde nadie había entrado y una fantasía se hizo paso en mi vida, instalándose cómoda y feliz.

No puedo explicar toda la pasión que había en mí, toda la locura que encendiste en mi interior apagado, cubierto de lluvia, sediento de una locura que justificara la vida que llevaba.

Y fui feliz, muy feliz, mientras te tuve a mi lado, mientras la fantasía crecía a mi alrededor, envolviéndolo todo, incluso la verdad. Más que nada la verdad de tu nombre.

Tu nombre, Piernas de Alambre, que llevo aún escondido en algún lugar de mi ser, envuelto en el aroma de piel desnuda y limpia, de rizos cortados y sonrisa oscura, aliento de menta y juegos de escondite. Qué ciego fui con tu nombre, qué sordo con tu voz, qué inútil con mi propia vida.

Porque nunca he estado más equivocado que contigo, nunca mi mente procelosa más acertada y mi corazón más errado.

Y qué dolor, qué dolor que aún hoy dura, hoy más que nunca, cuando te necesito y no estás, y huyes y desapareces, y no quieres saber nada de mí, ni siquiera brindarme tu apoyo, mostrarme tu ayuda.

He estado en muchos sitios, he conocido a mucha gente, gente que hacía ruido, que se escondía y reaparecía, con su inconsistencia para el bien y su alta dedicación a sí mismos… Jamás pensé que tú fueras así, uno más, uno como cualquiera…

He sido maldecido y exaltado, he estado en prados yermos y en bellos jardines, y el amor que te tenía iluminaba esa belleza como una estrella, como un sol radiante… He estado equivocado muchas veces; he tenido razón otras tantas. Pero contigo mi corazón inició una cruzada, una cruzada que venció a la mente temerosa de ti, y se equivocó contigo como, profundamente, temía…¡Oh, miedo que no oí!

Y ahora estoy aquí, sin nada entre las manos, buscando salidas a calles tapiadas, y me acuerdo de tu nombre y del rumor de tu voz oscura; y esperando equivocarme, te busco desesperado porque desesperado me hallo y sólo encuentro una puerta cerrada, un silencio mortal y unos ojos que no brillan como antes y una boca que no sabe como antes y una indiferencia que hiende el acero más puro…

Y ahora estoy aquí, sin nada entre las manos, pidiéndote una ayuda que me niegas, que me niegas con indiferencia, y me doy cuenta de nuevo que no, nunca mi mente ha estado equivocada contigo. Pero mi corazón sí.

Y qué dolor.

Cuando termine septiembre/ When September Ends.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Perspectiva/ Perspective.

El mar interior/ The sea inside

Martín Gallego.

En casa otra vez/ Home Again.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Cuando todo nos agota: las responsabilidades que tenemos, las que vendrán; el futuro incierto; la lucha inabarcable; el dolor que se esconde tras una decisión errónea, el cúmulo de pequeñas tonterías que desmoronan los nervios y destruyen la moral; cuando el mundo nos grita su imposibilidad y los sueños se rompen en pedazos de hiriente cristal, pienso en ti, en tu calor de chimenea, en tu sonrisa de almohada tibia, y vuelvo a casa otra vez.

Cuando nos agotamos buscando salidas inútiles, y nos agobiamos porque el camino se oscurece más de lo que hubiésemos querido; cuando el océano se extiende indemne ante nuestro combate; cuando las esperanzas hechas añicos nos salen al paso lacerando nuestros pies, pienso en ti, y el arrullo de tu voz al abrazarme, y el aroma de tu piel libre de toda lucha, me hacen sentir en casa otra vez.

Cuando las fuerzas se agotan hasta embotar los filos de lo posible; cuando el cielo se oscurece cuajado de estrellas fugitivas y la mañana no trae más alivio que el mismo problema de supervivencia, de lucha e indefensión; el recuerdo de tu amor a corazón abierto, lleno de sangre caliente y de pasión, hace que mi vida cobre un sentido y sepa cuál es su destino: sentir que está en casa, y que en casa estás tú, y que el mundo se detiene en el dintel de la puerta, y que el mal desaparece entre tu risa; y que tu aliento de menta y tabaco, y tu risa de nácar tostado, todo lo diluye en la ribera del hogar que ambos hemos creado.

Cuando atravieso las calles mojadas, atestadas de gentes con prisa ridícula y ciega; cuando mi propia ceguera me impide sentir los latidos de mi corazón, recordarte de repente, con una taza de café en la mano y un cigarrillo a veces olvidado en el cenicero, rodeado de papeles, con el pecho abierto a la noche y la sonrisa de plata mezclada con la luna, hace que mis pies toquen el cielo y vuelen y viajen corriendo a tu lado, a tu vera, a tu cercanía, y me hacen sentir en casa otra vez.

A pesar de todos los problemas que me agotan, que no sé resolver; a pesar de la ruina que me rodea, del precipicio en el que me asomo; tu presencia unida a la tierra, con las raíces hundidas en el hogar que hemos creado juntos, y tu suprema sapiencia y tu sereno estar, hacen que vuelva la calma a mis sueños, la razón a mi locura y el sentido común a mi desazón. Y ver tu cara reflejada en la ventana, rodeada de lluvia o nieve o sol moribundo, con hojas de rosa tostado en tus ojos de pozo oscuro, me regalan la energía que me falta, la esperanza que muere en el mundo que nos rodea y que resucita, como un milagro, cada vez que abres la puerta de nuestro hogar, suave y luminoso, pero delicado y frágil, y me recibes con los brazos abiertos y tu olor a madera y peonías y tu risa de ala y tus ojos tranquilos y brillantes de verme de vuelta, de vuelta a nuestro mundo, acabado e intacto, pero nuestro mundo a fin y al cabo. Y cuando cerramos la puerta detrás nuestra, quedan los problemas, las preocupaciones, las mil decepciones del día y lo que puede ser, fuera de nuestra vida, de nuestro mundo, de nuestro hogar. Y suspiro, sintiendo que vuelvo a casa otra vez. A mí. Y a ti. Y soy de nuevo feliz.

A veces me siento así/ Sometimes I feel this way.

El mar interior/ The sea inside

Art Rock.

Dios está en todas partes/ God Is Everywhere.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Ave Verum Corpus, W. A. Mozart.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Jesús Arenas.

Al arrullo del viento/ Embraced by the Wind.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

El sol, cayendo de lado, alarga las sombras hasta hacerlas frondosas, transformándolas en hojas secas, reflejos verdes y castaños, una misma cosa entre el cielo y la tierra.

Al arrullo del viento, que mece la alta hierba todavía seca, ahíta de verano, sedienta de agua, debajo del castaño la vida discurre tranquila, con las ansias justas, el tiempo exacto.

La luz se filtra por entre las ramas frondosas, aún llenas de la clorofila que se desgasta con los rayos del último verano, jugando con las sombras alargadas y sinuosas, como besos eternos.

Y bajo el castaño lleno de frutos, medito sobra la fugacidad de la vida, de la mía al menos; de lo que transcurre sin final aprente y de lo que llega a su fin, como el verano. E intento que bajo el castaño su sabiduría penetre en un corazón atribulado, que se siente seco como las hojas, terroso como el verano que termina, y cuyo fin parece contemplar inexorable.

Rodeo el árbol que crece exhultante hacia el cielo, buscando en sus ramas lanceadas el cobijo de las estrellas y el amparo de Dios. Nace árbol y vive árbol, sin pensar en qué puede hacer mal, si lo hace bien, y en lo que obtendrá por ello.

El sol se cuela por entre las ramas, haciendo brillar las hojas y los ojos que lo contemplan. El sol vive para sí mismo, como el árbol en su totalidad, como la Belleza que nos persigue y obsesiona. Y hace de su existencia a veces un arrullo, a veces una tormenta; a veces una lucha y a veces un sereno latir. El sol se entreteje por entre las ramas del castaño latiendo como un corazón cansado. El otoño llega, y el tiempo del descanso también.

Y el viento corre por entre las ramas abiertas como un paraguas, por entre mis piernas y mis brazos, erizando el vello que los cubre… Llega el otoño con su sereno caminar, cambiando la percepción de las cosas que nos pasan, bailando el sereno vals del perpetuo retorno.

Y, aunque la oscuridad a veces todo lo cubra con su manto de intranquilo peregrinar, como todo lo que nos rodea, incluso nosotros mismos, pronto se irá y retornará de nuevo, encontrándonos más heridos, más cínicos quizá, pero más sensibles al dolor, al abandono y, por ende, en ese juego absurdo del que se compone la vida, más sensibles al amor.

Al arrullo del viento la vida sigue, impasible, imposible, y única.