La Movida (serie).

El día a día/ The days we're living, Lo que he visto/ What I've seen

   img_5462Una idea nacida para un proyecto de fin de carrera se está convirtiendo, poco a poco con la ayuda de mecenas anónimos (y otros no tanto) en una web-serie española que intenta reflejar problemas de hoy con cierta melancolía pasada que nos sirve de homenaje a un tiempo ido pero del cual somos deudores.

   De humor grueso pero a la vez alegre, con claras referencias ochentenas, hecho con una gran profesionalidad y una camaradería a prueba de bombas, La Movida (serie) poco a poco se va abriendo un hueco en YouTube y en todos los espacios 2.0.

   Un equipo estupendo, alegre y divertido t muy profesional, que intenta dejarse oír y evolucionar en el siempre difícil mundo de la creatividad audiovisual española.

Quédate/ Stay.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

*    2ccde4601ae911e3b04822000ab5bd58_7Se miran sin verse. Al menos uno de los dos.

   Antes eran eso: dos. Ahora no lo saben bien. Hay días en que parece que la vieja camaradería persiste: se ríen juntos, juntos se callan; se acarician queriendo y sin querer se rozan; se miran y suspiran, como en un sueño.

   Pero ahora se cuentan esos momentos con los dedos de una mano. Por decirse, ya hasta ni discuten. Ls palabras se hallan secas entre los dos, y huecas a veces, rebotando y estrellándose contra el suelo desnudo. Porque no duermen desnudos. Antes el mero toque de piel contra piel desbordaba la pasión y hacían maravillas del mero silencio. Ahora el silencio cae pesado y ninguno de los dos lo recoge. Miran para otro lado y no se oyen. Cesaron las palabras como las caricias y como las ganas.

   Al menos para uno de los dos.

   Se quieren, o eso se dicen. Pero ya no pueden estar juntos. O eso es lo que uno de ellos piensa. No le gusta la imperfección ni los juguetes rotos: a eso se ha reducido su amor, o eso se dice.

   Uno navega entre el querer y el no poder. Late su corazón con ritmo de loca ansia. Quiere decir que todo puede arreglarse, que el amor congela lo olvidado y reanima lo vivido. Uno sabe que se muere de ganas por tocar, por abrazar, por seguir amando. Sabe que la vida no es fácil y que lo que llegaron a tener no lo volverán a encontrar nunca. Que el amor es más poderoso que el orgullo y quizá más que la pasión. Y que dura, seguro que dura, mucho más. La vida es larga, el querer se enraíza y a veces tropieza para volver a levantarse. Que el tiempo pasa y nada es ahora fácil, que el tiempo ha pasado para los dos aunque no se dieran cuenta.

   Intenta sujetar el brazo que se posa en el pomo de la puerta. No hablan. Uno cierra los ojos y suspira. Qué difícil es lo que tan sencillo parecía en su mente.

   No hablan. Pero uno quiere gritar: ¡Quédate!

   El otro lo que quiere oír. Pero sólo hay silencio y el tiempo se congela. Y nada más.

* © Carlos Puig-Padilla

Hogar/ Home.

El día a día/ The days we're living

Botellas bajasEl eco de tu piel.

   El sonido de tu voz. El arrullo de tu mirada.

   Tus manos, tus pestañas.

   El arrullo de tu respiración dormida; el lejano jadeo de tu boca al yacer.

   Todo me lleva a ti.

   El abrigo de tu abrazo; el ansia de tu aliento.

   La chimenea encendida, la cama tendida. La mesa puesta, la sonrisa en el umbral.

   Tu boca, tu espalda firme.

   Todo me lleva a ti.

   Y el mundo puede ser un lío, puede ser un caos sin sentido hasta que te oigo y te sé cerca y te siento.

   Hallo la paz.

   Y llego al hogar.

Bienvenido, Septiembre/ Come, September.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Come Septemebr. Natalie Imbrugila.

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De lectores/ About Readers.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Literatura/Literature, Lo que he visto/ What I've seen, Los días idos/ The days gone

   visitantes-lectoresEsta tarde estuve comentando con una amiga 2.0 sobre las posibilidades que una trama pudiera tener. Ella está en el proceso de elaboración creativa, un lío amoroso y cruel a partes iguales, y quería saber mi opinión.

   Como lector puedo darlo. Como aspirante a escribiente (eso de escritor está demasiado lejos como para tomarlo en consideración) me aventuro un poco más. Pero es en lo primero en donde me encuentro seguro. Y como tal intenté ayudarla.

   Nada hay mejor para escribir que leer. Nada hay mejor para comprender nuestro mundo que entre las páginas idealizadas de un libro. No conozco mayor placer desde pequeños que las tapas abiertas de un libro, con sus grandes fotos y los pie de página ilustrativos, y las historias entrelazadas entre sus hojas.

   Sé que en la sociedad actual (una redundancia, pues toda sociedad es actual en el constante presente en el que navegamos) prima más la información visual y auditiva, tendemos a la pereza y yo me incluyo. Pero sólo la comprensión de lo que vemos y escuchamos viene tamizado por lo que leemos: entendemos mejor lo que nos ocurre a nosotros y a los demás a través del lenguaje. No en vano nuestro primer impulso ha sido siempre coger un papel y empezar a garabatear nuestros sentimientos o las ideas confusas que buscan una explicación coherente. Incluso con la facilidad que tenemos ahora de grabar un vídeo, sin base en papel las ideas son inconexas y pierden su valor de transmisión y, más todavía, su fuerza catártica y aseverativa en nuestro interior.

   Sin querer esta tarde me vi creando historias de ideas que ella me sugería y, a la vez, intentaba resolver los posibles problemas dramáticos a los que la historia la estaba llevando. Que es más fácil resolver problemas ajenos nos es algo que se me escapa. Pero había magia en ese intercambio de ideas, pues me sentía lector y escritor a partes iguales: podía verme escribiendo la trama y juzgándola; encontraba salidas versátiles a posibles baches argumentases; llevaba mi imaginación una velocidad sólo parecida a la de la luz.

   Y ese proceso creativo sólo se debe al leer. Soy lector. Como soy médico. Como soy ser humano. No podría ser de otro modo. Y, como lector, sé que el mundo es más vasto de lo que nunca podré imaginar y que lo puedo comprender porque hallo razones a los vericuetos de mi vida, a veces justificaciones y las más, mi propio retrato en las líneas leídas en ocasiones con ansia, y otras, con cierto desdén.

   Hoy es el Día del Lector. Yo lo ignoraba. Pero quizá sí haga falta recordarlo a veces. No hay paraíso que quede oculto fuera de las tapas de un libro. Ni una película sería lo que es, ni una canción lo que es, sin el soporte de una trama escrita, sin los sentimientos anotados, palabra por palabra, en una hoja de papel.

   Mi primer amor está oculto entre las tapas de un libro. Y mi vida también.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Day After Day. Dean Martin.

   ad7a7fd8098211e3a4cb22000a9e0859_7Rubens_artist está lleno de sol. Sus fotografías reflejan la luz de las Islas Canarias, su hogar, y nos regalan, con ese toque tan suyo, ese pedacito de luz que sólo se ve en sus tierras.

   La Naturaleza y el bosque creado por los hombres son de su interés. Los amaneceres y las puestas de sol son abanicos de color, que desprenden calor y alegría.

   Rubens_artist transmite energía y alegría en su Instagram, y una educación esmerada y un saber estar que roba el corazón.

   Lleno de sol, repleto de luz, su rincón es pura alegría y nos enseña, con esa ventanita tan poderosa, la belleza y la delicadeza de su talento y de su tierra.

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Sergio De Luz: abrir los ojos/ Sergio De Luz: Open Your Eyes.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Lugares que he visto/ Places I haven been

Open Your Eyes. Snow Patrol

   6849aebc61215c593d6f6f3dfda02822Otro de los descubrimientos en Instagram ha sido, para mí, Sergio De Luz. Sus formas desnudas, su estilo rudo sin apenas retoques, esconden sin embargo una técnica depurada y la sutileza más delicada en las imágenes que quedan prendidas en la retina una vez nos obliga a abrir los ojos ante sus creaciones.

   Su trabajo como fotógrafo profesional es independiente de su labor en Instagram, más personal, en el que se nota una huida hacia lo sencillo (que no básico), un juego constante entre las sombras y, como su propio apellido indica, la luz.

   Apenas hay cabida para el color. El mundo de Sergio De Luz es un constante claroscuro en el que las formas se desnudan, o se ofrecen en vaivén, llevadas y traídas por las mareas de la mirada.

   Porque Sergio De Luz nos obliga a abrir los ojos ante la vida sugerida y retratada, descarnada pero juguetona, directa y sutil, sin afeites; a veces cargada de una cierta rabia contenida, y otras, de un dejarse ir sedoso y revelador.

   Nada en Sergio De Luz nos deja indiferente: ni su pasión, ni su delicadeza, y mucho menos esas imágenes con las que retrata una vida en blanco y negro que, sólo a veces, por suerte o por casualidad, se puede llenar de color.

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