¿Un futuro mejor?/ A Better Future?

El día a día/ The days we're living

   f9ecba3655ca11e3be040e37929c2f0e_8El otro día, en Madrid, mientras comía con un par de queridos amigos, surgió esta idea fruto de un comentario que había hecho Alaska en un programa radiofónico (creo).

   Me gusta Alaska como personaje, y Olvido Gara como persona; al menos todo lo que sigue siendo ella misma que no es su álter ego, y viceversa. Su conversación es deliciosa; su cultura, es fascinante. Igual  a las de Otto Más y Skioe, que me invitaban a viandas deliciosas mientras conversábamos sobre lo humano y lo divino y lo divino de la comida en aquel local.

   Entre unas cosas y otras salió a colación la opinión que tenía Alaska sobre en qué se había convertido nuestro futuro de hace veinte años, cuando soñábamos con él. Curiosamente estos días pensaba en lo mismo. En el ambiente lleno de Miedo, de Represión, de agotamiento de la Cultura, de hartazgo de Materialismo y de connivencia con la Economía como nunca antes, en la era pos-industrial, hemos perdido el norte de un sueño que ya no reconocemos.

   En aras de la Seguridad hemos sacrificado la Libertad; en loor de la Comodidad, hemos perdido oportunidades, riesgos y alegrías. Somos una generación flotante, que vive un poco a la deriva. Algo angustiada, todavía aturdida por el giro de los acontecimientos, y poco dada a la acción meditada y concisa. Y esto no es malo, como tampoco lo es la generación anterior que actualmente maneja los hilos del poder y que vivió esa especie de sueño erótico que fue la primavera del Comunismo, como si aquello que era un error fuera a solucionarnos la vida (no lo ha hecho, como tampoco el Capitalismo, que actualmente nos está matando.)

   El quid de la cuestión estaba en que el futuro que soñábamos es en realidad más cómodo en ciertas cosas, nos permitía a ellos y a mí habernos conocido y estar degustando un buen rato en un rincón de Madrid, pero no es ni remotamente parecido a lo que imaginábamos. Los aviones cada vez son más estrechos e incómodos y caros; nos tratan como mercancía barata y no como a personas; un viaje era un placer y una aventura, ahora es una tortura, lleno de medidas de supuesta seguridad que sólo engañan a los bobos, convirtiendo en un calvario algo que antes era un puro gozo; necesitamos tres horas para poder salir a nuestro destino, casi siempre a destiempo y hechos polvo.

   Los niños necesitan innumerables enseres para su supervivencia. Para ir en coche, una silla que cambia ta rápido como ellos crecen; había que ver cuánto de eficacia hay en ese gasto astronómico en número de vidas salvadas. A eso se suma la absoluta carencia de figuras paternas que guíen y eduquen: esperamos que una maestra o una profesora (que ya tienen lo suyo con sus trabajos y sus propias vidas) hagan nuestro trabajo con la misma indiferencia con la que esperamos que nuestros padres aún nos mantengan o paguen nuestros caprichos del día a día. Por un lado los niños son tratados cada vez más como personitas sin cerebro y por otro, les obligamos a elegir todo lo que ocurre en sus vidas, como si sus neuronas estuviesen tan maduras para ello como las nuestras (aunque, según que casos, seguro que es así), dejando que se eduquen a sí mismos, lo que ya es inaudito.

   En España ha habido tantas leyes de educación como gobiernos, lo que es un milagro que se debe dar en pocos lugares del mundo. Todos sabemos cómo están las cosas en la actualidad, y no pensamos que irán a mejor. Eso no estaba tampoco en nuestro futuro soñado.

   Por contra, el presente de hace veinte años sigue manteniéndose hoy: 26% de parados. Y eso que España es más rica, más abierta, más grande. Soñábamos con que esos tiempos se disolverían en nuestro futuro, pero no, no se han ido, ni por ensalmo.

   Los rojos (aún hay muchos que se autodenominan así) se persignan enrabiados; los fachas (aún hay quien se autodenomina así) suspiran por tiempos mejores: unos y otros gobiernan para sus bolsillos, lo que es otra constante en la Historia. Lo mismo el Enchufismo y las Recomendaciones, los sobres o las cajas de zapatos: en una dictadura sólo un puñado minoritario se reparte la tarta; en una democracia como la nuestra, con un pastel aún mayor, la cantidad se cuadruplica: seamos demócratas y que unos cuantos cientos de miles se coman el postre; los otros 45 millones que sigan pagando impuestos. Eso tampoco estaba en nuestro futuro mejor.

   El Hombre cambia lentamente, el proceso está lleno de acelerones que nos hacen trastabillar y a veces hasta caer, para seguir adelante algo magullados y más inseguros. Eso es lo que nos ha pasado. Hemos tenido nuestras guerras (que no son nuestras), hemos tenido nuestros fantasmas (que no son nuestros) y aquí estamos, menos melancólicos de lo que se podría pensar, quizá más amargados, intentando desgranar qué es lo que ha pasado y hacia dónde vamos.

   No hay un futuro mejor. Nunca lo ha habido. Lo único importante es el presente. Cada momento vivido es lo que hace única a la existencia. De nosotros depende que ese momento de tan especial sea irrepetible, y que reverbere en los días por venir.

   Somos menos libres: rompamos nuestras cadenas. Somos más ignorantes: demos a la Cultura el lugar que merece: la Ciencia y el Arte, con más puntos en común de lo que el vulgo piensa; la Diversión y el Deporte; el Amor y la Responsabilidad; el Derecho y lo Torcido y todo lo que viene después. La Salud por encima de todo y la Educación casi tan arriba o más, que las buenas maneras nos hacen mejores personas y nos dan alegrías, que es como la Salud pero multiplicada al infinito.

   Y aceptemos las consecuencias de nuestras decisiones. Pero decidamos. Ya. Por un futuro realmente mejor.

A cualquier hora, en cualquier lugar/ Anytime, Anywhere.

El día a día/ The days we're living

   IMG_7563Dos platos, un mantel descentrado.

   Dos tenedores, dos cuchillos; servilletas blancas, de papel.

   La ventana entreabierta. Se escapa el perfume embriagador de una cena recién hecha.

   Sobre la mesa, una vela. Y un pequeño jarrón con una margarita algo ajada.

   Dos sillas, con el respaldo algo ajado; dos cojines de colores incombinables cubren los asientos, para hacerlos más cómodos (han conocido días mejores).

   La luz tenue, que llena de sombras y de sonrisas el alegre rincón. Y una música suave que lo envuelve todo.

   Una mirada nerviosa, un además intranquilo. La voz indecisa, el corazón que late fuera del pecho.

   Una mirada tranquila, que lo admira todo: la sencillez de lo bello, la eternidad de lo fugaz. Y sonríe.

   – ¿Te gusta?

   Le pregunta la voz ansiosa, como si necesitase refrendar lo que siente desde rehace ya no sabe cuánto tiempo.

   Sonríen los ojos, sonríen los labios.

   – No es mucho, lo sé, pero…

   No le deja terminar. Le sella la boca con dos dedos. Y los labios, provechosos, los besan.

   – Es perfecto.

   Dice por fin. Y el corazón se aquieta y parece que respira más tranquilo. Todo podía ser mejor, porfía su pensamiento; podía haber un mantel de hilo y champaña en las copas y un delicado bouquet de peonías… Yo qué sé.

   – A cualquier hora, en cualquier lugar, siempre que sea contigo, será siempre perfecto.

   Y se besan suavemente. La música es más música ahora, y el aroma de la cena les atrapa el pensamiento. Y nada más existe para ellos, porque es perfecto.

   – ¡Qué hambre! ¿No?

   Y fugan carcajadas por la ventana entreabierta hasta que la vela se consume y la margarita pliega sus pétalos en espera de la luz de la mañana.

   A cualquier hora, en cualquier esquina, juntos.

Arcoiris entre las sombras/ Rainbows in the Clouds.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

   6bff070049f511e384c012a5c69f7cea_8A veces el silencio no es más que una excusa, un disfraz, una pared que nos aísla de la realidad y de los demás (que no siempre es lo mismo).

   A veces el silencio nos ayuda a pasar desapercibidos a nosotros mismos. El sonido de las palabras, el esfuerzo que se necesita para formular los pensamientos que en el aullido del silencio parecen no existir, nos obliga a afrontar las dudas, los sentimientos, los errores e incluso también nuestros supuestos triunfos, y hacerlos reales para nosotros.

   Dentro del silencio flotamos ingrávidos; rodeados de nada, es decir, de sombras, y éstas nos alimentan y también nos adormecen. A veces es necesario esa ectasia, pero nos acostumbramos demasiado rápido a ella, y la vida se cuela entre los dedos sin remedio.

   Oír a la Dra. Maya Angelou hablar de una forma tan sencilla sobre las sombras que nos rodean, lo que significan, lo que realmente representan y lo sencillo que es, en el fondo, la vida que vivimos, es enternecedor. Ella habla con la sabiduría de los años, sí, pero también del  corazón. No en vano su vida es espectacular, y siendo así, no más singular que la de cualquiera de nosotros.

   Es difícil aceptar las cartas que la vida nos reparte. Eckhart Tolle suele resumirlo también de una forma sencilla, que no simple: cuando no se pueden cambiar las circunstancias que nos rodean, sólo aceptándolas y viviéndolas se superan y quedan atrás. No se disuelven, no desaparecen: sólo se deshace la lucha interna, ese suicido brutal en el que caemos, generalmente en silencio, en el que la frustración nos lleva a la inactividad, al no importa ya se arreglará y a desesperar sin final.

   Puede que sea eso nada más la causa de la tristeza, de la ausencia de palabras, del cese del ruido de este blog y de mi propia vida: navegar en las sombras no nos hace más humanos, sólo más tristes. Sin embargo, siempre hay arcoiris entre las sombras. Somos más de lo que obviamos, generalmente porque no nos damos cuenta de ello y no por nada en especial, y lo somos por nosotros mismos y por todo lo que nos rodea, por todos aquellos que forman, uno detrás de otro, nuestra vida.

   A veces el silencio no nos deja ver que, aún entre las sombras, los arcoiris brillan, y que junto con lo que menos nos gusta de nosotros mismos, habitan en nuestro interior dando luz y fuerzas para seguir.

   Aceptar y jugar con las cartas que se tienen. A veces desesperar. A veces renunciar. A veces callar. Pero siempre lleno de luz, siempre sabedores que, aún entre las sombras, el arcoiris brillará por nosotros siempre.

Una historia de amor/ A love story.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Lo que he visto/ What I've seen

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Español

English

Tan simple como eso/ As simple as that.

El día a día/ The days we're living

As simple as that. Michael Feinstein.

ece65b3622f211e390a322000a9f1438_7 Este es mi sitio. Porque es el tuyo.

No me importa dónde estar, mientras estemos juntos.

No me importa saberte lejos, mientras vuelvas a mí.

No me importa estar lejos si tú estás aquí.

Somos un hogar pequeño; somos un hogar nuestro. Tan simple como eso.

Lleno de abrazos me ves besarte. Y yo cierro los ojos porque te imagino mejor, labios y pieles en ese encuentro delicado entre dos, que siempre termina en un furor de sábanas y risas.

Te pertenezco, tan simple como eso. Porque te amo. Tan maravilloso como todo esto.

Y ahora despiertas. Juro que he intentado no hacer ruido. El domingo se cuela por las cortinas transparentes. Qué bello el otoño en tu mirada. Y se me hincha el corazón llenándome de sangre la cara. Me tocas y se me revuelve el pecho. Y me sonríes, acunando mi alma.

Todo es así junto a ti. Tan simple como eso. Porque nos amamos.

Buenos días…

¡Qué felicidad!

Coming Out Day.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

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No sé si debería existir un día como éste. No debería ser una obligación, ni un motivo de orgullo y mucho menos de vergüenza. No debería existir, como tampoco el día del Niño, de la Mujer o de la Tierra.

   Pero conmemoraciones como ésta sirven para recordarnos que NO somos iguales, que NO somos tratados todos con equidad, que hay muchas diferencias entre los mundos y en nuestros propios mundos, y que NUNCA debemos olvidar que NO somos diferentes y que todos vivimos, soñamos, mentimos, olvidamos y amamos por igual.

   Bridegroom es una historia de amor truncada, y sin embargo una historia de amor que aún florece, tocando el corazón de aquellos que la conocen.

   No hay géneros sólo sentimientos; no hay nada más que corazón. Esas son las historias que me interesan, aquellas que tocan mi alma, engrandecen mi espíritu y que me ayudan a seguir adelante. Todo lo demás, ese ruido que nos envuelve la vida, no son más que ecos sin importancia, sin resonancia real en el ser humano.

Entre los dos/ Us.

El día a día/ The days we're living

0ac5eae62c5711e3a55d22000aeb36a0_8   – Siéntate.

   – Me siento.

   …

   – Callas.

   – Hablaría si tuviese ganas.

   …

   – Pero me gusta tu silencio. Así, sentados juntos.

   …

   – ¿Quieres coger mi mano?

   – Sí.

   – ¿Qué notas?

   …

   – Que te amo.

   – Y yo. Amarte es lo mejor que me ha pasado. Nunca nadie me ha hecho sentir lo que tú despiertas en mí. Tus palabras y tus silencios. Y este espacio entre los dos…

   …

   – Te has acercado.

   …

   – Tus besos me saben a hierba.

   – Y a amor.

   Entre los dos.