A veces me siento así/ Sometimes I feel this way.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside

Se me olvida/ I just forget.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Esta mañana antes de irme me quedé unos segundos observándote.

Aún dormías. Sé que te gusta la oscuridad profunda, mas toleras un poco de luz de la ventana porque sabes que a mí me aterra la noche cerrada. Qué tranquilidad esos momentos teñidos de amanecer. El alba se despereza como lo hago yo a tu lado. Y procuro ser sigiloso para que no te des cuenta. Y me muevo como un gato callado pensando en muchas cosas pero cuidando muy mucho no despertarte. Mi cabeza se llena de citas, reuniones, imaginando lo que puede salir mal (porque siempre hay algo que sale mal) y cómo resolverlo antes de que ocurra y asumiendo mil movimientos hasta el baño, hasta la ducha; el agua que corre y la ventanuca abierta al alba. Y siempre procuro no estorbar tu sueño tan preciado, ese que hace que tu belleza permanezca inalterada pese al tiempo y que me descubre, cuando la contemplo, un mundo maravillado que habita junto a mí.

Hemos estado muy liados con nuestras propias vidas. Apenas te veo. Y cenamos a veces en silencio, a veces entre el ruido ensordecedor de aquello que nos ha pasado al final del día. Y damos por sentado la presencia del otro al llegar la tarde; una cena con amigos quizá y una excursión de fin de semana que puede culminar en amor o entre enfados a veces y algunos olvidos que nos dan risa.

Hemos estado demasiado encerrados en nosotros mismos. Pero así es la vida de los adultos. Hemos dejado atrás aquello que parecía no acabarse nunca, la despreocupación de vivir, la ilusa seguridad en un mañana, y empezamos a jugar el juego de las parejas ocupadas, de la hipoteca y los muebles, y los sueños que se cumplen sólo pagando a plazos unas letras que vienen siempre de visita a fin de mes.

Y  no es que esté mal. Así son las cosas de los seres humanos. Mi último sueño es vivir en una hermosa casa blanca a orillas del mar; tener la suficiente seguridad como para afrontar cualquier capricho nuestro o del destino; la madurez justa, la juventud adecuada y la salud de hierro para seguir viviendo junto a ti esta danza extraña de la vida, esta experiencia sin límites fijos que llamamos a veces vida que se vive.

Pero eso no justifica que te pierda de vista. Que te compre un detalle en un viaje y que te lo pongas sin saber que, gustándote, te sienta bien; enterarme a última hora que tu sobrino se rompió un bracito y que lo has acompañado toda la tarde en Urgencias hasta que le colocaran un yeso, y ser el último de la familia en firmárselo porque mi trabajo de ocho a no sé cuándo me impidió verlo antes.

La vida ajetreada no es óbice para que mi vista deje de ver el cielo estrellado o el cielo de tus ojos cuando me llamas para cenar; o cuando, acostados, buscas mi pecho que ya no me afeito porque te encanta perderte en él. Tu vida de líos no es suficiente para sentirte llegar a veces tarde, abrir la ducha y limpiar tus frustraciones o tus éxitos, y entrar oliendo a limpio y a perfume en el lago de nuestra cama, cuyo oleaje hace que me acerque hasta ti y beba de tu piel desnuda, de tus ansias sujetadas hasta sentirme cerca.

Pero esta mañana, antes de irme, aprovechando que el alba guiñaba un ojo a través de nuestra ventana, te vi de cerca. Pude acariciar dulcemente ese perfil único, el dibujo de tus párpados cerrados, el suave aleteo de tus labios algo resecos, el bello reflejo de una frente que piensa en el sabor del sueño. Esta mañana, tras mucho batallar sin sentido, verte bañado de novedad trajo a mi corazón todo lo que te quiero; hizo que aflorara en mis ojos y en mi sonrisa todos los recuerdos que atesoramos juntos, esas tardes de locura bajo el sol, con la arena revuelta en nuestros cabellos y en nuestras espaldas, y el arrullo del mar llegando a nuestros oídos; los copos de nieve helada danzando sobre el cielo de invierno y aquella vez, angustiosa, en la que ambos esperamos el resultado de una prueba que puso a prueba la fuerza de estar juntos.

Hemos pasado por mucho, estamos inmersos en mucho juntos, pero nada justifica que a veces se me olvide lo que te quiero, lo que me preocupo por ti, lo que deseo de bueno para ti. Y aunque la cotidianidad forme parte de nosotros, las compras en el supermercado, la renta, el gimnasio, la dieta, los arranques de celos, las palabrotas, el fútbol, los días que se diluyen unos tras de otros, y que todo esto sea una forma de demostrarte lo mucho que te quiero y me ocupo de ti, nada justifica que se me olvide decirte todos los días que te amo.

Porque te amo con todas las letras, con todo el corazón.

Y esta mañana, cuando el alba asomaba entre los dos, antes de levantarme a sumergirme en el vaivén del día, te vi durmiendo, descansando con esa tranquilidad, con esa dulzura tan tuya, y me recordó la primera vez que descubrí ese rostro de mañana, ese cuerpo plegado sobre una almohada y la inmensa alegría que me regalaste aquella mañana, y todos los días siguientes, mientras tejemos sin cesar el hermoso tapiz de los días de nuestra vida… Que tuve que reprimir un deseo enorme de despertarte y de abrazarte y de acariciarte y de quedarme para siempre encerrado entre tus brazos de agua.

Te amo, te dije. Te quiero, te dije. Te deseo, musité. Hoy y mañana, como ayer y antes de ayer.

Y me prometí a mí mismo no olvidar, cada vez que te vea, decírtelo. No olvidarlo nunca más.

Principiantes/ Beginners.

El mar interior/ The sea inside

Un lugar para Eric/ A Place for Eric.

Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

La nueva novela de Eric Arvin es una sorpresa.

Woke Up in a Strange Place es un relato sobre un viaje, y como tal, lleno de sorpresas, descubrimientos y lecciones que aprender. Es un libro iniciático y poético, embellecido por una prosa fluida y sonora, de resultas que parece un largo poema en donde todas las escenas se mezclan y bailan una coreografía dictada por el amor, el aprendizaje y la libertad.

Todo escritor alberga dentro de sí un mundo único, lleno de reverberancias, de ecos de todo aquello que sueña o conoce y que atesora a lo largo de su vida. Woke Up in a Strange Place resume el maravilloso universo de Eric Arvin y nos enseña todo aquello que el autor ha aprendido a lo largo de su muy difícil vida, y nos regala un rayo de esperanza y de gracioso libertinaje a la vez. Es un libro que nos descubre aquello que puede estar detrás del negro olvido de la muerte, aquello que puede ser (y quién sabe no será) un viaje maravilloso que empieza, como el relato, en el mismo final.

Joe es el protagonista de este libro lleno de poesía. Un personaje desestructurado cuya única misión es buscarse, conseguirse y amarse por completo. Sólo personas de la talla de Eric Arvin son capaces de darse cuenta que el amor hacia nosotros mismos, el completo, transigente, irrevocable e infinito amor hacia lo que somos, cómo somos y hemos hecho, es la llave a la liberación y a la felicidad. Woke Up in a Strange Place nos descubre un mundo onírico, con nubes de algodón de azúcar, océanos de libertad, praderas infinitas de cielos color malva; personajes alados, animales humanos, neblinas torturadas, cantos engañosos, libertinos parajes en la que todos los sexos se reconocen y se disfrutan, y personajes todos que se redimen, todos, en el simple acto de aceptarse a sí mismos, de entenderse y de quererse.

Es un libro optimista pero no dulce; es un libro firme pero fluido, lleno de una prosa maravillosa, rítmica, que navega dulcemente entre los meandros de sentimientos torturados, olvidos que se recuerdan y recuerdos que cobran vida. Leer Woke Up in a Strange Place es una experiencia onírica y sensorial, como hundir la cabeza bajo el agua y sacarla llena de energía y de gozo. Eric Arvin nos regala la posible felicidad, no sin pruebas, nunca tras atajos, y nos transforma a todos sus lectores en ese Joe que, con una confianza de cachorro, va uniendo uno a uno los trozos de su vida, y descubriendo que la vida es maravillosa en uno y otro lado, como lo es este relato de desde la primera línea a la última.

Eric Arvin busca su lugar. Y seguro lo conseguirá.

 

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The new novel of Eric Arvin is a surprise.

Woke Up in a Strange Place is a story of a journey, and like so, plenty of surprises, discoveries and lessons to learn.

It is an initiatory tale, filled with a beautiful and poetic prose, so we are immersed in an ocean of scenes full of a choreographed dance dictated by Freedom and Love.

Any writer lodges within himself an unique world built with echoes of what he dreamed and he learned throughout  life. Woke Up in a Strange Place summarizes the wonderful universe of Eric Arvin and inside it we find everything the author has learned throughout his very difficult life in the form of a  ray of hope and graceful libertinism. It is a book that discovers us what might be behind the black curtain of death, a wonderful trip that begins, like the story, at the very end of the road. Joe is the main character of this poetic story. A unstructured character whose unique mission is to look for and to obtain the real truth, the real love: that one we have to give to ourselves.

Only people of the stature of Eric Arvin are able to realize that love towards ourselves, the complete, irrevocable and infinite love towards which we are, how we are and what we have done, is the key to liberation and happiness. Woke Up in a Strange Place discovers an oniric world, a world fills with clouds of sugar, oceans of freedom, infinite mallow prairies; winged characters; animal-humans; tortured fogs, deceptive songs; libertine places in which all the sexes are accepted and enjoyed, and redeemed characters, all, in the simple act to accept themselves as themselves, understood and loved.

It is an optimistic but nonsweet book; it is a firm but fluid story; written with a wonderful and musical prose, that sails sweetly between meanders of tortured feelings, remembrances relived and lost memories recovered. To read Woke Up in a Strange Place is an oniric and sensorial experience, like sinking the head under the water and removing it full of energy and joy. Eric Arvin gives happiness to us, not without challenges, never after short cuts, and transforms all of us into Joe, the character that, with a puppy confidence, ties one by one the pieces of his life, and discovers that Life is wonderful in both sides of the spectrum, as we do with this novel.

Eric Arvin is looking for his place in Literature. And he will obtain it for sure.

Me he habituado a ti/ I’ve grown accustomed to you.

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Siempre he ido de aquí para allá. Conociendo y siendo conocido, olvidando y siendo olvidado. Lugares, rincones, habitaciones, camas o espejos. Animales queridos, personas quizá valiosas, quizá pesadas. Todo quedaba atrás.

Hasta que te conocí a ti.

De naturaleza bondadosa, algo pesada y risueña. Sonríes de continuo, escondiendo malamente un optimismo de mundo y medio. Y esos ojos chiquitos y brillantes, enmarcados por unas pestañas tupidas y oscuras, y una naricilla de ciervo, pequeña y preciosa.

Cierro los ojos y tu risa retumba en mi memoria y el olor de tu piel al acercarte, y el sonido de tus pisadas en el suelo, el pesado ademán de un brazo sobre los hombros, un mohín apreciativo y un claro de luna en la playa, bajo el puerto.

Puedo dibujar los rincones más escondidos de ese cuerpo de gacela; sé a qué saben tus labios, y el agua de mar de tus lágrimas ocultas bajo el eterno ulular de tu respiración. Puedo evocar tu voz de ave, el silencio con el que empezamos el amor del cuerpo, y la mirada oblicua, cansada y caída al terminar. Y el sudor entre las sábanas y el viento entre las cortinas, entre nuestras pieles y nuestras risas.

No habré conocido personas como tú en este mundo que rebota, y sin embargo… Tu voz, tu perfil, ese pelo castaño, esos hombros redondeados, esa espalda de río… ¿Por qué te extraño tanto? ¿Por qué no sales de mis sueños? ¿Por  qué te empeñas en clavarte en mi pensamiento; aún más, en cada latido de mi corazón?

No habré saboreado yo otras vidas más fascinantes, más divergentes. Y sin embargo… El recuerdo de tus besos, el roce de tus dedos debajo de mi piel, el fantasma de tu sombra tras de mí y a mi lado, cogiéndome de la mano caminando al atardecer…

Me he habituado a ti. Poco a poco, como el lento navegar de un riachuelo hasta su destino, has horadado en el lecho tu camino hacia mi corazón y te has quedado para siempre. Cada latido me regala un hábito efímero, una palabra dicha en el claroscuro del amanecer, una caricia que todavía me estremece y un sentimiento que me enciende…

Yo, que siempre he ido de aquí para allá, conociendo gente y olvidando vidas, me he acostumbrado a tu saludo diario, a tus enfurruñamientos vespertinos, a tus mohines divinos y a tu risa de plata. Me he habituado al aire que respiras y a ocupar un espacio cerca de tu corazón. Me he descubierto queriendo compartir las horas del día, gozar de los momentos nocturnos, contemplar la salida de las estrellas y el lento arrullo del amanecer, rodeado por tu sonrisa, por la luz de tus lindos ojos, por la serena belleza de tus gestos y tu corazón.

Yo, que siempre he ido de aquí para allá, olvidándolo todo, lugares, rincones, habitaciones, camas o espejos, me he habituado al peso de tu cuerpo en la cama, al aliento de tu compañía al mediodía, al suave susurro de tu respiración sobre mi hombro. Y aunque el mundo es inmenso y rico, he de confesar que nada me parece más precioso que bailar entre tus brazos, nada sabe mejor que tus besos y nadie me ha querido sin pedirme nada, nada de nada, como tú lo has hecho… Nadie puede negar, ni yo mismo he de confesar, el hermoso hábito en el que has convertido mi vida.

Me he habituado a ti, a tu presencia y calor; me has cambiado tanto, tanto, que casi no me hallo en tu ausencia.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Mundo raro/ Crazy World.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Miro por la ventana el atardecer blanco. No lo había visto antes. Lleno de niebla y nubes de gasa, el sol palidece hasta alcanzar un color blanco traslúcido, nacarado, casi transparente. Las colinas verdean con sus colores matizados por esa luz inusual, lenta y fría.

Qué mundo raro.

Cuántas luchas encierra, cuántos deseos que se cumplen o que se reprimen, que se frustran y a veces escuecen. Cuántos desencuentros, la mayoría por contradicciones banales. Cuántas esperanzas encierra, cuántos sufrimientos y cicatrices deja.

A veces tierno y delicado, la mayoría de las veces cruel e inmisericorde, cuánto lo amamos sin embargo y cuánto daño le hacemos, en una reciprocidad que alarma.

Intento ver hacia atrás, y el pasado me sale al encuentro lleno de errores y de orgullo herido. Intento vislumbrar más allá, al futuro incierto, y sólo consigo ver la luna en cimitarra latiendo plateada en el fresco de la noche… Mundo raro, que nos dejas amar hasta saciarnos, que nos niegas el placer de seguir queriendo y nos regalas el dolor de las rupturas, de las separaciones bruscas, del fin. Y sin embargo…

Mundo raro, lleno de enfermedades y de quimeras, de desperfectos y de bellezas que quitan el aliento.

Mundo raro, cómo me enloqueces. He intentado poseerte tantas veces, mundo inasible; he intentado asentarme, mundo desequilibrante. Y aquí estamos. Tanto tiempo ha pasado, tantos días de amor gozado y perdido, de amor añorado, que a veces pierdo el sentido del tiempo, el arrullo de tu viento suave, y descubro la primavera en pleno invierno sin asombrarme siquiera.

Mundo raro, que habitas dentro de mí. Que incitas al amor y al deseo, a la pérdida y la melancolía. Cuántas contradicciones, bello mundo, plagado de niebla y rocío, de días claros y noches frías, de agua y aire, tierra y cielo… Cuántas veces he querido poseerte, mundo raro, y cuántas veces te has escapado de entre los dedos…

Y veo la bella luna platear tranquila un trazo en la noche  abandonada de estrellas. Y aunque amo sin recibir respuesta, mundo raro, sigo aquí. Rodeado por tus bellezas y tus oscuridades, por la serena luz de la mañana y el abrigo de una sombra por la tarde.

Bello mundo, mundo raro. Sensible y cruel. Intento atajarte, cervatillo libre; intento comprenderte. Y mientras mi vida navega por tus venas, mi corazón enamorado sigue latiendo minuto a minuto sin esperar nada más que silencio, ese silencio que más se parece a ti, mundo raro, porque no hay canción de respuesta, porque lo que amo no me pertenece ni nunca lo hará…

Mundo raro, a veces me pregunto por qué estamos aquí… Quizá sólo sea por ti…

Un buen día/ A great day.

El día a día/ The days we're living

You Make My Dreams. Hall & Oates.

¿Sabéis lo que se siente cuando nos despertamos completamente asombrados, el sol a raudales por la ventana abierta y es viernes?

Pues eso.

La primavera entró retumbando desde ayer, y esta mañana amaneció envuelta en trinos de pájaros y olor a tostadas y café. Zumo de naranja de bote, no importa. Y la mejor sonrisa estampada en la cara. En la mía y en la suya.

Qué bien.

¿Sabéis lo que se siente cuando inspiramos profundo y todo se libera? Hay música detrás de nosotros y todo sonríe, el vendedor de la ONCE aunque no le compremos el cupón, el del Chino sin saber por qué, y hasta la pesada de la vecina metiche nos parece adorable de simpática.

Pues eso.

Y eso se debe a ti. Has hecho mis sueños realidad y has transformado un jueves en un fin de semana, y una noche solitaria, en una festividad a dos.

Qué maravilla.

Ese pelo sedoso, esa caída de pestañas, esos ojos chispeantes. Y la sonrisa de mundo abierto. Y esos brazos de pulpo y esas piernas de gigante; garabato insuperable; compañía callada y parlanchina a la vez.

¿Sabéis cómo sonríe la mañana, las cigarras calladas, el olor a verde y a flores? ¿Y la música saliendo de cualquier parte inundando el corazón? ¿Y bailar, bailar sin sentido ni control por las calles, sobre las aceras, a la sombra de los árboles?

Pues eso.

Has hecho un milagro de mi vida. Y me has despertado a la luz del día, a la mañana eterna, a la primavera recién estrenada. Has hecho que hoy sea un buen día.

Qué felicidad.