Mundo raro/ Crazy World.

Miro por la ventana el atardecer blanco. No lo había visto antes. Lleno de niebla y nubes de gasa, el sol palidece hasta alcanzar un color blanco traslúcido, nacarado, casi transparente. Las colinas verdean con sus colores matizados por esa luz inusual, lenta y fría.

Qué mundo raro.

Cuántas luchas encierra, cuántos deseos que se cumplen o que se reprimen, que se frustran y a veces escuecen. Cuántos desencuentros, la mayoría por contradicciones banales. Cuántas esperanzas encierra, cuántos sufrimientos y cicatrices deja.

A veces tierno y delicado, la mayoría de las veces cruel e inmisericorde, cuánto lo amamos sin embargo y cuánto daño le hacemos, en una reciprocidad que alarma.

Intento ver hacia atrás, y el pasado me sale al encuentro lleno de errores y de orgullo herido. Intento vislumbrar más allá, al futuro incierto, y sólo consigo ver la luna en cimitarra latiendo plateada en el fresco de la noche… Mundo raro, que nos dejas amar hasta saciarnos, que nos niegas el placer de seguir queriendo y nos regalas el dolor de las rupturas, de las separaciones bruscas, del fin. Y sin embargo…

Mundo raro, lleno de enfermedades y de quimeras, de desperfectos y de bellezas que quitan el aliento.

Mundo raro, cómo me enloqueces. He intentado poseerte tantas veces, mundo inasible; he intentado asentarme, mundo desequilibrante. Y aquí estamos. Tanto tiempo ha pasado, tantos días de amor gozado y perdido, de amor añorado, que a veces pierdo el sentido del tiempo, el arrullo de tu viento suave, y descubro la primavera en pleno invierno sin asombrarme siquiera.

Mundo raro, que habitas dentro de mí. Que incitas al amor y al deseo, a la pérdida y la melancolía. Cuántas contradicciones, bello mundo, plagado de niebla y rocío, de días claros y noches frías, de agua y aire, tierra y cielo… Cuántas veces he querido poseerte, mundo raro, y cuántas veces te has escapado de entre los dedos…

Y veo la bella luna platear tranquila un trazo en la noche  abandonada de estrellas. Y aunque amo sin recibir respuesta, mundo raro, sigo aquí. Rodeado por tus bellezas y tus oscuridades, por la serena luz de la mañana y el abrigo de una sombra por la tarde.

Bello mundo, mundo raro. Sensible y cruel. Intento atajarte, cervatillo libre; intento comprenderte. Y mientras mi vida navega por tus venas, mi corazón enamorado sigue latiendo minuto a minuto sin esperar nada más que silencio, ese silencio que más se parece a ti, mundo raro, porque no hay canción de respuesta, porque lo que amo no me pertenece ni nunca lo hará…

Mundo raro, a veces me pregunto por qué estamos aquí… Quizá sólo sea por ti…

Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

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