¿Qué te gusta a ti?/ How About You?

El día a día/ The days we're living

Sentados ambos, después de un rato, te veo y no me lo creo.

Mira que eres guapo, de esos de mirar y no dejar de ver. No cansas. Y no eres ni rubio ni alto ni moreno ni enorme como una pared, ni delgado ni elástico, ni oscuro ni claro. Y, sin embargo…

Mira  que eres simpático, y eso que no te esfuerzas por hacerme sonreír. Y no, no me río de ti, si no contigo. Y hacía tanto tiempo que no lo hacía…

Llevamos sentados en este café ¿cuánto? Dos horas o más. Y ya nos están viendo con mala cara… ¿Pediremos algo más o nos vamos? No lo sé, chico, la verdad…

¿Qué necesito? No lo sé, chico, estoy tan sorprendido…

Mejor salimos, ¿no? Aunque haga frío. Me gusta que el viento juegue con tu pelo y haga que nos llore los ojos; me gusta acurrucarme tras de tu espalda y olerte en la nuca el perfume que llevas. No sé cuál es…

¿Yo? Yo estoy bien, aquí contigo. Me gusta tu compañía, que no se hace pesada, me gusta tu risa de risotada y cómo cierras los ojos y parpadeas…

¿Te parece raro? ¿Te parece raro que me guste verte parpadear?…Pues mira tú… Y también me gusta cómo coges la taza con las manos y lentamente la llevas a la boca.. Abres los labios y los humedeces con el líquido humeante y…Me gusta imaginar que bebo de tu boca, que acaricio tus labios carnosos y me refugio en ellos.

Me gusta oírte. Habla, habla por favor… ¿De qué? No importa…Quiero decir, que el sonido de tu voz me da vértigo, me lleva y me trae, y me enloquece… Y tus silencios oscuros, como si apagasen una luz, y el sonido de tu pecho cuando respiras y el pulso de tus arterias cuando te tomo de la mano.

Me gusta pasear de la mano contigo. Me gusta que nos vean juntos jugueteando divertidos y riéndonos por tonterías. Me gusta cómo caminas con ese andar tan recio, tan marcial. Qué gusto aislarme del mundo entre tus brazos…

Y tus abrazos. Y tu mirada al verme. Y cómo se te ilumina la cara. Y tus piernas cuando me sujetan y cuando bailan.

Me gusta bailar contigo. A solas, acompañados, en medio de una calle o en una esquina desierta.

Me gusta tu voz de caverna que parece llenar todo el espacio que nos separa. Y tus dedos largos y tus palmas suaves, y el sabor de tu piel en mis labios.

¿Vamos a casa? Sí, ¿por qué no? Vamos juntos, así, acurrucados como novios nuevos, como amantes que se descubren, como niños con juguetes nuevos.

Me gusta sentirte cerca. Me gusta que tu gravedad me atraiga y que me sustraiga de mi vida, que se expande gracias a ti.

Y me gusto yo cerca de ti, la imagen de mí que veo en ti, y tu cariño disperso y tus caricias lentas y graciosas. Y la seguridad que me regalas. Y la diversión. Y la calma.

Y mientras nos acercamos a casa, bajos los árboles todavía sin hojas y el frío de enero entre nuestros cuerpos, me acerco a tu cuerpo, me pego a tu oído, y con el calor de mi boca, llena de plenitud, te pregunto bajito: ¿Y qué te gusta a ti?


Como un tonto por ti/ Just the Fools Rush In.

Música/ Music

Sabía que sería inadecuado. Lo sabía. Era fácil, sí. Era fácil saberlo. Casi tan sencillo como enamorarse de ti… ¿Y quién no podría? Esos ojos de miel y desierto, esa voz de caverna y terciopelo; ese pelo osucro, ese pecho enorme y esa sonrisa…

Oímos y desoímos a nuestra mente, que nos dice una cosa o la otra, que nos corta las alas, que nos baja a la tierra. Y sin embargo, cuando sentimos ese batir de tambores en el corazón, cuando de un pensamiento simple se teje las cortinas de una vida; cuando de un recuerdo que emerge como escondido, de luz baña la entera vida, y de la ensoñación se despierta con ganas de seguir durmiendo… ¿Qué le vamos a hacer? ¿Quién puede luchar contra ese sentimiento que es una locura, un vendaval que nos empapa y arrastra?

Sólo un tonto podría enamorarse de ti. Porque sólo un tonto puede entrar en tu vida de hielo, en tu corazón de acero, y hacerlo de frente, sin miedo a salir dañado, sin amparo y sin medidas. Por más que los ángeles de la cordura nos aconsejen, mi corazón pudo con todo, y esa idea de ti, ese sueño de ti, se impuso a todo lo demás, y mi respiración inhalaba el aire escapado de ti, intoxicándome, y mis ojos sólo veían el fulgor de los tuyos y no el peligro de su inabarcable fondo; las llamas de tu corazón insensibilizaron mi piel, y no sentí el calor abrasante de su cercanía; y todo me llevó hacia ti con esa inmensa facilidad de las causas perdidas… Como un tonto entré en tu vida para nunca más huir de ti.

No es sano, no está bien…. ¿Pero quién se lo dice  a un corazón enamorado? Sólo aquellos que nunca lo han sentido, que no saben de la locura que todo lo envuelve, ni de la sed enfermiza que nada sacia ni del dolor que una ausencia, por más nimia que sea, puede llevar escondida en el fondo del alma…

Y aquí estoy yo. Sin sentido viéndote partir después de haber destrozado mi corazón entre tus manos; después de que tus ojos dejasen de iluminar mi vida, si mi vida valiese algo en tu compañía; y sin ninguna oportunidad de seguirte y conquistarte de nuevo…

Sólo los tontos se enamoran así de ti. Y yo no conozco otra manera de acercame al amor ni a ti. Y, aunque te has ido con tu corazón de acero apenas mordido por mi boca ansiosa, de algo estoy muy seguro, y es que nadie jamás te amará con una entrega escandalosa, ni seguirá tus pasos con una fidelidad de cuento, ni sabrá escucharte con silencios negros, ni te amará con la entrega alocada de un cachorro o de un loco… Porque sólo los tontos se enamoran sin sentido del tiempo, sin cadencia ni dolor… Hasta que se dan cuenta de su error.

Eres un error. Siempre lo has sido. Mi cabeza lo sabía cuando nos conocimos. Pero eso no me importa ya. A pesar de todo, desde que nos conocimos mi vida despertó a esa sagrada locura, y aunque como un tonto caí en tu embrujo, mi locura me enseñó lo profundo y lo desinteresado que el amor puede llegar a ser. Aunque fueses tú quien le diera vida; aunque fueses tú quien menos lo valoró un día.