2014
El día a día/ The days we're living, Música/ MusicEl arte de fallar (y reconocerlo)/ The Art of Failure.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Literatura/LiteratureNo conocía a Jo Rowling.
Yo sabía de J.K. Rowling. Sin embargo, por una serie de casualidades de YouTube, he acabado estos días por reconocer, en algunas entrevistas y documentales, la autora que hay detrás del fenómeno cultural llamado Harry Potter (en el que he reconocido, más de una vez, un clasicismo profundo y una denuncia íntegra de la malevolencia humana). Es fascinante. Su historia, es fascinante.
No la pobreza, no la riqueza; ni el éxito, ni el miedo. Eso y más: la sencillez, la sabiduría, la verdadera sabiduría de una mujer que ha pasado por mucho, que ha logrado depurar lo inútil de su vida en un caminos nada fácil y que ahora disfruta de su verdadera llamada, de su verdadero camino, siendo quien es.
Y no me interesa por la falsa imagen de hacerse rica con un relato; si no por lo que ella muestra ser más allá de ese cuento de hadas escrito supuestamente para niños (como todos los cuentos de hadas, por lo demás) y a través de esa manía actual de envolver a los triunfadores con un aura de energía inalcanzable y, por lo mismo, irreal.
Jo Rowling es una mujer que se equivoca, que sabe que yerra, pero también es una mujer llena de energía, como dice, más centrada de lo que ella misma creía, y que consiguió sobrellevar el fracaso erigiéndose sobre sus propios pies al seguir la corazonada que la ha acompañado toda su vida: la de contar historias.
En la entrevista con otra triunfadora (porque lo son) y mucho más mediática, le dice a Oprah Winfrey que no espera ni desea alcanzar de nuevo el techo de éxito de Harry Potter. A lo que la presentadora contesta, con una conexión extraordinaria, que ella tampoco lo hace con su propio futuro dentro de su progresión. Eso es sabiduría en estado puro. Y cierta modestia y mucha paz.
El camino de Jo Rowling, como el nuestro, no ha sido fácil. Ahora lo es, pero no siempre lo fue. Y bien aclara que no es romántico ni es deseable, pero es útil, es necesario cuando llegamos a un estado, que conozco bien, de congelación, de inestabilidad, de silencio, par a poder ser realmente libres.
Si queremos, claro. Y tenemos las suficientes ganas, y descubrimos, en nosotros, la fuerza requerida para llegar a nuestros sueños: ser lo mejor de nosotros mismos.
Un paseo por Broadway/ Broadway Review.
Música/ MusicEsta tarde/ Today.
El día a día/ The days we're living, Música/ Music
Hay ruido. Platos que van y vienen, conversaciones innecesarias, silencios enormes como agujeros negros. Y el piano.
La gente gesticula a veces con pasión. Y en la terraza con calefacción, alguien se lleva a la boca un cigarrillo casi terminado. Como si fuese una noche de amor.
El tintineo del cristal al ser llevado a la boca; los que sorben el café caliente; aquellos que, delicadamente, posan la cucharita sobre la taza, como si ésta fuera a romperse.
Un té, por favor.
Un menta-poleo.
Un roibós con caña de azúcar, cola de caballo y anís estrellado.
(Siempre hay un excéntrico en el local.)
Y el piano desgranando canciones de amor que nadie escucha.
O quizá no.
Él se ríe. Y de sus ojos se desprende escarcha. Hace frío y coge las manos de su amante, que parece algo distraído ante el brillo de esa mirada.
¡Qué ilusión de amor!
Un camarero espera algo impaciente, como que tiene más que hacer. Pero los amantes pasan de él y de todos en realidad, salvo del piano, que parece mecer con sus notas el inicio de su relación.
¡Oh! Los descubrimientos magníficos, los primeros roces que se resuelven entre sonrisas; los remordimientos que se diluyen en un beso y se almacenan luego, cuando la magia termina.
Y también los recuerdos que comienzan a acumularse al enamorarse y olisquearse y saborearse y mecerse entre arrullos. Como el suave arpegio del piano, que simula un corazón al galope.
Cómo se sonríen esa tarde mientras afuera parece que quiere llover. Los amantes no se dan cuenta, ni pretenden hacerlo, que el camarero se ha ido con aire de desespero: en la felicidad no entran problemas ajenos, ni los propios, que se diluyen en esas miradas calladas, en esos labios que se mueven sin decirse nada y se pliegan para darse un beso.
Que hay gente, parece decirse uno, algo azorado. Pero a su amante poco le preocupa el ruido de fondo, el crepitar de la chimenea, el lento planeo de esa tarde. Porque está enamorado. Y eso es lo único que le interesa.
Esta tarde es lo único que importa.
Y el local atestado, como ruido de fondo que nadie escucha. Y las gotas de lluvia que comienzan a caer. Y el piano que sigue, con sus notas pegajosas, envolviendo una historia que comenzó una noche atrás y que continuará, quién sabe, quizá por siempre.
Celebrando con Sondheim/ Sondheim Celebration.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ MusicCuentos de hadas/ Storybooks.
El mar interior/ The sea inside, Música/ Music¿Esas historias que leemos, las sonrisas, los peligros, los arreglos fallidos, los encuentros finales?
¿Existe ese amor increíble que parece irreal, que nace de una mirada y quema todo a su paso, hasta encontrar la felicidad?
Dime: ¿eso es lo que nos pasa a nosotros?
Sé que sólo en lo sueños ese amor es real. Pero tú tienes magia en la mirada, que me embarulla los pensares; y en esa voz, que teje embrujos que me obsesionan. Y te has metido en mis sueños sin permiso y sin ganas de irte. Y me susurras palabras de amor.
Dime, ¿tú eres un cuento de hadas? ¿Acaso eres un príncipe encantador que me encanta y me desencanta y me deja jadeante pidiendo más?
¿Seremos el último renglón, la última frase de una historia que no parece tener final?
El amor, ese que has hecho nacer en mí, que fluye desbaratando todo a su paso: mi pensar, mis sentidos, mi entero sentimiento, ¿es tan hermoso como parece? ¿Es tan seguro como aseguras? ¿Sabe que no sabe que ama?
El amor, ese que parecía de cuento, es tan real que casi lo toco con los dedos cuando te abrazo y cuando te respiro y cuando, juntos, rodamos por la hierba mojada llena de risas. De las tuyas y de las mías.
Dime, ¿es verdad que este amor es real? ¿Que hay un cuento de hadas para nosotros dos y que hoy nos rodea?
Dime: ¿mi corazón es tuyo y late en mis manos? ¿Mis besos son tuyos y se llenan de tus sueños? ¿Es verdad que habito en tu piel?
¡Oh! El amor ideal, ese amor irreal, parecía un sueño… Y sin embargo aquí estás. Juntos, junto a mí, junto a ti. Juntos. Unidos con pegamento de escarcha. Y risas.
Sólo en sueños creí ser tan feliz. Sólo en sueños imaginé que las caricias fueran tan quemantes y la pasión tan abrasadora. Sólo en lo cuentos de hadas pensaba que la vida se hacía mágica y que cambiaba todo de repente. Hasta que te conocí.
Sé mi príncipe encantado. Que yo seré la magia que una nuestras manos.
¡Oh! Sé mi sueño preciado, que yo seré la noche que nos abrigue y nos encante, el mar en calma que nos arrulle y la hierba que nos sostenga.
Dime: ¿así es el amor?
Dime: ¿así es nuestro amor?
Pues ven, no esperes más, y acércate. Abrazémonos. Besémonos. Amémonos. Escribamos juntos las líneas de un cuento de hadas lleno de felicidad.





