Abrázame/ Hold Me.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

The Last Night of the World. Lea Salonga & Simon Bowman.

Estamos juntos cogidos de la mano. Arrastramos los pies como arrastramos los minutos. No queremos que pase el tiempo entre nuestros cuerpos y nos pegamos más y más.

La gente nos mira al pasar. Pero no nos importa. Sólo importa tu mano en la mía, tu costado pegado al mío, tu calor en el mío.

Suena el silbido de los trenes encerrados en sus andenes. No quiero mirar, no quiero saber si el vagón está ya esperando por mí. No quiero saber dónde dirigirme, qué pasos tengo que dar. No quiero separarme de ti.

Caminamos por los adoquines, por las aceras. Nos tomamos las manos y las acerco a mi boca. El calor de tu piel, ese sabor a pimienta, llega a mis labios. En el espacio entrelazado, deposito un beso. Un beso que deseo se haga eterno.

Pero la eternidad dura un segundo.

Nada parece real. El sol cae rápido en enero; las estrellas pronto aparecerán y yo tendré que irme. Montarme en ese tren que me separará de ti toda la semana, que me alejará de nuestra historia, de nuestro mundo. Porque el mundo que nos rodea es ajeno, sombras chinescas que no reflejan la verdad que nos une.

Nada parece real. Ni el viento que se ha levantado; ni los rayos del atardecer que tiñen de rosa el cielo; ni las miradas inquisidoras de aquellos que se apartan de nosotros. Todo parece de papel, una locura escrita por un extraño que no nos atañe en absoluto.

Sólo estamos tú y yo, abrazándonos como si fuese el último minuto de nuestra vida. Y en ese abrazo el rumor de tu cuerpo estalla en las orillas del mío, y nace una música que arrulla nuestros brazos y hace que bailemos por la acera del andén, oyendo la música del fin del mundo, un-dos-tres, un-dos-tres…Tus piernas fuertes rozando las mías, nuestros brazos entrelazados como en un garabato, y nuestras bocas que se encuentran a medio camino de ninguna parte…

No quiero irme, no quiero dejarte, no quiero desaparecer de tu vida cinco días más; cinco noches que pierdo, cinco mañanas de amor, cinco momentos que nunca llegaremos a tener.

Mi vida cambia cada vez que nos separamos. Como si todo se rasgara y en el tren viajase una piltrafa de aquello que he sido entre tus brazos… Mi vida cambia cada vez que te vuelvo a ver y una abrazo nos funde y un beso nos ata y bailamos otra vez la danza del reencuentro y el vals de lo infinito.

Pero ahora… Avisan por megafonía que el tren se va y yo con él… Y no, no quiero ir. Y me debato en una lucha sobrehumana porque no quiero separarme de ti. Y corres por el andén con mi mano entre las tuyas, y la velocidad comienza a separarnos y no hay fuerzas físicas que logren mantener unidos nuestros dedos, nuestros cuerpos…

Y te sigo con la mirada cada vez más chiquita mientras me hundo en el atardecer de enero, rápido y dorado, y siento tu perfume en mi jersey, y tu aliento en mi nuca, y tu voz como música en mi recuerdo…

Y en este instante sólo deseo que me abraces, que me sujetes entre tus brazos y no dejes que la vida, que el trabajo, que las mil excusas de un hombre normal nos separen jamás, y que hagas que el atardecer dure una eternidad y el sonido del amor rebote en cada rincón de ese universo que hemos creado juntos y que ahora, una vez más, se queda atrás, muy atrás, contigo agitando una mano en lo que se ha transformado, sin querer otra vez, en mi nuevo horizonte.

En sueños/ In dreams.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Cierro los ojos en la noche e intento poner mi mente en blanco. Porque en mi mente muchas cosas se agolpan y no me dejan dormir, y sólo durmiendo puedo estar contigo.

En sueños te acercas a mí y me sonríes sin preguntarme nada. Me miras y me abrazas, sin que nada nos separe. En sueños, tú y yo estamos juntos y es lo único que importa.

Mientras duermo mi piel está alerta pues tu aliento la despierta, tus manos la recorren. Mientras sueño, mis ojos te ven con otros ojos, y sonrío, y juntos bailamos en la ingravidez de la noche rodeada de estrellas.

Cuando me acuesto, aprieto mucho, mucho los ojos, con la esperanza de quedarme pronto dormido. Mi cita diaria contigo me espera y no hay hora que no me lleve a ese sueño en el que te encuentro.

En sueños aún nos amamos y paseamos de la mano. En sueños seguimos juntos, como si nada hubiese ocurrido.

Y hay risas y hay lágrimas y hay amor y hay caricias y deseos y éxtasis y calma…

No hay adioses, no hay despedidas; no hay reproches ni desdichas. En sueños sólo el amor nos rodea y nos nutre, haciendo que vivamos por siempre.

Por eso no quiero que llegue el alba. Porque la luz me obliga a separarme de ti, a dejarte ir, a perderte. Cada amanecer es una pequeña muerte, porque la vida maravillosa que vivo contigo se pierde al sentir el calor del sol en la ventana, el arrullo de la mañana en mi piel…

Por eso no quiero despertarme nunca, porque te pierdo de nuevo, y mi corazón no soporta ya tanta separación, tanta espera…

Y no puedo evitarlo, por más que intento, y me diga y me sugestione y me despida de ti y me inunde de cotidianidad y ría o llore o finja interés o sapiencia.

En el fondo, sólo cuento las horas para que llegue la noche y sentir la comodidad del lecho y el lento ritmo del sueño que llega callado y me invade por entero…

En sueños, sólo en sueños, tú yo estamos juntos. Y qué bien que así sea. Pues sueño contigo y vivo contigo, y respiro contigo y amo contigo. En sueños, en sueños vida mía, lejos de todo pero juntos, juntos siempre, hasta la llegada de la eternidad.

Es de noche/ Midnight.

El día a día/ The days we're living

Es de noche y la luna que entra por la ventana, plateada e inmensa, me ha despertado.

Cae sobre ti toda su luz argentina. Y te desnuda con una delicadeza que me asombra, y me desvela tu belleza nocturna, tan diferente al brillo de sol en tu cara.

Y te miro, insomne.

Te veo humedecer los labios, apretar un poco más la almohada pegada a tu pecho, que se hunde abandonado de todo cuidado, perdido en los quehaceres del sueño.

Tu palidez de reflejo, tus ojos cerrados, ese peso al lado de la cama. La barba creciente, el brazo flexionado, las piernas abandonadas y aún en tensión. Como vivimos el amor.

Y, callado, no sabes que te estoy mirando. Mirando con miles de sentimientos que llenan mi pecho, y el corazón se me sale a la boca y te llamo en susurros y tú no te enteras.

No sabes de noche cuánto te amo. Cuando nuestras ansias se apartan a un lado, y la piel y la caricia buscan descanso y reparación, y sólo nos queda el recuerdo de un roce, el cálido roce que nos aportó placer.

Cae sobre ti la luz plateada, haciendo que tu piel brille en medio de la noche como un faro, una guía. Como el hombre que comparte mi vida.

Y aunque no puedo decírtelo, mi pecho estalla de alegría. De una alegría sencilla como la de un niño, liberada como la de un indultado, callada como un huracán.

Eres mío. Soy de ti.

Dormido la luna te bautiza por entre las cortinas, y platea el aire que llega hasta ti.

Qué felicidad.

Domingo de enero/ January Sunday.

El día a día/ The days we're living

– ¿Qué haces?

– Ya ves.

– Tirado en el sofá, con una manta y viendo la tele.

– Sí. Pero no la tele. Una peli. ¿Te apetece?

Lo veo. Cuan largo es ocupando casi todo el sofá, la manta escocesa entre sus piernas, una lluvia de cojines, la chimenea crepitando. Y Breve Encuentro en la tele. Acaba de empezar.

– Hazme un hueco, anda.

Y me lanzo sobre él entre un estrépito de cojines y su risa de ecos y reflejos. Me acomodo como puedo entre carcajadas y quejas tontas.

– ¿Qué buscas?

Me pregunta cuando me lo quedo mirando. Me gustan su pelo revuelto, sus ojos grandes, esa sonrisa maravillosa.

– Lo que he encontrado.

Y nos sonreímos y nos abrazamos y pone en marcha la película. Y, de repente, todo parece perfecto.

¡Qué felicidad!

De mañana/ Morning.

El mar interior/ The sea inside

– ¡Buenos días!

– Bsmsnlsñssñ-as.

El cabello revuelto, una barbita de varias horas, los ojos algo nublados todavía. Una camiseta con la costura descosida y un pantalón corto, caído y viejo.

El sol tímido por los cristales de la ventana y la cortina. Un viento suave en enero. Un nuevo día.

Toma un poco de zumo. Medio dormido, intenta beber un sorbo de café.

Yo lo miro moverse con sueño… ¡Qué guapo es! Y está conmigo.

– Te quiero.

Le digo, y le doy un sonoro beso en la mejilla y le abrazo fuerte.

– Msañosmsm- bién.

Qué felicidad.

Eres para mí/ You Belong to Me.

El día a día/ The days we're living

You Belong to Me. Michael Bublé.

Viendo el mar desde esta playa inmensa, que parece esperar a que nos besemos, me doy cuenta, en su infinitud, que eres para mí.

Rodeados como estamos de gaviotas y de arena, de rocas y agua salada, tu aroma lo envuelve todo y me doy cuenta, así de repente, que tú eres para mí.

Caminando de la mano, como si nos conociésemos ayer, me entra tal emoción al sentir tu tacto, que no hallo cabida en mi propio cuerpo y me expando por toda la playa llena de espuma y de sal, y caigo en la cuenta que eres para mí.

Y qué sorpresa tenerte a mi lado. Que me has buscado y yo he encontrado algo muy parecido a la felicidad.

Y la felicidad es callada y clamorosa, sedienta y ahíta, llena de contrastes, como tus ojos de alga, tu sonrisa de estrellas y tus brazos de agua.

El viento agita tu pelo y te oscurece los ojos. Sonríes sujetándome aún la mano, y corres, corres tras el viento y yo tras de ti, atado a ti, queriéndote, porque eres para mí.

Lo sé, lo has sido siempre. Pero no lo sabía, o no era consciente. Ahora sí. Y todo parece más hermoso porque tú lo llenas: el océano en la distancia, el viento que atrae nubes esponjosas, el agua que cae y se transforma en mar.

Llueve y tu risa reverbera en cada gota que cae, en esos sonidos de gruta y musgo, de piedra y arena. Qué maravilla estar a tu lado.Qué suerte. Qué sueño soñado, qué despertar, qué sorpresa.

Porque, mientras paseamos por la orilla mojada, entre la lluvia que cae y el mar en calma, la arena entre nuestros pies helados y las manos entrelazadas, te miro a los ojos y me llena el universo, y en tu boca deposito un beso que sabe a eternidad y a sal y a cosquillas graciosas y a un amor que escapa por nuestros poros mezclándose con el aire y nuestras pieles. Y te hablo y me respondes y todo parece ocupar por fin su lugar y ese lugar es estupendo.

Lo sé, ahora lo sé, hoy me he dado cuenta: eres todo para mí.

Descansa en mí/ Rest Your Love On Me.

Música/ Music

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