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Música/ Music
La Promesa/ The Promise.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ MusicPara Abel.
The Promise. Secret Garden.
Niños/ Kids.
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Triz Vega.
Suspiros de libertad/ A Wish for Freedom.
El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music
Ha estado lloviendo. Mucho. Miro el mar que lame las costas de mi jardín. Lo rebosa a veces, encharcando una tierra que no absorbe más agua; agotada de tanta agua, agua de cielo, agua de tierra, agua de mi cuerpo. Nunca me he sentido tan líquido como hoy, que todo parece derretirse en agua; agua eterna; agua que cae. Que cae del cielo y de mis ojos; que llega al suelo y lo devuelve al océano. Mis lágrimas forman parte de un todo como el cielo gris; mis deseos perdidos deambulan de aquí para allá llevados por el incansable viento, que azota mi corazón una y otra vez; y mis sueños prendados, preñados de posibilidades, yacen a mis pies en eternos charcos, en inundado mar.
No sé qué esperar de mi vida. Ni adónde ir. Yazgo en medio de la lluvia sin nombre, encadenado a mi fortuna como otros a su torpeza, a su desgracia o a su sabiduría. Y no encuentro salida, sólo un extenso pasillo de paredes estrechas y poca luz, lleno de mar, que me lleva no sé dónde. Qué suerte la mía. Qué suerte la mía. Buscando lo inalcanzable me hallo reducido a cenizas arrastradas por un viento inmisericorde, inapetente y sombrío. Porque sólo hay sombras burlescas, campiña inagotable ahogada de sal. Y mis sueños destrozados, mis ilusiones quebradas, lloran un lamento sordo, absurdo porque sólo puedo escucharlos yo en medio de esta locura de tiempo, en medio de este llanto insalubre de Naturaleza perdida, enojada y oscurecida como mi propio corazón.
Sí: me hallo perdido en mis propias ruinas. Mis sueños destrozados me salen al encuentro, mis ilusiones rotas entorpecen el paso que una vez fue firme y que ahora no es más que un vago borrador de aquel que fue alguna vez: tiempo perdido… ¿Dónde está aquel que creía en la bondad del mundo, en el buen hacer de las personas? No lo sé. ¿Dónde está aquel que esperaba del futuro un presente continuo, elástico como un chicle, seguro como un corazón? Lo ignoro… Lo único seguro del corazón es que late, late siempre en cualquier dirección. Y que es inalterable como el viento. E indómito. E inmesicorde.
Busco piedad, mi propia piedad. Busco perdón. Mi propio perdón. Y mi libertad. Una libertad que poseía ciegamente y que perdí en algún recodo del camino, no sé cuál. Pero en este día de plena oscuridad, cuando el cielo de gris ensombrece un sol que tímido se asoma en el horizonte, me siento perdido, solo, abandonado; sin norte, sin guía; sólo rodeado de agua infinita, de puro océano; de desolación sin fin.
Te he perdido. O nunca te tuve. Ya no lo sé. Me has dejado. O nunca me amaste. Ya no lo sé. Mucho te he querido, mucho, mucho. Me até a tus cadenas como a una cruz, y te llevé a cuestas por el estrecho corredor de mi vida, que súbitamente se hizo interminable, ancho como una pradera de verde hierba, llena de sol como se llena la copa de vida. Y no me molestaba estar contigo, calmar tus heridas, besar tus dedos de alambre. Eras mi vida, mis promesas, mi futuro, mi siempre presente. Pero me dejaste, o te fuiste, o te perdí; y te he llorado como una viuda; te he maldecido como un perjuro; te he enterrado como a un muerto y te me has aparecido como un fantasma.
Y en este día de noche cerrada, con la lluvia cayendo como latigazos sobre el mundo, tu recuerdo sobre mi piel, tu aliento sobre mi voz, tus ojos sobre mis labios me causan un dolor enorme, dolor que se desparrama como el agua sobre la tierra pletórica de moléculas saladas, sal de mis ojos, sal de mis heridas. Porque me siento aún atado a tu amor de daño como un esclavo incapaz de liberarse, como un soñador que reniega una y otra vez haberse equivocado. Y me odio. Me odio a mí mismo por haber confiado en ti, por haberte aceptado en mi vida, por dártelo todo, incluso mis sueños y mi libertad. Y ahora me siento solo, solo y perdido en este pasillo interminable lleno de oscuridad; apagada la luz que iluminaba esa extensa llanura que lleva tu nombre. Y deseo olvidarte, y deseo volver a ser lo que yo era, por más aniquilado que ese hombre esté; por más ánima que, en este día de lluvia sin fin, ese hombre parezca.
Y no sé qué hacer con este dolor que me encadena a tu nombre. Y que me atrapa como un mortal de cenizas y polvo, lama engomada por la lluvia. No sé qué hacer con esta gran decepción que se abre en mi alma como un gran agujero sin fondo. Porque mi corazón cae en ese precipicio, como la luz de mi mirada, como la chispa de mi mente, como mi alma atrapada; gritando entre el viento, ahogado entre lágrimas que el cielo no cesa de llorar… Y porque me siento perdido, maldiciendo mi cruel suerte; suerte de haberte encontrado, de haberte amado y de haberte dejado, y perdido, y recordado una y otra vez.
Pero no, no hay misericordia en este día de eterno llorar. Ni siquiera este pobre hombre que hoy soy, pálida sombre de aquel que fui, conmueve al cielo que diluvia, al mar embravecido que ahoga mi jardín, al corazón indómito que, a pesar del dolor, aún arrastra las cadenas de tu nombre…
Ojalá el dolor pueda algún día romper las cadenas de tu recuerdo. Ojalá el dolor insensible alcance algún día borrar de mí la decepción de tu amor. Ojalá, algún día, cuando el viento cese y la lluvia haya pasado, mis cadenas se oxiden y pudran, y pueda alcanzar otra vez, y más vivamente, la libertad. La libertad que tu vida ha arrojado muy lejos de la mía.
Muy lejos. Por ahora.
Laschia ch’io pianga. Deja que llore.
Laschia ch’io pianga Deja que llore
Mia cruda sorte mi cruel suerte,
E che sospiri la libertà! y que suspire por la libertad.
Il duolo infraga Que el dolor
Queste ritorte rompa las cadenas
De’ miei martiri de mis martirios
Sol per pietà. sólo por piedad.
Handel (1685-1759), Rinaldo.
Acostumbrado a ti/ Accostumed to you.
El mar interior/ The sea inside, Música/ MusicLos vídeos de Vodpod ya no están disponibles.
Reino Celta/ Celt Reign.
El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Literatura/Literature, Música/ Music
He nacido en el mundo. Formo parte del mundo. Y me considero de todos los lados. Hay cosas que me gustan y me disgustan de todos ellos, como hay cosas que soporto y que no de mí mismo. Así es la vida. La mía al menos. Pero, a pesar de las distancias, o quizá debido a ellas; a pesar de la cultura global y diversa de la que formamos parte; hay algo, algo que tengo en la sangre, que todos los que pertenecemos a esa tribu ancestral llamada Celta, que llevamos impreso, y que nos condiciona. No que nos diferencia del resto; eso es el pensar reduccionista al que nos quieren arrojar personas de miras estrechas y sin más ansia que la destrucción en sí misma. Nos condiciona en la actitud hacia la vida, sea en un momento o en otro; nos condiciona el sentir, el expresar, el saber. Galicia es celta, celta entera. Y el resto del norte de España también. Y la Bretaña, e Irlanda y Escocia, y la mismísima Inglaterra. Todos provenimos de las lejanas tierras del Rin, que fluye libre por los estuarios y limos del tiempo. Hasta nuestro vino Albariño, el mejor de los caldos rubios de España, proviene de esas tierras germanas que tan caras se me han hecho. Y todos tenemos un gusto por el mar embravecido, los días grises de viento restollador, los grandes precipicios que terminan en el océano insomne; los verdes prados; el cielo azul de nubes blancas; los viajes interminables que son peregrinajes hacia nuestro propio corazón;la buena comida, la buena bebida; la añoranza, la morriña, la saudade; y el calor de un hogar vivo, iluminando la música que suena.
Y es aquí en donde todos nos juntamos: la música. Nadie, nadie sin una gota celta en su sangre, puede emocionarse ante el sonido de la gaita, ese lastimero llorar que, sin embargo, puede transformase en alegría o en grito; el leve planeo de la flauta; el sonido firme de los pasos de baile de una Muñeira en un suelo de granito o de castaño; la algarabía de la pandereta o el grave bamboleo del tambor. Nadie puede emocionarse hasta las lágrimas cuando consigue escuchar, incluso en la lejanía de un hogar que ya no existe, esos acordes que siempre empiezan igual, esas notas que emergen de unos labios, de un pensamiento que sirve de unión en la diáspora, que mezcla, emprima, y emociona.
Por eso yo, ciudadano del mundo ante todo, sé que soy celta hasta las raíces de mi cabello; porque, desde el calor tropical de un mundo que ya no existe, hasta hoy, la música de la gaita, el arrullo del viento entre los árboles; el arrebatador vals de las olas en la costa siempre azul; me recuerdan lo que soy y adónde voy, y disculpan, o más bien aceptan, mi marcada melancolía y mi añoranza por los que se han ido, y mi esperanza por los que vendrán.
I’m Celt. I know. I know it by heart since I was a little boy. Though I know for sure that I’m more than that, I’m a proud World Citizen, I knew better, and I always will, that I’m Celt from the core.
And I know because none else can just tear-up, and feel heart beats faster, just listening to the sound of a bagpipe, and watching at the never-ending ocean rushes into the edge of the shore, so fierceful and graceful at the same time; the windy grey skies; the pouring rain; the smell of the eternal emerald forests; the dances; the food, the drinks; the warm of an open fire. No one without celt blood can never understand, even in the distance, this cruelty and this lovely state of perpetual melancholy, of Morriña and Saudade that characterizes us. But everybody can enjoy the greeting, the open spirit, the welcoming heart of these people that I belong to.
Being Celt is a choice to mix cultures; to engage emigration; to enjoy long distances; to be loneliness but never alone, surrounded by people that teach us to be perpetually different but equals; and to dream, always sleepless, with the return to the roots, to the never sleep ocean, and the rush shores, and the smell of the old town, of the sea-food, and the shadows of life and the spirit of the eternal death.
That’s being Celt to me. To me. A citizen of the always turning world. That loves differences above all. Because they make us unique and equals at all levels. But who is Celt without asking, without worries, and that likes being that way.
La voz de un ángel/ An Angel’s Voice.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music
Philippe Jaroussky (1978) es un joven contratenor francés que ha sabido rescatar obras marginadas por las modas gracias a una voz de cristal, cuyas tesituras agudas reverberan en el alma, alzándola a latitudes casi divinas. Dueño de una voz que es pura sensación, recuerda en su magnificencia, o retrata, las maravillosas voces nacidas de uno de los más viles actos: los Castrati, a los que homenajeó cantando las arias más conocidas de uno de los más grandes: Carestini.
Nunca había oído una voz tan melodiosa como la suya, cuyos agudos dulces desafían el oído de mayor delicadeza, a no ser esa exquisitez conseguida gracias a la magia de la producción musical en la banda sonora de la película Farinelli: il castrato (1994); exquisitez que en Philippe Jaroussky se hace carne y voz de ángel. Cerrando los ojos y abriendo el alma, llegamos a tocar el cielo con los dedos…
Philippe Jaroussky (1978) is a counter-tenor that flies with his own wings, made by his exquisite and angelic voice, bringing back in time one of the most rare and delicate kind of classical music: the Castrati, which grandeur was just based on an awful act. Though, the beautiful and rare kind of voice these men achieved was so hard to find until now, raised again through Philippe Jaroussky‘s voice and stubbornness, because he fights so hard to make of his voice, and angel’s voice, one of the most remarkable expression of art.
Hear him is just a miracle; with close eyes an open souls, we can feel, we can reach the skies, floating, flying, with the rumor of this unique voice, son tender, so soft and so magical, so ethereal… He truly has an angel’s voice.
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No importa lo que ocurra…/Doesn’t matter at all…
El mar interior/ The sea inside, Música/ MusicLos vídeos de Vodpod ya no están disponibles.






