Si tú no bailas conmigo/ If You Don’t Dance With Me.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

11909290_513402365495967_1941512709_nTodo está listo. Las mesas llenas de rosas, las velas encendidas, el mar de gente arrebujada, colorada y adormecida por la comida y el champán. Se oyen risas y esa conversación tímida de murmullos y algunos gritos ahogados. La música comienza a sonar.

Las parejas se levantan. Algunas van de la mano, otras simplemente se miran y salen a bailar. La orquesta toca canciones de amor. Suave, pegajoso, rico para bailar. Los cuerpos se unen y se separan con cadencias de caricia y el aire parece que se agita y se eleva, y hasta las estrellas se dejan ver por el techo acristalado.

Tú y yo estamos juntos, sentados. Nuestras piernas se rozan al ritmo del baile. Siguiendo los sones, nuestras rodillas se unen y se separan, y nuestras manos debajo de la mesa. Somos como ellos pero somos diferentes. Bailamos con nuestras manos, con nuestras rodillas debajo de la mesa, a escondidas, como si fuera un error. Pero yo sé que no somos así. Y tú también. Pertenecemos a esa raza de gentes que vive todo en un escándalo, todo una fosforescencia que acaba por aburrir, a la que se le niega cualquier derecho o se le mira de reojo; la excepción, no la regla. Y nos apetece bailar así, juntos y despegados, sintiendo el calor de las mejillas, el lento planeo de una gota de sudor y la risa ahogada de la complicidad.

Notar tu cintura firme entre mis brazos, la anchura de tu espalda que es un mundo nuevo, el aroma de las gardenias mezclado con la cera de las velas, y el brillo de tus ojos así, cerquita de los míos, que estallan de tanto amor y orgullo y gustazo de tenerte conmigo. Notar el tacto de tu pecho abierto y de tus labios en los míos, arrullados por la música que suena, tan lenta y tan dulce, los dedos liberando botones para que transpire el amor, y los brazos alzados, las piernas tensas entre piruetas y giros, y la sonrisa alada, y el corazón retumbando de puro gozo.

Me apetece bailar. Quisiera que todos en esta fiesta, que se recogen en la normalidad de una vida gris, supiesen que tú y yo estamos juntos. Que esa tu boca besa la mía, que esos tus brazos rodean mi espalda, que esas tus piernas me atrapan cada mañana esperando a que me quede un ratito más antes de ir a trabajar.

Me apetece tomarte de la mano y llevarte al centro de la pista, donde el aire es límpido y las estrellas brillan y la música retumba como un corazón latiendo, y besarte lento, suave, y tomarte entre mis brazos y notar la fuerza de tu cuerpo único y la ligereza de tus pies que se hacen leves al bailar. Quisiera que todos esos que viven como si la vida fuera de otro supieran que, entre los excesos y los silencios, el amor anida en todos los mundos y que tú y yo hemos fundado un planeta que desea ser libre, una idea de amor que de tan normal puede parecer única, de tan habitual no llame jamás la atención.

– ¿Bailamos?

Me dices.

Tus ojos brillan. Y los míos sonríen. Eres travieso. Y adoro tus travesuras. Y esa boca entreabierta, y ese pecho enorme entre la camisa y la chaqueta. Y nuestras manos unidas, y el roce de las rodillas, y ese balanceo suave de tu cadera en la mía.

– Si tú no bailas conmigo, prefiero no bailar.

Como la noche, me quedo en vilo. Y tu voz es un sol lleno de estrellas y las gardenias abren sus pétalos hasta hacerse horizontes blancos.

– Sin ti, no estaría aquí. Aquí. Y quiero bailar, sí. Contigo.

Y nuestros dedos entrelazados se liberan de su escondite. Y nuestras piernas se llenan de energía y nuestros corazones laten a la vez. Sonreímos. Hombro con hombro nos encaminamos al centro  de la pista; con el bamboleo sensual de la música, y bajo las estrellas, nos miramos. Y no decimos nada. Y sonreímos. Y cerramos los ojos. Y nuestros labios se encuentran en el vacío. Y la música sigue su ritmo y nuestros cuerpos se bambolean con ese sonido de marea y arena. Y no nos importa nadie, pues nuestro mundo es inmune al qué dirán.

Y bailamos. Una y otra vez. En la noche eterna tú y yo. Y como única compañía, la música alada y las estrellas.

Muchas historias de amor/ Many Love Songs.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

11909368_1622836367968515_1114160158_n¿Cuántas historias de amor habrá? Por cada persona una y miles; por cada siglo, millones quizá. Desde que el mundo es mundo gira en torno al amor. Lo que perdemos o ganamos, lo que nos hace sentir: el miedo atroz al abandono, la inmensa alegría de lo novedoso, la plenitud única de sentirnos vivos.

¿Cuántas hostiras de amor se habrán escrito y se habrán cantado? Incontables. Como los corazones anhelantes y heridos, como los despreciados y queridos.

¿Cuántas palabras no se habrán dicho, cuántas frases no se habrán compuesto, poemas y canciones, novelas y epigramas? El corazón late y enloquece al pensamiento, lo marea y le da la vuelta, lo inflama y lo seduce, y las palabras brotan como los sentimientos y los sentidos se abren y se hinchan de gracias y perpetuidad, de para siempre y hasta nunca, de saberes y de olvidos.

Mi historia contigo es única. Porque es nuestra. Y todo lo que tengo tiene ahora tu nombre. Cada latido, cada inspiración para llenarme de ti; cada pestañeo que te retrata, cada trago que te saborea. Ni miles de siglos de sentimientos acumulados se parecen en nada a lo que tú enciendes en mí, y también lo que atemperas y diluyes. Cada palabra de amor, de una historia de amor, es sólo entre tú y yo; cada susurro, cada caricia: la mañana que se enciende, la noche que llega, el rumor del sueño entre suspiros, y el vértigo del placer y de la nada. Porque tú eres único para mí.

Ninguna historia de amor, de las muchas que hay, se parece a la nuestra, porque tú la inspiras, tú le das forma. En el centro de mi pecho y en mi garganta, que se aturrulla de sonidos, que se atraganta de besos para darte; y en mi cabeza, que se ennegrece cuando estás lejos, que brilla inhumana cuando me acaricias.

De las muchas historias de amor, la nuestra destaca por encima de todas: tú eres el centro de mi universo; los límites también, su culmen y su nadir. Para mí no hay mayor abismo que tú cuando discutimos, ni puerto más tranquilo cuando llego, cansado, a tus brazos. El mundo deja de ser mundo a tu lado, y un mundo que es nuestro mundo nace de cada beso, de cada abrazo, de cada sonrisa y cada lágrima; pues lloro cuando nos queremos de cerca y suspiro, intranquilo, cuando te marchas.

Hay muchas historias de amor, y nunca nos cansamos de oírlas, de verlas, de leerlas. Hay muchas palabras enredadas en sentimientos, y muchos sentidos encontrados y enfrentados. Pero ninguna como la nuestra, que se apresura a juntarlas todas y alambicarlas en los tejidos del corazón, para nacer, renovadas, en cada gesto y en cada susurro. Nada hay viejo en nuestro abrazo; nada es viejo en nuestro amor.

¿Cuántas historias de amor habrá? No me importa saberlo, porque todas se resumen en ti. Y en lo que me haces sentir y en lo que nos hacemos vivir, y en lo que está por quedar, en las arrugas de las sábanas, en el resto de los desayunos, en los besos que, hasta cansados, nos damos.

Nunca antes había sentido esto… Esto que me alborota los pensares, que me derrite y me deshace, que me hace frágil y fuerte, de cristal tallado por tus caricias, y de acero noble por tus besos. Nunca antes me había sentido así… Y, de las muchas historias de amor, amor, sólo escojo la más hermosa, la más imperfecta, y la única que en realidad importa: la tuya de amor conmigo; la mía de amor, amor, contigo.

Qué felicidad.

Un mundo nuevo/ A Whole New World.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

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Un domingo con Yanni/ An Afternoon with Yanni.

Arte/ Art, Música/ Music

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Cuando aparece/ When The Right One Comes Along.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

11850411_681805521954173_1438755291_nCuando aparece, el ideal llega. Todo es perfecto: la sonrisa de dientes apiñados, los ojos pequeños, el hoyuelo del mentón.

Cuando aparece el corazón se alegra. Baila y se detiene y es como un vértigo sabroso que hace cosquillas en el pecho. Y corre el sentido hacia el vacío y se lanza sensible hasta el centro de una emoción perfecta.

Cuando aparece el único, el mundo se detiene. Y cuando pasa, el mundo gira otra vez. Y le seguimos con una fe desbordada, y a veces, siendo más que nunca nosotros, nos olvidamos de los límites de nuestro ser para alcanzar todos los suyos, para dominar las riendas de un alma pasajera.

Cuando llega, el donaire acampa; y el pelo canoso brilla con los haces lunares y hasta el pecho enorme silba sones de libertad. Hay cadenas que caen a nuestros pies y lazos que atan nuestros destinos. Cuando llega el dueño de nuestro corazón, desaparecen las preguntas y el universo cobra un sentido que nace con cada uno de sus suspiros. Y de los nuestros.

No hay preguntas, no hay dudas. Es un abrazo que nos congela y un fuego que nos abrasa. Cuando aparece todo pasa y todo vuelve a nacer.

No hay corazones rotos, no hay mentiras ni dolor. Cuando aparece el que buscamos nos sentimos hallados y es como una sorpresa el brillo que emana, y es un sueño el peso de su cuerpo a nuestro lado, y hasta su leve ronquido es música que no estorba, y el perfume de su piel el aliento de la vida.

Cuando aparece él, todo es perfecto: la soledad no es más que un mal pasajero, la pobreza un escollo que dejar atrás, la belleza un bien que se posee, y el amor, un tesoro encerrado en el corazón.

Cuando aparece él me quedo callado, y lo veo acercarse lento y tranquilo, con la sonrisa de dientes apiñados y la cara de niño travieso y ese hoyuelo en el mentón que se hace grande con cada palabra que dice. Y el mundo es un teatro de maravillas, y su abrazo el puerto inmenso donde mi nave atraca protegida de cualquier tormenta.

Su mirada es una infinitud.

Y cuando aparece, yo me hago eterno y ligero, como la espuma del mar.

Forever George Michael.

Arte/ Art, Lo que he visto/ What I've seen, Música/ Music

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Chicago: My Kind Of Town.

El día a día/ The days we're living, Lo que he visto/ What I've seen, Los días idos/ The days gone, Lugares que he visto/ Places I haven been, Música/ Music