Susurros en un sueño/ Whispers in a Dream.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Los días idos/ The days gone

A Lawrence Schimel, por su delicadeza. A Izak Amancio, por su bella generosidad. A Alberto Urbaneja, por su ternura. A Abel Arana, por su inmensidad.

A Dream Is A Wish Your Heart Makes, Cinderella.

Hay días cuya perfección puede pasarnos inadvertida, inmersos como estamos en el viaje a la Esperanza o al Futuro. Pero los vivimos a todo pulmón, con todo corazón, y la alegría o la serenidad o la duda o la tristeza que nos envuelve, una vez que miramos atrás, nos deja un regusto a susurros en un sueño, a dulce irrealidad, que hace a la vida merecedora de ser vivida.

Tuve la suerte de encontrarme con Lawrence Schimel en uno de esos días en el que todo encaja, engranaje divino que sólo respeta los renglones de Dios. No lo conocía personalmente, mas hacía ya tiempo que intercambiábamos correspondencia. Sentía hacia él una admiración sincera, nacida del aprecio por su trabajo y por su vida, un neoyorquino (porque un neoyorquino es algo más que un norteamericano) afincado desde hacía más de una década en España; y por su talento multilingüe, que no conoce barreras gramaticales ni idiomáticas: un autor de prosa y verso, de ensayo y crítica; un editor alternativo; un creador de vida y fantasía; de cuentos infantiles y relatos dimensionales, premiados y admirados desde hace ya algún tiempo.

Me sorprendió gratamente verlo llegar (soy de una puntualidad extremada), con una sonrisa franca en su rostro juvenil, cargado con una mochila enorme llena de muestras de sus libros, con esa mirada franca y un andar decidido y delicado a un mismo tiempo. Culto, educado, un poco a la defensiva y un mucho apasionado, nuestra conversación fluyó de una manera líquida, sorprendente para mí pues soy muy tímido, y vivaz. Hablamos de todo un poco: medicina, emigración, cultura, alergias, bebidas, ciudades, países, experiencias migratorias, idiomas, sexualidad y, por supuesto, literatura. No sé cuánto tiempo estuvimos juntos; para mí ese encuentro ha sido un bloque rápido, veloz, lleno de alegría y de mucha información, en el cual aprendí a admirar de facto a la persona detrás del escritor, al hombre detrás de la obra. Y ésa es una experiencia fascinante. Su mundo, un mundo de lucha, siendo inmensamente distinto y distante del mío, se reconocía y se retrataba en mi interior y me hacía pensar una y otra vez en lo que tienen los hombres de grandes, de arriesgados, de fluctuantes y de firmes; y su historia, tan interesante y única como él, caló hondo en mí, llenándome de una simpatía más fuerte que la mera atracción, y de un afecto mayor que la basal admiración que ya me inspiraba previamente. Lawrence Schimel es un hombre fascinante, culto y despierto, honesto y nada temeroso; que trasciende esa mirada amable, esa voz de cadencia preciosa en la que casi no se reconoce su ascendencia, y esa sonrisa de niño pequeño, que conecta con ímpetu en la cabeza y el corazón de sus lectores.

* He de confesar que estaba algo nervioso antes de conocer a Izak Amancio. Admiraba su trabajo en la distancia, su elegancia íntima, su ojo juguetón y sincero, y cierto pudor descarado. Cuando nos vimos, con ese andar de gacela y ese aplomo desarmante, esa mirada oblicua y esa sonrisa de ángel, entendí perfectamente porqué sus fotografías son como son, porqué la sensualidad se reviste de pétalos de flores y se desnuda con colores armoniosos y velos caídos. Izak Amancio es un hombre apasionado, desbordante en su contención, que se sabe genio, y que ama lo que hace. Es un luchador eterno: contra las circunstancias que lo rodean, contra el pasado que siempre vuelve, y contra sí mismo. Su historia es paralela a la de Lawrence en muchos sentidos: emigrante brasileño, tras casi una década en España, su trabajo comienza a ser valorado en su precioso peso y florece con la libertad que su propio genio le confiere. Es dueño de una historia dura, que me hizo reflexionar más de lo acostumbrado; sus ojos vivos, su sonrisa abierta y algo velada al mismo tiempo, su evidente atractivo físico y su enorme talento sólo reflejan lo complejo de una personalidad única, que pugna por ser perfecta, y cuyas aristas a veces entorpecen ese paso decisivo hacia adelante.

Izak Amancio es un hombre que seduce. Seduce con picardía y con detalles generosos; que sabe lo que quiere y sabe lo que es perderse por el camino; que sueña con un tesoro que bulle entre sus manos y que se está haciendo realidad. Recuerdo que, durante un paseo por El Retiro, me dijo: ¡Mírame! Aquella petición era más que una orden de fotógrafo profesional. Le hice caso y lo que se reflejó de aquello está lleno de tanta belleza y melancolía, que me sorprendo a mí mismo cada vez que lo veo. Y mirándolo a él se encuentran maravillas: una vida vivida, una carrera incansable hacia ninguna parte; una lucha inhumana entre la destrucción y la permanencia; una búsqueda del amor a sí mismo y al Otro que no tiene fin; y la elegancia de un alma atormentada que sólo encuentra sosiego en la belleza que su propia lucha genera, como el martillo en el cincel, y de la que sobresalen imágenes transparentes, únicas, serenas y despiertas, bulliciosas y límpidas, y llenas de una luz traslúcida que sólo puede provenir del alma. Suele decir que todos somos una estrella; es bastante cierto, sobre todo cuando lanza su conjuro a través de la cámara y nos pide, con esa voz de dulce acento portugués: ¡Mírame!

Alberto Urbaneja es un hombre hermoso. Alto, con unas espaldas de mapamundi en donde encerrar millones de besos; es dueño de una sonrisa llena de luz y de unos ojos transparentes y firmes. No lo he visto dudar nunca, y su comodidad ante lo que ocurre en su vida es admirable e inspiradora. Su historia de hombre está llena de silencios, y esos silencios pueden ser muy reveladores; y su voz esconde a veces una profundidad y una melancolía que luchan en contra de la alegría de su risa y el brillo de su mirar.

Me gusta su voz castiza, su alma cándida y abierta, y ese corazón que no le cabe en el inmenso pecho abierto a la noche. Alberto Urbaneja es un hombre que lucha por ser feliz día a día; que se debate entre el sueño y la realidad, como todos hacemos, y cuyo eje y centro parece el propio Universo. Es cálido, sincero, bondadoso y tierno. De una ternura tersa, de una integridad sin mácula. Su conversación es fluida y alegre, y se entrega al Amor con una confianza que desmorona al mayor de los cinismos, y con un encanto, que corroe cualquier defensa. Estar a su lado y no querer abrazarlo, protegerlo y mimarlo es casi una labor imposible. Es elegante, sexy y encantador, una combinación infalible. Y tan tierno como un oso de peluche; y tan confiable como una bala de algodón. La vida le debe muchas sonrisas y una libertad tan alta como su corpulencia, que luce con una estudiada pose disfrazada de casualidad; ha descubierto el Amor y el Amor lo ha descubierto, y le ha regalado una libertad que soñaba desde hace años. Alberto Urbaneja es un ejemplo de hombre, lleno de cariño desbordado y deseoso de ser, por encima de todo, él mismo. Y eso es admirable.

* Abel Arana es una de las mejores personas que conozco. Es bueno, bueno de verdad; amable de verdad, educado de verdad. Y tiene un corazón de oro; unos brazos de grúa, un pecho de estatua y una sonrisa encantadora. Y es gracioso, realmente gracioso, y se encuentra lleno de sentido común. De un sentido común plástico, que no le impide soñar ni perseguir sus sueños, ni visualizar su meta, ni obscurecer sus facultades. Y es un hombre de fe. Y es sensual y alocado, y sincero y encantador. Su espíritu presto lo convierten en un eterno luchador, y su historia de vida está llena de experiencias y virtudes que sólo me hacen reflexionar. Es un hombre del que nunca me apartaría; excesivo y único, y tan encantador, que cada encuentro que tenemos lo recuerdo lleno de sonrisas, porque sólo sonreír puedo a su lado.

Él ha hecho que me plantee muchas cosas de mi vida. Ha hecho que evolucione a una velocidad sorprendente, y como en el fondo tenemos el mismo poso, sabe remover mis temores y mis virtudes sin nombrarlos siquiera. Nadie ha sido más amable conmigo sin esperar nada a cambio, ni nadie ha entrado en mi vida con tanto ímpetu y carácter. Abel Arana es un hombre completo, en el que me reflejo porque es todo lo que he deseado ser siempre, y en el que me reconozco cada día que pasa. Le he dicho más de una vez que de mayor quiero ser como él: ya peino canas y él sigue riéndose. Eso me maravilla.

Es un luchador profundo e incansable. Y persigue sus sueños como un niño a una cometa, como el mar a la orilla, y esos sueños no tienen fin. La vida le ha regalado un amor incondicional, que lo cuida y lo venera; por primera vez, quizá, ha encontrado a un igual que lo merece en todo. Y eso le ha dado más vida, más alas, más libertad. Y una ilusión que hace nacer proyectos y una fuerza renovada. Una fuerza que aplaudo y que me seduce cada vez que nos vemos, y que me reitera cada vez que nos abrazamos: esa espalda de Titán, esa voz estentórea, esa eterna novedad en sus ojos chispeantes…

Hay días cuya perfección puede pasarnos inadvertida, inmersos como estamos en el viaje a la Esperanza o al Futuro. Pero los vivimos a todo pulmón, con todo corazón, y la alegría o la serenidad o la duda o la tristeza que nos envuelve, una vez que miramos atrás, nos deja un regusto a susurros en un sueño, a dulce irrealidad, que llega a transformar nuestro presente. Yo he vivido uno de esos días, y ese día ha quedado grabado a fuego en mi corazón, hilvanando mi vida con la de cuatro hombres muy distintos entre sí pero cuyas historias, cuyas luchas y cuyos sueños se superponen, haciendo que mi existencia se haya enriquecido para siempre en este vaivén sin fin que llamamos vida que se vive. Y a cuyo coraje y valor, y a cuyo amor intento brindar, desde el fondo de mi corazón,un sincero homenaje en estas líneas que se leen una y otra vez.

* Fotos de Izak Amancio.

Cómo han pasado los años/ How Years Are Gone.

El día a día/ The days we're living, Los días idos/ The days gone

A Obdulia y Antonio, mis padres, con cariño.

Cómo Han Pasado Los Años, Rocío Dúrcal.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «ANIVERSARIO«, posted with vodpod

Cómo han pasado 45 años de matrimonio, de idas y venidas, de ilusiones y decepciones, de Salud y de Enfermedad, de buenos tiempos y malos tiempos, de abortos y de hijos, de pérdidas y ganancias, de peleas y reconciliaciones, de rencores olvidados y vueltos a recordar; de mudanzas, proyectos, realidades y lastimosos fracasos. No sé si es fácil llegar a vivir media vida juntos, con los roces de la convivencia, las dobleces del Destino y las sorpresas que siempre nos deparan las personas. Pero ellos han sobrevivido al mar de la vida vivida, del cáncer, del agotamiento; y aún ríen juntos y pelean juntos, y se cansan y se descansan, bailando ese bolero eterno que han escogido y que les ha regalado la Vida.

No todo ha sido perfecto, no todo ha sido ideal. Pero han sido 45 años de amor y de roce, de frenesí y de serenidad; encarando el día a día con resignación y nervios, con agudeza y, a veces, con calma. La historia de mis padres es muy similar a la de cualquier otro matrimonio que ha intentado sobrevivir al paso del tiempo; pero es única y verdadera, llena de errores, repleta de aciertos, pero suya; labrada por ambos, soñada por ambos y conseguida por ambos, y, por eso, perfecta.

Y están de aniversario. Cuarenta y cinco años de vida en común… ¡Cómo han pasado los años!

Sonetos Barrocos/ Baroque Sonnets.

Arte/ Art, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature, Los días idos/ The days gone

Mischa Maisky, El Canto del Cisne (Schwanengesang), Franz Schubert.

LOPE DE VEGA

Rimas Sacras, Soneto XLVI

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello;
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello;
tu mano el torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay, Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que una hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

Sacred Poems, Sonnet XLVI

He knows not what love is who doesn’t love you,
oh, celestial beauty, bridegroom fair;
your head is of pure gold, your flowing hair
like crowns that palm fronds cover totally;

your mouth is like a lily, from which spills
sweet liquor at dawn; ivory your neck;
your hand the wheel, and on its palm the seal,
which souls call hyacinths for secrecy.

My God, what thought I when, leaving behind
such beauty, and just mortal grace could see,
I lost what might have been my greatest joy?

But if the time I’ve lost disturbs me now,
I shall make haste, so that one hour of love
the years I’ve spent pretending will destroy.

(©Alix Ingber, 1995)

LUIS DE GÓNGORA.

Soneto
Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Sonnet
While trying with your tresses to compete
in vain the sun’s rays shine on burnished gold;
while with abundant scorn across the plain
does your white brow the lily’s hue behold;

while to each of your lips, to catch and keep,
are drawn more eyes than to carnations bright;
and while with graceful scorn your lovely throat
transparently still bests all crystal’s light,

take your delight in throat, locks, lips, and brow,
before what in your golden years was gold,
carnation, lily, crystal luminous,

not just to silver or limp violets
will turn, but you and all of it as well
to earth, decay, dust, gloom, and nothingness.

(©Alix Ingber, 1995)

FRANCISCO DE QUEVEDO.

Comunicación de amor invisible por los ojos

Si mis párpados, Lisi, labios fueran,
besos fueran los rayos visuales
de mis ojos, que al sol miran caudales
águilas, y besaran más que vieran.

Tus bellezas, hidrópicos, bebieran,
y cristales, sedientos de cristales;
de luces y de incendios celestiales,
alimentando su morir, vivieran.

De invisible comercio mantenidos,
y desnudos de cuerpo, los favores
gozaran mis potencias y sentidos;

mudos se requebraran los ardores;
pudieran, apartados, verse unidos,
y en público, secretos, los amores.

Communication of invisible love through the eyes

If my eyelids, Lisi, could be lips,
kisses rays of sight would surely be
from my eyes, which like golden eagles watch
the sun, and they would kiss more than they see.

Your beauty, dropsically, they would drink,
and crystals, thirsting for your crystal panes;
from lights and from those great celestial fires,
nourishing their death, alive they’d stay.

By invisible commerce thus sustained,
their bodies wholly nude, such bounteous gifts
my potency and senses would caress;

mute, they would demand their ecstasy;
they could, once parted, see themselves entwined,
and publicly, their secret love possess.

(©Alix Ingber, 1995)

FERNANDO DE HERRERA.

Soneto
Pensé, mas fué engañoso pensamiento,
armar de puro hielo el pecho mío;
porque el fuego de Amor al grave frío
no desatase en nuevo encendimiento.

Procuré no rendirme al mal que siento,
y fue todo mi esfuerzo desvarío;
perdí mi libertad, perdí mi brío,
cobré un perpetuo mal, cobré un tormento.

El fuego al hielo destempló, en tal suerte,
que, gastando su humor, quedó ardor hecho;
y es llama, es fuego, todo cuanto espiro.

Este incendio no puede darme muerte;
que, cuando de su fuerza más deshecho,
tanto más de su eterno afán respiro.

Sonnet
I thought, but a deceptive thought it was,
to arm this breast of mine with purest ice;
so when the fire of Love met the deep cold
it would not loose itself in a new fire.

I tried to not give in to all my grief,
but my attempt was totally in vain;
I lost my freedom, lost my spirit too,
eternal evil and torment I gained.

The fire freed up the ice, in such a way,
that, using up its humor, heat remained;
and flames, and fire, are all that I exhale.

This conflagration cannot bring me death:
the more I am unravelled by its force,
the more its endless ardor I inhale.

(©Alix Ingber, 1995)

Il Cuore.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone

Manuale d’amore, Giovanni Veronesi (Italia, 2005).

«El corazón tiene las dimensiones de un puño cerrado y su forma es similar al de una pera con la punta hacia abajo. El corazón es el símbolo del amor, sigue el ritmo de las emociones. Normalmente en una persona adulta el corazón late entre 60 y 70 veces por minuto, pero el de una persona enamorada muchas más; a veces llega hasta 100 sin que ni siquiera se dé cuenta… El corazón es el último en rendirse; continúa latiendo incluso cuando está separado del organismo, incluso cuando nos abandona la persona amada, incluso cuando ya no queremos sufrir más… Porque perdemos su control cuando está enamorado; cuando nuestro corazón late fuerte por otra persona, ya no somos quienes gobernamos, sino él… Este Manual sobre el Amor os guiará sobre las diversas fases de este eterno sentimiento. Es una guía sincera y veraz que no pretende enseñar nada, pero parte de la idea de que algunas personas, cuando están enamoradas, tienen serias dificultades y necesitan ayuda… En este manual se recorren las arterias más cálidas del Amor… El hombre no sabe porqué se enamora; el hombre se trastorna y punto. A veces se vuelve ridículo, a veces confuso; a veces, incluso hasta peligroso… Nosotros os ayudaremos. Si tenéis constancia y seguís este manual hasta el final, llegaréis a comprender muchas cosas sobre el Amor… Ahora, coger el mando a distancia e ir hasta la pista número uno de este CD… Y buena suerte…»

Como el tiempo pasa/ As Time Goes By.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone

Lang Lang y Un Sueño de Amor/ Lang Lang and Liebestraum.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

Lang Lang es un genio de nuestra época. Parte de sí mismo, de la esencia pura del ser, y estalla en un aluvión de tonos, acordes y melodías; en las caricias casi etéreas con las que toca las teclas del piano y eleva el espíritu hacia cotas inimaginables…Con talento, sí; con dedicación, sí, pero también con una sonrisa y la hermosa plenitud de quien ha conseguido ser, tras muchas luchas, aquello que siempre ha soñado. Es un soñador que nos invita a compartir la belleza de la vida, de la creación humana y de Dios, conquistándonos una vez llega el silencio.

Lo descubrí hace ya un par de años, enamorándome con su disco de melodías chinas. Luna de Otoño Sobre el Lago en Calma es una de las canciones que definen mi vida y que llevo en la memoria y cerca del corazón. Pero es esta versión del Tercer Nocturno del Liebesträume («Sueños de Amor») de Franz Liszt (1811-1886) la que lo ha hecho prender en mi vida.

Este movimiento, dulce y profundo, que habla sobre el amor de ocaso, sobre el secreto de haber amado, ha evocado en mí cierta melancolía y ha sembrado muchos sueños, sueños que aún permanecen inacabados e intocables, y por eso mismo perfectos, cuando el niño que yo era descubría la belleza de la música, su poder taumatúrgico y liberador. Recuerdo la primera vez que oí esta pieza… Hace tantos años, y la memoria teñida de sepia recobra el brillo de una noche tropical, cuajada de estrellas, y la luna surcando el horizonte marino… El Liebestraum, un canto al amor romántico, al amor humano, al amor que viene y va, y que siempre permanece en los rescoldos de la memoria, en el íntimo ritmo de un corazón que late.

O lieb, so lang du lieben kannst!                    ¡Oh! ¡Ama, ama mientras puedas!

O lieb, so lang du lieben magst!                    ¡Oh! ¡Ama, ama mientras te guste amar!

Die stunde kommt,                                           Llegará la hora,

die stunde kommt,                                           la hora llegará,

wo du an Gräbern stehst und klagst!         en la que, sobre las tumbas, lo lamentarás.

Reserva el último baile/ Save The Last Dance.

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

No hay gran diferencia. Michael Bublé.

There’s no difference after all. Sam Cook (American version of Queer As Folk).