Amor derrumbado, Amor renacido/ Ruined Love, Love built a New.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Literatura/Literature

Soneto CXIX

¿Qué filtro bebí yo de lágrimas de Harpía

o de alambiques infernales destilado,

miedo a esperanza, a miedo esperanza, mezclado,

perdiendo aún cuando ganando me veía?

¿Qué desdichado yerro mi alma ha cometido,

al creerse a sí mima nunca tan dichosa?

¿Cómo mis ojos de sus cuencas sa han salido

en arrebatos de esta fiebre rabiosa?

¡Gracia de la desgracia! Ya por cierto pruebo

que lo bueno en mejor por el mal se convierte,

y el amor derrumbado, al construirse nuevo,

más bello que antes sube, grande más, más fuerte.

Así retorno a mi contento castigado,

y gano por mi pena triple que he gastado.

Sonnet CXIX

What potions have I drunk of Siren tears

distilled from limbecks foul as hell within,

applying fears to hopes and hopes to fears,

still losing when I saw myself to win?

What wretched errors hath my heart commited,

whilst it hath thought itself so blessèd never?

How have mine eyes out of their spheres been fitted

in the distractions of this madding fever?

O, benefit of ill: now I find true

that bitter is by evil still made batter;

and ruined love, when it is built anew,

grows fairer than at first, more strong, far freater.

So I return rebuked to my content,

and gain by ills thrice more than I have spent.

Desayuno en la cama/ Breakfast in bed.

Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

La continuidad del amor nocturno en la mañana; el aroma de unas sábanas todavía tibias mezclado con el de café recién hecho, unas tostadas, un poco de miel; una almohada a modo de respaldo, una sonrisa y una caricia velada, y el sol tímido por entre las rendijas de las persianas cerradas.

Desayuno en la cama, de Lawrence Schimel, discurre por entre estos espacios cotidianos pero no simples, y está cargado de una contenida dureza, de un sufrido querer y de una evocación tan sincera como directa; sus versos, preñados de cotidianidad, están escritos con una cuidada llaneza y llegan directo al corazón.

Son versos abiertos, escritos en un español con sonoridad anglosajona, y ése es el secreto de su poesía. En contra de lo que pudiera parecer, Lawrence Schimel imprime a sus poemas un descarnado acercamiento a lo sublime con el estilo, la pluma y la directriz angloparlante llenándose, al mismo tiempo, del ritmo, la sensualidad y la expresividad española, que le sirven de puente y de homenaje a ese tú homosexual, hombre con hombre, que en otras lenguas se desdibuja hasta casi desaparecer por completo.

Es un poemario lleno de retratos de Hopper con la desesperación, el amor, el vacío y la soledad hispanas, y, a la vez, repleto de calor, de colores tenues, de sobria belleza y sensualidad. Lo cotidiano se vuelve arte, y el acto de comer, como el de abrazar, como el de extrañar y el de amar, alcanza puntos sublimes y puros, íntimos y secretos, y por lo mismo poderosos, escritos con sangre y pulso y color humanos, que es en el fondo de lo que se trata el Arte, y aún más de la Poesía.

Carlos Hugo Asperilla o la contención/ Carlos Hugo Asperilla or Containment.

Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Cuando tuve en mis manos Rosas Blancas para Wolf, dudé un poco. Estoy bastante cansado de la ficción instalada en la Segunda Guerra Mundial o en la Guerra Civil Española. Parece que no sepamos extraer de la Historia reciente de la Humanidad algo más en lo que basar historias llenas de pasión, dolor o realización. Cierto es que, en un mundo que se desmorona, la épica humana resplandece más y la ficción logra alcanzar ese grado de casi realidad que, en otro tiempo y lugar, quedaría relegada a comparsa o a ruido de fondo.

Pero Carlos Hugo Asperilla ha sido capaz de trascender el trasfondo histórico de su primera novela, novela particularmente bien escrita, intensa, tierna a veces dentro del marco del Horror, y muy contenida. La historia de Wolf se superpone, en esas capas eternas, al tejido político y a la locura colectiva que en su día envolvió a un pueblo hasta quedar anulado de consciencia y autocrítica. Por la novela desfilan todos los nombres oscuros de un período doloroso y lleno de tópicos; puesto que tan importante ha sido en la Historia Humana, está tan repleto de polvorientos ménados, de farragosos meandros, que extraer las intenciones más íntimas, y por lo tanto más escondidas, de todos aquellos seres que consiguieron doblegar durante un breve pero intenso período de locura y horror a todo un continente, a toda una generación, hace de este libro una pequeña maravilla. Puesto que la historia que se lee o que es contada siempre es factible de ser manipulada, tanto por vencedores como vencidos, encontrar un relato como Rosas Blancas para Wolf es un soplo de aire fresco en el pesado telón de ese teatro de maravillas y excentricidades que ha sido la Segunda Guerra Mundial.

Con todo, no es un libro fácil. Nadie es lo que parece ser, y el horror, la locura, la sed de sangre y de poder, de reconocimiento y de admiración, corren por sus páginas firmemente atadas por esa mano detrás de las teclas, por ese escritor sagaz y capaz que se deja ver muy poco, casi nada, y que procura no emitir juicios sumarios ni objetivar realidades ya establecidas por la Historia; la cualidad de Carlos Hugo Asperilla está en enseñarnos un fresco general en donde los protagonistas pivotan y evolucionan, dando tumbos en secreto, hasta alcanzar un grado de madurez casi divina, respetando todos los espectros del ser humano.

Sus protagonistas son alemanes, nacidos y nutridos en el nacionalsocialismo; con personalidades alienadas bien sea por la manipulación gubernamental o por sus propias miserias interiores; y aunque los despojos humanos lo son siempre, Carlos Hugo Asperilla recoge las hebras de la biografía personal de cada uno e intenta explicar, desde una óptica nada juzgadora (de ahí mi fascinación por cómo el autor ha sabido dibujar un tiempo, con sus sentimientos y contradicciones, sin caer él mismo en la manipulación o en la hipocresía), las razones por las que un ser humano puede convertirse en un monstruo, justificarse quizá y asumir su propia naturaleza sin perturbarse en lo más mínimo, pues lo ha perdido todo en ese proceso de metamorfosis en el que ha sacrificado su propia sensibilidad y su alma.

Es un libro de iniciación. Y no sólo porque Wolf sea un adolescente que crece en el Berlín dogmático y oscuro de esos años de oprobio. Cierto es que Rosas Blancas para Wolf nos muestra el retrato de un niño que se transforma, en ese tiempo convulso, en un hombre; pero esa transformación liberadora (sea hacia la la luz o hacia la oscuridad) la sufren todos y cada uno de los protagonistas; incluso, de soslayo, el Führer. Es un libro que sorprende, porque nada es lo que parece y todo es exactamente lo que la Historia ha retratado de ellos; y porque no ha buscado en sus líneas justificar ninguna postura ni ensalzar ninguna solución: se contenta con retratar con cierta aspereza un tiempo convulso y difícil y a unos personajes recios, tan duros consigo mismos como el tiempo que les ha tocado vivir, y una evolución que nunca es fácil, sea en tiempos de guerra o en tiempos de paz, puesto que problemas para la raza humana siempre los habrá mientras sigamos siendo lo que por ahora somos.

Es un retrato hábil, y como buen retratista español que es, nos muestra a sus personajes tal cual son, sin artificios, sin colores estridentes, con sus flaquezas y sus aciertos, con sus esperanzas y decepciones. Rosas Blancas para Wolf no es un libro fácil ni pretende serlo, sin embargo está lleno de una sobria esperanza y de un dolor y un horror sabiamente contenido: nada en sus líneas chirría, ni un disparo gratuito ni una sonrisa de más. Está lleno de claroscuros, porque así también es la vida. Y veo a Rosas Blancas para Wolf como una buena película, lejos de la blandura que Steven Spielberg imprimió como carminativo a la crudeza de La Lista de Schindler, ni de ese final feliz a pesar del horror, y no por merecido, de El Pianista de Roman Polanski; porque sus personajes luchan y sufren y caen y se mantienen, bien en su error, bien en su despertar, en el viaje a la Oscuridad que fue la Vida en ese período sombrío del siglo XX.

Book: El último gadget/ Book: The Last Gadget.

El día a día/ The days we're living, Literatura/Literature

leerestademoda.com

Hombres ordinarios/ Simple Men.

El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Eric Arvin escribe compulsiva y apasionadamente. Pocas personas he conocido con un ardor semejante, con tal urgencia por crear como la suya. Puede que sus circunstancias personales lo inciten a ello; puede, simplemente, que viva su propia vida a través de la escritura; y a veces esa vida parece congelada en el tiempo perdido.

Con Simple Men, Eric Arvin vuelve al campus de Verona College, lo que sería un reencuentro más si no fuese él el autor de esta historia. Su vuelta al campus, a los años de formación universitaria, lleno de arenas movedizas, de tanteos, de descubrimientos y graves renuncias, trae esta vez una luz resplandeciente. La narración de Simple Men es poética pero ligera, lejos del escrutinio sobrenatural de The Rest Is Illusion pero igual de metafísico; es alegre, vivaz, y está llena de personajes encantadores. Los cuatro hombres protagonistas, simples pero no ordinarios, únicos en su belleza, en su viveza y en sus inseguridades, dan forma a este relato lleno de guiños y de alegría, en la que la aceptación por ser diferente no se vive con aspereza ni indecisión; en donde el descubrimiento y la lucha, el amor y la conquista, el miedo y la pasión se entrelazan y fluyen por esas páginas líquidas llenas de brillo.

Porque, a pesar de que Simple Men es un libro de encargo, Eric Arvin es incapaz de detenerse ante los límites y, aquí y allá, hace brillar su enorme talento, su amor por la escritura y por sus personajes, y les regala una serena belleza y una dimensión meta-humana; todos ellos, en su lucha por descubrirse a sí mismos, por encontrarse y por amar, nos reflejan; sus dudas son las nuestras; y sus respuestas, profunda sabiduría disfrazada de ligereza y aderezada con poesía.

Simple Men es un libro sobre el amor, sobre el amor diferente que sólo se diferencia en los cuerpos. Pero así mismo es un relato de miedos pasados y no confesados; de soledad y vértigo; de celos y miedos; de tiempo pasado y futuro por inventar, hilvanado con hilo fino y resistente, que brilla en las sonrisas, en los atardeceres, en ese lento caminar del verano al otoño, cuando la luz se hace oblicua, las sombras regulares y alargadas, y los árboles nos arrullan con sus mejores colores. El mundo de Eric Arvin está lleno de una lucha feroz por ser sí mismos, pero esa lucha es cristalina y duradera, como la amistad, el ardor y la igualdad, y el amor que brota de cada una de sus palabras. Simple Men es un relato corto sobre el amor, el amor humano entre hombres que bien pudieran ser también mujeres o niños; hombres ordinarios que se revelan arquetípicos y únicos, y tan nosotros mismos, en sus enfrentamientos con el miedo, la pasión, el descubrimiento, la lucha y la aceptación. Eric Arvin nos enseña, a través de su prosa poética y luminosa, que podemos ser mucho más que meros hombres, y que el amor es la mejor vía para ello.

Eric Arvin writes compulsively and enthusiastically. Few people I’ve known with such greatness and passion, with so urge to write and to build a world of their own. Maybe his personal circumstances drive him to do it that way; maybe it’s just the only way he has to live his life, full of love for writing, and sometimes that life seems to be frozen in eternal ice.

With Simple Men, Eric Arvin comes back to Verona College. He glances again to those years of challenging and changes, those years that are a kind of a bridge between life that is going to leave behind and the brand new one that is expecting to be lived, with bright eyes and new hopes. Simple Men is a poetic tale of love, away from the darker and more intense narration of The Rest Is Illusion; but is filled with the same spirit, compassion and, most astonishing, the same soul. Four simply but not ordinary men looking for love, though they do know nothing about that quest, are the core of this joyful and tender novel; their passion and fears and challenges are painted with such beautiful swing, swing and dance directed by Eric Arvin with tender and lovely mastery, that makes this book a little gem in the production of his author.

Once again, in Simple Men, the author transform himself into a variety of characters with such a strong personalities and lives and makes us part of the world he created with tenderness and joy but, again, with such strong passion that it is practically impossible to settle down the book until its very own end, and ending that it’s just a new beginning on the characters’ lives and our very own ones. Because Simple Men is a tale about love, love between men, but beyond that, about human beings, with all the risks and joys, tears and frightens; so far about human adventure and the troubles, the nothingness and dreams and the companionship and solitude of life, of real life.

Eric Arvin writes with poetry, passion, compassion and love. His sentences are liquid gold, shining in the silver path of a midnight dream. His poetry is music, and his music is just a reflection of God. He has God inside him, and the way God speaks to him is through his writing, through his own eyes and life. Simple Men is just a picture of this miracle.

Rojo y Gris/ Red and Grey.

Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

Recuerdo cuando cerré las tapas de Mujer de rojo sobre fondo gris. Qué bello librito. Qué lección de amor, de intenso amor que navega con el tiempo que fluye y que se transforma, pese al tiempo, en adoración, añoranza, dolor y pena.

Miguel Delibes, fallecido recientemente, ha sido un gran escritor. Escritor de escritura de tierra y cielo, de arena y ríos, tan unido a la Castilla que lo vio nacer y desarrollarse, como a la lengua española, que engalanaba con ese arte único de un costumbrismo seco, castellano, pero que llegaba al alma pues su intimidad se asociaba a las puertas cerradas, a la sombra durante el verano, al calor del brasero en una tarde de frío.

Mujer de rojo sobre fondo gris es un homenaje al amor, al suyo, perdido por las vueltas de la vida, por los recovecos de la Enfermedad, y que continúa latiendo, no importa el tiempo, los acontecimientos ni la propia naturaleza de la vida, que nos incita al cambio, con la misma fuerza que impulsó su nacimiento una vez. Es poco frecuente encontrar tanta pasión y tanta fidelidad en un hombre, y por lo tanto en una obra escrita. Y se me dirá que Dante aún está ahí para demostrarlo. Y aunque estoy bastante seguro que Miguel Delibes jamás pensó en emular al admirado florentino, se me antoja que esta obrita, este homenaje al amor, tiene un peso específico muy similar, y rebota entre sus tapas la misma trascendencia, el mismo ardor y el mismo homenaje por la persona amada.

Envuelta en una prosa exquisita y fácil, cada página es un latido y cada párrafo un río de cariño que se llena de estuarios, de remansos agradables en los que recogerse y disfrutar. Disfrutar de una lectura enternecida, melancólica pero vital, que desgrana la vida de una mujer única por ser amada; que deslumbra al narrador y al lector con el mismo poder y la misma magia; y que la revive, la dibuja, la define y la trasciende con un candor y un ritmo único y profundo, consiguiendo que la eternidad de esa risa, el brillo de esos ojos, la gracia de esa figura, quede tatuada por siempre en el recuerdo, y la impregne, a ella, a esa mujer de rojo, de un brillo único que la hace resplandecer, eterna, en el gris constante del día a día.

Sonetos Barrocos/ Baroque Sonnets.

Arte/ Art, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature, Los días idos/ The days gone

Mischa Maisky, El Canto del Cisne (Schwanengesang), Franz Schubert.

LOPE DE VEGA

Rimas Sacras, Soneto XLVI

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello;
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello;
tu mano el torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay, Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que una hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

Sacred Poems, Sonnet XLVI

He knows not what love is who doesn’t love you,
oh, celestial beauty, bridegroom fair;
your head is of pure gold, your flowing hair
like crowns that palm fronds cover totally;

your mouth is like a lily, from which spills
sweet liquor at dawn; ivory your neck;
your hand the wheel, and on its palm the seal,
which souls call hyacinths for secrecy.

My God, what thought I when, leaving behind
such beauty, and just mortal grace could see,
I lost what might have been my greatest joy?

But if the time I’ve lost disturbs me now,
I shall make haste, so that one hour of love
the years I’ve spent pretending will destroy.

(©Alix Ingber, 1995)

LUIS DE GÓNGORA.

Soneto
Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Sonnet
While trying with your tresses to compete
in vain the sun’s rays shine on burnished gold;
while with abundant scorn across the plain
does your white brow the lily’s hue behold;

while to each of your lips, to catch and keep,
are drawn more eyes than to carnations bright;
and while with graceful scorn your lovely throat
transparently still bests all crystal’s light,

take your delight in throat, locks, lips, and brow,
before what in your golden years was gold,
carnation, lily, crystal luminous,

not just to silver or limp violets
will turn, but you and all of it as well
to earth, decay, dust, gloom, and nothingness.

(©Alix Ingber, 1995)

FRANCISCO DE QUEVEDO.

Comunicación de amor invisible por los ojos

Si mis párpados, Lisi, labios fueran,
besos fueran los rayos visuales
de mis ojos, que al sol miran caudales
águilas, y besaran más que vieran.

Tus bellezas, hidrópicos, bebieran,
y cristales, sedientos de cristales;
de luces y de incendios celestiales,
alimentando su morir, vivieran.

De invisible comercio mantenidos,
y desnudos de cuerpo, los favores
gozaran mis potencias y sentidos;

mudos se requebraran los ardores;
pudieran, apartados, verse unidos,
y en público, secretos, los amores.

Communication of invisible love through the eyes

If my eyelids, Lisi, could be lips,
kisses rays of sight would surely be
from my eyes, which like golden eagles watch
the sun, and they would kiss more than they see.

Your beauty, dropsically, they would drink,
and crystals, thirsting for your crystal panes;
from lights and from those great celestial fires,
nourishing their death, alive they’d stay.

By invisible commerce thus sustained,
their bodies wholly nude, such bounteous gifts
my potency and senses would caress;

mute, they would demand their ecstasy;
they could, once parted, see themselves entwined,
and publicly, their secret love possess.

(©Alix Ingber, 1995)

FERNANDO DE HERRERA.

Soneto
Pensé, mas fué engañoso pensamiento,
armar de puro hielo el pecho mío;
porque el fuego de Amor al grave frío
no desatase en nuevo encendimiento.

Procuré no rendirme al mal que siento,
y fue todo mi esfuerzo desvarío;
perdí mi libertad, perdí mi brío,
cobré un perpetuo mal, cobré un tormento.

El fuego al hielo destempló, en tal suerte,
que, gastando su humor, quedó ardor hecho;
y es llama, es fuego, todo cuanto espiro.

Este incendio no puede darme muerte;
que, cuando de su fuerza más deshecho,
tanto más de su eterno afán respiro.

Sonnet
I thought, but a deceptive thought it was,
to arm this breast of mine with purest ice;
so when the fire of Love met the deep cold
it would not loose itself in a new fire.

I tried to not give in to all my grief,
but my attempt was totally in vain;
I lost my freedom, lost my spirit too,
eternal evil and torment I gained.

The fire freed up the ice, in such a way,
that, using up its humor, heat remained;
and flames, and fire, are all that I exhale.

This conflagration cannot bring me death:
the more I am unravelled by its force,
the more its endless ardor I inhale.

(©Alix Ingber, 1995)