A veces me siento así/Sometimes I feel this way.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

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Miserere.

El mar interior/ The sea inside

   Estoy atrapado en una caja de cristal, cuyas paredes reflejan al trasluz todo lo que puedo ser, lo que debería ser y me devuelven lo que soy.A Cruz dos Farrapos/ La Cruz de los Harapos (Catedral de Santiago de Compostela, España)

 

   Como en un sueño agitado o una pesadilla, el tiempo pasa volando en forma de desesperos, angustias, palpitaciones y derrotas.

 

   No hay peor batalla perdida que aquella en la que nos enfrentamos contra nosotros mismos. Somos nuestros peores enemigos, nuestros más severos rivales, nuestros más sórdidos verdugos.

 

   ¿Cómo poder odiar una obra de Dios?

 

   ¿Cómo conseguir romper las barreras que nos atenazan en una inmovilidad enfermiza? ¿Cómo aprehender la figura fugitiva del ser?

 

   Llega un momento, variable para cualquier ser humano, en que la verdad, el verdadero fenotipo, lo más real del ser, pugna por salir a la superficie sin importar tejidos desgarrados, llanto derramado o dolor, estableciendo un parto universal que nos equipara a todos, tranformándonos en madres.

 

   Crisálida opresora, angustiante, controladora…¿Cómo desgarrar tus paredes de papel?

 

   Un huevo, una oruga, una mariposa: un instante de vida, una chispa única y breve: nadie muere más joven que aquél que no se liberó de su cárcel cristalina, por más bella que ésta haya sido.

 

   A veces me detengo falto de aire. Ahogado. Superado. A veces me veo en mi cárcel de cristal y me odio. Me odio por parecer amar mis cadenas.

 

   Sigo clavado en la cruz pidiendo agua y vinagre. Mucho vinagre. Perdiendo vida. Perdiendo mi alma.

 

   Miserere.

 

  DSC00268 I am trapped in a crystal box, whose walls reflect through them everything I can be, or would have to be, and give back to me what I am.

 

   As in a nightmare, time vanishs in form of despairs, anguishes, palpitations and defeats.

 

   There is no worse lost battel than the one in which we faced against ourselves. We are our worst enemy, our more difficult rival, our worst sordid executioner.

 

   How can we be able to hate God’s work of art?

 

   How can we be able to break free the barriers that tied us down with this sick immobility? How can we apprehend our always elusive being?

 

   Once in a lifetime, so variable for each person, truth, the real phenotype, the most real façade of being, struggles to reach the surface without any concern about  any tear tissue, wept tears or loudly pain it may costs, to bring on an universal labor that equals all of us into an eternal figure: a mother. In fact, we are the real mothers of ourselves.

 

   Oppresive chrysalis, so anguish and so unique… How to tear your paper walls?

 

   An egg, a pupa, a butterfly: a moment of life, a very rare and brief spark of time. None die so young than those who are incappable of leave behind the chains, even if they were the most beautiful ones.

 

   Sometimes I feel suffocated. Drawn. Surprassed. Sometimes I see myself into my cristal jail and I hate myself so much… I hate myself because it seems I’m so in love with my chains.

 

   I’m nailed in the cross asking for vinegar and water. Losing my life. Losing my soul. Alone.

 

   Miserere.

 

 

 

Un mundo borroso/ A blurry world.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

  Dudo. De todo. De mí.Monasterio de Lestrove, Padrón, Santiago de Compostela (España)

   A veces no sé quién soy. A veces me parece que lo ignoro siempre.   

   Dudo de mí. De lo que soy, de quién soy. De lo que hago, de cómo lo hago y de la razón.   

   La muerte acaricia mis manos como la vida se escapa por entre mis dedos. La decisión de intentar esto o aquello; de proseguir, de detener la marcha; de encontrar nuevas salidas si las hay; de aceptar los hechos, y que esos hechos sean comprensibles, aprehensibles y lo menos dañinos posibles, no es fácil. Y lo peor: ignoro los mecanismos internos que me impulsan a establecer esos lazos, esas decisiones, esas ráfagas de conciencia borrosa.   

   Vivo en un mundo de incertidumbre, donde en cualquier momento una decisión errada me llevará al abismo y una maniobra acertada me arrojará al vacío. Y me gustaría saber si sólo a mí le ocurre este vagar por un mundo en sombras.   

   Dudo de mí. Constantemente. Y no puedo permitirlo. Pero lo hago. Porque no puedo engañarme a mí mismo.   

   Intento decirme que todos los actos acarrean consecuencias y que, al fin y a la postre, una vez hecho todo lo humanamente posible, el destino hace su entrada y juega a los dados de la vida. Aunque a veces ese juego nos haga sufrir, nos plantee un sin fin de problemas, o guarde para nosotros una sorpresa inesperada.    

   Soy miope. De mi propia vida. Y no hay lentes divergentes que consigan enfocar con claridad hacia dónde voy. Me aterra ser un buen ejemplo de física cuántica.   

   Sin embargo aquí sigo. Un día y otro más. Tomando decisiones que afectan a mi vida y a la de muchos otros: subordinados, amigos, compañeros en el viaje entre la vida y la muerte. Cada paso es definitivo, como una ruleta rusa que no tiene fin. Y con cada paso, con cada decisión, el entramado borroso de mis conexiones cerebrales, esa red aúrica, ancestral, espectral e inmaterial que gobierna mi cabeza, mueve los hilos de mis decisiones como parece tensar las cuerdas de mi vida. Y es esa incapacidad para discernir mi capacidad de decisión es lo que me angustia muchas veces; pues parece que no le ocurre a los demás, o los demás se callan, que viene a ser lo mismo.

   Ser diferente ya es una carga; serlo hasta en la ciencia es casi un error. En un mundo que basa su existencia en al repetición exacta de un mismo resultado bajo las mismas condiciones en cualquier momento en el que se produzca; que intenta gobernar la ingobernabilidad del cuerpo unido al alma con protocolos, con decisiones sopesadas de antemano y que, por fuerza, todos debemos saber y manejar; llegar a ser consciente de la propia ignorancia, o de la incapacidad para adaptarse a las reglas del juego, es si no paralizante, al menos desolador. Y enfrentarse con ello día tras día no puede garantizar otra cosa sino ansiedad, cansancio y una aguda locura, por lo demás transitoria y fugaz.   

   No es fácil vivir en un mundo borroso. No es fácil intentar explicar a unos ojos ciegos o a unos oídos sordos que algo en nuestro interior, una conexión desconocida, una ruta ignota pero veraz, toma las decisiones, susurra las soluciones, establece los contactos, previsualiza los errores, adivina el futuro, arroja las acciones y sopesa las consecuencias de cada acto, de cada caso a atender. Porque el ciego no quiere ver ni el sordo quiere oír, y lo informe, lo inmaterial no puede medirse, evaluarse ni pesarse. Por lo que acabo vagando, como Israel durante cuarenta años, por un desierto desalmado y sin compañía.   

   Por eso necesito salir al balcón de mi corazón para refrescar las inmensas dudas que interrumpen esas autopistas informes. Por eso cuando yerro, son de mis dudas las responsabilidades. Cuando intento imitar al resto de los mortales, cavo mi propia tumba, cometo errores y me siento desconectado, vacío, agotado e incapaz. Por eso, y a pesar de las desgracias a las que nos enfrentamos día tras día, hay momentos en los que debemos parar, disfrutar del paisaje de nuestro interior, y confiar. Ir a tientas en un mundo borroso. Y con fe.

   Aunque eso nos haga distintos del resto para siempre.

 

   Monasterio de Lestrove, entrada principal. Padrón, Santiago de Compostela (España)I doubt. Doubt about myself every single day: whom I am, what I do and how I do it.

   Every single day death caress my hand as well as life and I do not know, I-don’t-know what mechanisms make me act the way I do, think the way I do and fail the way I do.

   I live on an uncertainty world, in which at any moment, a bad decision, a correct decision, has its own possibilities and its own consequences, and  all of them lying in me, coming from me and go beyond me to the others: co-workers, patients and friends.

   I do not know which rules rule my inner world. I’m living in a blurry world and it reflects into my life, into my work life, and affects my own vision about my work and about myself.

   I am different. I know. And it’s hard. It’s difficult trying to explain the unspected ways my thoughts emerge into the surface of my mind with the most correct way, or the most pleasant way to achieve a resolution, a way out of a problem. It’s hard to explain in a scientific language what it has no form, no structure of thinking, no way of draw into the material world.

   And, when I doubt about my inmaterial capacity, I lack, I fail and I make mistakes. And I do hate make mistakes. But they’re the best way to learn, to comprehend the real connections between life and death and to make me realized the great gift I have inside me, no matter the fact that it makes me so different from the rest, so unexpected unique, but, in a real way, so normal, so human, so real.

   I failed today. I doubted today. I made mistakes today. I tried to pretend to be a different kind of man. So I failed. And I made mistakes. And death took life again. And, even if I know for sure that those mistakes didn’t have a scientific connection between the fact of death over life, I know in my own self that my doubts made me took the reasonable but wrong decisions of mimic others and silenced my true spirit of action, my inner blurry connections with myself.

   I am not always right. Sure I am not. But as well as I keep facing the balcony of my inner self, I know for sure that I’d give the best of me, even in the most tired moments of consumption, of lack of sleep, of deepest dark doubts. As long as I keep my connection with the blurry world that reigns me, I’d be allowed to do the best I can for anyone, and more so, for me either.

   Even if that decision marks my difference with everybody, even if it makes me carry a scarlet letter on my chest… Because that is life after all.

A veces me siento así/ Sometimes I feel this way

El mar interior/ The sea inside

Qué camino tomar…  

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Which is the correct path…

Soledad/ Solitude.

El mar interior/ The sea inside

   Rúa Travesa de Salomé, Santiago de Compostela, EspañaCuando camino por la calle callada, carcomida por la historia de los días pasados, por el devenir del ahora sin fin, oigo el eco de mis pensamientos como ecos en la sombra reverberando en cada esquina de mi ser, vociferando lamentos, alertando de peligros, disfrutando de placeres muertos y llorando eventos fantasmas que nunca debieron ocurrir.

 

Estar solo es estar en compañía de la nada.

 

La nada: un hueco en el que cabe todo. Todo, un útero que da a luz al vacío. Vacío, un torbellino hueco tapizado de nada. Nada: soledad sonora; hueca falacia. Nada: nada.

 

Cuando los días pasan uno tras otro, cuando de los demás sólo alcanzamos a recibir lejanas melodías, la soledad se erige ante nuestros pies como única salida.

 

Es un estado de ser. Un estado que se escoge, como estar en compañía, casarse, dormirse o callarse.

 

Nunca he estado más callado y con menos ganas de compartir mi vida. Aún dudo de querer que se lea esto.

 

No hay nada más. Pero lo hay todo.

 

La soledad y el vacío; la totalidad y la compañía. No estar solo estando en compañía; alejarse para siempre y siempre retornar. En el fondo todo, y todos, somos marea de la mar.

Rúas, Santiago de Compostela, España

 

Solitude: a state of mind, a state of counsciousness, a state of nothing.

 

Nothing: an universe full of zillions of lone stars, which light losts itself in the interlude of its own existence.

 

Emptiness. Silence. Echoes. Remembrances. Forgiveness.

 

Alone. In the dark. In the sun. In an empty street. As my heart. Icy. Cold. Warm. Empty. Alone.

 

I’m through with silence. I’m through with noise and human forgetful. I’m through with idle hours. I’m through with solitude.

 

But I am solitude. I am alone.

Nueva Vieja Conciencia/ New Old Consciousness

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Libros que he leído/ Books I have read

   Eckhart Tolle es una de esas personas transparentes, un fenómeno comunicacional, vibrante, sereno, políglota y aunador, recuperador de las diversas fuentes de la fe, la religiosidad y de la vida, que ha sabido mezclar, separando el grano de la paja, lo más profundo de las diversas religiones humanas y explorar la libertad, la verdadera libertad integradora del ser humano. No es un gurú, un avatar, un iluminado: es una persona sin igual porque es un ser humano que intenta ser completo; que no deniega, no separa, sino que alinea, une, aglutina, acepta y libera. Es uno de los ejemplos de cómo ser en el presente, en el siglo XXI. Un nuevo puente que invita a la transformación, al desarrollo y a la libertad.

   Eckhart Tolle tiene en común lo que los grandes filósofos han hilvanado a lo largo de la historia del hombre. Mientras que El Poder del Ahora tiende a ser más un libro de los llamados de autoayuda, una transcripción literaria de sus charlas, La Nueva Tierra es la presentación literaria, y por ende llena de vida, de su visión optimista y nunca sencilla de la nueva vida. tpon-cover

   Tiene puntos en común con grandes hombres y grandes religiosos; desde Viktor Frankl hasta Paulo Coelho, todas las influencias humanas podemos encontrarlas en sus líneas. Y su lectura y su voz transmiten tanta paz, que leerle u oírle termina llenando de alegría y de esperanza. Es un hombre cercano a Dios y, por lo tanto, muy cercano a los seres humanos.

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   Eckart Tolle is a great man. Profound, tender, direct and enlightened. He’s a philosopher, a visionary, and lives his life with Freedom and Joy.

   He does not sell a quick way to achieve the inner peace, the completeness of being; at all. He shows, like an open book, like a beautiful piece of Art, whose Human Time, Hystory and Art are constantly teaching us along centuries. In times in which we’re living more and more isolated, more and more pressured by our own way of living, those simply words, those profound words, those never easy words are pure wisdom, are pure silent, are pure peace.

   We have so many ways to achieve ourselves. So many. He gives us one of them, a rainbow of bridges that cross over the human river, and he, as well as  one wonderful and unique human beign taught us once, invites us to cross those bridges enjoying the walk, but never lay stuck in them forgetting the Now.

   That is wisdom, simply and pure. And joy.

Pietà

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

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