El día a día/ The days we’re living
Una esquina diferente/ A Different Corner.
El día a día/ The days we're living, Música/ Music
Confíe en ti. Eras una referencia en mi día a día, en mis esperanzas. Podía acabarse el mundo y allí estarías, sereno, oteando el horizonte de un futuro que compartiríamos. Creí que me respetabas, o cuando menos que me tenías más en cuenta, pero me equivoqué. Y no es tu culpa: yo acepto mi carga, mi responsabilidad y mi dejadez.
Desde que te conocí confíe tanto en ti que dejé de creer en mí; tú eras el único que podía detener mi llanto y eso me asombraba; tú eras el único que me hacía sentirme protegido y, extrañamente, querido y mimado. Y eso que nunca alzaste tu mano para tocarme, que nunca me veías a los ojos y esquivabas mis sonrisas. Pero lo hacías. Y no me di cuenta, no quise darme cuenta. Y esto que ha pasado no es más que un reflejo de un abandono que nunca debió ocurrir.
En esta esquina en la que me encuentro, tan distinta de aquella en la que el sol brillaba en tu pelo, te veo pasar de mí como un apestado. No hay más risas en tu boca ni más luz en tus ojos, ojos que no se dirigen a mí ni para pronunciar mi nombre. De hecho, me he quedado sin nombre, tú te lo has llevado todo…
Y estoy asustado porque no sé qué hacer. No sé hacia dónde dirigirme. Clavado en esta esquina, en medio de personas que nada saben y que saben de sí mismas, juro que soy incapaz de descifrar ni una línea de mi Destino, si es que mi destino existe, y no puedo encender ni la llamita de un amor propio que yace enterrado en medio de unas cenizas que pesan como el plomo.
Tu amor corta afilado y certero, como un bisturí nuevo y cruel, pues ni brota sangre de la herida. Me veo el pecho surcado de cicatrices y ni siquiera me asombra verlo así, despojado de forma humana, de latido y de corazón. Ahora mi corazón late en mi boca, se desborda en mis ojos y se calla para siempre, mudo al verte pasar por esa calle que antes era nuestra, que ambos frecuentábamos.
Pero ahora, desde esta esquina diferente en la que veo la vida pasar, escondo mi propia existencia como si fuese un error, y callo y lloro y suspiro e intento dilucidar el brillo de las estrellas entre las nubes, y seguir a la luna tímida que se escapa por las esquinas con intenciones desbordadas y ácidas.
Puedo decir que te amo; puedo decir que me has abandonado; puedo decir que confié en ti y que me has engañado. Todo eso es cierto, pero de nada de vale, viendo la vida pasar desde esta otra esquina, como si fuese un muerto sin vida. Porque sólo yo soy responsable de haberte creído, de haberte dejado manipular mi vida y de haberte querido. Nadie más. Y qué dolor me da saberlo, y qué orgullo herido, y qué soledad tan grande. Pero es la verdad, y ya no puedo mentirme. Nunca más podré, gracias a ti.
De ahora en adelante/ From now on.
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Fellin’ Good – Nina Simone., posted with vodpod
Dios está en todas partes/ God Is Everywhere.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea insideAve Verum Corpus, W. A. Mozart.
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Jesús Arenas.
Dios está en todas partes/ God is everywhere., posted with vodpod
Al arrullo del viento/ Embraced by the Wind.
El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea insideEl sol, cayendo de lado, alarga las sombras hasta hacerlas frondosas, transformándolas en hojas secas, reflejos verdes y castaños, una misma cosa entre el cielo y la tierra.
Al arrullo del viento, que mece la alta hierba todavía seca, ahíta de verano, sedienta de agua, debajo del castaño la vida discurre tranquila, con las ansias justas, el tiempo exacto.
La luz se filtra por entre las ramas frondosas, aún llenas de la clorofila que se desgasta con los rayos del último verano, jugando con las sombras alargadas y sinuosas, como besos eternos.
Y bajo el castaño lleno de frutos, medito sobra la fugacidad de la vida, de la mía al menos; de lo que transcurre sin final aprente y de lo que llega a su fin, como el verano. E intento que bajo el castaño su sabiduría penetre en un corazón atribulado, que se siente seco como las hojas, terroso como el verano que termina, y cuyo fin parece contemplar inexorable.
Rodeo el árbol que crece exhultante hacia el cielo, buscando en sus ramas lanceadas el cobijo de las estrellas y el amparo de Dios. Nace árbol y vive árbol, sin pensar en qué puede hacer mal, si lo hace bien, y en lo que obtendrá por ello.
El sol se cuela por entre las ramas, haciendo brillar las hojas y los ojos que lo contemplan. El sol vive para sí mismo, como el árbol en su totalidad, como la Belleza que nos persigue y obsesiona. Y hace de su existencia a veces un arrullo, a veces una tormenta; a veces una lucha y a veces un sereno latir. El sol se entreteje por entre las ramas del castaño latiendo como un corazón cansado. El otoño llega, y el tiempo del descanso también.
Y el viento corre por entre las ramas abiertas como un paraguas, por entre mis piernas y mis brazos, erizando el vello que los cubre… Llega el otoño con su sereno caminar, cambiando la percepción de las cosas que nos pasan, bailando el sereno vals del perpetuo retorno.
Y, aunque la oscuridad a veces todo lo cubra con su manto de intranquilo peregrinar, como todo lo que nos rodea, incluso nosotros mismos, pronto se irá y retornará de nuevo, encontrándonos más heridos, más cínicos quizá, pero más sensibles al dolor, al abandono y, por ende, en ese juego absurdo del que se compone la vida, más sensibles al amor.
Al arrullo del viento la vida sigue, impasible, imposible, y única.


