Nothing Can Change This Love. Sam Cooke.
My Dearest Darling. Etta James.
Seré por siempre el mismo. No envejeceré jamás.
En sus ojos nada malo ocurre. Porque sólo amor reflejan.
Seré por siempre hermoso. Seré siempre un premio, una alegría.
En sus ojos todo es bello. Porque me ama.
Entre sus brazos soy mejor de lo que siempre he soñado que sería. Y apoyando mi cabeza en su hombro, consigo una fuerza que va más allá de este mundo. Porque está en él.
En sus ojos todo será por siempre, su brillo, sus sueños, sus anhelos. Y mi reflejo.
Seré siempre suyo a través del tiempo, cada minuto que me mire, cada momento que estemos juntos y me acaricie el rostro y me bese en los labios.
En sus ojos soy feliz. Muy feliz. Y me siento único.
Porque me ama.
I will be forever myself. I will never grow old.
Nothing bad happen in his eyes. Because their filled with love.
I’ll be forever young and beautiful. I will be a prize, a joy, forever.
In his eyes the World is just a beauty. Because he loves me.
In his arms I am better than I ever dreamt I’ll be. And leaning my head in his shoulder I find out a force that will defeat any terror. Because he is strong and he is beautiful. And because he loves me.
In his eyes everything will be forever: his dreams, his love. And my reflection.
Beyond Time I will be forever his: every minute he looks at me, every moment we stay together, every time he touches my face and kisses my lips.
In his eyes I am happy. True happy. And I feel chosen, unique.
Because he loves me.
In his eyes.
La vida de Annie Leibovitz no nos interesaría si su talento y su fama no la precediese.
No se parece a nadie, tiene una personalidad muy marcada, tanto que podemos decir, al ver una fotografía, que lleva su firma. Eso la distingue sobre muchos de sus colegas generacionales.
Y sin embargo nos interesa la vida de Annie Leibovitz porque se expresa a través de la fotografía; su trabajo es una extensión de sí misma y nos ha demostrado, con el paso del tiempo, que es su vida y todo se mezcla.
El libro: Annie Leibovitz: Vida de una fotógrafa (1990-2005) es una joya por las imágenes que encierra, pero sobre todo por la historia que encierran todas las fotografías. Es un repaso por su talento, sí, y por lo tanto un canto a sí misma, pero es un viaje a su intimidad más escondida, a sus debilidades, a sus amores y sus raíces de artista.
Nos enseña que el talento se vive de forma ciega hasta que un giro del destino nos lo desvela, y que debe ser bregado y desarrollado para poder desplegarse en todo su esplendor y transformarse en uno mismo: la fotografía y ella son la misma cosa, y esa transmutación la hace excepcional, pero por sobre todo, artista.
(El documental sobre su vida y en el que se basa el libro, fue emitido por Canal Plus España; suyos son los derechos del mismo.)
¿Qué tengo entre las manos, caído al suelo y después levantado?
¿Qué es, que late una y otra vez, y se mueve con ruido de tuercas gastadas?
No lo había visto nunca.
Cuando te fuiste cerrando la puerta algo cayó de mi pecho, pude sentirlo, y se estampó contra la pared.
Pensé que había sido el ruido de la puerta al cerrarse, como cuando se bate una ventana y se cierra la única salida que tenemos para ser felices.
Pensé que no te quería nada de nada y que por eso te maltrataba.
Pero me equivoqué.
¿Qué es este dolor, que del pecho a la boca me abrasa y me abraza los labios diciendo tu nombre?
¿Qué es este sentido que me nubla la cabeza y que me hace pensar sólo en ti?
En ti, que te has ido hoy dando un portazo, que me abrió el pecho como un libro y del que cayó una roca, un deseo, una lágrima.
¿Qué tengo entre las manos que parece latir bum, bum, bum?
Tiene la forma de un corazón. Y se mueve con ruido de máquina añeja.
Y miro alrededor y sólo veo grietas y agujeros y emplastos mal ubicados, pintura desconchada y puertas cerradas.
Y algo con la forma de un corazón en mis manos latiendo bum, bum, bum por ti.
Bum, bum, bum por ti que ya no estás.
No es un rubí, no es una piedra roja y vacía, no es un hueco sin alma. Es mi corazón caído al suelo y recogido que late por ti.
Bum, bum, bum.
Ahora que ya no estás.
Haberte amado, aunque fuese un año, ha sido lo mejor que me ha ocurrido.
Mi vida era gris, y todo parecía caerse a mi alrededor hasta que te conocí. Y fue mágico.
Haberte amado me dio la oportunidad de crecer, de vivir. Desde tu boca hasta tus pies, desde mi corazón hasta mi alma.
Iluminaste todo y me lo diste todo. Aquello que se deshacía en pedazos y aquello que aún naufragaba por la soledad.
Y aunque haya acabado, haberte amado ha sido lo mejor que me ha ocurrido nunca.
Y aunque todo parece que vuelve a empezar, mi fuerza nacida en ti logra mantenerme vivo.
Mi cabeza me dice que hemos gastado el tiempo que teníamos para estar juntos. Mi corazón, arrepentido, llora cada momento de silencio, cada instante de completo abandono.
Mi corazón sabe que no supe apreciarte, y mi cabeza sabe, lo sabe de sobra, que nada será igual sin ti.
Y me duele el cuerpo y se me retuerce el alma al constatar lo solo que estoy, lo torpe que me siento.
Y sin embargo, un año, un amor, han sido suficientes para expandir los límites de mi vida. Y aunque estos desaparezcan, haber sido capaz de amarte hasta la sequedad hace que todo valga la pena: el placer de haberte querido, el dolor de haberte perdido, el eco de la soledad sin nombre y la mañana que está siempre por venir.
Porque siempre hay un siempre. Eso es algo que aprendí de ti.
Haberte amado, amor, ha sido un regalo. Y aunque ya no te tengo, y aunque te haya perdido, quiero que sepas, que sepas, que sepas, que te sigo amando cada día de mi vida, cada noche estrellada, cada tarde de lluvia; cada vez que la chimenea encendida me recuerda tu presencia y tus besos.
Un año, un amor. Y la felicidad encerrada en ti y en mí. Y liberada para hacerse más y más grande; única; infinita; hasta llegar a las estrellas.
Y el agradecimiento que viene con el dolor; y el sentimiento que viene con el abandono; y el eco bum, bum, bum, de mi propio corazón que ha latido, un año, por tu nombre.
Y que continúa amándote en la distancia y en el error. En el error de haberte dejado ir y de no haber sabido apreciar el inmenso tesoro que acaparas dentro.
Lo que hubo, lo que ha habido, lo que hay en mi corazón hacia ti va… Y vuelve a mí.
Gracias por el amor, aunque sólo durase un año. Gracias por el amor, amor, que me ha llenado de ti y me ha hecho libre.