Cosas que nunca te he dicho.

12747776_474965642695935_660796447_nHa pasado tiempo ya. Desde ese primer instante en que nuestros ojos se encontraron y nos recorrió una sensación que era una veracidad. Tú y yo juntos.

Nos enamoramos rápido. Como suele pasar. Y nos disgustamos rápido. Y nos enamoramos otra vez. Y nos llenamos de risas y de lágrimas, y de caricias y de besos y de refunfuños y de silencios casi a la vez.

Te digo lo que siento. Sabes que no soy bueno con las palabras. Se me traban en la lengua y la garganta se me llena de serrín. Y por eso prefiero las caricias que hablan por mí; tu piel se crispa con la mía, y la blandura de tu espalda es un mar en el que nado feliz cada noche, y la sonrisa que se te pone en la cara, ese susurro de tu lengua en mi oído… No hay mejor poesía…

O sí la hay. Tus silencios. Me gusta cuando callas porque estás a mi lado. Te veo respirar reposado, hinchando ese pecho enorme donde caben mis besos como universos, y tu cabeza ladeada apoyada en mi hombro. Y el momento en que digo tu nombre con todas las letras, con sus tildes y sus diptongos y ver cómo sonríes… Sí, hay momentos entre los dos que son más que poesías.

Hay muchas cosas que nunca te he dicho, por ejemplo que tu amor me hace bien. Tú haces que desee ser mejor persona para los demás, pero sobre todo para los dos; tú haces que me niegue a boicotear mi vida, me haces más grande y elevado, porque confías en mí ciegamente e intentas cada momento hacerme feliz.

Hay cosas que nunca te he dicho que creo que debes saber, por ejemplo que me llenas el alma. Cada vez que llegas a casa del trabajo, iluminas nuestra casa y se me llena la boca de estrellas y se me pone la cara boba y los ojos chiquiticos de felicidad.

Qué alegría me da tenerte cerca, saberte conmigo; acostados uno junto al otro, incluso cuando estamos refunfuñados y algo tontos; el roce justo, el gesto adecuado de reconciliación, de triunfo y pérdida. Como tú no hay nadie, escúchame bien.

Hay cosas que nunca te he dicho, y tienes que saber que eres realmente mi verdadero amor; que eres mejor de lo que nunca imaginé y me hacer mejor de lo que nunca pensé. Y te lo digo así, con el verbo revuelto y el ánimo achispado por lo especial del día.

Tu día.

Hay cosas que nunca te he dicho, como por ejemplo que no hay nadie como tú. Como tú nadie me ha tratado, como tú nadie me ha dicho lo que debo oír sin desear manipularme, sin pedir más de lo que das. Como tú no hay nadie, y no creo que te lo haya dicho antes.

Me has enamorado, me has aceptado, me has cambiado. Y yo he adorado cada minuto de cada día, desde el placer de la mañana al encuentro descansado de la noche, con la luna y las estrellas tatuadas en las rutas conocidas de nuestra piel.

Nuestra. Tuya y mía. De los dos.

Tu día. Nuestro día. De los dos.

Y aunque cada día quiero demostrarte lo mucho que te adoro, hace bien que de vez en cuando te lo diga, así torpe y con la lengua trabada, pero feliz y liberada de mis muchos miedos y de mis flaquezas, gracias a tu amor.

Y me gusta. Me gusta ser feliz así, contigo. Y es algo que nunca te he dicho, pero que mereces saberlo una y mil veces más.

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