Una entre mil/ One Of A Thousand.

Arte/ Art, Música/ Music

Gustavo Dudamel dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles interpretando la Sinfonía Nº 8 (Una entre mil) de Gustav Mahler, gracias a Deustche Grammophon.

Nunca (dejar de amarte)/ Never, Never, Never.

Arte/ Art, Música/ Music

Otoño/ Autumn.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

Seis puntos sobre Emma: clara ceguera/ Six Points About Emma: clear blindness.

Arte/ Art, Lo que he visto/ What I've seen

Seis puntos sobre Emma es el primer largometraje de Roberto Pérez Toledo.

Es una historia de desamor y desencuentros, un reflejo fiel no sólo a la filmografía del autor si no de la sociedad actual. Estamos acostumbrados a buscar y pedir, y cada vez menos a dar algo a cambio. Es la ausencia de generosidad, la atroz voluntad de Emma por conseguir lo que quiere, su fiera independencia, lo que la hace vulnerable en esa huida hacia adelante, y nos recuerda en cada minuto lo que nos hemos convertido como colectivo.

Todos sus protagonistas luchan, se entregan y se repliegan. Todos poseen una discapacidad física que se traduce en un tartamudeo interno; todos tienen una discapacidad emocional, a pesar de lo que desean, exigen y creen encontrar.

 Seis puntos sobre Emma busca el sentido a estar vivo. Por encima de cualquier discapacidad física, incluso por encima del invierno interior que todos sus protagonistas poseen. Cada uno de ellos es una isla que busca tener contacto, perderse en un abrazo: todos menos Emma, que sólo quiere ser libre. O tan libre como ella cree ser.

Atrapada en su ceguera y en su orgullo, Emma va en pos de su sueño sin importarle el coste. Para cuando se da cuenta, casi es tarde, pero recula, o mejor, da un paso hacia adelante, y como todos hacemos; los demás, que creen tenerla, bien sea físicamente, bien en la eterna fantasía de la puerta de al lado, terminan dándose cuenta que es imposible encerrarla en un amor en el que ella ve, tras sus ojos velados, una signo de debilidad y de dependencia que no está dispuesta a asumir.

En Seis puntos sobre Emma se habla de amor a través de las imágenes de Roberto Pérez Toledo sin ser nombrado nunca; en su guión, del mismo autor, se consigue sublimar lo que nunca puede ser posible porque se renuncia siempre, o se renuncia a una cosa para poder seguir siendo la otra.

Emma, como los demás, es egoísta: busca algo sin importarle los platos rotos que quedan detrás. Cada uno de sus protagonistas hace lo mismo, y todos terminan heridos y rotos. Hay mucho de la filmografía de Roberto Pérez Toledo en este constante afán por desentrañar las vigas de un corazón destrozado.

Emma sale indemne de ese pequeño ciclón que ella misma ha creado; huye de un compromiso que puede se maravilloso por la certeza de un presente que anhela y que puede manejar. No mira hacia atrás, no aprecia la estela de corazones rotos, de vidas a medio acabar, que deja tras de sí: su ceguera es demasiado clara y mira siempre, siempre, hacia un futuro que parece no llegar nunca.

Seis puntos sobre Emma es una reflexión sobre las vidas rotas, sobre los gritos interiores que a veces se escapan de nuestras bocas; sobre el ansia de conseguir, la dificultad de dejarse amar y el siempre doloroso proceso de necesitar ayuda y no pedirla nunca.

Está llena de silencios y de mar. Y de miradas que se cruzan y de sentimientos que apenas se tocan y se repelen. Y de un vacío que desea ser llenado, pero que no lo consiguen nunca. Es una historia que toca fibras profundas con cierta amargura pero también con mucha clarividencia: a veces somos demasiado egoístas y puede que eso sea bueno, y a veces somos demasiado ciegos par apreciar las ventajas de una amor y de una dependencia que puede ser la puerta de acceso a la verdadera libertad.

¿Qué clase de tonto soy?/ What kind of fool am I?

Los días idos/ The days gone, Música/ Music

¿Qué clase de hombre soy? Que no sabe del amor, que le cuesta decidirse, decir que sí, decir que no; lamentarse; angustiarse; relajarse; amar.

¿Qué juego juego conmigo y con los demás? ¿Qué sé yo del amor? Si viajo con una máscara que cubre mis defectos y mi inapetencia, que le importa un sentido lo mismo que un papel vacío y que besa unos labios con inapetencia y desgana.

¿Qué clase de tonto soy? Que no se ha enamorado nunca.

¿Seré el único al que le ocurre algo así? ¿Qué tipo de hombre soy, una concha vacía, un corazón que no late ni se integra ni se entrega ni se defiende ni se abandona?

Soy un payaso que nada sabe del amor. Que nada sabe de la vida, porque la vida es amor y todo está relacionado.

¿Por qué no puedo amar como cualquier otro hombre? ¿Por qué lo racionalizo todo, la sensualidad también y el abandono?

No lo sé…

Sólo sé que soy así. Me asomo al espejo y veo unos ojos que brillan sin sentido y una sonrisa que parece una mueca. Una máscara de arcilla que juega al juego de la evasiva y un corazón que, de tanto que no late, parece un juguete roto esperando a ser reparado.

¿Por qué no puedo ser un tonto al que le da lo mismo, amar hasta el tuétano, ser querido, ser mordido, ser abrazado, ser deseado y ser olvidado?

No lo sé.

¿Qué clase de hombre soy? Un tonto incapaz de enamorares, de abandonarse a otro corazón, de ser herido y curado, de ser soñado y abrazado. Frigidez de sentimientos, carencia absoluta de tactos.

¿Qué clase de tonto soy?

No lo sé…

Sólo sé que desde que te fuiste el mundo se ha detenido para mí. El tiempo pasa sobre todos y sobre mí. Y, como cualquier otro hombre, me despierto y me levanto, me aseo e ingiero mis alimentos, me acuesto e intento dormir sin soñar.

Estos labios que ya no quieren besar. Estos brazos que se han olvidado de abrazar. Esta vida que se ha olvidado de vivir y que se sabe incapaz, inmóvil e insensible a una caricia, a un beso, a un amor.

¿Qué clase de hombre soy?

No lo sé…

Sólo sé que tonto soy. Y que nada queda atrás.

I ♥ NY.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Lugares que he visto/ Places I haven been

En el aniversario del ataque terrorista a Nueva York (vísperas de lo que sería el peor ataque terrorista en Europa, en Madrid) un pequeño homenaje de la serie Sexo en Nueva York a la ciudad, uno de los episodios más bellos y de más corazón de la misma.

Ningún intento de copyright. No poseo ninguno de los derechos de la serie.

El tiempo todo lo cura/ Time heals everything.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

   a Christian Bendek, por su cumpleaños.

   Miro el reloj. Sus esquinas son cuadradas. Y sin embargo las agujas las pasan una y otra vez con una facilidad casi mágica.

   Mi vida tiene los bordes agudos.

   Dicen que la paciencia todo lo logra. Que la dedicación es necesaria para conseguir lo que deseamos. Eso se me olvida. Porque, como mi vida, mi memoria está llena de aristas, y recordar me hace daño.

   Hubo un día en el calendario en el que estabas tú. Y el mundo era una elipsis, una curvatura sensual. Estaba tu espalda, que era un monumento, y tus labios, que sabían a sal.

   Hubo un mes en el que estabas tú. Y las noches eran maravillosas, abrazados y enredados como garabatos sin final. Estaban tu pelo de ceniza y tus ojos ansiosos, las manos de espuma, y las sábanas de cristal.

   Hubo un año en el que estabas tú. Y estaba yo. Y el mundo era un pañuelo que llevábamos al cuello, tú y yo, lleno de besos y de caricias, y de amor. De un amor especial, mío y tuyo o algo así.

   O algo así que éramos yo y tú.

   No recuerdo cuándo tu amor comenzó a dolerme; cuándo noté el paso del tiempo. Y me abandonaste. Te fuiste una tarde sin decir adiós y el reloj se detuvo en su esquina cuadrada y los días dejaron de fluir lo mismo que tu amor.

   Y sé que el tiempo sigue corriendo. Las horas pasan y los días mueren y los meses caen del calendario como las hojas de los árboles y como las rosas marchitas. Y sé que el tiempo todo lo cura, desde la cordura hasta la sinrazón. Que la dedicación tiene sus frutos y la paciencia todo lo logra. Y que todo llega a su fin

   Yo eso lo sé. Pero quién se lo dice a mi corazón, lleno de espinas, en las que tu olor está enganchado, y el recuerdo de tu voz y el calor de tus dedos… ¿Qué día, qué mes, qué año será aquel en el que no te recuerde, aquel en el que no evoque el sonido de tus pisadas al llegar, el peso de tu cuerpo al levantarte de la cama, la mirada delicada de cada despedida?

   No lo sé.

   Dicen que el tiempo todo lo cura. Todo. Menos el amor que aún siento por ti.