El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Confía en mí/ Trust in me.

Trust in Me. Etta James.

   Ven, sentémonos. La brisa de la ría ha llegado y me revuelve el pelo. Te acercas e intentas apaciguarlo; tarea vana. Me río y te ríes.

   Ven, sentémonos frente a frente. Quiero verte bien, al completo.

   A veces creo que me puede tu belleza. Si pudiese, acariciaría tu cuerpo entero por toda la eternidad. No hay nada que no me guste: desde tu sonrisa de ángel a tus pies tan bien hechos. No dejaría ni una parcela de piel sin besar, ni una caricia perdida ni un suspiro escondido. Si pudiese, anidaría en tu cuerpo para siempre.

   Te he violentado. Al menos no dices nada. Sí, es un poco precipitado. ¡Claro! Si alguien me lo dijese a mí, no lo creería. Pero soy yo quien lo está diciendo, y te lo estoy diciendo a ti. A nadie más. Mi atención se centra en cada expresión de tu rostro, en el brillo de tus ojos, en la fuerza de tus manos, en la caricia de tu compañía. El mundo se hace pequeño y se esconde dentro de tu boca, de donde lo sacaría saciándolo a besos. Nada importa fuera de este espacio que hay entre los dos; niños jugando, abuelos mirando, mujeres coqueteando con desconocidos, hombres que intentan llamar la atención casi desnudos en esta tarde de sol. Nada importa que no seas tú y lo que siento cada vez más fuerte, lo que se escapa por mis poros junto con el sudor; lo que sueño pensando en tu cercanía, y aquello más escondido de fraternal, de divino, de inmaterial.

   Te tomo la mano. Me sorprende su delicadeza y su tamaño. Parece poder abarcar un tramo del universo. Sonríes. Sonríes relajando el aire que se entromete entre tú y yo. Y apretas tu mano en la mía y la acercas hasta tus labios y depositas en ella un beso.

   Me pongo colorado. Se me suben todos los tonos del arcoiris. Miro hacia otro lado, hacia la ría mansa en esta hora en que comienza a lamer sus orillas; hacia la bandada de gaviotas que revolotean siempre buscando alimento, carnaza con la que sortear el universo de la tarde; un perro que pasea a su dueño por la orilla porticada. Qué cosas. Yo que me derrito por ti y soy el primero que se deshace… Qué cosas.

   Puedes confiar en mí. Sí. Has pasado por muchas cosas: el amor y sus entretelas, una vida dedicada a un trabajo que florece en esplendor; decepciones varias; sueños rotos a veces, a veces cumplidos con una plenitud más similar a la culminación que al progreso; y ahora una aventura loca, una apuesta fuerte, un golpe de la vida…

   ¿Por qué? Por muchos motivos. Por ninguno en particular. Porque estamos aquí, juntos, en esta tarde de sol y viento, oyendo a la ría llegar y a mi corazón retumbar por tu cercanía. Porque a pesar de mi propia vida, aquí te la entrego y la pongo enterita a tus pies. Porque sé que tú mereces un amor, amor, que pueda liberarte, que te dé alas; un motivo para seguir luchando, un sentido a la mañana prendida de deseo y a la tarde inconclusa hasta llegar a casa, la cena puesta, el baño tibio y la sonrisa en las cortinas abiertas al mar.

   Puedes confiar en mí. Porque también sé de dolor, de la soledad, de la vergüenza de amar sin ser correspondido, del desastre de la desconfianza, del veneno de la traición, del infortunio y del fracaso. Y porque, aún sabiéndolo, estando a tu lado confío ciegamente en el Destino que nos ha unido esta tarde, en el océano que divide ilusiones y hermana nuestras historias, parecidas más donde simulan diverger.

   Llevo tu mano y la mía hasta mi boca. Y acerco esa mano tan hermosa hasta mis labios. Deposito en ellos un beso de saliva, que se evapora rápidamente, y llevo ese beso al centro de mi pecho, donde mi corazón desbocado no ceja de gritar de algarabía, no deja de pronunciar tu nombre.

   Y te miro a los ojos sin desviar la mirada ni un solo segundo.

   Y sonríes. Y yo también. Y entiendes. Y yo también.

   Te levantas. Ese cuerpo inmenso se desplaza como flotando, fluye líquido hasta inundarme por entero. Y te acercas a mí. Tus ojos abiertos como planetas, tu sonrisa llena de ideas que no logro descifrar. Sueltas mi mano y llevas tus palmas a mi rostro. Y lo acercas al tuyo. Y sonríes. Y sonríes más al acercarnos… Noto el suave aliento cálido inundar mis labios, y un beso llena mi boca y la abro sediento buscándote a ti…

   Confía en este cariño. Confía en este amor como lo hago yo. En que todo saldrá bien; en que no será fácil ni quiero que lo sea; en que estaremos juntos hasta terminar el arrullo de los días.

   Sí, amor amor, confía en mí.

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6 thoughts on “Confía en mí/ Trust in me.

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