Si tú no quieres/ If you don’t want to.

I Can’t Make You Love Me. George Michael.

   Por más que intente engañarme, que me diga que te distraes cuando estamos juntos o que sigues con la mirada a alguien que pasa a nuestro lado y ni siquiera tomes mi mano cuando salimos de casa a una cena o algún concierto, sé dentro de mí que no, no me amas.

   Por más que me empeñe, sé que no llegaré jamás al centro de tu corazón. Soy consciente que nunca conseguiré que mis caricias aniden en lo profundo de tu piel ni que mis labios consigan llenar esa sed que nunca se agota.

   Pones de tu parte con un entusiasmo evaporado pero con una entrega de colegial aplicado. Un poco más y puedo llegar a pensar que amarme es un sacrificio o una tarea ímproba que te cuesta cada día más, como un fardo pesado que sólo la resignación hace superable.

   Cada caricia tuya nace de una reflexión profunda y necesita de todos los nervios de tu cuerpo, arropa todos los músculos de tu cuerpo, que se tensan insensibles al tacto de mi piel. Sé que te cuesta un mundo acercarte a mí cuando yacemos acostados; mi amor me impulsa a buscarte, a desearte, a poseerte, y tu espíirtu escapa de tus poros al tocarte, de suerte que pareces un ídolo de cristal al que temo quebrar con un impulso más intenso de lo habitual.

   Belleza de estatua, frialdad del acero; tu voluntad es la única que juega de mi parte en el interior de tu ser… No me digas que es un error, que me invento las cosas. Cierras los ojos cuando estamos juntos, y el amor del cuerpo es una pesadilla para tu cuerpo, que se encoge al terminar como si temiese una reprimenda o algo peor, el reflejo involuntario de una arcada. Te llenas de sueño o haces como si durmieras, me das las gracias como si fuese una transacción sin apenas importancia; giras ese cuerpo de mundo en el que me perdería si me dejases una pequeña parcela de piel, y te separas de mí aún más si fuese posible, y consigues huir de mi lado haciéndome sentir culpable.

   Que me haya enamorado de ti no es culpa tuya. ¿Quién podría resistirse a ti? Esos ojos rasgados, esas cejas tupidas, el cabello corto que nace cerca de la nuca; la nariz recta, perdida en el centro de tu cara como yo estoy en el núcleo de tu vida, y una sonrisa de cielo, que se nubla cuando me siente cerca, cuando me acerco e intento parecer normal, porque normalidad es lo que mi corazón anhela.

   Pero estoy cansado ya. No puedo hacer que me ames, no puedo pedir la luna. Puedo poseerla, puedo domeñarte… ¿Para qué? ¿Para sentir que huyes cuando rozo mi piel contra la tuya? ¿Para que te alejes con algunos amigos y hagas como si no me vieses en medio de una muchedumbre de desconocidos? Si tú no quieres, todo lo que haga te separaría todavía más de mí, si no lo ha hecho ya, y terminarías odiándome, ya que ahora me repudias.

   Si tú no lo deseas, no puedo forzar una caricia para que muera en el aire; no puedo forzar a la esclavitud a tu sonrisa, que sólo aparece cuando me sientes lejos y fuera de mi vista…

   ¡Oh! Lo sé. Lo sé demasiado bien. No puedo forzar el camino de un corazón salvaje, no puedo hacer que sientas la pasión de mis besos, la fiebre de mi piel al acercarme a ti, si tu no quieres amarme.

   Y aunque haya hecho lo imposible, aunque me haya entregado mucho más de lo que jamás te darás cuenta, mi amor no es suficiente para sustituir el amor de ambos, mi mar no es suficiente para llenar el espacio de tu océano, y debo dejarte ir.

   Cierro los ojos e intento imaginar cómo hubiese sido nuestra vida si me hubieses amado si quiera un poco; si tan sólo me hubieses regalado, mejor que tu sacrificio, un poquito de cariño, un gramito de amor… Qué maravilla. Cuántas risas floridas, cuánto sueño pleno, cuánta felicidad… Pero es sólo una fantasía, un deseo que se rompe cada mañana contra el muro de tu espalda.

   Por más que intente engañarme, por más que me empeñe, no puedo hacer que me ames. Si tú no quieres, no hay amor que germine en tu alma, no hay mimo que se descongele en el amplio espacio de tu pecho. No hay ningún sueño de amor, porque ni hay voluntad ni hay un presente por el que luchar.

   Y ahora que me abrazas, cuando siento el calor de tus arterias y el perfume de tu piel, la blandura de tus labios en mis mejillas con un tacto de algo extraño, siento que me rindo, sé que no puedo pelear más. Has ganado, me has ganado y me has dejado al mismo tiempo… Y está bien que sea así.

   No puedo hacer que me ames, lo sé… Y ahora sólo me abraza la derrota.

Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

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