Verano/ Summer.

El día a día/ The days we're living

Justo a tiempo/ Just in Time.

Arte/ Art

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Rincones de Málaga/ Málaga’s Corners.

Lugares que he visto/ Places I haven been, Música/ Music

O mio babbino caro, Hayley Westerna.

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Hola/ Hello.

El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Me encontraba solo, dando vueltas por la habitación del hotel. No sabía qué me pasaba, pero en un agobio venido de no sé dónde, me largué a dar un paseo por el puerto. Y sin embargo, el ir y venir del agua, la brisa serena que llegaba del mar, parecían no calmarme, y me traían tu imagen una y otra vez, como la marea insomne.

He dormido poco estos días lejos de casa. Mucho trabajo, poco más bien; las distancias cada vez más frecuentes; el cambio de comidas, de costumbres; los malos hábitos; yo qué sé. No he vuelto a fumar, así que puedes quedarte tranquilo. Y sin embargo he estado perdido todos estos días; me he dormido en dos conferencias, y la verdad no me importó que se supiera (creo que nadie se enteró, pues no fui el único en dormitar allí); he comido con un ansia irregular, ganando todo lo que tu dieta me hizo perder, y no, no he frecuentado el gimnasio del hotel, lo siento.

Ya sé qué me vas a decir. Y puede que sea por eso por lo que te he llamado. Sólo tu voz consigue calmarme un poco; consigue centrar mi vida y aclararme los objetivos y mis necesidades. Porque eres una necesidad única, la única que me importa realmente. Y te he llamado esta noche, en medio de las estrellas y del mar, sin importarme si estarías dormido, o en casa , o solo, o acompañado.

Tu voz oscura y susurrante, hecha de terciopelo, es una caricia que me llega a través del teléfono, mira tú. Sólo oír tu respiración a través de la línea, sólo sentirte murmurar, vale la pena cualquier tontería, cualquier deshora y cualquier circunstancia que no nos envuelva a ti y a mí.

Quería decirte Hola. Solamente. Simplemente. Porque oírte es estar a tu lado, y tu lado es lo único que quiero en mi vida. Ni mi trabajo, ni los viajes que nunca se terminan, ni las distancias que nos separan, nada es importante si se compara contigo, lo único incomparable de mi vida.

Eres tú, sólo tú quien consigue serenarme. Y por eso te he llamado, entre el arrullo del mar en el puerto y el murmullo de la brisa que llega hasta mi piel desnuda. Y aunque era tarde y todo estaba oscuro, tu voz ilumina mi momento y lo hace presente y necesitaba sentirte cerca de mí, de casa, de mi amor.

Porque ya no lo puedo callar más. Sí, sé que es una locura, después de tanto tiempo, después de lo que ha ocurrido entre nosotros, los desencuentros y los hallazgos… Todo eso tiene cabida en el mundo, y en mi mundo, tú eres el resumen y la finalidad, y la vía última para ser yo por completo.

Así que te he llamado tan tarde, y te he despertado para decirte que te quiero con una locura tranquila, que te amo con una caricia que escapa a la distancia y llega hasta nuestra casa y te arropa en el sueño. Te he llamado tan tarde, despertándote, porque la angustia del silencio me estaba matando, y la falta de sueño me desconcertaba y tu ausencia me enloquecía…

Pero fue oírte decir Hola y no pude seguir. La brisa marina se levantó entonces más fuerte e hizo que mi piel se erizara lleno de ti. Y callé, y callé lo que quería decirte, porque la distancia se me hizo insalvable, y nuestra historia juntos, una muralla inaccesible… Y temí perderte como amigo, como dulce amigo para ganarte como amante, amante que ya somos cada ve que sueño contigo. Pero sólo es un sueño y nada más…

Así que fue oírte decirme Hola y todo se calmó. Mi excitación, mi insomnio, mi desesperación. Porque tu voz de oscura caverna y suavidad de terciopelo calmó mis locuras y serenó mis deseos y me devolvió a una realidad en la que tú y yo somos más que amigos y menos que amantes, pero que aún podrá ser, la próxima vez que nos veamos, la próxima vez que estemos juntos y pueda abrazarte con este cuerpo hambriento y brindarte mi sed con unos labios llenos de ti.

Y aunque pienso en ti todas las noches, yo aquí solo y tú en casa, y aunque mis caricias sólo tengan tu nombre… Has conseguido que mi cabeza gobierne de nuevo a mi corazón, y lo haga retroceder… Esta enfermedad que lleva tu nombre continúa latiendo en mi interior, y me siento feliz de que así sea, porque me hace seguir hacia adelante y mirar al futuro, un futuro en el que siempre vas a estar tú, aquí a mi lado, en cuerpo y en alma, mientras mi corazón lata por ti y tu voz, de seda y de caricia, consiga serenar mis demonios sólo con un Hola a través del teléfono, de las circunstancias, de la distancia y del amor.

Apolo y Dafne.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Un mito en el que me hallo encerrado.

Palabras/ Words.

El mar interior/ The sea inside

Las acciones hacen daño, y las palabras curan. A veces, cuando discutimos por tonterías, procuro recordar que lo que te digo pronto lo olvido; lo que hago pronto lo lamento; y cuando me haces daño yo respondo y tú respondes, y hacemos cosas que no debemos y decimos palabras indebidas, y la herida se hace profunda y la curación parece imposible.

Esta última vez hemos descubierto cosas de nosotros mismos que nos han dado miedo, miedo porque se han materializado, se han hecho reales, y no está mal que haya ocurrido, no está mal saberlo ahora, pero cuando discutimos por tonterías, el mundo se me acabó por un segundo y no supe hacia dónde ir.

Y no podía verte, no quería verte. Mi orgullo herido, tu orgullo herido, mi decepción a flor de piel, y también la tuya. Pero extrañaba tanto el roce de tu pelo, el aroma de tu pecho, que no pude resistirme a llamarte, a acercar posiciones certeras, a rendirme a nuestro amor. Y sé que a ti te ha pasado lo mismo. Ahora ya no somos los mismos, pero somos más nosotros y eso me basta por ahora.

Por ahora me basta tenerte de nuevo entre mis brazos y acunarte hasta que te quedes dormido, mientras te hablo y te cuento lo que hice durante el día, lo mucho que te he extrañado, lo mucho que me importas. Y tú te quedas sonriendo y me dices, con esa voz dulce de arrullo, lo mucho que me quieres, que me extrañas y que me deseas. Y en nuestras palabras ya no cabe el miedo ni cabe el orgullo ni la discusión. Porque acercarnos a hablar ha curado nuestras heridas, las tuyas y las mías, y ha tendido un puente entre el sueño que soñábamos hasta ahora y nuestra realidad.

Ahora te conozco más; sé quién eres tú. Tú sabes más de mí mismo, y quizá más de lo que yo sé. Ya no discutimos por tonterías, sino por buscar razones, por hallar salidas. Y cuando sonríes en medio de mi discurso, y cuando me quedo embobado mirándote a los ojos mientras disertas sobre no sé qué, el mundo se detiene en el dintel de nuestra casa y penetra una paz de cielo y una pasión de fuego y gira nuestro horizonte para acercarnos lentamente hasta tocarnos los dedos, los labios y los corazones.

Y cada palabra que decimos entonces es un bálsamo para nuestro amor. Cada palabra que te digo brota del alma y se escapa desde mi boca hasta ti; cada palabra que dices, desprende el universo de tu cuerpo y se clava en lo más hondo de mi interior y hace brotar flores y frutos con fuerza indomable e inaudita.

Cuando hablamos somos más nosotros, y podemos perseguir la realidad de nuestro sueño común. Somos un sólo núcleo que se divide hasta la eternidad, y nuestros brazos y nuestras piernas y nuestros labios recorren un universo paralelo y sincero, cubierto de azul y de oro, cargado de presente y de futuro feliz.

Por eso intento recordar que, a pesar de las distancias aparentes, juntos formamos un solo universo, un universo unido por las palabras que aman, por las palabras que pueden llegar a separarnos. Y por eso intento tener siempre presente que las palabras duelen y producen profundas heridas, pero también curan, curan porque nos desnudan, nos acercan y nos aceptan y hacen de nuestro amor una aventura nueva, llena de firme fantasía y de conexión.

Y yo te amo, por encima de todas las cosas posibles, y así te lo demuestro, y así te lo digo, una y otra vez.

Pablo Robledo: ¡maravilloso!/ Pablo Robledo: So Nice!

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Pablo Robledo es una de esas personas a las que sólo se puede querer: cariñoso, atento, educado y dueño de una sensibilidad extraordinaria de tan poco común, y sin embargo tan natural, que casi no es de este mundo. Es un artista del estilismo y aplica en su trabajo la misma elegancia que lo caracteriza y la misma belleza que lo engalana. Ha trabajado, y trabaja, para grandes eventos y firmas exclusivas; su conocimiento de la luz y la sombra, del color y del degradado se extiende a la vida, e ilumina cada aspecto de la existencia con su generosidad y su saber estar. Nada en él es pequeño ni nada carece de valor. Y su trabajo es fiel reflejo de su vida, y quizá no haya mejor adjetivo para describirlo que: ¡maravilloso!


So Nice, Wanda de Sah & Sergio Mendes.

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