Perdona a mi corazón/ Forgive my heart.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

   1d867fe84dea11e28e2022000a1cdd10_7Lo intento. Mi cabeza me dice no, pero mi corazón me dice ve.

   Y voy. Y pienso en ti. Una y otra vez. Con esa intensidad de lo obsesivo. Y ese sentimiento enorme que apenas duró un suspiro me llena otra vez y se me derraman las sonrisas y el pecho se llena de mariposas al revivir las caricias que nos dimos y los besos que no nos negamos. Y el adiós que nos dijimos.

   Perdona a mi corazón, ese tonto sinrazón. Todavía late por ti y aún suspira por ti como si fueses importante en la vida, como una vez lo fuiste. Antes de que me dijeras que no. Antes de que la efímera pasión se disipase y el eterno amor se enfriase en una sorda mueca.

   Y son mis sueños que se resisten a tu ausencia. Mi mente me dice no, pero el corazón va a su aire, qué le vamos a hacer. Así que perdónalo si me hace llamarte a veces, si anhela todavía oír tu voz o sentir el lento planeo de tu aliento sobre mi cuello.

   No quieres saber nada de mí, y créeme que lo entiendo. Pero quién se lo dice al corazón rabioso, que va por libre; quién se lo explica a mi piel, que extraña tu vecindad y el peso de tu cuerpo en el lecho. Los sueños que se tejen arrebatados por la pasión y un fin de semana maravilloso cuyos restos son cenizas con las que aún escribo tu nombre.

   Todavía.

   Así que perdona a mis sueños que siguen enredándote y perdona a mi corazón que sigue amándote todavía, en la locura de este presente que quiere negar y no puede, y en este mar de ansiedad en el que nado desde el día que me dijiste adiós.

   Perdona a mi corazón que aún te ama y no sabe qué hacer más que llorar por ti.

   Todavía.

¿Y qué, mañana?/ Tomorrow may never come.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

a Lluis, que pidió una fantasía.

   Por lo que sabemos, mañana llegará y nos separaremos.

   Iremos cada uno por caminos separados. Seguiremos en contacto y quizá nos veamos para un café rápido o una palmada en la espalda.

   Por lo que sabemos, esto es un sueño. Juntos aquí, en esta ciudad desconocida, conociéndonos  lentamente, con las prisas de la primera vez. Todo es nuevo. Tu piel, la mía; el olor, la tacto, el hambre, la búsqueda, y también el placer.

   Juntos aquí tras muchos intentos, muchas pruebas. Juntos muy juntos, piel con piel, tanto que ni nos separamos para cenar, comiendo de tu mano, bebiendo de la mía.

   Hemos descubierto nuevas puertas, hemos horadado campos ignotos y salvajes. Tu valentía, y la mía, y todo junto: corazón, pechos, piernas, manos, idos y venidos, dentro y fuera de un mundo único que hemos construido, ladrillo a ladrillo, tú y yo en estos dos días llenos de besos.

   Besos con sabor a piel, a tacto novedoso y sin embargo tan antiguo como esta hermosa ciudad que nos acoge como a amantes secretos.

   Durante dos días nos amamos sin haber sido nunca amantes. Por dos días el mundo se detiene en el dintel de nuestra habitación y no hay alba, no hay atardecer que rezume en la ventana abierta al frío otoñal.

   Qué bella esta ciudad que has escogido para vernos. Qué belleza hay en tu mirada y en tu sonrisa pícara. Y en tus manos y en la solidez de tus piernas.

   Por lo que sabemos esto es un sueño. Y los sueños se acaban. Como se acaba la vida.

   Por lo que sabemos, esto puede no ser más que un espejismo y mañana todo habrá acabado.

   ¿Y qué, mañana? Mañana puede que nunca exista, o que llegue puntual en la curva del reloj.

   Mientras tanto tú sobre mí, yo sobre ti y la noche abrazados y el día acurrucados en el lento mecido de nuestros cuerpos, escondidos entre pieles, sábanas y champaña. Y amor. O un sueño de amor.

   ¿Y qué, mañana? Cuando aún nos tenemos hoy.