El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature

El amante alemán: la vida en círculos

Portada_El-amante-aleman_web

Julián Martínez Gómez ha escrito su primera novela: El amante alemán, de la mano de Editorial Dos Bigotes, un nuevo ejemplo de edición cuidada, novedosa y con espíritu de perpetuidad.

Como la edición, El amante alemán, tiene algo de novedoso. Una historia confluente, ondulante, que nos lleva de La Habana a Berlín, de Madrid a Berlín, de un corazón (com)partido en los años ochenta del siglo pasado, por ideologías y costumbres, y un corazón compartido en nuestros días.

Mucho ha cambiado el mundo, y la ideología humana, en ese período de tiempo. Una historia paralela, en dos generaciones distintas, que lo viven de forma diametralmente opuesta, que se sufre y se redime, a través de una felicidad ficticia, la unión de una historia que un desastre aeronáutico impide, y la historia de un encuentro fortuito que cierra el círculo en el punto del encuentro y la felicidad.

El amante alemán es un relato de redención, de padres a hijos, de hijos a padres; de secretos ocultos por presiones externas (amores ocultos por el qué dirán y la represión social y la incompetencia social) y pura libertad una vez deshechas las cadenas que los atan. Hay amores que culminan con la muerte, y hay amores que brillan reforzados por la vida: el de Julio y Sebastian mantiene su magia intacta una vez el relato termina.

julian-martinez-gomez-1-200x300

Sin lograrlo del todo (es muy difícil, a mi parecer, conseguirlo; pero muy valiente el intento), El amante alemán es el retrato de cuatro voces. El narrador omnisciente parte con ventaja: todo lo sabe, y puede inferir y retratar los personajes llevando un mismo estilo narrativo en todo el relato. Escribir en primera persona nos obliga a desarrollar la voz  de un personaje hasta límites insospechados; hacerlo en cuatro no siempre se consigue, porque el estilo de escritura se cuela por las rendijas de lo evidente. Y, sin embargo, Julián Martínez Gómez consigue un relato coherente, lleno de una poesía inusitada en su sencillez, y de una musicalidad maravillosa: el lenguaje de Julio es embriagador, su voz es una delicia del Caribe: en su relato podemos oír en ecos ese maravilloso lenguaje que nació en Latinoamérica y que le ha reportado fama mundial: nada más bello que esas referencias constantes, que esas metáforas imposibles. En Sebastian, al contrario, con una forma de ser teutona, se adivina delicado, cauto, lleno de una fragilidad hermosa que despierta, como una flor en un ambiente cálido, hasta resplandecer. El amante alemán guarda dentro de sí la capacidad poética de su autor, quizá porque en el fondo habla, y y lo hace en cada línea, de amor. Y eso es, es, una delicia.

Estándar