Una vuelta por el Camino/ A Glance of The Camino.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

ArteHistoria.com

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Lejos de ti/ Far away from you.

El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Al irte dejaste algo más que un vacío en mi cama. Dejaste atrás un amor que se deshace en mis manos, que se pulveriza al salir de mi boca y no recibir la saliva de tu lengua, y se desmaya sin fuerzas porque no llega a ti.

Al irte dejaste un vacío en mi alma, que no puedo llenar con los días que pasan. Y aunque sé que no me amas, que quizá nunca me hayas querido, yo, amor, con amor para los dos, me empeño en recordar lo contrario, y aunque solo, sólo suspiro soñando con tu vuelta.

El vacío oscuro que dejaste al irte lo llena todo. Cada caricia que dibujo en el aire, cada recuerdo que me llega de repente tras el vuelo de una cortina, tras el ruido de la fuente o tras el sonido del silencio, resuena pesada a mi alrededor como una tumba abierta.

Has enterrado el amor que sentías por mí y te has ido sin volverte atrás. Pero me has dejado con el recuerdo de tu savia, con el arrullo de tu nombre, y ese recuerdo me tiñe el sueño y me saca el sueño, y llega hasta mi mente comiéndose a pedazos mi corazón.

Mi corazón que late sin fuerzas por un fantasma que ya no está, por un cuerpo cuyo calor desaparece en la distancia, y cuyo encuentro es un desencuentro y cuyo principio no es más que un final venido a menos, sin fervor, favor ni conveniencia, sin más rescoldos que una llama perdida en el fondo de mi corazón solitario.

Lejos de ti no hay nada, oscuridad que deshilacha la fibra de mi alma y me relega al abandono y al olvido, como si nunca haberte amado hubiese sido posible.

Y, aunque intento hacerme a la idea, no puedo parar de pensar en ti. Y sé que, si consiguiese atravesar el océano de tu razón, si pudiese conquistar la altura de tu orgullo, llegaría al balcón de tu boca, besaría esos labios con una ternura y una pasión desconocida, y tu corazón se abriría por fin a una nueva idea, a un nuevo sentido y a una nueva vida, vida que no se agotaría al nacer en mí.

Pero ya no es posible… Lo posible es la soledad que rodea mi camino, y la lluvia en mi corazón cerrado, y la imposibilidad de mi mente para comprender tu abandono, tu huida y tu desamor.

Porque yo te amo, te sigo amando, aún cuando no puedas entender el motivo. Y lo creo, créeme que lo creo, porque ni yo mismo puedo hacerlo.

Te amé cuando estabas cerca, y la risa y la piel y la desnudez formaban un conjunto con mi cuerpo. Te sigo amando, aún en la distancia, cuando no hay entre nosotros ni pensamientos, ni palabras, ni caricias. Lejos de ti no soy nada; lejos de ti dejo de serlo todo…

Y así ha de ser hasta que consiga olvidarte, si algo así puede ser posible.  Mientras tanto, contigo en la distancia, qué solo me encuentro y qué solo me has dejado, pensando siempre en ti.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Un beso/ A Kiss.

Arte/ Art

Gustav Klimt (1862-1918)

Velázquez o la Eternidad/ Velázquez or Eternity.

Arte/ Art, Lo que he visto/ What I've seen

Diego de Velázquez (1599-1660) o la luz, el trazo, la sapiencia, el color y la Eternidad/ Diego de Velázquez (1599-1660) or light, brush, sapience, color and Eternity.

Soy médico/ I’m a Doctor.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Medicina/ Medicine

Un día como hoy, hace diez años, comencé mi carrera profesional como médico. Hace diez años entré por primera vez en el Hospital para entregarme al período formativo de la especialidad que he elegido. Hace diez años me puse por primera vez una bata blanca sobre los hombros, un estetoscopio sobre el cuello (y noté por primera vez su peso real), firmé mi primer contrato laboral, interactué con personas similares a mí (con todo lo que eso conlleva) y, por primera vez, con el objeto y razón de haber llegado hasta allí: la Enfermedad.

Nunca me he visto a mí mismo como médico. Por eso mi sorpresa la primera vez que un paciente me detuvo en el pasillo llamándome Doctor. Ni me detuve. Y no por mala educación o por prisas: jamás imaginé que se refería a mí. El pobre tuvo que apretar el paso para poder darme alcance por el pasillo de Medicina Interna (los médicos no corremos por los pasillos, o eso es lo que queremos creer), y una vez que lo consiguió, tironeó de mi bata y me hizo una pregunta. A mí. Y se la contesté, claro. De la mejor forma posible para no darle a entender que era nuevo en el hospital y que aún no tenía idea de lo que necesitaba.

He aprendido mucho en este tiempo. A trabajar, obviamente, alguien afortunado que hasta ese momento sólo había estudiado; a tener responsabilidad y crecer con ella; a adquirir compromisos, centrados en las guardias (y todo lo que estar de guardia conlleva, que es mucho); a lidiar con compañeros más o menos simpáticos, rencorosos o manipuladores, pero también amorosos, dulces y responsables; a convivir con los verdaderos trabajadores de la Salud: la Enfermería, con su entrega y su problemática; el personal Auxiliar, sin cuya ayuda ambos nuestros mundos no funcionarían; los Celadores, tan dispuestos a veces y a veces tan dueños del mundo, y el amplio abanico de los auxiliares administrativos. Y, finalmente, aprender a ser realmente un médico.

Diez años he necesitado para ser capaz de ponerme en pie y decir que soy médico sin reticiencias, sin ambigüedades. Lo soy y lo seré a partir de ahora, no importa lo que haga, dónde me encuentre o lo que deje atrás. Diez años he necesitado para darme cuenta que ser médico es lo único que sé hacer, y aunque no soy perfecto (y, desgraciadamente, nunca lo seré), cuando me enfundo en mi uniforme, cuando en una reunión alguien pregunta y me somete a un interrogatorio entre curioso y necesitado; cuando salgo cansado o somnoliento o eufórico, es porque lo soy, y no hay mucho de malo en serlo. O no siempre, claro.

Soy médico. Podría haber sido actor, si tuviese talento; o modelo, si fuera guapo; relaciones públicas, si fuera simpático; o político, si no tuviese remordimientos. Podría haber sido bailarín, si no fuese tan alto; o pintor, si me hubiese esforzado algo más; o periodista, si el destino no me hubiese mecido en otras aguas; o rico heredero, si se me hubiese dado por nacer en cuna de oro. Pero soy médico y hasta aquí he llegado. He caminado un largo sendero (y, créanme, es muy largo), he lidiado con egos inmensos y con mentes obtusas y cerradas; he dormido con mi miedo y el de los demás, y me enfrento a él cada día que pasa; he conocido el Dolor, la Enfermedad, el Desprecio, el Aprecio, la Esperanza y la Muerte, y el Compañerismo y la Amistad. Y estoy aquí.

Miro hacia atrás y veo un hombre que ya no es un chaval, con la ansiedad, el miedo y la ilusión en la mirada. En el punto en el que hoy me encuentro, diez años después, ese hombre que ya dejó de ser un chaval y que empieza a peinar algunas canas, canaliza como puede la ansiedad y el miedo (porque a veces siente miedo), intenta seguir sintiendo pasión por lo que hace, sigue respetando a sus compañeros y, por sobre todo, a sus pacientes; y tiene, quizá, la mirada un tanto apagada, un poco cansada y triste. Pero está ahí.

La fama no es algo real/ Fame is not a real thing.

Arte/ Art

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.


Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Reciclaje/ Recycle.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside