Alrededor de mi cárcel/ Turn Around My Jail.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Música/ Music

Soy un solitario. Siempre lo he sido. Y ahora serlo ya no me preocupa. Creo que todos lo hemos sido alguna vez, o que lo somos en algún momento del día. Y está bien que así sea.

***

Tengo una manera explosiva y dramática de expresar mi ira. Todo pasa en poco tiempo, quizá cinco minutos, pero tiene la fuerza de la naturaleza, la abrasadora sustancia del fuego que todo lo destruye. Así soy yo. Pero, una vez pasada la tormenta, al contemplar la destrucción que he dejado a mi paso, la culpa se encarga de apagar las llamas y de llenarme de remordimientos.

***

Me resulta muy difícil de decir: «Lo siento». Sin embargo soy grácil y generoso con la Gratitud, que no olvido nunca.

***

Arrastro una marea de remordimientos. Pero, así como la Vida pasa a través de mí, les hace perder peso e importancia en el mundo. Hoy soy más libre de lo que era diez años atrás. Ésta es una de las múltiples caras de la Libertad.

***

Amo lento, hondo y apasionado. No sé hacerlo de otra forma.

***

Atesoro grandes esperanzas en aquellos a los que amo. Y eso es una cruz para ellos y para mí. Sin embargo, que ellos lo ignoren es una fortuna. Sólo el fluir del tiempo me ha enseñado que cada quien tiene su propio ritmo, florece en su propio espacio, libera su ser más íntimo cuando se siente seguro de ser querido. Todos vamos alcanzando, apenas reconociéndolo, aquello para lo que hemos venido a hacer aquí, que es vivir.

***

Soy una persona extremadamente tímida. Pero me convierto en un payaso nada más me siento cómodo y querido, o tengo un brazo del que apoyarme. Soy capaz de mover el mundo. Y eso es una tontería muy graciosa.

***

Me odio a mí mismo la mayoría de los días; los segundos caen y se transforman en días y los días en años. Pero Dios ha dulcificado ese burdo sentir, y hoy soy más indulgente conmigo de lo que fui ayer.

***

Soy demasiado perezoso como para ser tildado de adicto al trabajo.

***

Estudié Medicina para saber cómo estaba hecho el hombre, qué mecanismos y por qué causas se produce ese maravilloso milagro que es el cuerpo. Pero nunca me imaginé a mí mismo ejerciendo… Y ahora me encuentro en la parte más alta del servicio médico… Si esto no es irónico, nada lo es.

***

Amo lo que hago, adoro mi trabajo. Pero no es mi sueño. Y por eso no me entrego a él con la pasión que se merece. Y sé que es un error.

***

Amo el Servicio. Ser médico significa eso: Servir. Es la única razón por la que ejercer Medicina. Este regalo, que recibo día a día, me sigue llenando de intrigas y aún me maravilla.

***

Escribo en mi soledad. Vana poesía. Pensamientos deshojados. Incluso una novela. Profunda y lírica; quizá demasiado. Pero alguien me dijo hace veinte años que debería esperar hasta tener cuarenta para poder aprehender algo tan vasto. Tenía razón. No estaba preparado de aquélla para escribir una historia semejante. Pero ha seguido viva dentro de mí, y eso de por sí es un milagro. Así que el tiempo ha llegado y he acometido esa tarea con mucha timidez e inconstancia. Pero la acabaré. Lo haré. Porque quiero ver vivos a esos personajes que me han acompañado media vida, y porque se lo merecen.

***

Solía dibujar realmente bien y ver la vida con otros ojos. Continúo viendo a la vida llena de colores desbordantes, pero nunca más he vuelto a dibujar. No sé cuándo lo abandoné ni por qué. Ahora tengo miedo de no saber hacerlo, y por eso no lo intento.

***

Me encanta la música. Y me dejo llevar por su sonido y, si las letras bañan de significado, me dejo guiar por ellas. Amo a las palabras por encima de toda creación artística. La música me inspira y me ayuda a ver la vida desde otros ángulos. Violines, pianos, flautas, guitarras… Pero las palabras evocan en mí otras sensaciones y otros sueños.

***

Leo. Leo muchísimo. Literalmente ingiero libros.

***

Sin embargo, sé que debería estudiar más.Pero me aburre. Y por eso he dejado de hacerlo.

***

Me hallo en este gran agujero todo el tiempo. Escalar las empinadas paredes que me rodean me roba toda la fuerza, todos los esfuerzos que puedo tener. Pero, a pesar de ello o debido a ello, sigo vivo, por lo que continúo intentando ascender hasta ese borde que asegure mi libertad. Quizá escalar sea la metáfora que mejor describa mi vida en estos momentos.

***

El Tiempo pasa y me hago mayor. Nunca me ha gustado, pero me voy acostumbrando a ello. Me gustaría mucho mejorar mi aspecto físico, conseguir en la madurez ese estado que parece reservado sólo a la lozanía de los primeros años y que yo nunca he tenido. Un paso más en la lenta ascensión a la que dedico parte de mi vida. Quizá sea el momento de afrontarlo todo, cambiarlo todo y romper la crisálida de una vez, sin importar las consecuencias que una destrucción sin igual pueda tener. Puede que sean horas de dejar todas las cenizas atrás.

***

Me rio. Alto y claro. De forma políticamente incorrecta. Y mucho. Y me encanta. No me importa si eso perturba la quietud de los demás. Ya no.

***

Y sin embargo, en lo profundo, soy dueño de una extraña paz ante la Vida. Como si, en el fondo, supiera que una mano me sostiene. En el trabajo han llegado a llamarme, con mucho humor, el Doctor Zen. Quizá porque confío demasiado en mi intuición. Mi instinto me habla, me guía… Y quizá también porque asumo que, una vez se ha hecho todo lo humanamente posible, todos quedamos en brazos del Destino.

***

Me encantaría hablar Inglés correctamente. Y aprender algo de Italiano y Alemán. Pero Italiano…

***

No tengo habilidad alguna para hacer listas. Eso se lo dejo a un escritor norteamericano, del cual soy seguidor y amigo, porque lo merece. A él le gusta mucho confeccionar listas, de todo y para todo. Y lo hace muy bien. Como prueba, se ve que yo soy un desastre.

***

Generalmente reacciono en vez de actuar. Cada vez que he intentado poner en marcha un proyecto, una ideal, un cambio, la Vida me demuestra que mis deseos no se pueden hacer realidad, no como yo sueño que sean. Así que he aprendido a hacer aquello que tengo que hacer y esperar… Las cosas ocurren, las personas aparecen y se van cuando deben hacerlo, no cuando quiero que lo hagan. Y ésa es una lección dura de aprender.

***

Amo a Dios. Como a un Padre. Él es mi religión. Me siento seguro, pues siento su presencia, aún en la hora más oscura, por todas partes, rodeándome.

***

Adoro el Otoño. Es mi estación favorita del año, con sus rosas, sus amarillos y castaños… Y la Primavera, con sus días eternos y sus atardeceres lentos y perezosos… Soy muy melancólico.

***

No puedo tolerar el sufrimiento ajeno. No me puedo resistir ante una caricia o ante una sonrisa escondida. Cualquiera puede conquistarme para siempre con gestos así de simples. Y mi confianza es eterna como el universo, amplia como el espacio y estable como la vida.

***

Soy perdurable, confiable y constante. En todo. Hasta en la indiferencia.

***

No tolero el ruido. Odio ser interrumpido, molestado, cuando estoy concentrado y rompen ese momento mágico que me atrapa. Me gusta la calma, la música que atrapa y arrulla, y una gran chimenea encendida y el sonido de las olas en la playa y el aroma de la sal marina.

***

Me gustaría vivir por siempre contemplando el mar.  Y morir viendo la costa. Adoro la Naturaleza y las montañas, sabias y serenas, pero mi elemento es agua fluida, espuma y sal.

***

Tengo los mejores amigos. Desconozco la extraña razón, pero son para siempre. Los amo a cada uno con un amor cada día menos egoísta, que ellos me enseñan. Soy un aprendiz de su cariño. Y me gusta serlo.

***

Amé a alguien que nunca me amó, ni siquiera un poco. Y amé mucho, mucho, por dos. Y nadie se fija en mí, que llevo este secreto escrito en los ojos… Así que estoy solo.

***

No duermo. Pesadillas; mala conciencia; mala suerte; pensar demasiado. Lo que sea. Lo único cierto es que no duermo. Por eso sueño despierto.

***

Crecí a la vera del Mar Caribe.

***

Mido 1,97 metros. Es sólo genética. Pero todos, de pequeño, me decían que sería mucho más bajito. No hay que confiar en tanto visionario. No debemos dejar que nadie nos diga qué somos ni lo que seremos. Dios es un gran tipo. Hay que seguir, seguir siempre, y vivir.

************************************************************************************************************

I’m a loner. Always have been. And now I don’t care about it. I guess anybody is at some point of life and at some level everyday.

***

I have this explosive way to express my anger. It only takes five minutes, but during those minutes, we can figure out a big tsunami leaving all destroyed. That’s me. But I feel guilty right away.

***

It’s hard to say I’m sorry. But I never forget a kind gesture. Ever.

***

I have tons of regrets. But as Life passes by, they’re cleaning themselves. Now I’m more free than ten years ago. That’s one of the many faces of Freedom.

***

I do love deeply. I don’t know any other way to do it. So, I do it.

***

I have high expectations from the people I care. But Time showed me that’s better to hide them and just wait that people by themselves develop those magic and unique gifts they have inside at their own pace. Don’t rush things. Everything has an inner rhythm that needs to be respect. So, I do it.

***

I’m a ver very very shy person. But when I feel secure and surrounded, I’m a clown.

***

I hate myself most of the times. But God softened this insane hate and now I’m more indulge with myself.

***

I’m too lazy to be considerer as a workalcholic.

***

I studied Medicine to know how this wonderful body we have works and produces its magic. But I never pictured myself practicing… And now I’m on the top of the Medical Services… If in this isn’t ironic, then nothing will be.

***

I do love my job. Though, it’s not my dream.

***

I do love to Service. Being a Doctor to me mean this: to service. It’s a reason to practice Medicine. This everyday gift is still intriguing me.

***

I write in my solitude. Poetry. Random thoughts. Even a novel. A lyric one. But someone told me 20 years back that I was unable to write something so deep until I was 40. She was right. I wasn’t prepared to write that story. But it kept alive inside me through all of these years. And time’s up. So, i’m doing it with shyness and inconstancy. But I’ll do it. I will.

***

I used to draw very well. I used to see Life through different eyes. I’m still seeing Life with different colors, but I never draw again. Don’t know why I stopped, but now I’m afraid to discover I cannot do it anymore.

***

I do love music. And I listen to the music and, if the lyrics are meaningful, to them too. I love words above all. Music inspires me and helps me to see Life through different ways. Violins, pianos, flutes, guitars… Lyrics evoke inside me other sensations, other dreams.

***

I do love to read. I literally eat books.

***

I have to study more. But I don’t feel like it.

***

I’m trapped in this big hole all the time. To climb the walls that surrounded me takes all the efforts I could have. But I’m still alive, so I’m still trying to. Maybe to climb is the best metaphor of Life for me right now.

***

Time passes and I’m growing old. I never liked it, but now I’m getting used to it. I want to achieve a better physical looks, that one I never had. Maybe I’m still on time to achieve that gift to me. Though I don’t know how.

***

I laugh a lot. So hard and so loudly. So politically incorrect. That’s fun.

***

I have this inner calm in Life. At work, they call me Zen Doctor. Maybe it’s because I trust too much in intuition. It speaks to me, guides me… And, maybe it’s because, once we do all we humanly could do, there’s nothing more than Destiny.

***

I would like to speak English correctly. And learn to speak Italian. And some German. But Italian…

***

I’m not good at doing lists. I’ll leave to a great writer and good american friend. I’m his fan because he worth it. But he likes making lists too much.

***

I react rather than act. Life snapped at my face every time I wanted to achieve something. I just learned to do what I have to do and wait… Things happen when they’re meant to be. That’s not an easy lesson to take.

***

I do love God. Like a Father. He’s all my Religion. I feel secure. I feel his Presence everywhere.

***

I do love Autumn. It’s my favorite time of the year, with its roses, yellows and browns. And Springtime, with those long days and slow rose sunsets… I’m melancholic.

***

I can’t stand suffering. I lose myself with a gentle touch and a shy smile. Anybody could conquer me with those simply gestures.

***

I hate Noise. I hate being disturbed while I’m concentrated. I love calm and music and a big fireplace and the sound of the shore and the smell of the salt.

***

I’d like to live in front of the sea forever. And dying watching the sleepless shore. I love Nature and Mountains, but my element is fluid water, salt and foam.

***

I have the best friends. Though I don’t know why. But they’re forever. Love each of them deeply.

***

I loved someone that never returned me love. So I’m hurt. Hurt. And alone.

***

I don’t sleep. Bad dreams; bad conscience; bad luck; thin too much. Whatever. But I don’t do it. So, I’m sleepless.

***

I grew up by the Caribbean Sea.

***

I’m 6 feet 5 inches tall. It’s genetics. But everyone, as a child, kept telling me that I’d shorter. Don’t trust anybody with those psychic powers. Don’t let anybody tell you what you’re or you’ll be. God is a great person. Go on, go on, and live.

Un encuentro afortunado/ A Wonderful Affair.

Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Medicina/ Medicine

El artista visual Philip Scott Johnson, con el primero de sus vídeos dedicados a la belleza del arte, la música y el ser humano. Ver su trabajo, donde aúna música, poesía y elegancia, es un placer para los sentidos.

Visual artist Philip Scott Johnson , with the first of his videos about the joy of Art, Music and the Human Beign. Watch his work is a miracle of sound, poetry and elegance, and it’s a pure pleasure to the senses.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

more about «This is a classic but still gorgeous«, posted with vodpod

A veces me siento así/ Sometimes I feel this way.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Lo sabré/ I’ll Know.

El mar interior/ The sea inside

Sé que puedo volar/ I Believe I Can Fly.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Para A&A, que están viviendo un sueño lleno de riesgos y miedos pero también repleto de alegría y esperanzas.

Me gustaría decírtelo en voz baja, pegadito al oído entre susurros que sepan a chocolate. Porque te quiero de una manera nueva, de una forma que nunca quise, y aún no me repongo de la impresión que me causaste, ni de la revolución que produjiste en mi interior, y sólo se me da por comer chocolate, que me calma de una manera tonta y me hace pensar en ti.

Esta mañana, antes de irme, era muy temprano. Estabas tan dormido, quiero decir profundamente, que me pareció cruel despertarte. Tenías la cara relajada y una sonrisa en los labios. Creo que, desde que te encontré, no te había visto así de tranquilo. Estás siempre alerta, como a punto de saltar de un resorte. Y sé que no es por mí, pero me preocupa igual. No quise perturbar tu tranquilidad, que sin saberlo, he deseado incluso antes de conocerte. Tus ojos tranquilos, tus brazos enormes separados del cuerpo por esa gran almohada de la que empiezo a tener celos…Es una tontería, ¿verdad? Cómo en tan poco intervalo de tiempo has pasado a ser el eje de mi vida, mi razón para respirar, para luchar y para quedarme despierto. Creo que no he dormido más de cuatro horas seguidas desde que compartimos lecho. No puedo. No puedo dejar de mirarte. Me emborracho con tu imagen, y me emociono tanto, que las lágrimas llegan a mis ojos del puro cariño que me inspiras, y me desvelo, noche tras día, sintiendo tu calor reposado, tu cuerpo pesado y ágil de felino, y ese hueco profundo que has cavado en mi corazón, repleto hasta ahora de sensaciones placenteras y de verdadero futuro.

No sé qué ha ocurrido. No puedo explicármelo. Y lo curioso es que tampoco lo deseo. Sólo quiero estar contigo a todas horas, no separarme de la única persona en el mundo que me ha dejado ser lo que soy, que me ha aceptado sin pestañear y que no me ha exigido nada: un comportamiento, una promesa, un compromiso. Sé que te vi y tuve que sonreírte, y detuve mi camino porque venías hacia mí, y tropezamos y casi me caigo y tus brazos de grúa me ayudaron a pocos centímetros del suelo y me sonreíste y yo tenía mi boca abierta enseñando todos los dientes del gusto que me daba. Tu contacto fue un choque eléctrico; tu mirada, la chispa que encendió mi corazón. Y, para agradecerte la ayuda y el tropezón, te sonreí con todo el sol que tengo en mi alma, y pareciste darte cuenta. Emprendiste de nuevo tu camino y yo seguía  allí, de pie, sin mover ni un músculo… Hasta que te giraste, me volviste a mirar, te pareció extraño, supongo, y te acercaste otra vez. Y todo empezó. Y te has convertido en lo mejor de mi vida.

Esta mañana te contemplé como en un altar. Es un error, lo sé, porque eres mi dios. Y, sin embargo, tenía que irme a trabajar y no quería, y remoloneaba tontorrón por la habitación cuidando de no hacer ruido, porque menuda la haría si conseguía despertarte, que entonces no habría fuerza en el universo que me arrancase de nuestra cama. Tu cama. Nuestra cama. Nuestra… Nuestra.

Respirabas plácidamente. Henchías ese pecho enorme, que tanto me gusta acariciar al calor de mi sombra, con un ritmo de bailarín; y te movías con ligeros espasmos, dulces y salados, acomodándote mejor al espacio de pronto enorme del sueño. Y te recorrí con la mirada lento, que no quería desaprovechar ningún rectángulo de piel que quedase descubierto por la sábana; muy lento, deteniéndome en cada recodo de tu cuerpo, en cada meseta y en cada valle. Eres mío. Soy tuyo. Soy tuyo. Y una alegría todopoderosa me llenó el alma como en una Epifanía. Y supe allí mismo que te has convertido en mi religión y en más que en eso: en mi objetivo de vida. Y te juro por el Dios que nos ha unido en esta cama, que mi único sueño es el dártelo todo, porque todo lo mereces, y que sólo tu alegría quiero recibir a manos llenas; oír esa risa que rebota en las paredes; disfrutar de esa ironía que dura hectáreas; y aprovechar para ti toda esa energía que emerge de tu corazón nuclear.

No te desperté aunque quería hacerlo, para comerte a besos, para darte en cada caricia mi eterno agradecimiento. Porque me has despertado de esa eterna pesadilla que era mi vida; me has liberado de la cárcel de sentimientos en los que me encontraba atrapado, y me has regalado el espacio para desplegar mis alas en plena libertad. Y es que eres mi libertad. Lo único que necesitaba realmente para ser feliz…¿Cómo no voy a darte mi vida, amor, si tú me has hecho el mayor de los regalos? Me has devuelto mi propio ser, me has aceptado sin preocuparte, sin añadirte y sin molestarte. Y no has pedido nada a cambio de esa comprensión y de esa energía. Me has enseñado a batir el viento, y contigo bajo mis alas, me has enseñado a volar. Tú me has enseñado que no hay error en lo que soy, sino una pureza exquisita, hecha de oro y cristal, y una pasión inabarcable, que ningún encuentro parece agotar.

Estoy ebrio de libertad, y esa ebriedad eres tú. Desde que te vi y nos sonreímos y nos hablamos y nos oímos y nos acariciamos, nada tiene sentido porque todo cobra el sentido de la normalidad, y el amor que brota enérgico me llena de sobriedad y me enseña el verdadero camino, el sendero que mi miedo, mis inseguridades y mi propio error me impedían apreciar con claridad. Eres mi luz, mi aliento, el viento que se entremete entre las plumas de mis alas y las hincha de vida, de vida etérea, y que me hace volar.

Gracias a ti puedo volar, porque crees es mí y haces que yo crea de verdad en mí. Y el resto es sólo resto, humus sobre el cual nuestra vida en común se afianza con unas raíces que están llegando al centro del universo. Y el centro del universo es tu corazón dormido, y tus ojos cerrados, y tu cuerpo inmenso abrazado a esa almohada de blanda carne, de la que tengo celos de hambre porque está a tu lado cuando yo quisiera habitar entre tus brazos por siempre.

Y me gustaría decírtelo en voz baja sólo a ti y gritárselo al universo a la cara. Soy un hombre nuevo, un hombre libre. Un hombre que se mira a sí mismo, que sabe lo que quiere en la vida y lo que ama: a ti. Un hombre que sabe ahora que es capaz de abarcarlo todo, y que deja el miedo y la duda atrás, muy atrás de sí mismo, porque su protección, su sendero y su única razón de ser, eres tú. Y que está orgulloso de haberse entregado sin pensarlo, sólo sintiéndolo y consintiéndolo, saltando al vacío de lo desconocido porque, gracias a ti, ha aprendido al fin a volar.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Amo lo que no tengo/ I Love What I Do Not Have.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside, Literatura/Literature

Apassionata. Secret Garden.

Poema 18

Aquí te amo.

En los oscuros pinos se desenreda el viento.

Fosforece la luna sobre las aguas errantes.

Andan días iguales persiguiéndose.


Se desciñe la niebla en danzantes figuras.

Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.

A veces una vela. Altas, altas estrellas.


O la cruz negra de un barco.

Solo.

A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.

Suena, resuena el mar lejano.

Éste es un puerto.

Aquí te amo.


Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.

Te estoy amando aún entre estas frías cosas.

A veces van mis besos en barcos graves,

que corren por el mar hacia donde no llegan.


Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.

Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.

Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.

Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.


Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.

Pero la noche llega y comienza a cantarme.

La luna hace girar su rodaje de sueño.


Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.

Y como yo te amo, los pinos en el viento,

quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

Poem 18

Here I love you.

In the dark pines the wind disentangles itself.

The moon glows like phosphorous on the vagrant waters.

Days, all one kind, go chasing each other.

 

The snow unfurls in dancing figures.

A silver gull slips down from the west.

Sometimes a sail. High, high stars.


Oh the black cross of a ship.

Alone.

Sometimes I get up early and even my soul is wet.

Far away the sea sounds and resounds.

This is a port.

Here I love you.


Here I love you and the horizon hides you in vain.

I love you still among these cold things.

Sometimes my kisses go on those heavy vessels

that cross the sea towards no arrival.


I see myself forgotten like those old anchors.

The piers sadden when the afternoon moors there.

My life grows tired, hungry to no purpose.

I love what I do not have. You are so far.


My loathing wrestles with the slow twilights.

But night comes and starts to sing to me.

The moon turns its clockwork dream.


The biggest stars look at me with your eyes.

And as I love you, the pines in the wind

want to sing your name with their leaves of wire.

Pablo Neruda. Veinte poemas de amor y una canción desesperada/ Twenty Poems of Love and A Song of Despair.

A veces/ Sometimes.

El día a día/ The days we're living, El mar interior/ The sea inside

Huyo. Y huyo hacia ninguna parte, envuelto en una ceguera y en un miedo que me atrapa. Sin mapas, ni guías, ni lugares para retomar el aliento. Y no tengo descanso. Y esa huida hacia ningún lugar, encerrado en un circuito sin fin, atrapa mis sentimientos, teñidos de azul transparente y pálida plata, y los deshace en el atardecer de un día eterno.

******

A veces me olvido de reír. De reírme de mí mismo. De dejarme ir con la mayor suavidad, de simplemente ser.

******

Valentía, Reconocimiento. Fuerza. Sueños. Esperanzas. Realidades.

******

La Vida es mucho más y en realidad es nada. En este balance quebradizo mu vida va y viene, como la marea de la mar.

******

La arena está húmeda. Mis pies se hunden en esa superficie blanda y mojada sin ningún esfuerzo: me siento como la arena hinchada de agua, perfumado por la sal, lleno de agua líquida y arena sólida, sin forma determinada, juguete del Destino.

******

La vida es una mascarada. Un baile de máscaras que gira y gira en nuestro interior. Tengo múltiples personalidades, todas parecidas e igualmente heridas y asustadas. Cansadas todas de ser lo que se supone que son: máscaras.

*****

Algunos días duran más que otros. De hecho, a veces se hacen eternos: un  segundo como una vida; un día, sólo un minuto. Pero siempre el tiempo huye de nosotros. Es un instante,un pestañeo. No es más que nada.

******

Y me siento nada. A veces.

******

A veces me siento etéreo, más ligero que una pluma. Me siento un suspiro, la caricia de un susurro. A veces logro sentir mi propia existencia y, a veces, mi alma. A veces, siempre breve y fugitivo, logro sentirme yo mismo.

*****

A veces me doy cuenta que estoy hecho de carne, de sangre y de suciedad. Y el horizonte semeja tan lejano que es inalcanzable; tanto, tanto, que se hace intocable. A veces incluso olvido el arrullo de un abrazo. Y todo se rompe de nuevo. Y esos trozos desplegados a mi pies me rodean hablándome a gritos.

******

Y huyo. Huyo hacia ninguna parte. Y me gustaría detenerme pero no sé cómo. Y soy incapaz de hacer nada más que correr, correr como un poseso. Entonces huyo. Huyo hacia la nada. Porque no tengo ningún lugar al que llegar. Ninguna meta que alcanzar, a no ser yo mismo.

******

Y sólo hay lejanía, mar que se une al cielo, nubes que todo lo cubren. Y ningún rayo de luz, ninguna esperanza. A veces sigo mi vida así, desesperanzado. Buscando sin encontrar, perdido sin ser hallado. A veces deseo que se acabe, a veces me doy cuenta que nunca tendrá fin. Hasta que dé contigo. Hasta que me reconozcas y me sonrías o me llames o me abraces, y me detengas. Y entonces, quizá, todo tenga sentido.

******

A veces pienso, sólo pienso, que esto es todo lo que tengo.

I’m running. And keep running to nowhere, with this blindness and this fear inside me. With no maps, no guides, no places to rest. And I never rest. This never ending run going to nowhere, in the middle of a never-ending wheel, trapped my emotions in deep blue and silver grey colors and faded away with the eternal sunset of a long, long, very long day.

******

Sometimes I forget to smile. To smile at myself. To real let it go.

******

Life is more and it’s nothing. In this balance disbalanced my life comes and goes.

******

Wet is the sand. The shore keep refreshing those zillions of particles where my feet drown with no effort: feel like a sand hole refills of water, refills of salt, full of more sand.

*****

Life is a Masquerade. A ball of masks dancing around the many faces of ourselves. I have multiple personalities, all equally damaged and equally frightened. All of them tired of being what they are meant to be: masks.

******

Some days long more than others. In fact: sometimes they’re eternal: a second longs like a lifetime; a day, just one minute. But always Time goes away. It’s a moment, a blink. It’s nothing.

******

I’m nothing. Sometimes.

******

Sometimes I feel ethereal, less heavier than a feather. I feel like a blow, like a whisper. Sometimes I feel my soul and my existence. Sometimes, always brief, I?m never myself.

*****

Sometimes I’m made of flesh, of dirt, of blood. And the horizon seems too far away to be reachable; so, that it turns out to be untouchable. Sometimes I forget what an embrace feels. And everything is broken then.

*****

I’m running. Running anywhere. And I want to stop but I don’t know how. I feel uncapable of anything but to run. Run heading nowhere. Because there is no place to go. No more place than myself.