El día a día/ The days we’re living
Piensa en púrpura, piensa en Lupus/ Think Purple, Think Lupus.
El día a día/ The days we're living, Medicina/ MedicineEl amor nunca acaba/ Love never ends.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ MusicDía de la Tierra/ Earth’s Day.
El día a día/ The days we're living, Naturaleza/ NatureJoaquín Riviera: ¡A lo grande!/ Joaquín Riviera: Never Big Was Enough!
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Lo que he visto/ What I've seen, Los días idos/ The days gone
Joaquín Riviera, productores de los mejores espectáculos televisivos venezolanos, si no de toda Latinoamérica hacía de su Cuba natal espíritu y espectáculo.
Nada en él era pequeño: ni el férreo control que ejercía que rayaba en la tiranía, que escondía una perfección única, ni las plumas, las lentejuelas y la eterna música mágica. En España jamás se ha podido ver algo así en toda la historia de la televisión. ¿La razón? Como muchas otras cosas (la ausencia de espacios musicales es el más flagrante de todos) no creo que la sepamos nunca.
Yo conocí a Joaquín Riviera gracias al programa De fiesta con Venevisión, ya en sus períodos de especiales televisivos (era un programa semanal que existía antes de que naciese y que, cuando ya tuve edad para fijar recuerdos, ya no existía como tal), animado por el siempre correcto Gilberto Correa. Pero fue el Miss Venezuela, y sus grandes anuncios navideños, donde Joaquín Riviera se hizo grande, se hizo internacional.
Ni una estrella que se precisase faltó alguna vez a ese magno espectáculo televisivo, lleno de purpurina, piedras falsas, bellezas naturales y retocadas y exceso, puro exceso. La elegancia de Carmen Victoria Pérez era mítica. Se hacían quinielas para saber qué traje luciría para dejar a todos boquiabiertos. Recuerdo que Guy Melliet era de sus diseñadores favoritos.
El Miss Venezuela no sería lo que es sin Osmel Sousa, claro, el llamado zar de la belleza, como de su equipo, dentro de los que destaca actualmente el encantador Harry Levy Altman, sin embargo es espectáculo gracias a Joaquín Riviera, y es clase gracias a Gilberto Correa y Carmen Victoria Pérez, escuela de todos aquellos, belleza y talento, que siguieron sus pasos en etapas posteriores que ya no he podido ver.
Nunca, y eso es lo triste, podremos disfrutar en nuestra televisión española, de un espectáculo a la altura de los ideados por este genio televisivo, a quien le debo mucha de las imágenes que me han acompañado toda mi vida.
Con todo, hasta luego, Joaquín Riviera… A lo grande.
Lupus Eritematoso Sistémico (LES): el lobo acecha.
El día a día/ The days we're living, Medicina/ MedicineEl LES es LA enfermedad autoinmune. La primera diagnosticada, la primera estudiada, sobre la que se basan las demás, no es una Enfermedad Rara, todo lo contrario, cada vez es más prevalente, simplemente porque se diagnostica más y lo hace, porque la tenemos cada vez más presente.
Como toda enfermedad autoinmune, es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Y, como toda enfermedad autoinmune, el sistema de defensa del cuerpo no reconoce sus tejidos como propios, y los ataca hasta destruirlos lentamente.
Hay futuro para el LES, como hay futuro para cada una de las enfermedades, que gracias a ella, se han conseguido estudiar. Pero queda mucho por hacer y mucho por dar a conocer.
Desde aquí, en Tiempo de Curar, nos unimos al llamado, y procuramos que todos seamos conscientes que la Salud es un bien preciado que pasa desapercibido, hasta que no la tenemos. Y que todos somos iguales, todos, pese a lo que nos divide o nos diferencia.
Asociación Gallega del Lupus (AGAL).
Contigo/ With You.
El día a día/ The days we're living, Música/ Music
Contigo el mundo se detiene un instante y sale despedido. Como mi corazón.
La vida comienza día a día, partiendo de cero y creándolo todo de nuevo.
Contigo me enfrentaría a todo. No habría presea que se escapara ni premio que no consiguiera porque tu abrazo me esperaría al final de cada jornada y eso es el mejor trofeo de esta vida. Tu aliento y tus brazos.
Cada vez que me ves, el cielo se abre y caen las estrellas llenas a nuestros pies. Y cojo una entre las manos y te la ofrezco como si fuese mi corazón, y te la comes a bocados como haces con mis labios abiertos por ti.
Contigo el día se funde con la noche y se confunden las horas, que no saben qué hacer en el reloj. Y el calendario cuenta al revés, de suerte que cada hora es un nuevo encuentro y cada instante ese momento en el que nos miramos a los ojos y supimos que seríamos para siempre uno.
Tú y yo.
Contigo no hay aburrimiento posible. Esa boca llena de risa y esos brazos de pasión. Me gusta que tus piernas me sujeten fuerte y me impidan moverme, salvo acercarme a tu rostro y dejar en él, como si tal cosa, miles de besos aparcados en el deseo enorme que me posee cada vez que estoy en tu compañía.
Tu dulzura, tu solo placer. Todo hace de mí un corazón cálido y un suspiro que espera y un ser entregado a la compañía, alejado de cualquier soledad.
Contigo no hay pasado que pese. El dolor (¿qué dolor?) está olvidado en el patio de atrás. Tú traes a mi vida un placer arrebatador y una caricia tibia y una voz dulce y un día claro y una noche a pleno pulmón.
Contigo el mundo es siempre nuevo. Y el amor, un invento maravilloso, que se renueva constantemente en tu corazón y el mío.
Contigo hay universo y ese universo es la felicidad.





