Las nubes
parecen olas.
¡Quiero ver a un pescador
para preguntarle y saber
dónde está el mar!
*
Por un olvido,
pesando que aún existe,
se pregunta dónde está
aquel que ya no está.
¡Qué tristeza!
(Tsurayuki, Tosa Nikki, ‘Diario de Tosa’, 935 DC)
***
«Iroha»
Aunque la hermosura brilla,
se pierde. Así,
en este mundo en el que vivimos,
¿quién, pues, permanecerá eternamente?
Tras cruzar hoy
los profundos montes de lo pasajero,
no volveré a tener sueños frívolos
ni me embriagaré nunca más.
(Dayshi ,774-834)
***
Sobre una fría estera,
esta noche de blanca helada
en que canta el grillo,
bajo las ropas
que sólo cubren la mitad de mi lecho,
¿debo dormir solitario?
(Go-Kyôgoku, S. XII)
***
¡Si pudiera ser para siempre!
Pero no conozco sus intenciones…
Y esta mañana, mis pensamientos
bullen en desorden
como mi negra cabellera.
(Horikawa, S. XI)
***
A la llanura del océano
he salido a remar,
y al mirar las blancas olas del piélago,
las tomo por el eterno
viaje de las nubes.
(Fujiwara no Tadamitchi , 1096-1164)
***
¡Por un brazo como almohada,
sólo para el sueño
de una noche de primavera,
sería una pena que mi nombre
estuviera en boca de todos!
(Suwo, 1046-1068)
***
Desde que me acuesto solitaria,
sollozando,
hasta que despunta el día,
cuán larga es la noche,
¿acaso tú lo sabes?
(La madre de Mitchitsuna, S.X)






