Llora un río/ Cry me a river.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

Aquí estás, después de todo este tiempo.

Me has llamado balbuciendo palabras, escupiendo intenciones.

No está mal. Nada mal. Pero ya es tarde.

Puedes llorar un río, puedes deshacerte en lágrimas acuosas. Qué más da.

No es venganza. No te quiero para eso.

Ni para nada.

Y ahora llegas pidiendo perdón por haber estado equivocado, por haberme infravalorado, qué se yo.

Te oigo con los ojos abiertos. Porque yo lo recuerdo todo y tú no eres así.

Al menos cuando estábamos juntos.

No eres amante, no eres querendón; eres manipulador y exigente. Y egoísta. Y pendón.

Llora un río, o dos. Arrepiéntete como masa agnóstica. Dime que me quieres y que me extrañas.

Haz lo que quieras.

Que yo construyo puentes sobre tus lágrimas.

Llora un río de perdones, que yo quemaré las barcas que te atraviesan para no verte más.

Llora un río por mí. Ésa es hoy tu desgracia.

Todo de mí /All of Me.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Música/ Music

   Todo de mí. Te lo has llevado todo.

   Mi corazón, mi sentido, mis sueños, mis suspiros.

   Todo de mí. Te lo has quedado todo.

   ¿Por qué no te has llevados mis recuerdos? ¿Por qué me has dejado el sabor de tus besos, el tacto de tus caricias, el peso de tu cuerpo sobre el mío?

   Toma mis brazos, que no saben abrazar a nadie más.

   Toma mis piernas, que no te atraparán más.

   Te has llevado mi corazón, y ahora queda un hueco que tiene tu nombre tatuado.

   Todo, te has llevado todo de mí.

   Menos mi cuerpo, que yo quería pegado al tuyo. Menos mi locura, que nace por ti.

   Sin ti, ¿qué soy? Una locura sin fundamento, un lío, un garabato.

   Te los has llevado todo, y todo es vacío.

   Yo. Mí. Mío.

   Nada.

   Tú. Tuyo.

   Todo de mí.

   Nada.

Galicia líquida, verde, melancólica/ Galicia: melancholic beauty.

Arte/ Art, Lugares que he visto/ Places I haven been, Música/ Music

De mi amiga y colega Sonia Fernández Conde la belleza y melancolía de Pontemaceira, como ejemplo de lo maravillosa que Galicia es.

Hayley  Westerna. O mio babbino caro.

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Septiembre/ September.

Arte/ Art, El día a día/ The days we're living

Mi corazón que va/ My heart goes.

Arte/ Art, Música/ Music

La música de una vida (I)/ Life as Music (I).

Arte/ Art, Los días idos/ The days gone, Música/ Music

   Una vida viene definida por muchas variables. Todas importantes. Aunque unas más que otras. El lugar en donde nacemos y crecemos (que en muchos casos no es el mismo); el ambiente familiar; las dificultades diarias: el acceso al dinero, la pérdida de la Salud, y todas las menudencias de lo que acabamos llamando vida que se vive.

   Mis primeros recuerdos están unidos a la música. En mi familia no hay músicos, pero sí grandes amantes. Mi padre era cantor en las iglesias de niño, y a pesar de los años pasados y de quimioterapias varias, sigue conservando cierto encanto en su voz de terciopelo llena de potencia. Y mi madre, una gran aficionada a la radio. Como ya expuse en una  entrada anterior, pasaba las tardes oyendo radio Ideal, cadena donde se podían oír las mejores canciones melódicas y románticas de la época y de años pasados. Como fui al colegio desde muy temprano (apenas había cumplido los tres años), las tardes las pasaba haciendo los deberes (la tarea se llamaba por aquel entonces en el país donde Los Andes terminan) y siempre he sido muy curioso, aquellas canciones me arrullaban diariamente y de hecho se han convertido en parte importante de mi quehacer: todo lo hago más fácilmente, y mejor, con música que sin ella.

   En casa nunca faltaron enciclopedias y discos de vinilo, LPs la mayoría de las veces. Había una colección entera de la Orquesta Billo’s Caracas Boys, la mejor del continente Latinoamericano sin duda, ni de Celia Cruz en su época inicial y post-castrista con La Sonora Matancera, y Blanca Rosa Gil se disputaba el puesto de más escuchada con otros cantantes de igual envergadura como  Bienvenido Granda (el Bigote que canta), y el resto de sones cubanos y mejicanos (Daniel Santos, Pedro Infante, Olga Gillot, Luis Aguilé, entre tantos otros).

   Mi infancia osciló entre Los Bocheros y Nino Bravo; mi hermano, apenas un mocoso, bailaba En la fiesta de Blas con un ímpetu muy similar al del solista de La Fórmula V; en casa de mi prima, que poseía verdaderas joyas en 36′ gracias a su hermana mayor, Juan y Junior cantaban a Lo que el viento se llevó o Los Payos, María Isabel.

   Raphael tenía un hueco único, y Julio Iglesias hacía su agosto con la diáspora cantando Un canto a Galicia y, posteriormente, Río rebelde o Manuela. Gabi, Fofó y Miliki tenían su sitio con su Hola, don Pepito, el mismo que las baladas  tiernas de Rocío Dúrcal, que eclosionó con su asociación con Juan Gabriel, dando paso a la dama del escenario que había sido siempre;

el Dúo Dinámico templaba su galanura y sus canciones; Sara Montiel paladeaba melosamente canciones maravillosas que nadie ha vuelto a grabar jamás, José Luis Rodríguez saltaba del personaje televisivo El Puma a cantar Voy perder la cabeza por tu amor; Camilo Sesto, con su porte y su talento, enamoraba a quien le oía, y Armando Manzanero se cubría de gloria componiendo y cantando los mejores boleros de la época.

   En radio Ideal se colaba también música anglosajona, como los Eagles con su Hotel California, Engelbert Humperdick, que mi madre adoraba cantando Los ojos de la española, y los cantantes italianos, que brillaban en ese planeta que fue un tiempo ido: Domenico Modugno, Nicola DiBari, Adamo, entre muchos otros que nos regalaron preciosas melodías que palpitan en el recuerdo, y Charles Aznavourcuya Venecia sin ti sigue siendo una de las canciones de mi vida.

   Recuerdo vívidamente toda esa época en las que descubría un mundo palpitante: las hojas de los libros con sus fotos llamativas, la música melódica que me enseñó, tiempo después, a apreciar otros movimientos, como el Rock o el Rythm&Blues, un poco como Juan Luis Guerra con su merengue elegante me llevó a apreciar la salsa más picante de Celia Cruz o el merengue más arrabalero de Wilfrido Vargas, que ya mencionaré más adelante. Radio Ideal y las tardes eternas haciendo los deberes y viendo cómo mi madre planchaba o cosía o simplemente arreglaba el jardín, me dieron una idea del mundo única, es decir personal, que poco a poco fue expandiéndose y, también, minimizándose; me regalaron momentos de solaz inconsciente y de alegría contenida, y han forjado, aún con tanto tiempo ya ido tras mis espaldas, la persona que soy hoy.

   Hay muchos aspectos que pueden definir a una persona. Toda expresión artística (sí, el deporte también es una de ellas) lo hace. Y la música de una vida está ahí para ser recordada y para ayudar a crecer, por siempre, una y otra vez.

Enrique Toribio: sensualidad en movimiento/ Enrique Toribio: sensuality and movement.

Arte/ Art

 

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