El pase de diapositivas requiere JavaScript.
Arte/ Art
Amores minúsculos: amores que se van y se quedan.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Libros que he leído/ Books I have read, Literatura/Literature
Me gusta el concepto de novel gráfica. Es algo más que un cómic siendo un cómic. Y para que los prejuiciosos se libren de caer en el concepto de mero hojeador de dibujos.
Llegué a Amores minúsculos gracias al estupendo blog Vivo en la era pop que lo recomendaba con viva insistencia. Y es cierto: Amores minúsculos es una pequeña maravilla. Pequeña por lo breve. Y sí, es un cómic. Y sí: es una relato gráfico.
Teniendo en cuenta que el único relato gráfico que he leído ha sido Maus, acercarme a Amores minúsculos no ha dejado de ser agradable y sorprendente. Bajo su aspecto sencillo esconde verdades como puños y una historia hilvanada y con poso; real como la vida misma, pequeña como todos esos amores pasajeros que se van pero que se quedan adheridos a la piel del recuerdo, al aroma de lo nunca olvidado y que, en realidad, suman una vida vivida.
Alfonso Casas consigue que el relato llegue muy adentro. Tres historias, tres personajes que fluyen y confluyen, que se llevan sorpresas y que son como nosotros, héroes de la mismidad, que caen y se levantan sin pretenderlo o apenas sin darse cuenta; lleno de silencios y de sentimientos como campanadas, y de encuentros y desencuentros que tiene el peso de la realidad.
En Amores minúsculos lo habitual es lo importante y nos enseña que, mientras buscamos esa relación, esa historia que nos marca la vida, es el presente y la aparente pequeñez de las horas que pasan lo que en realidad nos forma y nos hace ser lo que somos.
Fresco, tierno, implacable y candoroso, como la vida, Amores minúsculos fluye con la facilidad de lo bello y de lo extrañamente sencillo, siendo como es una labor de amor y de dedicación, y un soplo de aire fresco que se lee muy rápido, se saborea lentamente y nos deja con ganas de más, mucho más.
¡Adiós, Don Pepito!
Arte/ Art, El día a día/ The days we're living, Los días idos/ The days goneGaby, Fofó y Miliki fueron los payasos. Para mí no hubo otros. Haber nacido y crecido en América da perspectiva a todo lo que ocurría en este lado del océano, y lo que de aquí provenía. Cierto es que ellos han sido un ejemplo del ir y venir entre España y Latinoamérica que, desde que se encontraron hace más de cinco siglos, sigue produciéndose hoy día.
Ellos venía de visita, no tenían un programa de televisión fijo como aquí, y sin embargo eran tan queridos y tan cantados como todos los niños de España.
Y ellos definieron mi imagen del Circo, y sí, esas imágenes han sido y serán siempre, en blanco y negro.
Hoy se ha ido el último de los payasos de mi infancia. Adiós, Miliki. Gracias por todo. Y saluda por nosotros a Don Pepito, que desde el Circo de la Vida, siempre con ilusión, seguiremos cantando todas y cada una de las melodías con las que sazonasteis nuestra infancia, en blanco y negro, y sí, también a color.
El mismo Hola, el mismo Adiós/ The Same Hello, the Same Goodbye.
Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Los días idos/ The days gone, Música/ Music
Estoy en la puerta. La aldaba cuelga tranquila; pesada de hierro; pesada de corazón.
Soy incapaz de emitir un sonido. Mi voz enmudecida grita tu nombre, pero no oyes. O te haces el sordo.
El mismo Hola cada vez que lo intento. El golpe de la aldaba, tus pasos detrás de la puerta, un suspiro y te vas sin decir nada: el mismo Adiós de hace un año o de hace dos, ya no recuerdo cuándo.
Y puede que no haya que decir. Nada que pensar. Todo pasó y todo dejó de pasar. Tú y yo repitiendo las mismas historias, las mismas frases, durmiendo la misma noche, soñando distintos sueños y rozando, acariciando y mintiendo.
Pero me empeño cuando me entra la melancolía. Evoco tu aroma y como poseído camino hasta tu puerta. Y veo la aldaba de hierro, y toco a la puerta. Cada uno de sus llamados es un latido de mi corazón. Cada uno de tus pasos es una palabra que quiero decirte: hola, cómo estás, el mundo cambia y nosotros seguimos aquí…
Pero la puerta no se abre. Y tú no estás. Tu corazón ya no está en mis manos, tu vida no me pertenece. Ya no hay nada que nos ate, salvo el mismo Hola en tu aldaba y el mismo Adiós en tu mudez.
Debo irme, lo sé. Debo dejarte atrás para siempre. Lo sé. Lo sé.El corazón está vacío y tu paciencia atacada. Mi imaginación se colapsa pensando en lo que pudo haber sido y en lo lejos que hubiéramos ido juntos, despertándonos a la vez cada mañana, despidiéndonos cada noche, espalda contra espalda y aveces corazón con corazón.
Estoy en la puerta. El mismo saludo, la misma despedida. Quizá hoy pueda soportarlo mejor que ayer. Quizá hoy sea la última vez que vea la aldaba solitaria y toque a tu puerta y diga el mismo Hola a través de la puerta, y a través de la puerta, oiga el mismo Adiós de tu mudez.
La Navidad de Ricky/ Ricky’s Christmas.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're livingFreixenet, con la que hemos celebrado tantas alegrías, busca estas Navidades llegar más cerca de nuestros corazones lanzando una campaña para poder elegir qué anuncio hecho con la creatividad de cualquiera de nosotros, puede formar parte de su siempre esperada felicitación navideña.
Ricky Merino es un joven comunicador que vive el día a día de nuestra sociedad, dura e imparable, y que intenta abrirse paso con valentía y mucho corazón, en el siempre difícil mundo de la Creatividad. Y lo hace concursando con un spot navideño para la campaña de Freixenet 2012 que pido desde aquí sea visto y sea votado, si os gusta tanto como a mí.
Muchos merecen una oportunidad para vivir sus sueños, y Ricky Merino es uno de ellos. Es tal cual se muestra en el vídeo: encantador, bullanguero, tierno, educado y dedicado, un ejemplo real de las jóvenes generaciones que están sufriendo, quizá más que nadie, en estos tiempos tan duros. Y que es capaz de ver hacia el futuro con una sonrisa y, sobre todo o más que todo, con un soplo de esperanza.
Así es la Navidad de Ricky: lista para brillar. Y así esperamos que sea a través de nuestro apoyo, si llega hasta el final en esta carrera junto a Freixenet.
¡Ah! Por cierto: Muchas Gracias de su parte. Y de la mía, sin duda.
En la ciudad/ At the City.
Arte/ Art, El día a día/ The days we're livingLa ciudad es un caos así. Sirenas, todos de mal humor, y los torpes al volante y los más listos conduciendo.
Pozas de agua que empapan al transeúnte. Y paraguas chorreantes y todo mojado: la ropa, los zapatos, el ánimo y el corazón.
Hasta que llego a casa.
Llueve. Y estás en la ventana viendo cómo cae sobre las aceras, cómo acaricia los cristales.
La chimenea encendida y un aroma a roble y a hogar tibio y esponjoso. Lleno de sonrisas.
Entro. Te giras. Me sonríes. Y te acercas.
Nos tomamos de la mano sin decir nada y me acercas al fuego. Revuelves mi cabello y el agua se evapora con el contacto de tu piel, sedosa y ambarina, por la que apenas pasa el tiempo, que nunca es mucho tiempo.
Y no hay ruido, no hay malos humores, no hay prisas, no hay explicaciones.
Sólo el arrullo de las cosas menudas. Que tienen tu nombre y el mío. Y una chimenea encendida y el reflejo de la ciudad en los ventanales mojados.
En la ciudad estás tú. Y yo lo tengo todo.
Qué felicidad.
No hay día como hoy/ Not Day But Today.
Arte/ Art, El mar interior/ The sea inside, Música/ MusicSe miran.
Y a veces se hablan.
Prefieren besarse.
El viento los sigue de cerca. Y el remolino de hojas doradas tapizan la alfombra por donde su amor pasa.
Se sonríen.
Sólo están ellos dos. Hoy.
Solos. De la mano. Callados.
No hay día como hoy. Porque están juntos.
El destino es incontrolable. Nadie sabe qué pasará mañana. Y aunque confían en sus almas, la historia se reescribe en cada latido de sus corazones que laten al unísono.
No sueñan. Van de la mano. Y el día lleno de ocaso, y el otoño con ellos.
No hay mañana, porque no hay día como hoy. Juntos casi sin decirse nada. Sonriendo. De la mano.
Y se miran. Y se dicen tantas cosas con los labios llenos de sonrisas. Y el tiempo se detiene en las pupilas, en los hoyuelos de sus mejillas, en el susurro de cada respiración.
No hay día como hoy.
Nadie sabe del futuro. No se preocupan de lo que será. No tienen tiempo. Están demasiado ocupados siendo lo que son, viviendo el hoy, celebrando la alegría de estar juntos. Caminando bajo una lluvia de hojas secas, surcando el camino del amor.
No hay día como hoy.
Puro presente. Pura felicidad.





