El día a día/ The days we're living

Antonio Campoy: gesto suave.

11410334_420172514841026_776731507_nPor fin pude conocer personalmente al creador del blog Vivo en la era pop tras años de seguimiento. Me gustaba su tono casi aséptico, la disección (por lo demás, imposible para mí) de canciones, discos, series o películas sin ese arrebato místico que atrapa a muchos críticos (y esto nos llevaría a un debate capcioso sobre la figura del crítico artístico como pivote del éxito o fracaso de una obra creativa); todo lo contrario, cercano, directo, lleno de referencias acertadas y de refinamientos sutiles que pueden pasar casi desapercibidos.

Antonio Campoy es uno de esos hombres encantadores que se hacen grandes en las distancias cortas. Y no hablo de su evidente atractivo, sino de una sonrisa que se reserva para el mundo real, la mirada brillante, a pesar de todo llena de alegría y de esperanza, su hablar delicado aunque no desacertado y tampoco condescendiente, la voz lo bastante grave para acariciar, y los gestos educados y adecuados que delatan, en su cordialidad, el acento del Norte que posee de nacimiento.

Antonio es de esos hombres a los que da gusto tenerlo cerca. Modesto como pocos pero no por ello sensiblero, guarda un aire de niño juguetón que se desvela poco a poco; su personalidad y sus gustos, su forma de ver el mundo y de comprenderlo se van abriendo poco a poco como una flor en un ambiente caldeado, y ese aroma da gusto disfrutarlo. Sí, Antonio Campoy es un hombre que aligera el mundo, porque parece darle un valor certero, el efecto justo y la sonrisa exacta. Acabo de descubrir porqué vende una sonrisa hermosa a tan alto precio.

Me gusta su cultura vasta, su manejo exquisito de lo pop, sus referencias exactas, su absoluta falta de engaño o de mentira. Antonio es un hombre que lleva el corazón en la mirada y, debido a eso, todo lo que toca lo llena de sinceridad.

Vivo en la era pop, en los tiempos en los que me enganché a él, tenían mucho de reflexión teñida de melancolía con aires pop, que me gustaba: la sinceridad sin ser plomiza, el grado justo de ligereza y la muy ajustada de relatividad. El blog ha cambiado como cambiamos todos, pero hay mucho de Antonio Campoy, ahora más escondido, en sus líneas. Y sigue haciendo que se me pase el tiempo entretenido (y aprendiendo).

Hay muchos componentes en la felicidad. Antonio Campoy está lleno de ellos; a su lado nos damos cuenta que en él todo tiene un componente de suavidad que llegamos a extrañar en el día a día.

Antonio Campoy tiene el gesto suave y la mirada hermosa, y está de cumpleaños estos días. Vaya hacia él mi felicitación y mi admiración, y también toda la suerte que merece y el amor del que disfruta. ¡Feliz Cumpleaños, Antonio!

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