Miguel Blanco González: In Memoriam.

S15D1003Llegaba con su voz grave, sus ojos melancólicos y risueños y la actitud enorme de quien está dispuesto a ayudar. Así es Miguel Blanco, neurólogo del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela (CHUS), donde yo también trabajo.

Nos conocemos desde el año 2003 e incluso desde antes, en la facultad de Medicina. Pero desde ese año, cuando viene al CHUS a trabajar como adjunto de Neurología, es cuando nuestra relación se estrecha. No sé, quizá nos reconocimos en la forma de trabajar, sin duda en la actitud de Servicio y en las ganas de hacerlo todo lo mejor posible, no siguiendo una línea perfeccionista (que lo era), si no más bien en hacer lo mejor en pro de un paciente.

Charlábamos por las noches, cuando los caos que atendía cruzaban nuestros caminos; en realidad, trabajamos mucho juntos, pues nuestras especialidades tienen puntos en común y nos dependemos mutuamente. No había caso difícil al que me negara a echarle una mano; jamás me dijo, por más ocupado que estuviese (y era un hombre ocupadísimo) que no pudiera hacer lo propio. Su compromiso era su palabra, y también su fama: no sé si hay algo que no supiera hacer bien; para mí, Miguel ha sido, quizá, uno de los diez mejores profesionales contemporáneos con los que he tenido la fortuna y el inmenso privilegio de aprender día a día en esta profesión.

Su claridad de ideas, su saber, están tamizados por su sentido común, lo que yo más admiro en una persona, y sus sonrisa casi a la par de su inteligencia, y esa inmensa calma con la que parece atajarlo todo, hacía que abusáramos de él más de lo que él pensara posible.

Miguel y yo, cuando coincidimos, hablamos de todo: el paciente primero, claro; pero entre medias, de lo divino y lo humano, y tejimos un par de ideas, de sueños que rápidamente él quiso materializar, pero que loas vaivenes de las jefaturas y las administraciones detuvieron durante mucho tiempo. Pero como no ha sido nunca un hombre que se amilane, con ese positivismo que lo caracteriza, hace un par de semanas volvió a tratar esos temas conmigo, y volvimos con nuevas energías a la búsqueda de esos sueños: ni la muerte detendrá unas ideas que se impondrán finalmente en la práctica hospitalaria del CHUS, estoy seguro. Quizá no como las hubimos planeado entre los dos, pero lo harán, y en eso tanto él como yo (como en casi todas las cosas, por lo demás) también estamos de acuerdo.

Yo confíe en él para que evaluara a mi madre cuando tuvo un ictus: su amabilidad natural se multiplicaba en la atención al paciente. Su galanura (¡qué guapo eres, Miguel!) hizo que mi madre se lo dijese en plena exploración neurológica. Se sonrojó hasta las pestañas, y se dedicó a hacer un doppler transcraneal como si el piropo, nacido de la admiración y del agradecimiento, no fuese con él. Aún así, desde aquel día, mi madre, que no es mujer del montón, decía a quien quisiese que él era su neurólogo y lo recomendaba con una fe inquebrantable y pura.

Me gusta llamarlo y charlar de naderías, de la evolución de los residentes, de todo lo que podemos hacer para lograr que el CHUS sea más armónico, más amable, más acorde con los tiempos que corren. Llamaba para recibir consejo sobre algún paciente y venía a darlos, a la hora que fuese, si se lo pedíamos. Miguel, todo amabilidad y bonhomía, hizo más amable la Neurología, y formó un equipo que sigue unas pautas (por lo demás sencillas, pero difíciles de alcanzar) de saber hacer, de querer hacer y de solicitud casi como un autorretrato.

Hay estrellas que merecen estar en el cielo. Miguel Blanco González es una de ellas. No es sencillo resumir una vida, la de cualquiera. Si Miguel llamaba yo acudía sin preguntarle qué quería; si lo llamaba, él me atendía por más inocente que fuese mi petición. Él estaba para servir y para evolucionar y para hacer del mundo un lugar mejor. Y así lo ha hecho. Hay estrellas de brillo singular que, aún entre nosotros, refulgen como soles. El verdadero lugar de Miguel Blanco González está allá, en las galaxias, entre el cielo y ese espacio sin enfermedades ni penas, sin rencores ni pulsiones que llamamos Universo, y que no es más que el tejido latiente de un corazón: el suyo, y el de su estupenda familia que ayer ha quedado sin él.

Te he admirado siempre, Miguel. Eres uno de esos ejemplos que me gustaría ser y sé que no alcanzaré nunca. Y tú lo sabes. Como comprendías que hacemos un buen equipo, aquí o allá, juntos o separados. Ahora sabes más; siempre has sabido más que yo. Y eso me sigue admirando. Tu delicadeza, tu inteligencia, tu disposición, tu bonhomía. Qué pocos hombres hay como tú, Miguel, y qué gusto ha sido compartir estos años profesionales contigo, esos planes, esos momentos, por siempre breves, en tu compañía. El mundo ha sido un lugar mejor porque tú has habitado en él; mi mundo nunca será el mismo porque en él estarás tú por siempre.

Gracias, Miguel, por tanto, y por nada.

32 Comments

  1. Precioso el memoriatun y la música, cada vez lo tengo mas claro, cuanto mejores eres mas pronto la muerte te lleva, por eso hay tantas personas malas en este mundo y hay tantas buenas en el cielo; yo también conocía Miguel, pasaba a veces por la rea, era un gran médico y una gran personas.D.E.P.
    Gracias por tus palabras y tu música.

  2. Como alumno suyo me gustaría añadir que, además de todo lo dicho (y qué bien dicho!) era un excelente docente, de los que saben transmitir de verdad, y te demuestran día a día en clase que realmente esta profesión vale la pena. Y es que personas como él hacen que valga la pena. Un ejemplo a seguir, sin duda. Dejó una huella tremenda en todos nosotros, y es un verdadero honor poder decir “a mí me dio clase el Dr. Miguel Blanco”.

    1. Pues habeos tenido una gran suerte al haber contado con él como docente, porque hacía las cosas sencillas, y eso era debido al manejo profundo de la materia que impartía. Muchas gracias por pasar por aquí!

  3. Hola, soy Susana , su mujer, seguramente te haya saludado estos días pero no he visto lo q has escrito hasta hoy. Es tan bonito y define tan bien como es q me ha parecido precioso. Muchas gracias por ayudarme con tus palabras y yo sé q él está ahí escuchándome, viéndome y protegiéndonos. Mi estrella , mi amor, mi ángel de la guarda está ahí .
    Muchas gracias .

    1. Sé que en estos días, y en los largos que están por venir, pasarán muchas cosas, pero todas se resumirán en una. Todo pasa, pero la eternidad dura mucho y es muy cambiante (y menos mal que es así), y pocas cosas permanecen inalterables, salvo los recuerdos: él será sin duda uno de tus mejores recuerdos, y lamento de verdad que no pueda seguir vivo para que esas memorias también cambiasen con el paso de los años. Y sí, era tal cual lo has descrito tú: una estrella y una especie de ángel. Tenía eso en la mirada y en la actitud, y eso lo hacía único, y tú también lo eres, pues se reconoció en ti, y en vuestros pequeños. Muchas gracias a ti por pasar por este pequeño mundo que deseo esté sólo poblado de Belleza y de gente que irradie y regale paz y estabilidad, alegría y pasión. Él era una de ellas. Un gran hombre, Miguel. Y tú, sin duda, eres una gran mujer. Un abrazo.

  4. Me encanta tu blog y siento mucho la perdida del dr. Blanco era un gran medico y buens persona como muchos medicos que me encontre en mi estancia en el clinico como mi dr. Gonzalez que imposible me de mejor trato, siento mucho tu perdida y sigue escribiendo tan bonito. D.E.P

  5. Muy bonitas palabras y sentimientos las que aqui reflejas Juan. En verdad Miguel ha sido y sera un referente para todos. En el fondo todos anhelamos lo que para él era tan sencillo, ser persona, ser amable, ser simpatico, ser un magnifico profesional. Yo conoci a Miguel cuando estudiabamos juntos la carrera, cuando fuimos delegados de nuestros grupos y cuando hablabamos de lo que surgiera. Ya entonces apuntaba maneras y su vida, su corta pero intensa vida, no ha sido mas que la reafirmacion de todo el potencial que llevaba dentro. Nos dejas un gran vacio pero siempre viviras en nuestro recuerdo. Hasta siempre Miguel

    1. Formabais ón una generación estupenda, sin duda, Alejandro. Y me da gusto haber formado parte de ese grupo que se formó y ha trabajado juntos, aprendiendo tanto de todos vosotros. Un abrazo.

  6. Qué bonito, como alumna sólo puedo decir que ha sido de los mejores profesores que he tenido. Nos hizo la neurología más fácil a todos, enseñaba más allá de la medicina, transmitía y se volcaba con nosotros. Su pérdida ,nos ha tocado a todos y Facebook en pocas horas se inundo de mensajes muy bonitos. Me siento afortunada de haber aprendido de él. Un grande sin duda.

  7. Siempre te tuve presente en mi vida desde el dia q te conoci,el dia q me devolviste a mi marido sano y a salvo despues de arreglarle un neurisma saliste del quirofano con una gran sonrisa diciendo este chico ya esta para otra con la seguridad del trabajo bien hecho.en nuestro hogar siempre te
    Mencionamos

    mencionamos como si fueras parte importante

  8. Tu me devolviste a mi marido sano despues de salvarlo de un neurisma,algo tan dificil q para ti era tan sencillo,saliste del quirifano sonriendo como si el miedo q yo sentia no fuera fundado.eras grande como doctor y como persona y ahora a donde vas estaras en medio de los grandes.D.E.P

  9. Soy el primo de Miguel.No te equivocas en nada de lo que dices
    y aun asi no se puede expresar con palabras lo que el era, en lo profesional y en lo familiar, solo tenia cosas buenas.
    Miguel siempre te tendre presente como al abuelo

  10. Me alegro de encontrar un espacio donde poder compartir el profundo dolor que me ha causado la noticia del fallecimiento de Miguel. Soy compañera de especialidad y he coincidido con él en cursos y reuniones. Además de su extraordinaria valía profesional, estos días recuerdo con especial nitidez su mirada, la mirada de un hombre bueno; su extraordinaria sencillez y la exquisita delicadeza de sus palabras y de sus gestos. En estos momentos tan dificiles, todo mi cariño para su familia y para las personas que compartíais con él cada día.

  11. Miguel, no solo has tenido la capacidad de dejar huella como médico y docente, sino que también has sido un investigador excepcional. De forma la más clara y sencilla has sabido mostrar como nosotros, los investigadores básicos, podíamos ayudar a los pacientes y nos has ilusionando a seguir en este duro camino de la investigación clínica.
    Recuerdo el primer día que llegué al laboratorio, de esto hace ya más de seis años, tú fuiste de las primeras personas que conocí y desde entonces siempre has estado dispuesto a apoyar y escuchar a todos los compañeros en los momentos difíciles (que no han sido pocos). Hemos compartido viajes a congresos y otros buenos momentos, y te recuerdo con la misma filosofía, disfruta del trabajo, pero más de la vida.

    Tus compañeros del laboratorio siempre te tendrán presente.

    Un fuerte abrazo a toda la familia.

    Fran

    PD/Juan Ramón Villanueva, gracias por compartir este rincón.

  12. Mi madre tuvo un ictus isquémico y ya con su sonrisa y amabilidad t transmitía tranquilidad.m acuerdo siempre de una pregunta q le hice en la consulta con relación a mi madre y la respuesta la tengo tan presente,q cuando me enteré d q había fallecido mi madre se llevó un mazazo muy grande.una gran persona imborrable.nunca te olvidaremos,ya q x dsgracia tengo q convivir todos los días con lo q él lo daba todo por investigar.el ictus.pero gracias,por haberme dejado a mi madre que es lo q mas quiero.muchas gracias,Miguel.nunca dejarás d brillar alla donde estés

  13. Tengo a mi madre con secuelas de un ictus y como por ejemplo hoy,tengo un día triste como tantos otros,pero me consuela en pensar en la sonrisa y las palabras de tranquilidad del doctor miguel blanco.me imagino muchas veces lo mal q lo estará pasando su mujer que la acompaño en su sentimiento,porque yo m acuerdo mucho de él.por la serenidad y tranquilidad y alegría q t transmitía,en donde te levantaba un poco el ánimo.sólo pensar en sus palabras m dá un empuje para seguir adelante con esta enfermedad.un abrazo muy fuerte,susana

    1. Era un hombre extraordinario, lo mismo que su mujer y toda su familia… Hay dolor y esperanza a la vez. Mucho ánimo y a seguir adelante, Susana! Y gracias por pasarte y dejar un comentario.

  14. A los que estamos viviendo con el ictus todos los días,tenemos una estrella q nos ilumina y vela por nosotros todos los días.esa estrella eres tú,Miguel.gracias por devolverme a mi madre despues d un ictus.siempre eternamente estarás en nuestra mente y nuestro corazón.nunca te olvidaremos

  15. Estoy estremecida!!no sabía nada…
    Se fue un gran compa,colega y excelente persona.
    Un abrazo especial para Susana y también para ti.
    Teresa Lacasa

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