El que se fue/ The one that got away.

   Puede ser.

   O no.

   Puede ser.

   O no.

   Todo cambia. Todo. Menos el corazón. El mío congelado, que parece piedra transparente, hielo.

   Tú lo has hecho así. A tu imagen y semejanza.

   Y el tiempo pasa. Pasa por sobre todos. Menos por lo que siento.

   Puede ser.

   Y lo es.

   Aún te amo.

   Tantos años, tantas aguas perdidas río abajo y sigo aquí. Pensando en ti como quien se sorprende de vivir.

   La vida, esa jugadora de dados, esa ruleta rusa. Esa tramposa que nos hace creer que olvidamos, hasta que me trae de nuevo a ti.

   El que se fue todo lo pierde. Él cambia por irse, ya no es el mismo. Pinta colores divergentes, refracta con la vida que vuelve a encontrar.

   Eso te ha pasado a ti. Por irte. Con todo. Y con todos.

   Menos conmigo.

   Me transformé en piedra, mi corazón en un puño sangrando por ti. Y cuando te fuiste, me lo tragué de un bocado. Y me supo mal: a sangre, a dolor y a llanto.

   Una vez ido quedé sin nada, pues tú eras mi mundo. Y mira qué hiciste. Te fuiste sin importarte nada. Y, como el que se fue, me dejaste atrás sin importarte, sin una pizca de remordimientos.

   Y nada fue igual desde ese día. Hasta hoy. Que has regresado.

   Puede ser.

   O no.

   Puede ser.

   Y lo es. Que desde que el mundo es mundo, aquel que ama continúa su letanía del abandono para luego llenarse de dolor y finalmente de olvido, perdiendo de vista el amor, saboreando el dolor y dejando atrás al que se fue.

   Menos yo.

   Aún te amo. Y, por eso, no quiero saber más de ti.

Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

2 comments

  • Profundo y ¡precioso!!
    Que contradicción la del último párrafo: ” Aún te amo. Y, por eso, no quiero saber más de ti.” pero ¡que cierto!.

    • Gracias. Pues la última oración parece una contradicción, pero es cierto que no lo es: hay amores que se transforman en obsesiones, en dependencia o simplemente nos hacen daño, y a pesar de todo, y más por empeño nuestro que otra cosa, debemos dejarlos ir.

Submit a comment

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s