Lo que vale la pena/ What a difference a day made.

   El cielo se ha nublado. Grisáceas sombras de algodón van cubriendo el horizonte; se refractan en el monte verde, y terminan abrazándolo todo.

   Un viento furioso se ha levantado. Los rosales quedan desnudos en un desorden de pétalos, que se levantan abrazados por el batir del viento, esa masa informe que a todos arrastra.

   El sol se esconde por el oeste, llevándose la luz de la mañana, la pasividad de una tarde que podría haber sido como otra cualquiera.

   Pero no importa.

   La luna podría llegar a platear sus rayos por la ventana; las estrellas podrían guiñar su ojo de eternidad al avanzar la noche.

   Podría empezar la mañana con graznido de gaviotas y besos de orilla; podría estirar mi brazo en la cama y no encontrarle.

   No importa.

   Ayer no era yo mismo. Iba desnudo, me faltaba el aire.

   Hasta ayer estaba dormido; ciego, no veía una camino certero, un lugar en el que refugiarme.

   No importa. Ya no.

   Lo que vale la pena me estaba esperando. Aquello que cambia el rumbo de las esferas, que establece cambios en las reglas del juego, que diseña y construye para destruir de nuevo y edificar en otra parte, me sonreía tímido tras una esquina y me atrapó al instante.

   Podría ser un mísero mendigo, podría estar inundado de oro. Podría poseer más belleza o más inteligencia o algo de sentido común.

   Podría ser otro. Podría. Pero soy yo.

   Y ya no importa.

   Lo que vale la pena me sonrió en la penumbra, me abrazó en la noche, me besó suave y apasionado al mismo tiempo; me mordió el corazón, me acarició la espalda y me habló de amor.

   Lo que vale la pena me insufló de esperanzas, me sació de cansancio, se llenó de mí. Y, al instante, se fundió por siempre en mi interior.

   Llueve. Las gotas resbalan por mi pelo y llegan a mis hombros.

   Lo que vale la pena me besa bajo la lluvia furiosa, que nos empapa y nos ahoga.

   El cielo gris, el viento alocado, sus labios en los míos, el agua que nos lubrica, la pasión que nos funde, el amor que nos conjura. El mundo que sonríe y la historia que se renueva.

   Todo importa, porque aquello que vale la pena está ya junto a mí.

   Y qué diferencia el mundo a su lado. Y qué felicidad.

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Juan Ramón Villanueva

Un aspirante-a-todo-lo-que-sea, que vive en Santiago de Compostela; dedicado a vivir demasiado en su cabeza; con grandes amigos con los que compartir todo los aspectos de la vida, y que empieza a necesitar expandirse más allá de sus propio límites geográficos. Aspiring-to-everything-that-it-is, living in Santiago de Compostela; dedicated to live too much in his head; with great friends with which to share all aspects of life, and that begins to need to expand beyond his own geographic limits.

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